ni a su gente, y no estaria de mas estar un poco mas alerta que en el pasado. Nos complaceria que asi fuera.

El asintio.

– Eso puede arreglarse cuando yo sea senor de Friarsgate. ?Le ha dicho a Rosamund que va a casarse y que yo sere su esposo, senora?

– Todavia no. Queria hablar primero contigo. Conversare con la muchacha despues de la comida. Luego la enviare al jardin privado, al rio. Buscala. Podras hablar con ella. Mi nieto y sus amigos bien seran informados. Lo haras tu, creo -dijo, con una risita-, despues de la comida y antes de ir a ver a Rosamund. Puedes decirle Principe Enrique que yo instrui que la noticia se la dieras tu.

– Puedo ganarmelo de enemigo, senora, y preferiria que no fuera asi -dijo Owein, con franqueza-. Recuerde que fui yo quien lo encontro n Rosamund. Creo que seria mejor no relacionar ambos incidentes.

– Tienes razon. Con la edad me he vuelto descuidada. Hare que el rey anuncie el compromiso esta tarde en la sala. -Volvio a reir-. No hara falta decirle a mi nieto que se comporte despues de una declaracion real. Si puedes sugerirle a Charles Brandon que devuelva todas las apuestas a los jovenes caballeros. El no dira nada, porque es un individuo muy diplomatico.

Owen Meredith hizo una reverencia.

– Agradezco a Su Alteza por la benevolencia hacia mi persona. Siempre sere un leal servidor a la Casa de Tudor.

– Lo se -dijo la condesa con enfasis-. Ahora bien, tengo hambre, y ya paso la hora de la comida. Acompaname hasta la sala, Owein Meredith. Me estaran esperando, y mi hijo se pone loco cuando tiene hambre.

El se incorporo y con delicadeza ayudo a la madre del rey a ponerse de pie.

– Es un honor acompanarla, senora.

En la sala, el principe Enrique trato de atraer la atencion de Rosamund, pero, aunque ella lo vio, lo ignoro alevosamente. Sus companeros se burlaban de la incomodidad del principe.

– No la tendras nunca -lo acicateo Richard Neville, complacido.

– No tienes paciencia, Dick. Un dia voy a trabajar duro entre esos muslos blancos como la leche -fue la tranquila respuesta-. Ah, aqui esta mi abuela. ?Por fin podemos comer!

Sir Owein Meredith se dio cuenta de que no tenia apetito. Iba a Casarse. No era un sueno. Se habia pellizcado varias veces cuando estaba con la madre del rey. De verdad iba a casarse. Y con Rosamund Bolton. Nunca habia pensado que tendria una esposa. Siempre penso que no tenia nada que ofrecerle a una mujer, pero ahora su lealtad y su servicio a los Tudor le habian ganado una esposa, propietaria de una buena finca. Su primogenito heredaria Friarsgate, que era mucho mas grande que las tierras de su padre, en Gales. Poseeria una finca mas grande que la de su hermano. Por fin tendria casa propia. Una casa y una esposa.

Pero ?que pensaria Rosamund de todo esto? No porque importara en el esquema general de las cosas. Ambos estaban obligados al rey y obedecerian sus ordenes. Pero una vez mas le habian arrancado a Rosamund su destino de las manos y otra persona habia decidido por ella. ?Estaria contenta de tenerlo a el por esposo o se habria interesado en algun joven de la Corte? No queria que fuera desdichada, deseaba que estuviera contenta de ser su novia porque… porque la queria. Desde el momento en que la vio por primera vez supo que la queria, y hasta ese preciso momento no habia osado confesar sus sentimientos, ni siquiera a si mismo. ?Para que iba a hacerlo? ?Para despues ver como la entregaban a otro? Pero no iban a darsela a otro, sino a el. Ahora podia liberar los pensamientos que habia ahogado durante tantos meses. En su cara se dibujo una gran sonrisa.

– ?Dios! -exclamo el hombre que estaba sentado a su lado-?Miren, muchachos! Owein sonrie. Creo que hacia como dos anos que no sonreia. Hoy estuviste dos veces con la Venerable Margarita. ?Que noticias hay, Owein? Han de ser buenas para que tengas esa cara.

– Tal vez murio su hermano y tiene que ir a su casa, a sus colinas galesas, y ocupar el lugar de heredero - bromeo otro hombre.

– No puedo decir nada, muchachos -dijo el caballero-, pero esta tarde compartire mis novedades con todos. ?Lo juro!

