alrededor de los muslos las ligas, hechas de cintas doradas con rosetas con perlas bordadas, para sujetar las medias. Rosamund nunca habia tenido algo tan bonito, y las disfrutaria.
Se puso de pie. Le quitaron la camisa y le pusieron otra de fino lino, cuyo volado apareceria en el escote del vestido.
– Sientese, milady -dijo Doli-. Mi amo me ha dado instrucciones sobre como quiere que la peine. -Tomo el cepillo de madera de peral y comenzo a deshacer la trenza y a peinarla. El largo cabello de Rosamund eran abundante y lacio. Brillaba con reflejos dorados-. Mirame, Annie, y aprenderas este estilo. Le sentara muy bien a tu senora. -Separo los cabellos de Rosamund en el medio y, trabajando rapido, los armo en un mono, que sujeto en la nuca-. Ahi esta, ?no le queda precioso?
Rosamund se miro en el espejo que sostenia Annie. Una mujer que apenas reconocio le devolvio la mirada.
– Ay -dijo, suavecito.
– Es muy diferente, milady -dijo Doli-. Es estilo frances, y es nuevo en este pais. Casi todas las damas de la reina llevan el cabello a la manera anticuada, suelto debajo de las cofias, aunque me han dicho que algunas de las mayores se lo recogen como las lavanderas.
– Es hermoso, Doli, muchas gracias -le dijo Rosamund a la muchacha. Era una pena que ese peinado tan elegante casi ni se viera a traves del velo. Pero se sentia muy segura de si.
Con cuidado, las dos criadas ayudaron a Rosamund a ponerse la falda, que luego levantaron y ataron a la cintura. Despues, llego el turno del corpino y de las mangas. El brocado negro era muy hermoso, con su delicado bordado en oro. El agregado de las perlitas en el escote cuadrado y en los anchos punos de las mangas habian convertido un vestido bonito en una prenda esplendida. Al fin, todo estuvo atado, enlazado y ajustado. La falda, sobre su angosto mirinaque, exigia un poco de acostumbramiento, pero Rosamund pronto pudo manejarla. Volvio a sentarse y Annie le puso al cuello las perlas con la cruz de oro. Despues le coloco el broche de perlas que le habia regalado su primo en el centro del escote. El anillo de bodas y el otro con el granate fueron los dos adornos que eligio para las manos.
Cuando Doli los vio, dijo:
– Ah, mi senor dijo que tiene que llevar esto con el broche, milady. -Saco una cajita de entre sus ropas y se la dio a Rosamund.
– ?Que belleza! -Rosamund quedo encantada: al abrir la caja se encontro con un gran anillo barroco con una perla. Se lo coloco en el dedo, lo admiro y se dio cuenta de que era muy facil aceptar hermosos regalos de un primo bondadoso. Ella sabia poco de Tom Bolton, salvo que estaban emparentados-. ?Tu senor tiene hermanos o hermanas? -le pregunto a Doli.
– Si. Tenia una hermana menor. Mucho menor. Mi senor no lo aparenta, pero este ano cumple cuarenta anos. Tenia quince cuando nacio su hermana. El la adoro desde que la ninita nacio. Pero murio hace cinco anos, de parto, y su hijito, con ella. Tenia veinte anos. El no se sobrepuso nunca, hasta que la trajo a usted a Londres, milady. Todos estamos muy contentos de ver a mi senor feliz otra vez. Es un caballero extrano, pero un amo bueno y generoso.
– Si. Es bueno y generoso. -Calzo los pies en los zapatos que Annie coloco ante ella-. Doli, esta vez no puedo llevarte a la Corte conmigo, pero te prometo que otro dia lo hare. Y muchas gracias por tu buen servicio.
– Es un placer servirla, milady -respondio Doli. Entonces, con todo cuidado, puso el velo casi transparente y la pequena cofia inglesa sobre el peinado de Rosamund-. Annie tiene su capa y los guantes, y ya esta lista para ir, milady.
