que haya comido. No le va a gustar enterarse del mal comportamiento de su nieto. Querra culpar a Rosamund. Yo no lo permitire. Pero ella entendera lo dificil de la situacion. Voy a sugerirle que, de inmediato, le elija un esposo a Rosamund y que la case antes de que el joven principe consiga seducir a la senora de Friarsgate y arruine su reputacion. Rosamund es inteligente, pero tambien es ingenua. Me temo que, en contra de su propio juicio, se siente atraida hacia el principe Enrique. Es halagador para una muchacha del campo ser perseguida por un principe.

Maybel asintio.

– Dices la verdad, senor, pero hay otra cosa que puede llevar a su caida. Sus jugos le estan bajando ya. Es cierto que esta madura para un esposo y, si no es para un esposo, para un amante. Es demasiado inocente para entender que no puede evitarlo. Necesita a un buen hombre en la cama, y sera mejor que sea un esposo.

Sir Owein asintio.

– Si -dijo, y la sombra de una sonrisa se le dibujo en los labios-. No temas, Maybel, hablare con la condesa. Tu quedate con tu senora todo lo que puedas. No la dejes sola.

– Asi sera, senor.

Justo pasadas las nueve de la manana, una de las damas de la condesa fue a buscar a Owein Meredith. Lo llevo a un pequeno cuarto con paneles y un hogar en un rincon con un hermoso fuego encendido. Habia dos sillas tapizadas y de respaldo alto ante el pequeno hogar y una mesa redonda entre ambas. Margarita Beaufort estaba sentada en una de las sillas, vestida de negro, como siempre, con un tocado en arco que le cubria casi toda la cabellera, blanca como la nieve. Le indico que se sentara en la otra silla; la criada se retiro y cerro la puerta a sus espaldas.

– Sientate y dime para que necesitas una audiencia privada conmigo, Owein Meredith.

El caballero suspiro.

– Pido la indulgencia de Su Alteza, y tambien su perdon, por lo que voy a contarle, pero no puedo guardar silencio porque mi silencio conduciria a que se malograra a una muchacha inocente y a que alguien a quien usted quiere profundamente sea culpable de un crimen terrible. ?Me daria permiso para hablar con franqueza, a sabiendas de que no emitire un juicio sobre este tema? Simplemente deseo evitar una tragedia, estimada senora.

– Nunca has sido hombre de entrometerte en lo que no te incumbe, Owein Meredith, por lo que debo aceptar que lo que tienes que decir es serio. Te concedo mi permiso para hablar. No te hare responsable por tus palabras, sean cuales fueren. Habla.

– Su nieto, el principe, ha sido tentado a un acto que lo deshonraria senora. Ha habido apuestas sobre el resultado de ese acto. Charles Brandon ha dado su opinion en contrario, pero igual es fiador de las puestas. Richard Neville ha sido el principal instigador de esta maldad.

– Caramba -dijo la condesa de Richmond, con sequedad-. ?Por que no me sorprende que Charles Brandon sea diplomatico y los Neville alborotadores? Continua.

– El principe, joven y lleno de los jugos de que estan llenos los jovenes como el, cree que esta enamorado de lady Rosamund Bolton de Friarsgate. Ha habido un intercambio de timidos besos entre ambos en una ocasion. El principe quiere mas de la muchacha, pero ella es cuidadosa de su reputacion y no le dara nada. Neville y los otros han apostado a que el principe Enrique no puede seducir a la senora de Friarsgate. Ayer, cuando usted llevo a las princesas y sus damas al rio, el principe soborno a las damas que quedaron para que abandonaran los departamentos donde dormia la joven Rosamund. El principe entro en la alcoba de la muchacha y trato de forzarla. Solo la oportuna intervencion de la criada de ella, que corrio a buscarme, salvo a lady Rosamund y su buen nombre.

– ?Alabado sea Dios! ?Lo hare azotar!

– Buena senora, le ruego que me escuche hasta el final. El principe Enrique no puede evitar que lo rebosen la vitalidad y un poco de lujuria. Es joven, y Dios es testigo de que tiene el tamano corporal de cualquier hombre, en muchos casos incluso mayor. Esta empezando a sentir los deseos de un hombre. Pero aqui es su orgullo lo que esta en juego, mas que ninguna otra cosa. La situacion puede solucionarse de manera rapida y sencilla, pues el principe es de corazon honorable y, como ayer fue rechazado, probablemente haya que buscar una solucion que deje intactos tanto su orgullo como la virtud de lady Rosamund.

– ?Que sugieres, Owein Meredith?

