pesar de sus modales estrafalarios, sus trajes de pavo real y su lenguaje tan gracioso, era un hombre bueno, y se habia convertido en un buen amigo. Era de su misma sangre. Un Bolton. Por primera vez Rosamund no temia volver a la Corte, porque tenia a su primo para allanarle el camino y para ser su baluarte.
Lavada, vestida con una camisa limpia y, luego de secarse el cabello junto al fuego, Rosamund se sento comodamente en su cama. Doli habia venido a llevarse la ropa sucia, le habia hecho una timida reverencia a Rosamund y, luego, se habia ido parloteando con Annie. Rosamund se sintio tibia y serena. Golpearon a la puerta.
– Adelante.
– Te traje vino especiado caliente. ?Todo estuvo a tu satisfaccion, prima?
– Tu hospitalidad es estupenda, Tom. Muchas gracias. -Tomo el copon de manos de el y bebio un sorbo-. Mmmh, es bueno.
– Te ayudara a dormir. Rosamund, si no estas demasiado cansada, quisiera hablar contigo -dijo, serio.
– ?Por que, Tom, que pasa?
– No quiero que haya secretos entre los dos, prima. Vas a oir cosas sobre mi en la Corte, cosas que te apenaran. Tal vez ni siquiera las comprendas. Algunos de los cortesanos disfrutan siendo crueles, porque no tienen otra cosa que hacer en sus vidas mas que dedicarse a los chismes. Querida prima del campo, yo se que nunca has conocido a un hombre como yo. ?Me equivoco, Rosamund?
– No -dio ella, preguntandose de que se trataba todo esto.
– Soy un hombre al que le gustan las mujeres, Rosamund, pero no las amo. ?Me entiendes? -Sus calidos ojos la miraban con cautela.
– No, Tom, no te entiendo -tuvo que admitir ella.
– No tomo mujeres por amantes, Rosamund. En ocasiones, aunque no muy a menudo, puedo tomar a otro hombre, o a un muchacho, como amante. Mi comportamiento es condenado por la Iglesia. En la Corte hay gente que conoce mis predilecciones. Si entre esas personas tengo enemigos, y todos tenemos enemigos, por cierto, esas personas querran lastimarte revelandote mis habitos porque creeran que tu no los conoces. Te digo esto no para impresionarte, sino para que no te tomen desprevenida.
– Ah, primo -respondio Rosamund, con franqueza-, no entiendo mucho, aunque si un poco. Pero tu eres de mi sangre. Has sido bueno conmigo. Te quiero como quiero a mis tios Edmund y Richard. No me importa lo que me digan de ti. Yo se quien eres, y no somos solo parientes. Somos amigos, Tom. Eso es todo lo que necesito saber. No permitire que se diga nada malo de ti.
– Veo que tendre que vigilarte de cerca, Rosamund -le dijo el, muy triste-. Tu corazon es demasiado generoso. Ahora escuchame, querida nina, debemos decidir que te pondras para ir a la Corte en tu primera visita. ?Annie! -llamo, y la joven criada de Rosamund entro corriendo en el aposento-. Annie, traeme los dos trajes negros de tu ama. Tengo que decidir con cual deslumbrara a la Corte a su llegada. Annie saco los dos trajes negros del guardarropa. Lord Cambridge tomo una decision inmediatamente. -El negro con oro. El brocado es de excelente calidad y el bordado es muy delicado. Annie, que Doli te muestre como peinar a tu ama para cuando vaya a la Corte. No puede peinarse con esa encantadora trenza. Y, prima, arreglare para que tengas una toca inglesa con tus velos. Quedan especialmente bien en alguien con un rostro tan joven y bonito como el tuyo. Las tocas francesas o de gablete, mas elegantes, son demasiado viejas para ti. No, una toca inglesa para la primera visita y tal vez despues puedas llevar una cofia hacia atras, para revelar tu cabello, con los velos. Ahora las joyas. Las perlas con la cruz son perfectas, pero necesitaras algo mas. -Metio la mano en su traje y saco un objeto que le puso en la mano.
Rosamund miro y vio un precioso broche. Era una perla grande, perfectamente redonda, engarzada en oro y rodeada de pequenos diamantes.
– ?Ay, Tom! Sera un honor usar esto. Eres tan bueno de prestarme algo asi. ?Era de tu madre?
– No, se lo compre a una amiga que resulto no ser tan amiga. Puedes quedartelo, querida nina. -Se inclino y le dio un beso en la frente-. Buenas noches, mi querida prima. Te vere antes de salir para la Corte. Que duermas bien. -Se levanto de la cama donde se habia sentado-. Annie, tu y Doli prepararan el vestido de brocado negro con el bordado en oro para lady Rosamund. Y fijate que este listo uno de sus velos de linon. -Salio de la habitacion, seguido por la muchacha, que le hacia preguntas y mas preguntas sobre el traje de su ama para la Corte.
