– Tu no juegas… al tenis ese -dijo Maybel, enojada.

– Se juega con una pelota -explico Rosamund-. Me cai y me torci el tobillo tratando de devolverle una pelota al principe.

– No me parece algo apropiado para una joven dama, en especial si tienes que andar corriendo como una marimacho -dictamino Maybel. Fue de un lado al otro de la pequena habitacion, buscando en el baul las hierbas que necesitaria para el emplasto del tobillo de Rosamund.

Aparecio una criada con el agua caliente.

– Me envio sir Owein. ?Necesitara algo mas?

– No; esta bien con esto -respondio Maybel. Entonces, se puso trabajar para hacer la venda del tobillo de su senora. Mientras las Verbas se maceraban en el agua caliente, Maybel ayudo a Rosamund quitarse el vestido y meterse en la cama. Empapo un pedazo de lienzo en el agua, coloco el emplasto sobre el miembro hinchado y lo envolvio Puso una pequena almohada bajo el tobillo de Rosamund-. Te traere un poco de sopa.

– ?Pero tengo hambre! -gimio Rosamund-. ?Quiero carne, Maybel!

– Vere que puedo hacer -dijo Maybel con una sonrisa y se fue.

Si Rosamund no habia perdido el apetito era seguro que la herida no era grave.

Meg entro en el dormitorio.

– Estuviste con Hal. ?Te beso? ?Cuentame todo, Rosamund!

– No hay nada que contar -dijo Rosamund, y bostezo.

– ?Mentirosa! -exclamo Meg-. ?Te beso! ?Que mas?

– ?Por que crees que hay algo mas que un simple beso?

– Porque conozco a mi hermano Enrique. ?Quiero que me cuentes absolutamente todo lo que sucedio! ?Me muero si no me cuentas! -Sus ojos azules bailoteaban de curiosidad. Tenia las mejillas sonrosadas del entusiasmo.

– Hay poco que contar -comenzo Rosamund.

Meg se inclino hacia ella.

– Hal… dice que en privado puedo llamarlo Hal… insistio en que aprendiera a jugar al tenis. Me cai y me torci el tobillo. El me llevo desde el campo de tenis al jardin. A medio camino hacia los departamentos Privados de tu abuela se detuvo y me dijo que tenia que besarlo. Se sento en un banco y me beso. Me gusto, Meg. ?Me gusto!

– Yo anoche le permiti a Richard Neville que me besara -admitio Meg-. A mi tambien me gusto, pero no volvi a besarlo. Mas que nada porque en unas semanas viajare al norte a casarme con el rey de los escoceses. Tengo que guardar mi buen nombre. ?Y que mas?

Para entonces Rosamund ya sabia que era inutil tratar de enganar a la princesa.

– Me toco los senos.

– ?Ahhh! -susurro Meg, abriendo muy grandes los ojos azules.

– Se lo impedi, por supuesto -dijo Rosamund, rapidamente-… Yo tambien tengo que cuidar mi buen nombre.

– ?Como fue?

– No puedo explicarlo con palabras, pero me parecio que me desmayaba del placer que me produjo. -Los ojos se le pusieron sonadores con el recuerdo de esa gran mano cubriendo sus pechos pequenos. -Yo habia oido que los hombres hacen esas cosas -susurro Meg-. Y otras, ademas -agrego, bajando aun mas la voz.

– ?Que cosas? -Ahora fue el turno de Rosamund de sentir curiosidad.

– No lo se, pero casi todas las mujeres que conozco parecen disfrutar de las atenciones de sus maridos. Supongo que las dos lo averiguaremos pronto -termino diciendo, con una risa.

– Tu lo sabras mucho antes que yo. No me casare antes que tu, Meg, y, ademas, nadie me ha dicho nada de ningun marido.

– Y ahora sir Owein esta otra vez en tu mundo -bromeo Meg-. ?Fue lindo que te trajera en brazos o te gustaron mas los brazos de mi hermano? Claro que Enrique no es para ti, y no podria serlo nunca, pero ?no te gusta sir Owein? A todas las damas les gusta.

– Es agradable.

– Te traia muy delicadamente. Cuando cree que nadie lo ve te mira con ternura. Yo creo que sir Owein siente algo por ti, Rosamund. Me parece que seria un buen esposo para ti. Es buen mozo y maduro y, sin embargo, es lo suficientemente joven como para ser un amante vigoroso que pueda engendrarte hijos.

