– ?Le dije que no viniera! -Ella estaba colorada de furia.

– Pero sabias que vendria, dadas las circunstancias. Se generosa mi amor. Logan Hepburn no puede resistirse a un desafio, y tu lo provocaste al mostrarte tan firme en tu determinacion. Dudo que haya conocido a otra mujer que no cayera desmayada en sus brazos. Despues de todo, es un hombre muy bien parecido. Seria un gran exito en la Corte con esos ondulados cabellos negros, los ojos azules, la mandibula pronunciada y su altura -dijo Owein, riendo.

– Es muy obvio que nunca lo trataron con disciplina ni le ensenaron las virtudes de la moderacion -rezongo Rosamund.

– Muy pronto seras mi esposa, mi amor, y nada podra separarnos, excepto la muerte. Mi vida, mi espada y mi corazon son tuyos, Rosamund. ?Que podria ofrecer Logan Hepburn para tentarte a dejarme? No temas, mi amor. Te protegere, pero quiero que estes segura, antes de que entremos en la iglesia, de que esto es lo que quieres de verdad. ?Es asi?

– Si -le respondio Rosamund sin vacilar-. Solo te quiero a ti por esposo, Owein Meredith. No se por que Logan Hepburn me enoja tanto.

– Es su arrogancia juvenil. Es muy parecido al principe Enrique -comento Owein-. Es su aire de grandeza lo que te irrita tanto, como te sucedia con el principe.

– Su musica es alegre -admitio Rosamund, de mala gana, mientras recorrian el sendero que llevaba a la iglesia.

– Diselo despues, durante la fiesta. El Hepburn ha venido a desafiarte, pero, si no muerdes el anzuelo y le agradeces, de una manera cordial, como si fuera un amigo muy querido que ha tenido un gesto amable contigo, te aseguro, Rosamund, que seras tu quien gane la partida con el amo de Claven's Carn.

Ella rio.

– Por lo que veo, hay muchas cosas que puedo aprender de ti, milord. Tus anos en la Corte de los Tudor no fueron desperdiciados.

El le sonrio.

– Nosotros, los galeses, podemos ser tan astutos como ese trio de escoceses.

A ambos lados del camino estaba la gente de Friarsgate, que, luego de observar a los novios, ahora seguia el cortejo nupcial hacia la iglesia. El pequeno edificio estaba bellamente decorado con gavillas de trigo y flores estivales. Habia velas de verdadera cera de abeja en pulidos candelabros de bronce sobre el altar de piedra. A diferencia de las iglesias grandes de las ciudades, que, con frecuencia, disponian de pantallas talladas entre la congregacion y el sacerdote, la iglesia de Friarsgate no tenia ninguna barrera entre la gente y el representante de Dios. Incluso habia algunos bancos de roble dentro de la iglesia rural. Los novios ocuparon su lugar en el primero de los bancos, mientras que los demas se ubicaron en los de atras o permanecieron de pie.

Los dos sacerdotes salieron de la sacristia. El padre Mata estaba vestido con una sobrepelliz de lino blanco bordada con gavillas de trigo doradas. Era un traje especial que, en general, usaba solo en Pascua. Solia celebrar misa con la sencilla sotana de su orden, como la que ese dia tenia Richard Bolton. Las velas del altar se agitaban a la luz de la manana que entraba por las ventanas de arco gotico simple, con sus paneles de plomo vidriados.

'Algun dia -penso Rosamund- habra ventanas de vitrales en esta iglesia, como en la capilla real y en las iglesias que vi en el sur'. Se sento a escuchar con atencion las palabras de la misa. Cuando termino, el padre Mata los llamo a ella y a Owein a ponerse de pie ante el. Con voz serena pronuncio las palabras del sacramento del matrimonio. Cuando les pregunto su intencion, tanto la novia como el novio respondieron con voz clara, que se oyo en toda la iglesia. No hubo timidez ni vacilacion de parte de ninguno de los dos. Por fin, el joven sacerdote bendijo a la pareja, sonriendole con calidez. Owein Meredith beso la mejilla sonrojada de la novia y los arrendatarios de Friarsgate estallaron en vivas.

