El otono ha llegado tardiamente y le tengo miedo al camino si la nieve llega temprano. El viaje es mas largo de lo que yo pensaba.
Rosamund le habia vuelto a llenar la copa.
– ?Como fue que lo eligieron para acompanarme, sir Thomas? -pregunto ella, sentada frente a el junto al hogar.
– Oi decir al rey que su esposa invitaba a una senora de Friarsgate a la Corte. De inmediato le pregunte a Su Majestad, como prefiere el que lo llamen ahora, aunque es algo muy rebuscado, creo yo, si la dama en cuestion era Bolton de soltera y si ese Friarsgate era en Cumbria. Cuando respondio que si a ambas preguntas, le explique que yo era un primo distante tuyo. La reina lo supo y me asigno la tarea de escoltarte, querida prima. ?Y gracias al cielo que lo hizo! Han sucedido tantas cosas en la Corte desde la ultima vez que estuviste. Te pondre al dia de los mejores rumores, y algunos tal vez tengan algo de verdad. Ahora bien, llevame a ver tu guardarropa, para que pueda decidir que necesita alguna modificacion antes de partir. Espero que lo que tienes puesto no sea un ejemplo de lo que piensas llevar a la Corte, querida.
– No -dijo Rosamund, riendo a pesar del insulto-. Compre tela en Carlisle y la esposa del mercero acababa de recibir unos dibujos de su hermana en Londres.
Sir Thomas se estremecio e hizo una mueca.
– No quiero ni imaginarmelos -dijo, con un profundo suspiro.
– Pero ya empaque -protesto Rosamund.
– Mi querida prima, podemos volver a empacar. Lo que no podemos hacer es borrar la impresion que daras en la Corte si te presentas con ropa pasada de moda. ?Adelante!
Rosamund volvio a reir. Si, le encantaba este primo que habia aparecido de la nada para llevarla a la Corte.
– Venga, entonces, pero preparese para algo: mis trajes son sobrios en color y en estilo. Despues de todo, estoy de luto por mi esposo, sir Thomas.
– Tom esta bien, o primo -le dijo el y, al pasar junto a las tres ninas se detuvo, metio la mano en el jubon y saco un punado de dulces, que les dio, como al pasar. Siguio a Rosamund escaleras arriba hacia su dormitorio.
Entraron y Rosamund le dijo a Annie:
– El es mi primo, sir Thomas Bolton, que ha venido a acompanarnos, Annie, y quiere ver mis trajes. Desempacalos.
– Si, senora -respondio Annie, mirando con asombro a sir Thomas.
– ?Que joyas tienes? -quiso saber el.
Rosamund vacio la bolsita de terciopelo sobre la cama.
Sus dedos delgados y graciles revisaron los adornos y al final dijo:
– Las perlas y el broche de esmeraldas y perlas son dignos de ti. El resto, no. Lo dejaras aqui.
– Pero no tengo nada mas.
– Yo si. Mi rama de la familia nada en dinero, querida nina. Tengo joyas para tirar para arriba y ninguna esposa para usarla.
– ?Por que no tienes esposa? Creo que se te consideraria un partido muy conveniente, primo.
El sonrio y le dio una palmadita en la mano.
– No deseo una esposa. Una esposa me estorbaria. Me temo que soy un hombre egoista que prefiere los placeres del mundo antes que engendrar una prole de ninos llorosos, deseosos de que yo me muera para dilapidar mi tesoro, tan trabajosamente acumulado por mi familia. Yo, querida nina, soy perfectamente capaz de dilapidar mi fortuna solito. Te cubrire con las joyas de la familia y, probablemente, dentro de un tiempo te haga hacer un guardarropa ligeramente mas a la moda, en tonos mas alegres. -Miro los trajes que Annie desplego para que viera-. No estan mal. Algo conservadores, pero no estan mal, considerando la fuente. La esposa del mercero estuvo bien, y me sorprende. Estos trajes serviran para empezar. Vuelve a empacar, Annie, que partiremos manana, aunque no demasiado temprano. Lo suficiente para llegar a St. Cuthbert para la caida del sol. ?Conoces St. Cuthbert?
– Mi tio Richard acaba de ser nombrado el nuevo prior. Ven a la sala conmigo, primo, que te contare la historia reciente de la familia. A cambio, tu me comentaras como termino haciendose rico, en el sur, un Bolton de Friarsgate.
El rio.
