– Claro que si.
– No tenemos nada mas que decirnos, Logan Hepburn. Te deseo muy buenos dias -se despidio Rosamund y comenzo a bajar la colina sin mirar hacia atras.
– Podrias tomarla -sugirio Colin, su hermano, con suavidad.
– ?Para que nuestro primo Patrick, el conde de Bothwell, venga a hacernos una visita? Si la muchacha es amiga de la reina, no tengo opcion -les dijo Logan Hepburn a sus dos acompanantes.
– ?Como hizo una pequena heredera del norte, sin la menor importancia, para hacer amistad con la hija del rey Enrique? -se pregunten voz alta Colin Hepburn.
– No lo se -respondio Logan-, pero le creo. Es muy franca. No creo que mintiera sobre algo asi, pero, cuando vuelva a ver a Patrick Hepburn, se lo preguntare, que no te quepa duda.
– ?Y ahora con quien te casaras, Logan? -pregunto el hermano menor, Ian-. Hay muchas que te aceptarian - agrego, riendo.
– Si, pero no las quiero. Esa es la muchacha a la que deseo por esposa, y algun dia la tendre.
– Claven's Carn necesita un heredero -senalo, reflexivo, Colin.
– Ian o tu pueden tenerlos -respondio Logan.
– No se si eres un tonto… o algo peor… un romantico -dijo Colin-. O tal vez ambas cosas, hermano.
Logan Hepburn rio.
– ?De verdad vas a ir a su boda con el gales? -pregunto Ian.
– Si, asistire y llevare mis gaitas. Todos iremos. -Lanzo una gran carcajada y salio al galope, seguido por sus dos hermanos.
Rosamund iba colina abajo cuando oyo la carcajada. El sonido la irrito profundamente. Nunca habia visto a nadie tan insolente, tan irritante como Logan Hepburn. Pero, al mismo tiempo, habia quedado fascinada por lo que el le habia dicho. Le preguntaria a su tio Edmund si era cierto. La halagaba pensar que alguien habia ofertado por ella. Se pregunto si Hugh sabia de los Hepburn. Su queridisimo Hugh. Ella sabia que el se alegraria mucho por ella, y que aprobaria a Owein Meredith. Rosamund habia llegado al pie de la colina y detuvo la yegua.
– Estas sonrojada, mi amor -dijo Owein, curioso.
– Acabo de conocer al hombre mas irritante y ofensivo del mundo. Edmund, ?conoces a los Hepburn de Claven's Carn?
– Su finca esta del otro lado de estas colinas. ?Cual de ellos era, y por que nos espian desde hace semanas? ?Te lo dijo?
– Era el dueno mismo.
– ?El viejo Dugald? Pense que estaba demasiado enfermo como para montar a caballo -comento Edmund.
– Obviamente el viejo dueno ha muerto. Era el hijo mayor, Logan Hepburn, y, por el aspecto, sus dos acompanantes eran sus hermanos. Volvamos a la casa, Edmund, que les contare todo, pero necesito una copa de vino. No se si alguna vez me he indignado tanto. -Llevo la montura al establo, seguida por sus dos acompanantes, intrigados.
– Ese hombre la ha cortejado -le dijo Owein en voz baja a Edmund.
– ?No se atreveria! -dijo Edmund, rapidamente-. ?No tiene derecho!
– Pero lo hizo -senalo Owein con una sonrisa sabia-. No he vivido casi toda la vida en la Corte de los Tudor como para no reconocer la senal de cuando una mujer queda turbada al recibir un halago. Recuerda que Rosamund es en realidad muy inocente en cuanto a como juegan los hombres con las mujeres.
– Y tu, amigo mio, ?como te sientes ante la posibilidad de que otro hombre corteje a tu prometida? -pregunto Edmund, curioso.
– La amo -dijo Owein, simplemente-, pero si otro hombre pudiera hacerla mas feliz que yo, daria un paso al costado, aunque me rompiera el corazon, Edmund Bolton. Pero nuestra boda esta fijada para Lammas, y no tengo intenciones de renunciar a ella.
– ?Pelearias por Rosamund?
– Si, si fuera necesario. No podria vivir sin ella.
– ?Por eso dejas en sus manos los asuntos relacionados con Friarsgate?
– ?No le ensenaron tu y Hugh Cabot a ser independiente? -replico Owein-. Esta hecha con el mismo molde que la Venerable Margarita. No se acostumbra que un hombre admire a una mujer asi, lo se, pero yo la admiro. Haremos ninos valientes entre los dos, Edmund. Quiero ensenar a mis hijas mujeres tanto como a los varones a ser igual de fuertes que ella.
