preanunciaban un cambio de tiempo. El sol pronto se pondria, pues era diciembre y los dias ya eran muy cortos.

El jardin de Thomas Bolton era agradable, pero ella sospechaba que en los meses calidos seria mucho mas hermoso. Los canteros eran prolijos y tanto los arboles de flores como los arbustos y las rosas estaban podados a la perfeccion, a la espera del invierno. Habia un pequeno laberinto de arbustos. Rosamund entro y facilmente encontro la salida. Habia algunas estatuas de marmol muy interesantes, la mayoria de jovenes, que no dejaban nada librado a la imaginacion. Ella nunca habia visto estatuas asi. Las encontro hermosas, en especial una de un joven alto con un sabueso echado a sus pies. El muchacho estaba cubierto con una especie de manto con una hermosa caida y tenia unos bellos rizos y una corona de hojas en la cabeza.

Rosamund camino por los senderos de pedregullo bien prolijos y hallo el camino hasta la orilla del rio. La barca que habia visto anclada el dia anterior no estaba en el muelle. Se detuvo en el pequeno muelle de piedra, envuelta en su capa azul, y miro el rio. Era hermoso y durante un largo rato no pudo dejar de observarlo. Se alegraba de que su primo no viviera en medio de la ciudad de Londres. Seria una bendicion tener la Casa Bolton como refugio cuando la Corte se volviera insufrible.

Volvio a desear, como antes, no estar alli. La reina tenia buenas intenciones, ella lo entendia, pero la experiencia anterior de Rosamund en la Corte le habia ensenado que las reinas no tienen tiempo para las amistades verdaderas. ?Que iba a hacer, entonces? No conocia a nadie. No tenia amigos. Meg se habia ido hacia tiempo y era la reina de Escocia. La Venerable Margarita estaba muerta y enterrada. ?Que hacia Rosamund Bolton alli cuando sus hijas, cuando Friarsgate, la necesitaban? Rosamund sintio que una lagrima comenzaba a rodarle por la mejilla. Trago saliva. No debia llorar, pero no pudo evitarlo. Dejo el muelle y se sento en un banco de piedra, miro un rato mas el rio y lloro. Extranaba Friarsgate. Extranaba a sus ninas. ?Extranaba a Owein! ?Como podia haberse muerto en un accidente tan estupido!

– Quiero irme a mi casa -susurro en voz alta. Pero no podia. Iria a la Corte, abrazaria a la reina y le agradeceria su generosidad al haberla invitado. Seria una diversion para Catalina durante algunos dias y, despues, los intereses de la reina se volverian en otra direccion. Y Rosamund se quedaria forastera, sola, hasta que pudiera pedir permiso para regresar a su casa donde, era de esperar, seria olvidada por la reina y podria vivir el resto de su vida en paz.

Empezaba a oscurecer y el viento habia empezado a soplar desde el rio. La marea se retiraba, y las tierras bajas y lodosas que quedaban al descubierto apestaban a podrido. Rosamund se levanto, camino despacio de regreso a la casa y subio la escalera hasta sus aposentos. Annie fue hacia ella para tomar su capa y sus guantes.

– Ay, milady, ya estaba pensando en ir a buscarla. Venga y sientese junto al fuego.

– El jardin es hermoso. En el verano estara lleno de color y me imagino que mi primo ha de tener mucho, ha de ser bellisimo. -Miro hacia las ventanas-. Ya oscurecio. Me encantan las fiestas de diciembre, pero odio los dias cortos.

– Vaya a descansar. Le hare preparar un bano. El agua caliente le sacara el frio de la tarde de los huesos. Despues, tostaremos un poco de pan y queso junto al fuego. Lord Cambridge no ha regresado aun, pero, ?quien sabe que nos deparara manana?

Rosamund dormito y le trajeron el bano: el agua caliente estaba deliciosa. Suspiro, relajada, y en ese momento la puerta de la sala se abrio y lord Cambridge entro energicamente en la habitacion.

– ?Prima!

Rosamund dio un gritito de sorpresa, y se pregunto si habia algo visible de su persona ademas del cuello y la espalda.

El adivino sus pensamientos y le quito importancia al hecho.

– No se ve nada vital, querida nina. Ademas, las protuberancias y curvas femeninas no me interesan en lo mas minimo. Las mujeres a la moda reciben a sus visitas mientras se banan.

– Yo nunca estare tan a la moda y, a juzgar por las estatuas que vi en tu jardin, primo, me doy cuenta de que la carne femenina no te interesa. De todos modos, jamas recibi visitas en mi bano.