Los gaiteros Hepburn los llevaron de la iglesia por el sendero que volvia a la casa. Se habian dispuesto mesas frente al edificio, con bancos a ambos lados para la mesa de los novios, traida de la sala junto con sus sillas de roble tallado y respaldo alto. Se abrieron los barriles de cerveza y sidra. Los criados comenzaron a venir desde la casa con bandejas y cuencos con comida. En un asador cercano se asaban las dos mitades de res cubiertas con sal, mientras cuatro jovenes criados las daban vuelta lentamente. Se sirvieron todos los productos de trigo tradicionales relativos al festival de Lammas, como el ano anterior, pero, como esta era, ademas, una fiesta de boda, habia carne de res, gordos pollos rellenos con pan y manzanas que habian sido mezclados con salvia, un guisado espeso de conejo con trozos de zanahoria y puerro que flotaban en la salsa de vino, pasteles de aves de caza y cordero asado. Cuando presentaron una bandeja con salmon en rodajas delgadas sobre un colchon de hojas frescas de berro, Rosamund pregunto:

– ?De donde proviene este fino pescado, Edmund?

– Lo trajeron los Hepburn, senora -respondio Edmund.

Rosamund se volvio hacia Logan Hepburn, quien, por su rango, estaba sentado a la mesa de los novios, y dijo, dulcemente:

– Que afortunados somos de tenerte por vecino, mi senor. Tu regalo de musica para alegrar nuestra fiesta fue mas que generoso, ?pero traer salmon, ademas! Te doy mi mas caluroso agradecimiento. -Y le dirigio una esplendida sonrisa.

El, desde la silla, hizo una profunda inclinacion, con una sonrisa de asombro en los labios.

– Estoy encantado de darte placer, senora -le dijo, con un brillo en los ojos azules.

– Fue salmon lo que me diste, senor, solo salmon. Y no preguntare de donde lo tomaste -bromeo Rosamund, picara-. La evidencia sera devorada con tal rapidez que quedaras a salvo.

Todos en la mesa rieron, incluido Logan Hepburn, que tuvo la inteligencia de aceptar que lo habian vencido. En un campo cercano pusieron blancos de tiro y, con los arcos largos en la mano, los hombres se turnaron para disparar. Pronto se convirtio en una competencia abierta entre Owein Meredith y Logan Hepburn. Dispararon una flecha tras otra, y los dos se superaron a si mismos con cada tiro. Cuando la flecha de Logan Hepburn partio en dos la flecha anterior de Owein, los observadores emitieron una exclamacion de asombro.

El escoces rio y dijo:

– No puedes mejorar eso, Owein Meredith.

– Tal vez si -respondio el otro con suavidad, preparo el arco y lanzo la flecha hacia el blanco.

Otro grito de asombro se levanto de la concurrencia, seguido por un gran viva: la flecha de Owein habia partido la del escoces. Logan Hepburn quedo boquiabierto de asombro, mientras que su rival, con las manos en las caderas, le sonreia.

– ?Que me trague la tierra!

– No me canso de decirte que eso te sucedera algun dia, milord -intervino Rosamund, acercandose a Owein. Se puso en puntillas y le dio un beso en la mejilla-. ?Bien hecho, esposo mio! -lo felicito-. Ahora ven a sentarte a mi lado. La cocinera ha preparado una delicada tarta de peras para celebrar el dia. Y tu tambien ven, Logan Hepburn. Creo que en este momento te ira bien algo dulce. ?Y un poquito de vino, tal vez?

– Con mucho gusto. Milord, tienes que ensenarme a disparar asi. Yo creia que era el mejor arquero del mundo, pero admito que me has vencido con facilidad.

– No hay ningun truco, milord, y con gusto compartire mis habilidades contigo. Pero no hoy. En breve necesitare toda mi fuerza y mi habilidad para otro deporte. -Le paso el brazo por los hombros a Rosamund y fue con ella hacia la mesa principal.

– Se burla de ti -dijo, en voz baja, Ian Hepburn.

– Si, lo se -respondio Logan-, pero yo me lo merezco. No es ningun tonto y sabe que pretendo a su esposa. Puede que no sea mio el primer bocado, Ian, pero algun dia tendre el ultimo. Ella sera mia, lo juro.

– Eres un tonto -dijo Colin Hepburn, mofandose de su hermano-. Busca otra muchacha y casate. Es tu deber, como nuestro senor.

– Busca tu una muchacha, Colin. Si muero sin herederos, heredaran tus hijos. No me importa. La muchacha que acaba de casarse es la unica esposa que quiero.

– Tendrias que haberla tomado el otro dia, cuando tuviste oportunidad -le reprocho Ian.

– Tal vez si, pero ahora es demasiado tarde. Aunque no es el final, hermanos. Tendre otra oportunidad y, cuando llegue, la aprovechare sin vacilar.

La gente de Friarsgate comio hasta hartarse. Los hombres disputaron sus juegos recios, pateando la vejiga de oveja en el campo, lejos de la casa. Despues de recuperar el honor batiendo a los ingleses en ese terreno, los tres Hepburn tomaron sus gaitas y se pusieron a tocar. Se les unieron varios de los hombres con la flauta de doble

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