cana, un violin, campanillas, un pandero y un tambor. Todos se pusieron a bailar, de la mano, en circulo. Luego, danzaron en una larga fila, pasando entre las mesas, guiados por los novios. El dia llegaba a su fin. A una senal de Rosamund, se le entrego una hogaza de pan con una vela encendida a cada invitado. Guiado por Edmund Bolton, el sequito nupcial y sus invitados dieron tres vueltas a la casa. Entonces, se apagaron las velas y se comieron las hogazas hasta dejar una cuarta parte del pan, que se guardaria para la celebracion del ano siguiente.
El sol comenzo a ponerse por el oeste y los invitados partieron de regreso a sus casas. El Hepburn de Claven's Carn y sus hermanos agradecieron a sus anfitriones y se despidieron. Logan Hepburn hizo una reverencia ante Rosamund tomando su mano.
– Algun dia volveremos a vernos, milady de Friarsgate.
– Esperare ese momento, milord -respondio ella, sin desviar la mirada de los ojos azules de el. Entonces, aparto su mano de la de el y les deseo que regresaran sanos y salvos a su casa.
– ?No se quedaran a pasar la noche? -pregunto Owein, hospitalario.
– No, senor, pero gracias por su ofrecimiento. Hay una hermosa luna fronteriza que nos guiara a casa.
Owein y Rosamund observaron como los tres escoceses se alejaban. La novia tuvo que admitir, aunque mas no fuera para sus adentros, que la aliviaba ver alejarse al Hepburn de Claven's Carn. La fascinaba de una manera algo perversa, pero no le diria nada a nadie de sus pensamientos secretos. Ni siquiera a Owein. Tenia por esposo a un buen hombre y estaba decidida a amarlo.
Permanecieron un momento en silencio, mirando el crepusculo sobre las montanas hacia el poniente. Despues, de la mano, volvieron a la sala de la casa. Se encendieron velas, como de costumbre; el fuego ardio con alegria y contrarresto el fresco de la tarde que, despues del dia desusadamente calido, se habia puesto muy fria. Los esposos se sentaron juntos ante el hogar sobre un pequeno banco con almohadon. A los pies de Owein habia un laud; el lo tomo y comenzo a cantarle a su novia con su clara voz de tenor. Ella quedo sorprendida y encantada, pues nunca lo habia oido cantar ni tocar, y no sabia que lo hacia tan bien.
La musica termino y ella quedo sin aliento. El le tomo la pequena mano, dejo el laud y le dio un tierno beso. Sus ojos se encontraron y Rosamund sintio un estremecimiento en el corazon.
– Nunca antes me habian dado una serenata -dijo, con delicadeza-. ?Tu escribiste esa cancion?
– No -admitio el, dandose cuenta de que podria haberle mentido que ella nunca se hubiera enterado-. Se dice que el poema lo escribio Abelardo, un filosofo frances y a veces poeta. Pero la melodia es mia Como casi todos los galeses, tengo habilidad para la musica. Me alegro de haberte complacido, mi amor.
– Mi tio Henry no vino. Pense que apareceria -dijo Rosamund luego de un pequeno silencio.
– Sabe que ya no puede hacer nada -respondio Owein-. Ha tenido un ano para acostumbrarse a la idea de que Friarsgate pertenecera a tus hijos y no a sus nietos.
– Pero pense que vendria, aunque mas no fuera para quejarse de nosotros por robarle la finca -dijo ella, con una sonrisa.
Owein rio.
– Ya vendra, y antes del invierno, ya veras. ?Estas cansada, Rosamund? Ha sido un dia muy largo para ti, y ninguno de los dos se ha recuperado del viaje con la reina de los escoceses.
– Llamare a Maybel para que me ayude -le respondio Rosamund, y se puso de pie. Era un alivio que los invitados se hubieran ido y hubieran renunciado a la tradicion de acostar a los novios. 'Soy valiente pero, si hubieran hecho mucha alharaca, me habria dado mucha verguenza. No se si no estoy bastante asustada asi como estan las cosas', reflexiono. Se dirigio a su esposo-: Enviare a Maybel a buscarte cuando este lista.
