la Iglesia, hasta que murio el pobre Arturo. Enrique jamas habria sido un buen sacerdote.

– No con su pasion por las mujeres. ?Es porque se trata de Catalina o le habria sido infiel a cualquier otra esposa, Tom? No comprendo.

– Es su naturaleza tomar todo lo que desea, sea un dulce o una mujer. Ahora bien, querida nina, basta de hablar de este tema. Ya sabes lo que haras, lo que tienes que hacer. Lo que yo quiero saber es que vestido has elegido para hoy.

– El de seda verde Tudor. Por alguna razon, ahora me parece mas apropiado que cuando lo decidi.

– Ve a prepararte, entonces -le aconsejo, pero el se quedo sentado en el banco mirando el rio Tamesis y pensando en todo lo que acababa de oir. Sabia, aunque Rosamund lo desconociera, que el rey, luego de haberse acercado a ella esa manana, buscaria poseerla lo antes posible. Y, como querria ser cauteloso, probablemente la visitara alli, en Bolton Greenwich. Y pronto. Conociendo la naturaleza del rey, el asunto no duraria mas que el verano. Si, el alentaria a su prima a rogarle a la reina que le permitiera irse a su casa, en Friarsgate, a fines del verano, dejar el sequito en la region central y viajar hacia el norte, a Cumbria. Seria mejor para todos los involucrados.

Y el mismo la acompanaria. Si bien Friarsgate era primitiva para su gusto, parecia una casa confortable. Se quedaria todo el otono y regresaria a la Casa Bolton para las festividades de Navidad. Luego de programar el resto del ano, Tom Bolton se levanto y volvio a la casa, donde se preparo para acompanar a su prima de regreso al palacio esa tarde.

Algunas horas mas tarde, listos para partir, los primos se admiraron mutuamente los trajes. El de Rosamund era de seda color verde Tudor con una falda abierta que dejaba ver una enagua bordada y acolchada en verde mas fuerte y brocado blanco. El escote del vestido, cuadrado y bajo, estaba bordado con hilo de oro y perlas diminutas. Los anchos punos de las mangas del vestido tambien habian sido bordados en oro y perlas. La camisa era casi invisible bajo el corpino, y solo se veia el delicado cuello redondo, tambien bordado con perlas. Los punos de las mangas largas de la camisa, que aparecian por debajo de los punos del vestido, tambien estaban decorados con perlas. Un sencillo velo, sostenido con una corona de flores, le adornaba los cabellos.

– Estas perfecta -dijo lord Cambridge, encantado con la ropa de ella.

– Tu tambien, primo -dijo Rosamund, mirando el traje de el. La calza blanca estaba decorada con hiedras y hojas bordadas en oro. Llevaba una chaqueta corta y plisada, en seda adamascada verde Tudor con mangas largas abollonadas y bordadas. El cuello alto de la camisa era plisado y aparecia por encima de la chaqueta. La exagerada portanuela del pantalon estaba adornada con joyas y perlas multicolores. Los guantes eran de terciopelo dorado con perlas en los punos. Los zapatos de puntera cuadrada eran de un cuero negro muy suave y, en la cabeza, llevaba un sombrero, con la copa en tafetan de seda y ala plana, verde con una pluma de avestruz blanca.

Sir Thomas se pavoneo para Rosamund, posando y mostrando sus piernas, que no eran nada feas.

– ?Que te parece?

– Me has dejado sin palabras, Tom. Nunca te habia visto tan emperifollado.

– Es el Dia de Mayo, la fiesta preferida del rey -fue la respuesta. Sonrio-. ?Vamos, querida prima?

Decidieron caminar desde Bolton Greenwich, cruzando el jardin y entrando en el parque del palacio. La caceria habia terminado. Habia sido un exito, y estaban carneando y colgando varios ciervos para futuras comidas. El rey y sus acompanantes habian decidido representar un pequeno torneo con justas para diversion de todos. El ganador elegiria a la reina de Mayo. Rosamund y su primo ocuparon sus lugares con el resto de la Corte. Rosamund se ubico entre las damas de la reina y lord Cambridge se reunio con unos amigos suyos.

Los caballeros estuvieron valientes y osados. Uno a uno se vieron desmontados hasta que solo quedaron el rey y Charles Brandon, que era un digno oponente. Chocaron varias veces, con gran estruendo de las lanzas contra los escudos. Pero, al fin, el caballo del rey trastabillo y la lanza de Brandon tiro a Enrique Tudor de la montura. La tribuna estallo en un grito y Brandon bajo inmediatamente del caballo y corrio hacia el rey.

El rey se puso trabajosamente de pie, riendo y quitandose el yelmo.

– Buena jugada, Charles -dijo, admitiendo con gracia su derrota. Miro a su alrededor y dijo-: Parece que mi caballo perdio la herradura, pero esa es la suerte en las justas. -Llamo a un peon y le ordeno que se ocuparan del caballo, que le volvieran a poner la herradura y se aseguraran de que el animal no se habia lastimado en el accidente. Se dirigio a los concurrentes y anuncio-: Declaro a Charles Brandon ganador de este torneo del Dia de Mayo y digo que es su deber elegir a nuestra reina de Mayo.