– ?Meg! -rezongo Rosamund, pero tuvo que admitir que ella habia acariciado pensamientos similares. Owein Meredith, con sus cabellos de un rubio oscuro y los ojos verdes avellana, la nariz recta y la mandibula pronunciada, era muy atractivo. Penso como seria ser besada por el. Tenia una boca de labios finos, pero grande. Y las manos eran amplias y cuadradas… ?como seria sentirlas sobre sus senos? ?Le provocarian el mismo deleite que habian dejado en su corazon virgen las manos del principe Enrique? y siempre habia sido bueno con ella. Algunas veces le habia parecido una version joven de Hugh Cabot.

– ?En que piensas? -pregunto Meg.

– ?De verdad crees que le gusto a sir Owein?

– Si. Creo que es asi. Y el se merece una esposa, una buena esposa, Rosamund. Conozco a sir Owein de toda la vida. Mi madre siempre decia que de todos los servidores de la familia el, de verdad, se habia ganado el nombre de buen caballero. Mama decia siempre que sir Owein era el hombre mas honorable que ella habia conocido. Y es bueno, ademas, algo que tu ya sabes. Es cierto que no tiene nada mas que su espada, su caballo, su armadura y su buen nombre, pero, de todos modos, tu no puedes esperar un esposo con un gran nombre. ?No preferirias tener a un hombre como sir Owein antes que a uno como tu tio? Un hombre con algo de bienes que se case contigo por tus tierras y te maltrate. Recuerdo lo que me contaste de la primera esposa de tu tio, lady Agnes. Que triste para ella no haber conocido nunca el amor.

– Mi tio se caso con ella por sus tierras, porque el no tenia nada -le recordo Rosamund a Meg-. Estoy segura de que sir Owein me aceptaria por la misma razon. Pero creo que yo esta vez quiero amor.

– El amor es un lujo que las mujeres acaudaladas no pueden permitirse. Primero casate y, con suerte, el amor vendra despues. Todas las mujeres son requeridas en matrimonio por una razon u otra, Rosamund. El amor no suele ser la primera preocupacion de los casamenteros. Una Princesa de Inglaterra se casa con el rey de los escoceses para que haya paz entre las dos tierras, para que la generacion de hijos que traigan al mundo tengan un lazo con Inglaterra y, es de esperar, mantengan la paz. Las hijas de las grandes casas nobles son desposadas por la riqueza y las conexiones de sus familias. A ti te desposaran por tus tierras y tus rebanos. La hija de un granjero es desposada porque su madre ha dado a luz sobre todo hijos varones y se espera que ella haga lo mismo, para que haya mas manos para trabajar la tierra. A todas nos toman por una razon u otra pero el amor rara vez entra en el arreglo. En los meses venideros, mi partida sera el tema en el que se concentraran la Corte y mi familia. Tendras tiempo de observar a sir Owein como posible esposo. Usa el tiempo sabiamente, y no vuelvas a coquetear con mi hermano.

– Enrique se casara con Catalina despues de que nuestro padre le haya sacado todo lo que pueda al rey de Aragon y Castilla. Esa alianza va a concretarse. ?Tiene que concretarse! Necesitamos esgrimir el poderio de Espana contra Francia, por nuestra seguridad. Ademas, una alianza como esa aumentara la legitimidad del derecho de mi familia al trono de Inglaterra. Mi padre siempre ha querido eso tanto como mi union con Jacobo Estuardo.

– En tu caso, tu casi puedes elegir. Si decides que quieres a sir Owein, yo lo solicitare para ti. Me daran lo que les pida. Voy a dejar a mi familia. Lo que quiera, si es razonable, me lo daran, antes de que me vaya. A mi padre no le costara nada recompensar a su leal servidor.

– Lo pensare -respondio Rosamund, pensando que seria casi como elegir. Cuando Meg partiera, ella estaria perdida en la Corte. Catalina era una muchacha muy dulce y, a la vez, adecuada para la funcion real. Meg tenia razon. Catalina un dia seria la reina de Inglaterra. Rosamund rapidamente aprendio que la ventaja de no ser importante era que las personas importantes no tenian miedo de hablar cuando uno estaba presente. Hablaban como si uno no estuviera alli, porque no habria ninguna consecuencia para ellos. Solo escuchando ella habia obtenido mucha informacion. La alianza espanola era de una importancia fundamental para el rey Enrique VII. El haria cualquier cosa para conseguirla.

?Y el principe Enrique? Tenia un caracter encantador, pero era un muchacho turbulento que, aunque tuviera el cuerpo de un hombre, seguia siendo egoista e irreflexivo. La reputacion de Rosamund no le interesaba en lo mas

Вы читаете La Dama de Friarsgate
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату