su marido. El la convencio de que era la voluntad de Dios. Y, rapidamente, volvio a embarazarla.
– ?La reina esta encinta? -Rosamund estaba atonita.
– Caramba, si, querida, nina. ?No lo sabias? -El tambien se sorprendio-. La criatura llegara a principios del mes de enero. Ayer fue el ultimo dia en que la reina recibia caballeros en sus aposentos, por eso era tan importante que yo pudiera hablar con ella. Ahora entrara en reclusion hasta que nazca su hijo, y solo la serviran mujeres. Sus damas se hacen cargo de todos los puestos que normalmente desempenan los hombres para que la casa de la reina siga funcionando. ?Como puede ser que no supieras la feliz nueva? Pero claro, con la confusion por el aborto, es posible, y Friarsgate esta tan aislado. Pero esos no son todos los chismes, querida nina.
– Este otono hubo un escandalo absolutamente delicioso. La reina se entero de que el rey estaba teniendo un romance con la hermana del duque de Buckingham. Pero lo que nadie sabe a ciencia cierta es con cual de sus hermanas, porque tiene dos, y ambas sirven a la reina. Lady Anne Hastings esta viviendo en un convento a cien kilometros de Londres, reflexionando sobre sus pecados, fueran cuales fuesen. Su hermana, Lady Elizabeth Fitz- Walter, tambien se fue de la Corte -dicen que se la llevaron en mitad de la noche-. Y sus esposos tambien han sido alejados. Al parecer, la hermana mas casta, que no se sabe cual de las dos es, hablo con su hermano, el duque. Ella pensaba que su hermana tenia algo con el gran amigo del rey, William Compton. Buckingham es un esnob terrible, y los Compton no estan a la altura, socialmente, de la familia Stafford. Pero Compton actuaba como escudo para el rey. ?Los amantes usaban su casa para sus citas ilicitas! El duque de Buckingham se puso furioso con su hermana por rebajarse de tal manera con quien el creia que era un hombre de menor rango. Hubo una conferencia familiar. Para colmo de males, la hermana inocente fue a contarle a la reina que, en una discusion muy violenta, regano al rey por su comportamiento y, aunque esa discusion tuvo lugar en su aposento privado, la oyo la mitad de la Corte, que se lo conto a la otra mitad.
– Ahora bien, querida nina, uno no reprende a Enrique Tudor por su comportamiento. El es el rey. El hace lo que se le antoja, como bien entendemos los que lo conocemos. Ademas, todos los reyes tienen amantes. Si hasta el padre de la reina, el rey Fernando, tuvo varias, y se sabe que engendro un buen numero de bastardos. Y el rey Enrique ha sido muy discreto, hay que reconocerlo. Su pequena indiscrecion no se habria sabido nunca de no ser porque la hermana del duque lo conto todo. -Lord Cambridge rio con malignidad. Rosamund lo escuchaba fascinada.
'El duque es un esnob horrible -continuo su primo-. Claro que Will Compton no le parecia socialmente aceptable como amante de su hermana. Es mas, la verdad es que no cree que la Casa de Tudor sea lo bastante buena. Desafio a Compton y lo insulto, y el otro, companero y confidente del rey desde hace mucho tiempo, fue directamente a contarselo. El rey llamo al duque a su presencia y le dijo de todo. Al final, el duque se fue de la Corte muy enfadado. Sospecho que el rey se enojo con el porque su secreto habia salido a la luz. Quiere mucho a su esposa y no desea afligirla. Y eso, querida nina, es lo que ha sucedido ultimamente.
– ?La reina perdono al rey?
– No hay nada que perdonar, porque Enrique Tudor tiene derecho a hacer lo que le plazca, Rosamund. La reina ha sido reprendida como corresponde, pero no solo por su esposo, sino tambien por su padre y por su confesor. Despues de todo, ella es la reina de Inglaterra. Nadie puede cambiar eso, pero que no pretenda que su esposo se abstenga de satisfacer sus apetitos masculinos cuando ella esta prenada y, por consiguiente, prohibida para el. Y el fue discreto, aunque ella, obviamente, sospechaba algo, dada su naturaleza apasionada. Ella puso a sus damas a espiarlo. El rey penso en echarlas a todas de la Corte, pero eso habria provocado un gran escandalo.
– Pobre Kate -se condolio Rosamund.
– Es una buena mujer, aunque ingenua en muchas cosas. Todos los que la sirven la quieren y permanecen leales a ella, pero sus damas deben recordar que su primera lealtad es hacia el rey, no hacia la reina. Espero, querida prima, que mientras estes sirviendo a la reina lo recuerdes. -Le dio una palmadita en la mano enguantada.
– Pero ?todo esta bien entre el rey y su esposa? ?Ahora estan reconciliados?