– Me alegra comprobar que no eres una insipida criatura como tantas de las mujeres que rodean a la reina. Todas muy a la moda, todas muy elegantes, todas horriblemente orgullosas de su perfecta educacion y, francamente, no tienen un dedo de inteligencia entre todas. -La siguio escaleras abajo a la sala, adonde habia llegado Edmund y ahora Maybel dirigia a los criados que preparaban la comida de la tarde. Esa noche tendria dieciseis bocas extra que alimentar, y las mesas ya estaban tendidas con recipientes, cucharas y tazas de madera pulida.
– El senor es sir Thomas Bolton, lord Cambridge. El es mi tio Edmund y su esposa, Maybel, que me criaron a la muerte de mis padres. Edmund se acerco y le estrecho la mano a sir Thomas. -Seguramente usted desciende de Martin Bolton. Bienvenido a Friarsgate, milord.
– ?Sabes quien es? -se asombro Rosamund-. ?Por que yo nunca supe de esa rama de la familia?
– No habia necesidad de que la conocieras -dijo Edmund, con sentido practico.
– Venga y sientese a la mesa grande -dijo Maybel, impresionada por la elegancia de sir Thomas. Se sentaron y Edmund continuo.
– Hace varias generaciones nacieron mellizos en la familia. Henry y Martin. Henry, el primogenito, heredaria Friarsgate. Martin se caso con su prima hermana, hija de un riquisimo mercader londinense. Martin fue a Londres a los dieciseis anos y a los dieciocho tuvo lugar la boda. Nacio un nino, pero entonces la esposa de Martin llamo la atencion del rey Eduardo IV. Dicen que la tonta se dejo seducir y despues se suicido, por la deshonra. ?La historia que llego a mis oidos es verdad, sir Thomas?
– Absolutamente, primo Edmund. Y ahora yo la terminare. El rey no era mala persona, solo enamoradizo. Se sintio culpable por lo que habia hecho y lo que le habia sucedido como resultado a la mujer, en especial porque Martin y su suegro habian apoyado al rey Eduardo y habian sido generosos perdonandole sus deudas. Entonces, el rey nombro lord Cambridge a Martin Bolton y le dio otra esposa, hija de una familia de la nobleza menor, y una finca en Cambridge. Martin se retiro de los negocios, dejandolos en manos de su suegro y otros, que al parecer tuvieron mucha habilidad para incrementar el tesoro de la familia. Desde entonces, hemos vivido para que nos diviertan -concluyo, con una risita.
Entonces le toco el turno a Rosamund de explicar como sir Thomas habia terminado como su escolta.
– Saldremos manana despues de misa y de desayunar.
Cuando concluyeron la comida de la tarde, Rosamund se retiro a su aposento. Edmund llevo a sir Thomas a un lado y le narro la historia de la vida de su sobrina hasta el momento.
– Es prudente en terminos generales, pero, a veces, es demasiado confiada, creo, porque ha tenido mucha suerte con sus amigos y sus esposos. Usted es su pariente. ?Me promete solemnemente cuidarla?
– Lo hare. Tiene mi palabra. Ahora cuenteme por que usted no es el senor aqui. ?El padre de Rosamund era el mayor? Tengo entendido que un tio de ella es el prior en St. Cuthbert.
– Yo soy el mayor de los hijos de nuestro padre. Mi hermano Richard es el segundo, pero nacimos del lado equivocado de la cama. El padre de Rosamund, nuestro hermano Guy, fue el primer hijo legitimo, y el ultimo fue Henry. Mientras que Richard, Guy y yo fuimos unidos como verdaderos hermanos, Henry siempre desdeno a los dos ilegitimos, a pesar de que nuestro padre nos quiso a todos. Nunca se recupero del hecho de que Rosamund hubiera sobrevivido a la muerte de sus padres y de su hermano, y se hubiera convertido en la heredera de Friarsgate. -Y Edmund paso a contar el resto de la historia.
– Sir Hugh era un individuo inteligente para haber burlado tan bien a nuestro avaro pariente -comento sir Thomas con una sonrisita-. Asi es como ella llego a la Corte. Yo no la recuerdo, pero seguramente no me, interese en absoluto en una doncella de la casa de la reina. Ademas, no me acercaba a la Venerable Margarita. ?Era una verdadera arpia!
– Rosamund la queria mucho y le estaba muy agradecida por haber arreglado su matrimonio con sir Owein.
– Por supuesto -dijo sir Thomas. Ya habia oido suficiente. Bostezo-. Muestreme donde he de estirar mis