Rosamund se reclino en la cama, con el broche de la perla en la mano. Nunca habia oido hablar de hombres que prefirieran a hombres como amantes. No lo entendia muy bien, pero su primo Tom era una buena persona. Era todo lo que ella necesitaba saber sobre el. Le empezaron a pesar los parpados y el broche se le cayo de la mano, sobre la manta, donde lo encontro Annie poco despues. La joven criada tomo la joya y la puso en la bolsa de terciopelo con el resto de las alhajas de su ama.
El sol habia salido hacia rato cuando Rosamund desperto.
– ?Dios santo! ?Cuanto dormi? -le pregunto a Annie.
– Estuvo en la cama catorce horas.
– ?Y lord Cambridge?
– Todavia no se fue. Esta gente de la ciudad observa horarios muy curiosos, milady. Ahora, lord Cambridge dice que usted debe quedarse todo el dia en la cama. Yo ire a buscarle algo para comer. -Le hizo una reverencia y salio deprisa de la alcoba.
Rosamund desayuno costillas de cordero, pan, manteca, queso y mermelada de frutillas. La cerveza fuerte era de excelente calidad Apenas terminaba cuando llego su primo para darle los buenos dias Estaba elegantemente vestido con una chaqueta de terciopelo a media pierna, forrada y bordeada con una piel oscura. Al cuello llevaba una hermosa cadena de oro con pequenos eslabones cuadrados decorados con esmalte negro. Debajo del traje se le veian las calzas de seda a rayas color oro y rojo, y los zapatos de tacon eran de cuero negro.
– Es temprano, lo se, querida, pero la mejor hora para llamar la atencion de la reina es despues de misa. Estare alli justo a tiempo. Luego, debo arreglar con una de sus secretarias para que me de una audiencia para poder contarle que estas aqui.
– ?No puedes decir sencillamente que estoy aqui cuando ella te mire? Parece muy complicado solo para decir: 'La dama de Friarsgate ha llegado, Su Majestad'.
– Lo es -dijo el, riendo-, pero tenemos que seguir el protocolo. La reina es muy meticulosa en ese sentido. Y es por eso, querida prima, que te quedaras arrebujada en la cama, descansando del viaje. Supongo que, si tengo suerte, volvere cerca de la medianoche, con noticias. Si no, nos vemos manana. Les he dado instrucciones exactas a tu Annie y a la joven Doli sobre tu traje. Estas en buenas manos. ?Adios, querida nina! -Le soplo un beso, se volvio y salio rapidamente del dormitorio. Annie retiro la bandeja y Rosamund descubrio, sorprendida, que seguia cansada. Durmio hasta primera hora de la tarde, cuando Annie fue a despertarla para decir que la comida estaba servida en la antecamara. Se bajo de la cama y camino, descalza, hasta la habitacion contigua, donde habian puesto una mesita junto al fuego. Alli habian servido la comida principal del dia. Habia bacalao con una salsa de crema de eneldo y un plato con ostras crudas, pollo relleno de pan, apio y manzanas, aromatizado con salvia, una gruesa tajada de jamon, pastel de carne de conejo picada, un plato con diminutas remolachas en manteca, pan y queso. El postre era una gran manzana horneada con azucar y canela sobre un lecho de crema espesa.
– Voy a engordar mucho si lo unico que hago es tomar esta deliciosa comida y dormir -le dijo Rosamund a Annie-. Pero debo admitir que este lugar es mucho mas agradable que la ultima vez que visite la Corte.
– Maybel me conto que no tenian privacidad.
– No, en absoluto, no la hay, salvo para los ricos y poderosos. Tu vendras conmigo cuando yo vaya, por supuesto.
– Doli esta celosa -dijo Annie, riendo.
– Tal vez tambien la llevemos con nosotras despues de que nos reciban, pero vera que la familiaridad con la Corte engendra la aversion. Su amo no es como la mayoria. Es de corazon generoso. -Ya saciada, Rosamund se levanto de la mesa-. Debo vestirme, pero no usaremos ninguno de mis finos trajes para la Corte, ya que no voy a salir mas que, tal vez, a caminar por el jardin de mi primo, a la vera del rio. Y donde su propiedad limita con la de su vecino hay un muro, de modo que nadie me vera.
Cuando estuvo vestida, con el cabello peinado en una prolija trenza, Rosamund le dijo a su criada que se quedara en la casa, para poder estar sola. En pocos dias mas ninguna de las dos tendria privacidad. La Corte era un lugar demasiado bullicioso y la bienintencionada reina retendria a Rosamund a su lado, ella lo sabia. El dia no se presentaba frio ni caluroso. No habia viento. El cielo estaba celeste, con algunas delgadas nubes que