– Si, pero ya nunca sera como antes. La reina se ha visto obligada a enfrentar el hecho de que la luna de miel termino hace mucho. Debe aceptar lo que no puede cambiar, y al rey no lo cambiara nunca. El, aunque sigue irritado, la ha perdonado. Cree que ella nunca volvera a reprenderlo por sus pecaditos, en especial porque es improbable que se entere. Las damas de la reina han aprendido la leccion, o eso se supone, y, en el futuro, no correran a contarle rumores a su senora sobre la vida amorosa del rey.
– Ahora mas que nunca deseo estar en casa. No se si sabre manejarme en medio de toda esta intriga.
El rio.
– Yo estare aqui, querida nina, y siempre podras escaparte a la Casa Bolton.
A su alrededor, el transito del rio era mas intenso. Se acercaban a la ciudad. Aparecieron unas grandes embarcaciones de fondo chato que llevaban carga desde los barcos anclados en el puerto de Londres, rio abajo. Pasaron unas barcas mas pequenas con productos agricolas. Los rodeaban pesqueros y otras barcas de pasajeros. Las agujas y torres de Westminster se elevaban de un lado del rio y la barca comenzo a dirigirse a la costa. Annie estaba conmocionada por lo que veia y habia oido. Al darse cuenta de esto, lord Cambridge le advirtio que guardara silencio.
– No hables de mas con las otras criadas, pero se agradable, servicial, devota, y manten las orejas abiertas, para poder informarle a tu senora cualquier cosa de interes. Si simulas ser un poco tonta, recien llegada del campo, no te tomaran en cuenta y las otras criadas hablaran en tu presencia. ?Entiendes, Annie?
– Si, milord. Tendre cuidado, porque, en verdad, soy una sencilla muchacha del campo, como mi senora - respondio, y los ojos le resplandecieron, traviesos.
Lord Cambridge volvio a reir.
– Caramba, nina, eres mucho mas inteligente de lo que yo pensaba. Podras ser muy util a tu senora. -Y le hizo un guino.
La barca golpeo contra el muelle de piedra y un criado del palacio rapidamente la aseguro para que sus ocupantes pudieran desembarcar. Ayudaron primero a lord Cambridge y luego esperaron a que Rosamund y Annie bajaran al muelle. Sir Thomas se encamino hacia el palacio, seguido por las dos mujeres. Rosamund recordaba vagamente que hacia anos habia desembarcado alli con Meg, Kate y el resto de la familia real. Parte del interior le resulto conocido mientras seguia a su primo. Llegaron a una gran puerta doble con el escudo real. A ambos lados de las puertas habia una joven con falda de terciopelo rojo y un peto de cuero dorado a la hoja, con un pequeno yelmo y una pica. Las picas se cruzaron, a la defensiva, cuando lord Cambridge y su grupo se acercaron.
– Lady Rosamund de Friarsgate, viuda de sir Owein Meredith, y su criada, a invitacion de la reina.
– Ella puede pasar, y tambien su criada -dijo una de las guardias. Descruzaron las picas y una de ellas abrio una de las puertas.
– Adios, prima -se despidio lord Cambridge, dandole un beso en la frente a Rosamund-. Si me necesitas, envia a un paje a buscarme. Si no me encuentro aqui, estare en la Casa Bolton.
Rosamund, seguida de Annie, entro, despacio, en los aposentos de la reina. Estaban llenos de mujeres, y le parecio que no reconocia a ninguna. Ni siquiera estaba segura del protocolo adecuado para llamar la atencion de la reina. Se quedo alli parada, confundida, hasta que una mujer de rostro muy dulce se acerco a ella, sonriendo.
– Lady Rosamund, creo que no me recuerda. Soy Maria de Salinas. Mi senora le da la bienvenida a la Corte. ?Quiere acompanarme para saludar a Su Majestad?
– Gracias -respondio Rosamund, y siguio a la dama favorita de la reina, y su mejor amiga, que habia llegado con ella desde Espana y que se habia quedado devotamente a su lado durante todos los anos dificiles.
Pasaron por la primera sala de recibo de los apartamentos de la reina y entraron en el recinto privado, donde Catalina estaba graciosamente tendida sobre un divan tapizado. Tenia un vientre inmenso. Los ojos de la reina se iluminaron cuando Rosamund se acerco, y le tendio la mano, llena de anillos, a modo de saludo, con una sonrisa en los labios.
Rosamund tomo la mano de la reina y se la beso, mientras hacia una reverencia. Detras de ella, Annie tambien se inclino.
– Mi amiga -dijo la reina en su ingles con acento-. ?Que bueno volver a verte! Me alegro de tenerte aqui. En especial ahora. Te he asignado una tarea, Rosamund de Friarsgate. No olvido lo hermosa que era tu letra cuando me escribias. Te ocuparas de mi correspondencia mientras mis secretarios esten prohibidos en mi presencia. No permito que mis damas esten ociosas.