– Mi sobrina no ha tenido fortuna con su familia, pero, por Dios, que fortuna ha tenido con sus esposos.
– Y contigo y creo que con tu hermano, el sacerdote -agrego -. Quiero conocer a todos tus hermanos.
Se apearon de los caballos, que los peones llevaron a los establos y entraron en la sala, donde Rosamund ya los esperaba con un copon de peltre lleno de vino en la mano.
Owein le tomo la otra mano y se la beso con suavidad. Entonces, la llevo hasta una silla ubicada junto al hogar.
– Cuentanos, mi amor, que te ha molestado tanto. -Owein se sento con Edmund Bolton frente a ella, mientras aceptaba el vino que le ofrecia la criada.
Rosamund miro directamente a su tio.
– ?Los Hepburn de Claven's Carn ofrecieron por mi el verano en que cumpli seis anos? ?Lo recuerdas, Edmund? Me llevaste a una feria de ganado en Drumfrie. Todavia llevabamos luto por la muerte de John, pero el tio Henry me permitio ir a pedido de mi tia.
– Si, ofrecieron. Recuerdo que regrese contigo a casa y hable con Henry. Cuando se entero se puso como loco. Lo unico que le importaba era que podia perder Friarsgate si te casabas con alguien que no estuviera emparentado con el. Enseguida se decidio por Hugh Cabot. Pero vivio el resto del verano con temor de que los Hepburn pudieran bajar de la colina y robarte. Me habia olvidado, Rosamund.
– Asi que el joven Hepburn ha venido a cortejarte, ?no? -dijo Owein, con suavidad, reparando en el sonrojo de Rosamund.
– Le deje las cosas en claro -respondio ella, rapidamente-. Le dije que me casaria en Lammas y que estaba contenta de hacerlo. ?Ese demonio dijo que vendria a bailar en mi boda! -exclamo Rosamund, indignada.
Owein rio.
– Entonces le daremos la bienvenida, mi amor. ?Esta noticia te ha hecho arrepentir?
– ?No! ?Quiero ser tu esposa y de nadie mas, Owein! -Se bajo de la silla, se arrodillo a su lado y lo miro a la cara-. ?No me quieres? Tal vez tu te estes arrepintiendo. Quiza pensar en casarte con una muchacha sencilla del campo y pasar la vida aqui en el norte, sin diversiones, ya no te parece interesante, ahora que hemos regresado. -Lo miraba ansiosa.
El tendio la mano y le acaricio suavemente el rostro. La tomo de la mano, la ayudo a incorporarse y sentarse en sus rodillas.
– No quiero otra esposa que no seas tu, Rosamund Bolton -le aseguro- y la vida en Friarsgate me parece el paraiso despues de pasar tanto tiempo en las casas de otros hombres. Ademas -Owein le sonrio con ternura-, creo que ahora tengo debilidad por una muchacha de cabello rojizo y ojos ambar que me derriten el corazon cada vez que los miro. -La beso y Rosamund suspiro, feliz, sintiendose segura, a salvo, dentro de esos brazos fuertes, deseando que su tio no estuviera alli, para que Owein pudiera tocarla como la otra vez. 'Solo tres dias mas'- penso.
El dia de la boda amanecio inusualmente caluroso, aun para el verano. Habia neblina en el horizonte. El cielo azul tenia un aire lechoso. Todavia vestida con la ropa de dormir, Rosamund entro en la sala al alba. Edmund le llevo el cuarto de hogaza del ano anterior y, siguiendo las tradiciones de Lammas, ella lo rompio con cuidado en pedacitos, que luego deshizo, y lleno con ellos un pequeno recipiente de ceramica. Descalza, salio y camino desparramando las migajas para los pajaros. Despues de cumplir con la antigua tradicion, Rosamund volvio a la casa para prepararse para la boda, que se celebraria despues de la misa. Su tio Richard, que habia llegado el dia anterior, asistiria a su propio sacerdote.
Maybel habia llevado a la habitacion de Rosamund la tina de roble, que ya estaba llena de agua caliente.
– Deprisa, mi nina -le dijo a Rosamund, y le levanto el cabello, que le habia lavado la tarde anterior, para que no volviera a mojarse-. Ah, Sera la ultima vez que uses esta habitacion. Te recuerdo de pequenita en este cuarto.