El se incorporo, le dio un beso en la mano y le dijo:
– Esperare aqui. -La vio salir deprisa de la sala y se reclino en el asiento, frente al fuego. Ella estaba nerviosa. Por supuesto. Era una virgen bien educada y el, un hombre de experiencia, pero que nunca habia hecho el amor con una virgen. Lucho por recordar que sabia sobre las virgenes. Habia que tratarlas con delicadeza y no apresurarlas. Eso lo sabia. Pero seria firme con ella, porque debia consumar el matrimonio para que fuera completamente legal. Oyo una tos discreta y levanto la mirada.
– El Hepburn trajo una barrilito de whisky, milord -dijo Edmund Bolton-. Se me ocurrio que no le vendria mal un sorbito, ?eh?
Owein Meredith asintio y acepto una copa. Trago un largo sorbo, saboreando el gusto ahumado y el calor que le fue de la garganta al estomago.
– La amo -dijo, casi con desesperacion.
– Lo se -le respondio Edmund.
– Ella no entiende el amor.
– No, no el amor entre hombre y mujer. Pero lo entendera y creo que antes de lo que pensamos, milord.
– Llamame Owein cuando estemos juntos -le dijo el nuevo amo de Friarsgate a Edmund Bolton-. Bebe conmigo, hombre.
– Te lo agradezco. El whisky de Claven's Carn tiene fama de ser excelente.
– Y sientate. -Edmund Bolton se sirvio whisky y se sento junto a Owein. Bebio un trago, con placer.
– Es excelente -dijo, con una sonrisa que le ilumino el rostro.
– Sere bueno con ella.
– Se que asi sera.
– No se como se comporta un esposo, Edmund. Mi padre nunca volvio a casarse y todos los hombres que conoci en la casa de los Tudor eran soldados. Un hombre no ama a una esposa como a una prostituta. El rey amaba a su reina, pero nunca supe como se comportaban cuando estaban a solas, algo poco usual, ademas. Tu eres esposo. ?Que hago? -Su expresion era desolada y la voz sonaba al borde del panico.
Edmund rio.
– En terminos generales, los esposos hacen lo que se les ordena, Owein, muchacho. Al menos, esa ha sido mi experiencia. Rosamund fue criada por Hugh y por mi para ser independiente. Los dos odiabamos el deseo avaro de Henry por quedarse con su finca. Queriamos que nuestra muchacha fuera libre. ?Que hace un esposo? Bien, debe ser fuerte cuando su esposa no lo es, o cuando ella necesita que el lo sea. Debe ser amante, amigo y companero. Ella querra malcriar a los ninos. Tu sabras cuando no debe hacerlo y te aseguraras de que prevalezca tu voluntad en esas cuestiones. Debes ser la fuerza y la guia moral de tu familia, Owein Meredith. Seras fiel a ella y a Friarsgate. Es lo mejor que puedo decirte. Pero, para esta noche, se delicado, se paciente y ensenale los placeres del lecho matrimonial. Dile lo que haya en tu corazon para que ella se sienta libre de contarte lo que hay en el suyo. Las mujeres como Rosamund jamas admiten el amor a menos que se las ame. Yo nunca pude entender eso, pero es asi.
– Gracias, Edmund. Tratare de seguir tu consejo.
– Aprenderas transitando el camino, Owein, muchacho, pero, como te dije, por ahora dedicate a amar a esta muchacha. El resto vendra solo.
– ?Vas a retener a este hombre parloteando toda la noche en la sala mientras lo espera su novia? -pregunto Maybel, interrumpiendo la conversacion-. Ve, Owein Meredith. Tu esposa te espera en su cama. ?No demores!
El senor de Friarsgate se levanto de un salto y atraveso deprisa la sala, con una sonrisa en los labios.
– Eres una vieja malvada -dijo Edmund, bromeando con su esposa-.Yo lo tenia tranquilo, bien en calma, y tu llegas gritando ordenes. -La llevo hacia sus rodillas y la beso.
– Estuviste bebiendo -lo reprendio Maybel.
– ?Quieres un traguito?
– Si, pero antes besame otra vez. Puede que no seamos novios, pero nunca has sido remiso en el amor, Edmund Bolton.
El le sonrio.
– Y despues de tantos meses lejos de ti, Maybel, esta noche estoy dispuesto a demostrarte otra vez que mi