Charles Brandon se paro ante el palco real.

– Su Majestad -le dijo a Catalina-, no corresponderia que yo le pidiera a una reina que fuera la reina de este festival. Pido su permiso real para elegir entre las damas que la rodean.

– Tiene mi permiso -respondio la reina, sonriendo.

– Entonces, elijo a la princesa Maria -respondio Brandon, sin un momento de vacilacion.

La hermana del rey, de dieciseis anos, se adelanto y recibio de manos de Charles Brandon la delicada corona de oro y plata de la reina de Mayo.

– Es un honor ser su reina, Charles Brandon.

El rey entrecerro los ojos, alerta. Maria era joven y una tonta romantica. El tenia otros planes para ella y no queria que Charles Brandon, a pesar de la amistad que los unia, interfiriera con ellos ni se metiera con su hermana. Pero el rey miro con benevolencia la escena, mientras Maria le sonreia a su oponente. Se ocuparia de que, de alli en adelante, no estuvieran juntos. Y entonces, al mirar brevemente hacia las damas que rodeaban a su esposa, vio a la bella Rosamund. Que hermosa estaba. Era la perfecta rosa inglesa. Le sonrio a su esposa y a sus damas. Si, la bella Rosamund era un bocado delicado, y el pensaba disfrutarla.

Ella habia sentido su mirada, pero por un brevisimo momento. Sucediera lo que sucediese, nunca deberia lastimar a la reina. Y una vez mas, como tantas en los ultimos meses, deseo estar a salvo en su casa, en Friarsgate. Edmund la mantenia regularmente informada con sus cartas. Todo estaba bien. Sus hijas crecian bien y, salvo Philippa, no daban senales de extranarla. Las ovejas habian parido un numero inusitado de corderitos esa temporada, con mas nacimientos dobles de los que el habia visto en anos. Ya habian sembrado. Henry no habia ido de visita. Era algo perturbador pensar que todo marchaba bien en Friarsgate y que ella no era parte de eso.

Habian dejado las gradas y las damas elegidas para bailar alrededor del palo de mayo fueron a ocupar sus lugares. Sono la musica y comenzo la danza. Cada dama tenia una cinta de seda de un color diferente: rojo, azul, verde, amarillo, violeta, rosado, celeste, lavanda, oro y plata. Las diez mujeres se movian alrededor del poste, entrelazando las cintas en un diseno intricado, mientras cantaban sobre el mes de mayo y todas sus bellezas. Al fin, el baile termino. El poste quedo decorado; las puntas de las cintas flotaban con la brisa suave del atardecer.

Entonces, hubo una fiesta. Aprovechando el hermoso dia de primavera, se habian puesto mesas en el parque del palacio y, mientras los invitados encontraban sus asientos, los criados corrian de un lado para el otro y venian desde las cocinas con bandejas y recipientes. Se habian cavado pozos y sobre enormes asadores de hierro se asaban medias reses envueltas en sal gruesa. De cada lado habia cuatro muchachos haciendo girar el asador. Habia barriles con ostras que se abrian y se servian crudas. Se ofrecian bandejas con trucha, salmon y langostinos. Habia muchisimas aves, patos, pollos y cisnes, asados. Pasteles de carne rellenos de conejo, aves de caza y ciervo. Cochinillo relleno, anguila en salsa especiada, blackmanger, que era un plato de pollo hecho con arroz, almendras y azucar, alcauciles cocinados al vapor en vino blanco, lechugas asadas, arvejas, panes y manteca, y muchas variedades de queso.

Por tradicion, toda la comida tendria que haber sido verde, en honor al dia, pero la reina se habia puesto firme, aunque el rey protesto. Solo los platos de pan habian sido tenidos de verde. Para deleite de muchos, se sirvio la anticuada hidromiel en la celebracion, junto con vino y cerveza. La Corte comio sin parar y, sin embargo, cuando al final se trajeron los dulces, se los devoraron con tantas ganas como si los comensales no hubieran ingerido nada antes.

En el parque se habian puesto blancos de tiro. Los hombres compitieron con el arco y la flecha, y gano el rey. Jugaron a los bolos hasta que el crepusculo comenzo a dificultar la vision de las clavijas y los bolos. Se colocaron antorchas. Los musicos tocaron y la Corte bailo. Al final, el rey bailo para todos, saltando alto con su hermana Maria, que reia y lo acicateaba para que lo hiciera mas alto aun. Nadie bailaba tan bien como el rey Enrique Tudor. Al final la reina se retiro con sus damas. Estaba cansada y sabia que el rey volveria a visitar su cama esa noche, porque ya le habia hecho conocer sus intenciones. Todavia no estaba embarazada y, aunque seguia de

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