Rieron y volvieron a la cerveza, satisfechos, porque Owein era el mas honorable de todos ellos. Por fin termino la comida y la sala comenzo a vaciarse. Owein busco a Rosamund, que habia estado sentada con algunas de las damas de la condesa. Ya se habia ido. Se levanto de su lugar y busco a Maybel. Ella sabria como se sentia su ama y si seguia, ansiosa por regresar a su hogar.

Rosamund volvio con las damas de la condesa a sus aposentos. Para su sorpresa, no se veia a Margarita por ningun lado. Entonces aparecio una de las criadas de la condesa y dijo:

– Nuestra senora quiere hablar con usted, milady. -La joven dejo el bordado y siguio a la criada al pequeno recinto privado donde la madre del rey llevaba a cabo sus obligaciones diarias.

– Ven, nina -dijo la condesa de Richmond.

Rosamund se detuvo ante ella e hizo una elegante reverencia.

– Cuando mi nieta vaya a casarse con el rey de los escoceses no habra lugar para ti entre mis damas. Es hora de que vuelvas a tu adorada Friarsgate, Rosamund Bolton, pero no puedes ir sin lo que viniste a buscar. Un esposo para cuidarte y salvarte de tu tio. En el dia de hoy te hemos elegido a ese esposo. Creo que te complacera.

A Rosamund le empezo a latir con fuerza el corazon, de miedo y de entusiasmo. ?Se iba a casa! ?Con marido! y esta vez el hombre que le habian elegido seria su marido en todo sentido. Ya no era una nina. Era mayor que la madre del rey cuando dio a luz a Enrique Tudor.

– Bien, nina, ?no tienes nada que decir? ?No sientes la menor curiosidad por saber quien es el hombre?

– ?Importa, senora, que sienta curiosidad o no? El asunto fue decidido, mi futuro tambien, y aceptare la voluntad del rey -respondio Rosamund, que se daba cuenta de que si bien ella siempre supo que ese seria el resultado de su estadia en la Corte, la irritaba un poco que ni siquiera la hubieran consultado.

La madre del rey rio bajito.

– Tienes espiritu, nina, y eso es bueno.

– Senora, pido perdon si la he ofendido -dijo Rosamund, arrodillandose ante Margarita Beaufort y poniendo sus manos en las de la condesa-. Es que… es que… -No pudo terminar la frase.

– Es que esperabas tener alguna influencia en esta decision, Rosamund Bolton. Lo entiendo. Sin embargo, cuando te diga a quien ha elegido mi nieta para esposo tuyo, tal vez tu corazon se aligere.

– ?Lo eligio Meg? -Rosamund estaba asombrada.

– La reina de los escoceses se dio cuenta de que, una vez que ella se haya ido, tu te quedaras muy sola. No tienes un lugar propio aqui en la Corte, y tu esencia esta en Friarsgate, ?no es verdad?

– Si, senora.

– Al ser ese el caso, es hora de que regreses, pero no podemos mandarte de vuelta sin lo que deseaba para ti sir Hugh Cabot. Un buen hombre que sea tu esposo, el padre de tus hijos, para que mantenga Friarsgate seguro y prospero. Hay muchos jovenes aqui en la Corte que con gusto aceptarian por esposa a una heredera bonita y joven como tu. Hombres de poderosas familias del norte cuya lealtad deseamos asegurar. Pero mi nieta no cree que podamos comprar tales lealtades. Considera que debemos poner en Friarsgate a un hombre cuya lealtad para con la Casa de Tudor sea absoluta e incuestionable. Tu lo conoces. Es sir Owein Meredith.

El corazon de Rosamund parecio elevarse en su pecho. Sonrio, y su alivio fue obvio.

– Dijo que me complaceria, senora, y por cierto que me complace. Sir Owein es un buen hombre, y somos amigos.

– Los amigos -observo la madre del rey- son los mejores esposos, nina mia. Yo he tenido tres esposos, de modo que domino el tema. Ahora, levantate y sal al jardin privado, donde encontraras a sir Owein esperandote. Se estan redactando los papeles del compromiso, que seran firmados antes de que mi nieta salga hacia Escocia. Puedes casarte en Friarsgate, con tu gente, pero viajaras con la reina de los escoceses hasta tu hogar.

Rosamund tomo las manos de la condesa y se las beso.

– Gracias, senora -dijo. Se incorporo, sacudiendose la falda. ?Puedo hablar de esto con Maybel? ?Puedo darle las gracias a Meg?

– Puedes contarle a quien quieras, nina. El rey anunciara formalmente tu compromiso esta noche en la sala. Despues de todo, tu eres su eres su pupila Creo que la Corte tiene que saber de este feliz acontecimiento entre uno de nuestros viejos servidores y la senora de Friarsgate.

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