inmediatamente despues de Pascua, la Corte partio hacia Greenwich para celebrar el mes de mayo.
CAPITULO 16
– ?Es exactamente como la Casa Bolton! -dijo Rosamund, muy sorprendida, cuando la barca se acercaba a la vivienda de su primo en Greenwich.
– Por supuesto, Bolton Greenwich es identica en todos los detalles a la Casa Bolton. Me desagrada la confusion, querida nina, y aborrezco el caos del desarraigo. Cuando compre la propiedad de Greenwich les encargue al arquitecto y a los constructores que copiaran la Casa Bolton. Hasta la decoracion es la misma. Los criados vienen conmigo, pues no me gusta pagarles para que holgazaneen en la Casa Bolton mientras yo estoy en Bolton Greenwich. Es una solucion perfecta, como ya veras.
Rosamund rio.
– En realidad, creo que me agrada la idea, y se que a Annie tambien le gustara. Ha estado tan inquieta por tener que acostumbrarse a un lugar nuevo cuando, como dice ella: 'Por fin estoy conociendo esta casa'. Y Doli no le dijo nada, porque a Doli le encanta burlarse de mi pobre Annie. -Rosamund dirigio la mirada mas alla de Bolton Greenwich-. ?Aquel es el palacio, Tom?
El asintio.
– ?Dios santo! Vives al lado del rey y su Corte, primo. O estuviste muy inteligente o fue una casualidad.
– Ambas cosas -respondio el, orgulloso-. No es una propiedad grande y, por eso, no era muy preciada. Pero ahora soy la envidia de todos. He tenido innumerables ofertas para comprarla, pero, por el momento, disfruto teniendola. No es una propiedad que pueda perder su valor. Ah, pero temo mostrar mis raices no demasiado nobles pensando como un mercader -bromeo.
La barca habia llegado a destino. Los criados de lord Cambridge ayudaron a su amo y a Rosamund a bajar de la comoda embarcacion. Ella olfateo el aire, curiosa.
– ?Que es ese olor?
Por un momento, el no entendio, pero enseguida dijo:
– El mar, querida nina. Aqui, rio abajo, estamos mas cerca del mar. ?Claro! Tu nunca habias sentido el olor del mar, ni lo has visto, ?verdad? Encerrada entre tus colinas de Cumbria, no has tenido esa oportunidad.
– Pero he estado en Greenwich.
– Es por como sopla el viento hoy -explico el.
– Que interesante. Pero es obvio, en realidad, porque cuando el viento sopla desde otra direccion en Friarsgate los olores son diferentes. En verano, cuando viene del norte, huelo la nieve.
Entraron en la casa y Rosamund se sorprendio otra vez. Como le habia dicho Tom, el interior de Bolton Greenwich era identico al de la Casa Bolton. Era algo confuso, pero se acostumbraria como se habia adaptado a tantas cosas desde su llegada a la Corte hacia cinco meses.
– No tendre que preocuparme por tener que dormir en el palacio a menos que me necesiten -medito en voz alta-. Me gusta eso, Tom.
– Si, querida, no tienes mas que pasar por la puerta que hay en el muro de mi jardin y estaras en el parque del rey. Seras la envidia de todo el mundo.
Rosamund suspiro.
– Ojala la reina me permitiera regresar a mi casa, pero no ha dicho nada, y temo preguntarle y ofenderla. No quiero que piense que me aburro en su compania, pero extrano Friarsgate y a mis hijas, Tom.
– ?Y no extranas tambien a tu descarado escoces? -bromeo el.
– ?De ninguna manera! -exclamo ella, indignada-. ?Por que sientes tanta curiosidad por Logan Hepburn, primo?
Tom Bolton se encogio de hombros.
– Me intrigo tu descripcion de el, querida. Nada mas. Espero poder conocerlo cuando vuelva a tu casa.
– ?Y cuando sera eso? -gimio ella, con un profundo suspiro.
– Oi el rumor de que el rey hara su viaje de verano hacia la region central este ano. Eso te llevaria en direccion a tu casa, Rosamund, y probablemente entonces puedas pedir que la reina te libere. Ella comprendera tu preocupacion por tus hijas.
– Habra pasado casi un ano. Bessie y Banon no me conoceran. Y mi presencia ni siquiera es necesaria aqui.
– Lo se -dijo el, comprensivo; le paso el brazo por la espalda y se la palmeo con carino-, pero la pobre Catalina cree que te esta haciendo un favor. Para ella la Corte es el mundo, pero muy cerca del cielo. Agradece al menos que su preocupacion por un heredero le haya impedido buscarte marido, querida.
– ?Dios no lo permita!
La Corte se preparo para el Dia de Mayo. Se levanto un palo de mayo, el poste tradicional, en los jardines de Greenwich y se eligieron damas para bailar a su alrededor. Para su sorpresa, Rosamund fue una de las elegidas. Por lo general no la incluian como participante en esos acontecimientos. Habia decidido vestir el traje de seda verde Tudor en honor a la reina. Habria una caceria por la manana, pero ella no participaria. No le gustaba la caza, a diferencia de casi todos en la Corte, a quienes ese deporte tan sangriento les resultaba muy estimulante. Pero Rosamund no consideraba que fuera entretenido perseguir con perros a un desdichado animal por los bosques solo para matarlo.
El sol todavia no habia despuntado en el horizonte cuando ella, Annie y Doli salieron de la casa para ir a festejar el mes de mayo. Primero, recogerian el rocio de la manana que era muy beneficioso para el cutis, segun se decia. Despues, cortarian flores y ramas para decorar la sala. Las tres muchachas iban descalzas y vestidas con sencillas faldas de lino.
– ?Les parece que serviran comida de color verde en la sala del rey esta noche? -pregunto Annie.
– ?Por supuesto! -respondio Doli-. Mi amo dice que al rey le gusta el Dia de Mayo mas que cualquier otra fiesta, y que respeta las tradiciones.
– La carne a veces es verde en la mesa del rey -comento Rosamund, ironicamente-, y por eso como alli lo menos que puedo.
Las dos criadas rieron.
Encontraron un gran charco de rocio, que tomaron con las manos y se echaron en la cara. Fueron entonces a recoger flores y ramas para la sala de Bolton Greenwich. En un momento Rosamund se separo de sus dos acompanantes y siguio caminando por los jardines de su primo. De pronto, oyo una voz que cantaba y siguio el sonido hasta la puerta en el muro de ladrillo que separaba el jardin del parque del rey. La voz era tan fascinante que abrio la puerta y se asomo del otro lado. Alli, bajo un arbol, estaba sentado el rey, pulsando su laud y cantando para si.
Rosamund rio y el rey, al verla, se levanto de un salto, dejando el laud en el suelo.
– Milady Rosamund de Friarsgate. Le deseo un buen dia de mayo. -Se acerco a ella. -?Le gusto mi cancion, senora?
– Si, Su Majestad, mucho.
– Antes me llamabas Hal -reprocho, y su voz se torno de pronto baja y muy intima. Estaba de pie muy cerca de ella.
– Pero usted no era mi rey en ese entonces, Su Majestad -dijo ella, suavemente, casi sin aliento. Era un juego peligroso, pero no podia abandonarlo.
El le acaricio delicadamente la mejilla.
– Dice la reina que tienes el perfecto cutis ingles, bella Rosamund. Todavia esta humedo con el rocio de esta
