anos. Casi no la recuerdo, pero Maybel me crio y me amo como si fuera su hija; puedes confiar en que ella las cuidara bien, a ti y a tus hermanas. Pero regresare lo antes posible. Y te prometo que te escribire.
Philippa abrazo a su madre y se alejo con sus hermanas. Rosamund suspiro hondo, pero Maybel la consolo.
– A ningun nino le gusta que la madre o el padre se vayan, mi nina. No te preocupes. Estare aqui con ellas, como estuve contigo. Y Edmund cuidara Friarsgate. -Le dio una palmadita a Rosamund, consolandola.
– ?Y si viene mi tio Henry? ?Y si roba a Philippa para casarla con su odioso hijo? Ah, no me gusta dejar a mis hijas.
– Tu tio no esta bien, segun cuenta la cocinera, y tiene muchos problemas con su esposa -le recordo Maybel-. Ademas, Edmund no permitiria que nadie se llevara a las ninas. Ahora, deja de preocuparte y termina los preparativos para la Corte. La escolta de la reina estara aqui muy pronto.
Rosamund volvio a suspirar.
– Supongo que tienes razon, como siempre, querida Maybel. No conseguire nada preocupandome. Pero estare mas contenta cuando emprenda el viaje de regreso a casa.
Al dia siguiente el Hepburn de Claven's Carn llego a la casa y entro temerario, en la sala donde Rosamund pulia sus pocas joyas. Ella levanto la mirada, sorprendida, pero no se levanto hasta que no hubo guardado sus joyas en la bolsa de terciopelo.
– Milord Hepburn, ?que te trae a Friarsgate?
– ?Es cierto?
Ella supo a que se referia el, pero no lo dio a entender.
– ?Si es cierto que, milord?
– ?Enviudaste otra vez? -pregunto el, dandose cuenta de que ella lo habia adivinado. ?Era afectacion lo suyo? No, ella no era asi. Lo que queria decir, entonces, que Rosamund le tenia miedo. Suavizo el tono-. Me dijeron que sir Owein murio en un lamentable accidente. De haberlo sabido antes habria venido enseguida para presentar mis condolencias. -Los ojos azules la miraban directamente.
– Si. Una vez mas, estoy viuda. ?No es extrano que mi esposo, que sobrevivio a tantas cosas, tantos anos, desde que tenia apenas seis anos de edad, al servicio de los Tudor, tanto en la guerra como en la paz, falleciera en un accidente tan comun y corriente? Se cayo de un arbol. -Rio suavemente-. Desde el momento en que llego, fue parte integral de Friarsgate. Todos los otonos trepaba a cada arbol del huerto, a recoger la fruta mas alta para arrojarla a los delantales de las mujeres que esperaban abajo. Era muy extrano que un caballero hiciera eso, pero a el le causaba mucho placer. La rama sobre la que se apoyaba se quebro y cayo.
Logan Hepburn habria querido tomar en sus brazos a la mujer que tenia enfrente y consolarla, pero sabia que no podia. No todavia. No en ese momento.
– Lo siento. Sir Owein era un buen hombre.
– Si, lo era.
Se hizo un largo silencio entre los dos, hasta que el dijo:
– Si hay algo que necesites, milady, cualquier cosa en la que los hombres de mi clan puedan ayudarte… -dejo la frase en suspenso.
Rosamund sonrio de pronto.
– Eres muy bueno, Logan Hepburn. Cruzar la frontera para hacerme ese ofrecimiento habla muy bien de tu persona. Tal vez en el pasado te he juzgado mal. Te debo mis disculpas.
– No, milady, soy el sinverguenza que me acusabas de ser -le dijo con una sonrisa traviesa-. No he venido solo a presentarte mis condolencias, como sospecho que sabras. Pero este no es el momento de cortejarte.
Rosamund se ruborizo.
– No, no lo es. Salgo para la Corte en unos dias mas, Logan Hepburn. No volvere en varios meses.
El se sorprendio con su revelacion. Ella habia dicho que era amiga de Margarita Tudor, la reina de Escocia. ?Se referia a la Corte de Escocia? El corazon le latio mas deprisa. El tenia acceso a la Corte de Jacobo Estuardo por intermedio de su primo, Patrick Hepburn, el conde de Bothwell.
