-Se aliso la falda: sus largos dedos acariciaron la seda anaranjada.
La condesa rio.
– Gracias a Dios, eres una muchacha inteligente y prudente, Margarita, tocaya. Puede que algun dia, como reina de Escocia, tengas que tomar decisiones dificiles. Y tambien deberas hacer que tu esposo recurra a ti, nina, no solo a sus consejeros. Ahora bien, si tuvieras que decidir, ?a quien elegirias como esposo para Rosamund Bolton?
– A sir Owein Meredith, abuela, por supuesto -respondio la princesa sin la menor vacilacion.
– ?No al hijo de alguna buena familia del norte? ?O alguno de los alborotadores Neville, tal vez? Una heredera los dejaria en deuda con nosotros.
– No, abuela. Los Neville son alborotadores. Nunca podremos estar seguros de ellos, porque van en la direccion del viento, siempre que los favorezca. Aunque yo este casada con Escocia, jamas podremos estar seguros de que no vuelva a haber guerra entre ambos paises. Seria mejor casar a Rosamund con un hombre en quien los Tudor tengamos una confianza absoluta. Sir Owein es gales. Estuvo al servicio de nuestra familia desde antes de que yo naciera. Era mas pequeno que Maria cuando entro en nuestra casa. No hay la menor duda de su lealtad a los Tudor y a Inglaterra, abuela. Podemos confiar en que el nos cuidara ese flanco.
– Pero no es un gran senor.
– Asi es, por eso es que, si se le da a este leal servidor de los Tudor una heredera joven y atractiva, algo a lo que, por cierto, el no aspiraria jamas, quedaria mas en deuda con nosotros que un Neville, y podemos estar seguros de su lealtad. Los hijos importantes de un gran nombre no aceptaran a Rosamund. Tendria que elegir a alguien menor de los solteros. De hecho, tendria que preguntar entre los grandes senores cual de sus jovenes seria apropiado. Los senores escogerian a algun pariente que estuviera, primero, en deuda con ellos, no con nosotros. Y es con nosotros, los Tudor, con quienes debe quedar en deuda, para que saquemos una ganancia de este matrimonio. Sir Owein es nuestro hombre, nadie mas.
– Me pregunto si un hombre tan acostumbrado a estar a nuestro vicio se alegraria de contraer matrimonio, aunque tampoco importa demasiado. Si decidimos que tiene que casarse, se casara.
– Creo que la quiere. Usted misma noto que esta siempre salvandola de un peligro u otro. Y creo que a ella el le gusta mucho, aunque no lo admita. En realidad, estoy segura, abuela. Seria un buen arreglo para los dos. Sir Owein no es viejo todavia. Probablemente los sobreviva a usted y a mi padre. No habra lugar para el en la Corte de mi hermano. ?Que sera de este leal servidor de la Casa de los Tudor? Owein Meredith merece que lo tratemos con cordialidad. ?No le parece, abuela?
– Sera un buen matrimonio. La muchacha ya tiene edad de parir hijos y sir Owein es lo bastante joven como para engendrarselos. Si los dos se sienten comodos el uno con el otro, si, sera un buen matrimonio. La muchacha estara a salvo de su avaricioso tio y agradecida con nosotros. Sir Owein, con su largo servicio a nosotros, tambien estara contento y seguira siendo leal. Un hombre leal en la frontera seria una gran ventaja para nosotros, en especial un hombre que no sea demasiado visible por su gran riqueza o gran nombre. -Se inclino hacia adelante y le dio una palmadita en la rosada mejilla a su nieta-. Has tomado una decision prudente y considerada, mi joven reina de los escoceses. Sera como tu dices. Rosamund Bolton de Friarsgate le sera dada a nuestro buen y leal servidor sir Owein Meredith.
– Gracias, abuela -dijo la princesa. No podia contenerse para ir a contarle a Rosamund de su buena fortuna, pero la condesa de Richmond levanto su mano llena de anillos.
– No puedes decir nada todavia, nina. Tengo que obtener el permiso de tu padre, pues el es el tutor de la muchacha.
– Si usted lo quiere, el lo aprobara -dijo la princesa, abiertamente ?Cuando le ha negado algo mi padre, abuela?
La condesa rio. Hasta que tu padre triunfo, el y yo lo pasamos muy mal, con los partidarios de York que siempre buscaban destruirlo. Todos esos anos en la Corte de Bretana… Y tu antepasado de York, luego el duque Ricardo, que queria matarlo, para matar asi a la Casa de Lancaster. Yo di mi juventud por la seguridad de tu padre, y el lo supo siempre, aunque yo nunca me queje. Es un hijo magnifico, mi querido Enrique. Te deseo que el hijo que le des a Jacobo Estuardo sea igual de carinoso contigo, mi nina.