– Eso quiere decir que tu y sir Owein se banaban juntos -rio. Pero enseguida se puso serio-. Pude hablar con Su Majestad, la reina, a ultima hora de esta tarde. Te recibira manana de tarde, a las dos, querida nina. Le dije que viviras conmigo mientras estes en Londres. Esta ansiosa por verte y contenta de que estes aqui para pasar Navidad con ella. La Corte se muda a Richmond en unos dias mas. No te alteres. Es cerca. Haremos que Doli ayude a tu Annie. Doli es una maravilla con los peinados, porque no puedes ir a la Corte con esa encantadora trenza que usas todos los dias. Tienes que adoptar un estilo mas elegante y sofisticado, querida Rosamund, si no quieres que se rian de ti. Bien, te dejare a que termines de banarte. Estoy agotado. La Corte rebosa de gente porque al rey le encanta la diversion y es generoso con la riqueza de su padre. Me pregunto si el fallecido Enrique Tudor penso alguna vez que su hijo gastaria lo que el atesoro tan cuidadosamente. -Rio, le soplo un beso y se fue del aposento con la misma rapidez con que habia llegado.

– ?Ese era lord Cambridge? -pregunto Annie, asombrada, al volver con una bandeja.

– Si. Dice que las damas a la moda reciben a los caballeros en sus tinas.

– Esta loco -comento Annie, con una expresion escandalizada en su bonito rostro.

– Manana iremos a la Corte.

– Su traje esta listo. Doli y yo le cosimos las perlas hoy, mientras usted dormia, milady.

– ?Perlas? -Rosamund estaba confundida-. ?Que perlas?

– Lord Cambridge me dio una cinta hermosa, toda decorada con perlitas, y me dijo que las cosiera en el escote del vestido. Quedaron preciosas, milady, y Doli dice que le dan mucho estilo al vestido.

Rosamund rio. Su primo estaba decidido a que ella diera una buena impresion en la Corte.

– Recuerdame que le agradezca a lord Cambridge manana -le dijo a Annie-. Y, ahora, vamos a ocuparnos de nuestro pan con queso. El aire del jardin me abrio el apetito.

Annie habia llevado no solo pan y queso, sino, ademas, salchicha y otro plato con las deliciosas manzanas asadas que Rosamund habia comido antes. Tostaron el pan sobre el fuego, derritieron el queso encima y agregaron la salchicha. Senora y criada comieron juntas ante el hogar. Rosamund le dejo tomar un poco de vino sin agua. Era de color rubi y dulce. Compartio las manzanas con Annie y, cuando la criada se llevo la bandeja de vuelta a las cocinas, Rosamund se quedo sentada junto al fuego, pensando otra vez. Se sentia mejor que esa tarde en el rio. Su primo Tom siempre parecia animarla con su presencia. Penso que Owein habia sido un muchachito de seis anos cuando empezo a trabajar en la casa de los Tudor. Habia sobrevivido. Es mas, habia progresado. Ella sabia que ella tambien sobreviviria. Era hora de que saliera al mundo, y en la Corte habia muchas oportunidades para ella. Incluso podria encontrar buenos partidos para sus ninas. No queria que tuvieran que elegir entre la familia del tio Henry o algun salvaje escoces de la frontera como Logan Hepburn.

?Y por que ese individuo se entrometia en sus pensamientos? Por un momento, Rosamund vio los rebeldes rizos negros y esos ojos mas que azules. ?Que haria en ese momento? ?Estaria en su sala en Claven's Carn? ?O bajo una luna fronteriza invadiendo a algun vecino desdichado? Sacudio la cabeza con impaciencia. '?Fuera!' -grito en silencio a la sonrisa burlona que se le habia aparecido en la cabeza y al eco de la voz de el. Se sobresalto. Habria jurado que acababa de oir su voz; sin embargo, se esforzo por escuchar y la casa estaba muy silenciosa. 'Tengo que irme a la cama'. El viaje habia sido demasiado para ella. Quien lo creeria, porque siempre habia sido una mujer fuerte. Sin esperar el regreso de Annie, se metio en la cama y enseguida se quedo dormida.

Cuando desperto, habia sol. Annie le llevo el desayuno. Despues, se lavo la cara, las manos y se restrego los dientes con su cepillito de pelo de jabali. Ya podia comenzar a vestirse, porque le llevaria tiempo y, ademas, debia llegar a Londres. El Tamesis era un rio de mareas, y debian viajar un buen rato para llegar con facilidad. No importaba arribar a Westminster mucho antes de su audiencia con la reina. Lo que importaba era no hacer esperar a su benefactora. Se sento con mucha paciencia, mientras Annie y Doli le ponian las medias de suave lana en los pies y se las subian por las piernas. Pero, para su sorpresa, sobre las primeras le calzaron un segundo par de medias de seda negra, bordadas con hilos de oro en un diseno de hiedras y hojas.

– ?Un regalo de lord Cambridge? -le pregunto a Annie.

– Si. Dice que la lana es para mantenerla calentita, porque hara frio en el rio y en el palacio tambien. La seda es por la elegancia. Aunque nadie las vea, usted sabra que es una de las mujeres mas a la moda que este con la reina -aclaro Annie, cuya explicacion era, obviamente la repeticion exacta de lo que le habia dicho sir Thomas Bolton cuando le dio las medias para su senora.

– Que primo este Tom -dijo Rosamund, con una sonrisita en los labios, mientras las dos criadas le ataban

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