– ?Vas a visitar a tu amiga, mi reina?
– No. Voy a Londres.
– No pareces una dama para la Corte.
Rosamund volvio a sonreir, porque no podia evitarlo. El era mayor que ella y mas osado. Y, sin embargo, habia algo en el que a ella le provocaban ganas de matarlo y de besarlo al mismo tiempo. Volvio a ruborizarse: ?de donde habia surgido ese pensamiento?
– No soy una dama para la Corte, milord, pero la reina ha ordenado mi presencia y debo ir. Edmund me dice que una orden de una reina no puede ser desobedecida, aunque yo lo haria si pudiera.
?Y como habia hecho esta campesina para conocer a la reina de Inglaterra? Pero el no iba a interrogarla sobre ese punto: no tenia derecho a hacerlo, y ella no ofrecia la informacion.
– Cuando vuelvas de la Corte, Rosamund Bolton, ?me lo diras, para pueda venir a presentarme ante ti?
– Milord… -comenzo a decir ella, pero se quedo sin palabras.
– He esperado por ti desde que tenia dieciseis anos, Rosamund, y no soy famoso por mi paciencia. Considerare tus sentimientos, ?pero si vuelves de la Corte inglesa con un nuevo esposo, te juro que lo matare, porque te quiero para mi!
Ella se enojo.
– ?Y por que deberia casarme contigo? Soy inglesa y tengo mi casa aqui, en Friarsgate. ?Tu eres escoces y vives solo Dios sabe donde! ?Por que, dime, me casaria yo contigo? Ademas, no tengo intenciones de volver a casarme.
– Te casaras conmigo, Rosamund, porque te amo, como te amaron sir Hugh y sir Owein. Tu aceptas con mucha indiferencia el amor de un hombre, muchacha, y no deberias hacerlo. Ademas, tu tienes heredera para tu casa y yo no tengo ni heredero ni heredera para Claven's Carn.
– Entonces, me ves como una buena reproductora, ?es eso? -le espeto. ?Ay, que hombre insufrible!
– Si lo unico que quisiera fuera engendrar mas Hepburn, me habria casado hace mucho. Dios sabe que las mujeres me han acosado y se han metido en mi cama desde que tenia catorce anos y alcance mi actual estatura. Pero solo te quiero a ti por esposa. -Su presencia era imponente.
Ella lo miro, furiosa, con las manos en la cintura y sus ojos destellaron ira.
– ?Debo impresionarme con ese comentario sobre lo atractivo que te encuentran otras mujeres?
– Tu me encuentras atractivo -la desafio el.
– ?Yo? -La palabra fue casi un chillido-. ?Que yo te encuentro atractivo? Dios santo, has perdido el juicio si crees semejante cosa.
El no pudo contenerse. Tenia que mostrarle a esa mujer cual era la verdad. La abrazo y quedo embriagado por el calido perfume a brezo blanco. Sintio la maravillosa suavidad de sus senos contra su recio pecho. Su boca busco sus dulces labios y la beso como nunca habia besado a ninguna mujer, con honda pasion y con gran ternura. Despues, mirando la carita en forma de corazon y los atonitos ojos ambarinos, concluyo:
– Si, Rosamund Bolton, tu me encuentras muy atractivo.
Ella se aparto y lo abofeteo con todas sus fuerzas.
– ?Sal de mi casa, tu… -lucho por encontrar la palabra-…escoces sinverguenza! -Su pequeno dedo indice senalaba la salida.
El se restrego la mejilla, asombrado de que ella pudiera pegar con tanta fuerza, porque la bofetada le habia dolido de verdad. Le hizo una inclinacion, con un elegante floreo.
– Volvere, Rosamund, cuando regreses de Londres. Preparate para convertirte en mi esposa, ?pues lo seras! -y se alejo.
Si hubiera tenido algo a mano, Rosamund se lo habria arrojado. ?Como alardeaba tan seguro de que se casaria con el? Ella no tenia intenciones de volver a casarse.
– Ya me canse de enterrar esposos -murmuro entre dientes.
Maybel entro en la sala.
– Vi a un jinete. ?Quien era?
– Logan Hepburn.
– ?El Hepburn de Claven's Carn? ?Que queria?
– Presentar sus condolencias.