– Rosamund Bolton fue enviada aqui porque su tio la maltrataba y queria robarle lo que es suyo. Sir Hugh Cabot busco proteger a su esposa. Sabia que Rosamund tenia que volver a casarse, pero no queria que la obligaran a desposarse con su primo de cinco anos para que Henry Bolton pudiera apoderarse de Friarsgate. Conoci a ese hombre senora. No es honorable. Elija un esposo para Rosamund y su nieto dara un paso al costado, lo garantizo. Rosamund estara a salvo, su reputacion quedara intacta y el principe podra quedarse con su orgullo. Ni Richard Neville osaria sugerirle que sedujera a la prometida de otro hombre, senora. -Sir Owein se reclino en la silla y espero a que la condesa hablara.

– La boda de mi nieta me toma todo el dia ahora que su madre ha muerto y no hay nadie mas para ocuparse del tema. En unas semanas mas la reina de los escoceses ira al encuentro de su esposo, y se celebrara su matrimonio. Tambien hay que ubicar a la pobre espanola, Catalina. El rey esta muy disgustado porque el rey Fernando no ha completado los pagos por la dote de la muchacha. Especialmente, porque quiere casarla con Enrique. He oido rumores, sir Owein, de que a mi nieto le gustan mucho las mujeres. ?No es demasiado joven para eso?

– En el caso del principe, yo diria que no, senora -respondio el caballero, preguntandose cuanto sabria la anciana senora de su lujurioso nieto y sus aventuras sexuales.

– Pensaba buscarle marido a esa muchacha Bolton despues de la partida de Margarita, pero supongo que surgiria otra cosa y la muchacha va a tener veinte anos antes de que yo vuelva a acordarme de ella. Tu la trajiste el ano pasado de Cumbria, ?no? -la Venerable Margarita se inclino hacia el fuego para calentarse las manos.

– Si, senora.

– Mi nieta la quiere. ?Y tu? ?Que clase de muchacha es, Owein Meredith?

– Sensata y confiable. Adora Friarsgate y fue educada para manejarla por cuenta propia. Lo hace bien y sus arrendatarios la reverencian. El lugar es prospero. Parece a salvo de los escoceses gracias a la disposicion de la tierra que la rodea. Las colinas son demasiado escarpadas, lo que impide trasladar con facilidad el ganado y las ovejas. Por eso Friarsgate ha estado en paz, sin contar al tio.

– ?Cuanto hace que quedo huerfana?

– A los tres anos. El tio rapidamente la caso con su hijo mayor. El nino murio. Entonces la caso con Hugh Cabot. Henry Bolton penso que sir Hugh se conformaria con tener un lugar donde pasar su vejez. Pero Hugh Cabot le enseno a Rosamund a manejar sus asuntos. La quiso como habria querido a una hija y ella lo adoraba. Quedo destrozada cuando el murio.

– Y sir Hugh burlo al tio poniendo a su esposa al cuidado del rey -dijo la condesa despacio-. Hombre inteligente, diria yo.

– Yo llegue cuando estaban en el banquete del funeral. El tio ya insistia en que Rosamund se casara con su siguiente hijo, un nino al que acababan de ponerle pantalones para la ocasion. Ella se resistia, y solo mi oportuna llegada la salvo.

La Venerable Margarita sonrio y dijo, con tono divertido:

– Parece que se te ha hecho costumbre ir al rescate de esa damisela, Owein Meredith. Bien, te agradezco que me hayas traido este asuntillo. Me ocupare de que Rosamund Bolton sea vigilada y que no se le permita estar a solas con Enrique, ese bribonzuelo sinverguenza. Y pensare en un esposo para esa muchacha. Tiene la edad de Margarita, un poco mayor, incluso. Es tiempo de que vuelva a casarse, y que esta vez sea para siempre. -Le tendio la mano a su interlocutor.

Sir Owein se inclino mientras se la besaba.

– Agradezco a Su Alteza por su amabilidad -dijo, y se retiro del pequeno cuarto.

Cuando la puerta se hubo cerrado tras el, la condesa dijo en voz baja:

– Ya puedes salir, nina, ven. Dime que piensas de lo que acabas de escuchar.

La joven Margarita Tudor salio de atras del tapiz que habia del otro lado de la habitacion, donde estaba oculta. Se sento con su abuela.

– Rosamund estaba muy callada cuando volvimos del rio, senora, pero a mi no se me ocurrio preguntarle por que. Es tipico de Hal permitir que su orgullo dirija su miembro. Si no aprende, eso algun dia lo llevara a la ruina.

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