– No me cubras con la capa hasta que mi primo haya visto nuestros esfuerzos -dijo. Salio entonces de su aposento seguida de Annie, que le llevaba la capa y los guantes.
Al verla bajar la escalera, sir Thomas Bolton penso que su prima Rosamund estaba muy elegante. Cuando ella llego abajo le beso la mano y le dijo:
– Hoy estaras tan elegante como cualquier dama de la Corte, mi querida nina.
– Gracias por el anillo, Tom. ?Era de tu hermana?
– Si. Pense que te quedaria muy bien.
– ?Como se llamaba ella? -le pregunto Rosamund, mientras Annie le ponia sobre los hombros la capa forrada y ribeteada con piel.
– Mary. Era un nombre simple, pero ella nacio el Dia de Mayo y mi madre insistio en que su hija se llamara como la Santa Madre. Pero la llamabamos May porque era la esencia misma de
– Yo naci un 30 de abril. Y la mayor de mis hijas, Philippa, nacio el 29 de abril.
– Ah, entonces son de Tauro. Igual que mi hermana. Yo soy de Escorpio, el opuesto de Tauro.
– ?De que estas hablando? -le pregunto Rosamund mientras el la acompanaba hasta el muelle donde los esperaba la barca.
– ?Nunca oiste hablar de la astrologia? La ciencia de las estrellas. Mi queridisima nina, ?tengo un hombre increible! Haremos que te haga la carta natal mientras estas en la Corte. Hay muchos que no hacen nada sin el consejo de sus astrologos. Yo prefiero una revision anual.
– La ayudo a subir a la embarcacion-. Te lo explicare todo camino a Westminster. -Se sento junto a ella y puso una manta de piel sobre las piernas de ambos. Le hizo una sena al barquero; dejaron el muelle de la Casa Bolton y tomaron rio abajo, hacia Londres.
CAPITULO 15
Hacia frio esa manana, pero el sol resplandecia sobre el rio.
– Alli esta Richmond -senalo lord Cambridge cuando pasaron frente al gran palacio-. ?Ves que cerca queda de la Casa Bolton? Tambien tengo una vivienda cerca de Greenwich. Ayer, cuando estuve en Londres, te compre un barquito precioso -siguio diciendo-. Y contrate a dos hombres como barqueros. ?De que colores mandaremos hacer sus libreas? ?Tienes un lema que podamos estampar en sus divisas?
– Friarsgate es azul y plata -le respondio Rosamund-, y el lema de los Bolton de Friarsgate es
– Ah, me gusta tu lema. Te hare disenar un broche con esas mismas palabras. Nuestros Bolton eligieron
– No me gusta que gastes tanto, primo. ?Es tan necesario? Ya has sido demasiado bueno conmigo.
– Siempre quise tener una segunda barca para los invitados, queridisima nina. Tu llegada me ayudo a no seguir demorando la compra. Tener tu barquito te permitira escaparte del palacio cuando la reina no te necesite.
– Admito que sigo nerviosa porque me hayan llamado a la Corte. Este no es mi lugar.
– Pero aqui estas, Rosamund. Escucha, querida nina, que mientras navegamos rio abajo te contare por que seras una brisa de aire fresco para la reina. Tu sabes que perdio un hijo a fines de enero. Pero fue peor que eso. Esas tontas excesivamente solicitas que la rodean tenian miedo de decirle que habia abortado a una nina. Entonces, dejaron que siguiera creyendo que tenia a la criatura adentro, y ella se inflo como una vejiga de oveja llena de aire.
– ?Pero como no se dio cuenta de que ya no estaba encinta? -pregunto Rosamund, impresionada.
– Porque, querida nina, es una princesa espanola y se le ha evitado el acceso al sentido comun, entre otras virtudes. Bien, no paso mucho antes de que el rey se diera cuenta de lo que habia sucedido, porque la hinchazon desaparecio con la misma rapidez con que habia llegado. La reina quedo destrozada; sentia que le habia fallado a