– Mantendre nuestro secreto, abuela -respondio Meg-. Pero consiga pronto el permiso de papa, porque no me sera facil callarme, sabiendo lo que se.
– Tu padre regresara a Richmond manana, con tu hermano. Se lo preguntare esta tarde. Debe hacerse antes de que tu partas hacia Escocia. Rosamund y sir Owein pueden ir con tu comitiva hasta Friarsgate. Eso fortalecera aun mas nuestros lazos. Es un gran honor ser incluido en tu comitiva nupcial.
– Gracias, abuela -dijo la princesa. Hizo una reverencia y dejo a la anciana entregada a sus pensamientos.
La criada preferida de la condesa entro en el pequeno aposento.
– Ya casi es hora de la comida del mediodia, senora.
– Ve a buscar a mi hijo, el rey, y dile que quisiera hablar con el lo antes posible.
La criada hizo una reverencia.
– Enseguida, senora -dijo y salio con prisa de la habitacion. Cuando regreso, traia al rey consigo, para sorpresa de su madre y se sintio agradecida de la generosidad de el de acudir con tanta presteza a su llamado.
– Enrique -dijo, sonriendo, cuando el se inclino para besarla- podria haber ido a verte yo, querido hijo.
– Ya lei y firme todos los papeles que mis secretarios me trajeron esta manana -respondio el, sentandose en la silla recien desocupada por su hija-. Hacerte una visita, mama, es un agradable cambio en mis tareas. -Suspiro y su mirada se volvio melancolica.
La criada puso un copon de vino caliente con especias en manos del rey y, haciendo reverencias, se retiro.
El rey bebio un sorbo y cerro los ojos un momento.
– Se supone que tenias que venir a Greenwich a tomarte un descanso estival y a estar con tu familia antes de que Margarita partiera a Escocia. No puedes trabajar hasta matarte para escapar al hecho de que Bess este muerta, Enrique -lo reprendio con suavidad-. Yo no puedo reemplazar a tu esposa, pero estoy aqui para ayudarte, como siempre. Los ninos te necesitan. Pronto, tu hija mayor se habra ido y la pobre Maria quedara sola. Es una pena que la pequena Catalina haya muerto apenas con dos meses. Era la mas hermosa de todos los hijos de Bess. Como un angel. Tal vez lo era. Y el joven Enrique te necesita mucho. Se que estas enojado porque el no es Arturo, pero no puedes modificar eso, hijo. El muchacho sera rey despues de ti, pero tu no le ensenas el arte de gobernar. Lo tienes cerca, pero lo ignoras. Arturo, que Dios lo tenga en la gloria, era un muchacho encantador, pero, en mi opinion, el habria sido un buen hombre de la Iglesia y Enrique, un buen rey, hijo.
– ?No digas eso! -dijo el rey, con un grito sordo.
– Es cierto y tu lo sabes -insistio ella-. Pero no es de eso que quiero hablarte. Con tu permiso, he elegido un esposo para la viuda de sir Hugh Cabot, que es tu pupila. Ha sido companera de Margarita desde que llego a la Corte, pero ahora Margarita se ira y lady Rosamund Bolton no tendra lugar en la comitiva de la reina de los escoceses. Es hora de que regrese a su casa, a su amada Friarsgate, pero debe tener un esposo, y el tiene que ser un hombre en quien tengamos una confianza absoluta, porque Friarsgate esta en la frontera, hijo. Aunque esperamos que el matrimonio de Margarita traiga una paz permanente entre nuestros dos paises, tu y yo somos mas practicos que muchos. Sabemos que, pese a la union entre nuestras casas reales, en algun momento puede volver a estallar la guerra. Y la frontera siempre es un lugar inseguro, incluso en los mejores tiempos. Debemos tener alli a un hombre que sea de nuestra confianza y cuya lealtad este fuera de toda duda, Enrique, hijo. Sir Owein Meredith ha servido a la Casa de Tudor durante casi veinticinco anos. Como no es un gran senor, se enterara mas que una persona importante de lo que suceda en la region. La gente no se cohibira de hablar ante el. Su lealtad esta fuera de toda duda.
– ?No querrias tener a un miembro de las familias del norte? -pregunto el rey a su madre. Estaba sorprendido, y queria saber habia sido el razonamiento de ella antes de dar su consentimiento. La heredera era un bien valioso.
– Margarita fue quien lo sugirio. Me dijo, con sabiduria, que las familias del norte cambian con el viento. Son excesivamente orgullosas. Aunque les hicieras el favor de darles a esta joven heredera, no se considerarian en deuda contigo, aunque asi seria. Sir Owen Meredith es nuestro hombre. Sucediera lo que sucediese, el no dejara de estar a nuestro lado.
