– La senorita Banon me ha dicho que usted no ha dormido bien durante las ultimas noches. Espero que esta conversacion la haya aliviado un poco. Ahora no tiene nada que temer, milady. Cierre los ojos y duermase. Esta muy protegida en la casa de su tio Thomas.

Luego, Lucy se retiro en puntas de pie a su catre del cuarto contiguo. Philippa penso que una vez mas pasaria la noche en vela. No podia parar de pensar. Nunca habia estado en Brierewode. ?Como seria su futura morada? ?Seria facil ser la senora de esa casa? ?Los criados le harian la vida imposible o estarian contentos de tener una nueva ama y senora? ?Podria ser una buena esposa y condesa de Witton? ?Como podria encontrar un equilibrio entre sus deberes hacia Crispin y sus obligaciones en la corte? Al rato, para su sorpresa, sintio que se iba quedando dormida. ?Por que se torturaba con esas preguntas? Todo saldria bien, como siempre. Y ella no iria a Brierewode hasta el otono. Los parpados le pesaban. No habia nada de que preocuparse. Nada. Estaba todo bien. Y con esos pensamientos se quedo dormida.

Cuando Lucy la sacudio suavemente para despertarla, Philippa sintio el ruido de la lluvia. Bueno, era abril. Permanecio acostada unos minutos mas detras de las cortinas de su cama, mientras dos criados entraban y salian del cuarto con cubos de agua para llenar la banera. Lucy vertio aceite en el agua y coloco la toalla al lado del fuego. Luego, abrio las cortinas de su lecho.

– Venga, senorita. Esta todo listo para el bano y el agua esta a la temperatura que a usted le gusta. -Ayudo a Philippa a salir de su cama y le quito la camisa.

Philippa se introdujo en la banera, suspirando mientras el calor envolvia su cuerpo.

– ?Aaah! ?Que agradable! Primero lavame el cabello, Lucy.

Obedeciendo la orden, la criada lavo y enjuago la larga cabellera con agua perfumada y luego la cubrio con una toalla. Philippa tomo un jabon y comenzo a lavarse el resto del cuerpo. Lo hizo rapidamente, porque era una manana helada y temia resfriarse. Acto seguido, se seco y, envuelta en un lienzo de bano, se sento junto al hogar y comenzo a cepillarse el cabello.

Lucy se dirigio deprisa a la cocina en busca del desayuno de su ama. Regreso con una bandeja que contenia una lonja de jamon, un huevo duro, pan recien horneado, naranjas espanolas y mantequilla y mermelada.

– El cocinero le pide disculpas por la comida. Esta muy ocupado preparando la fiesta de compromiso. ?Que hermoso vestido se va a poner hoy!

Philippa sintio que se le dibujaba una sonrisa. Si, era un vestido precioso.

– Esta comida esta bien para el dia de hoy porque no tengo nada de hambre.

– Bueno, de todas maneras, debe comer, senorita. El estomago vacio es enemigo del amor. Y el cocinero le trajo esa deliciosa mermelada de cerezas que tanto le gusta.

Philippa comio todo lo que habia en la bandeja y bebio una pequena copa de cerveza. Limpia, descansada y bien alimentada, sintio que ahora si podia enfrentar ese dia tan importante. Finalmente, se enjuago la boca con agua mentolada.

La doncella le alcanzo una camisa limpia de seda color marfil, con mangas largas que culminaban en un delicado encaje. El cuello era redondo y cerrado. Luego la ayudo a colocarse el vestido.

– Me encanta sentir la seda sobre la piel -ronroneo Philippa.

Lucy sonrio. En el suelo yacian dos enaguas de seda y le ayudo a ponerselas. A continuacion, le ajusto todas las prendas. Luego, puso una falda sobre el vestido de Philippa y la ato a las multiples enaguas. Philippa acaricio el brocado de terciopelo violeta con las palmas de las manos. El cuello cuadrado del corpino estaba ribeteado con bordados de hilos de oro. La parte superior de las mangas era ajustada, pero la inferior era amplia y terminaba en un puno de saten violeta y un brocado del mismo color.

– Ya esta lista para el compromiso -anuncio la criada-. Ahora debe ponerse los zapatos. Me ocupare de su cabello. Lord Cambridge me ordeno que este muy cepillado y suelto. Y me dio esto para que lo espolvoree en su cabellera mientras la peino. -Saco una cajita y se la mostro a Philippa.

– Es polvo de oro y del mas exquisito. Mi tio no deja de sorprenderme con sus extravagancias. No lo uses todo, pues quiero guardar algo para el dia de la boda.

– Ahora, pongase de pie -le pidio Lucy mientras se subia a un taburete con el cepillo en la mano. Cepillo y cepillo el cabello de su ama hasta dejarlo brillante. Cuando se sintio satisfecha, esparcio el polvo de oro y volvio a arreglar el cabello de Philippa-. No lo utilice todo, solo lo necesario para darle mas brillo. Debemos guardarlo tambien para los festejos de Navidad. Usted va a causar sensacion, senorita.

– No estoy segura de que una mujer casada deba causar sensacion-rio Philippa. Luego giro y dio un paso hacia atras.

– ?Como me veo, Lucy?

– Es todavia mas hermosa que su madre -respondio con admiracion.

De pronto, alguien golpeo a la puerta y, antes de que tuvieran tiempo de contestar, lord Cambridge entro en la habitacion con una amplia sonrisa. El tio, feliz, abrio su jubon y extrajo una larga cadena y un par de pendientes de perlas.

– Son para ti, mi querida. Y tambien debes usar la cadena con el crucifijo de oro y perlas -le aconsejo mientras la joven se enjoyaba-. Te consegui esas perlas especialmente para que combinen con toda tu vestimenta.

– ?Ya llego el rey? -pregunto Philippa.

– Por suerte no, tesoro. Tu y yo debemos agradecerle personalmente su visita en cuanto atraviese el umbral de la puerta. No recuerdo que haya venido jamas a mi casa. Gracias a Dios que mi residencia es pequena y simple, o despertaria los celos de Su Majestad y me sentiria obligado a entregar mi casa a la corona.

– Tio Thomas -rio Philippa-, ?tu lengua viperina no se detiene nunca, ni siquiera a la manana temprano! ?Ya han alimentado bien a las cotorras?

– Tu lengua es tan incisiva como la mia, querida. Si, llenaron los estomagos de tus futuras cunadas con generosas bandejas de comida y ya estan en el salon. Ambas estan muy excitadas ante la idea de conocer al rey. Ninguna de ellas tuvo ese honor. No puedo dejar de alardear sobre la larga relacion que une a la familia Bolton con los Tudor. Cuanto mas les cuento, mas se alegran con la idea de la boda.

Philippa sacudio la cabeza y dijo:

– Eso no importa, tio. Crispin tendra las tierras de Melville y aunque yo fuera tuerta y desdentada igual me desposaria. Me niego a hacerme ilusiones, asi me evitare futuros desenganos.

– Pienso que eres injusta con tu conde, querida. Es un hombre honorable. Si, es cierto que fue Melville lo que lo atrajo en primera instancia, pero tengo la certeza de que no se casa contigo solo por las tierras. ?No te has dado cuenta de la manera en que te mira cuando cree que nadie lo observa?

Alguien golpeo la puerta y Lucy se apresuro a ver de quien se trataba. Afuera estaba William Smythe, vestido sobriamente con su clasico atuendo negro.

– Milord, la barca real se esta acercando al muelle -anuncio con una reverencia.

– Gracias, Will. Vamos, querida -dijo lord Cambridge y tomo a su sobrina del brazo-. ?Esta todo listo en el salon? ?Las hermanas del conde ya estan por desmayarse?

– La verdad es que si -respondio el secretario con una sonrisa discreta-. Creo que solo se calmaran cuando usted y su sobrina les hagan compania. Al conde tambien se lo nota bastante incomodo y nervioso.

Philippa y su tio bajaron deprisa las escaleras y se dirigieron hacia el jardin. Desde la puerta vieron como la barcaza real atracaba en el muelle. Luego, el rey puso su pie en tierra firme y ayudo a su esposa a desembarcar mientras los sirvientes de Thomas Bolton los cubrian con un toldo para protegerlos de la lluvia. Los reyes de Inglaterra atravesaron los jardines, donde lord Cambridge y su sobrina los esperaban para darles la bienvenida. Detras de la pareja real, venia uno de los sacerdotes de la reina.

Thomas Bolton los saludo con una inclinacion de cabeza mientras que Philippa hizo una reverencia desplegando sus faldas como si fuesen petalos de flores.

– Su Majestad, no se como expresarle el honor que significa su presencia en mi casa -dijo lord Cambridge mientras hacia pasar al rey y a la reina a traves de la puerta de entrada.

– Desde el rio, su morada parece una joya, Tom. Es perfecta para usted -trono la voz del rey. Luego, se volvio hacia Philippa y la aprobo con su mirada-. Tu madre estaria muy orgullosa de ti, querida mia. Haber elevado a tu familia a tan alto rango es un gran logro de tu parte, considerando quien es tu padrastro. Aunque reconozco que ni tu ni ninguna de tus hermanas tienen sangre escocesa. Me entere de que una de ellas se va a casar con un Neville.

– Si, Su Majestad. Banon se casara con Robert Neville en otono. Su abuelo y mi abuela eran parientes.

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