dulce estar dentro de ti! -murmuro, y luego la beso.
La beso hasta que la cabeza de Philippa comenzo a girar. El roce de sus labios, su miembro la colmaban de una dicha tan increible que era casi insoportable. Sintio como su hombria latia dentro de su cuerpo y comenzo a gemir de deseo. Sentia una necesidad imperiosa de ser poseida.
– ?No te detengas, no te detengas! -imploro.
Crispin comenzo a moverse a un ritmo cada vez mas acelerado. Philippa sacudia freneticamente la cabeza en la almohada y el conde contemplaba extasiado su rostro avido de pasion. Empujo con mas fuerza hasta que ella empezo a gritar de placer.
Philippa anudo sus piernas en torno a el para permitirle una penetracion mas profunda. El vertigo era increible, y por primera vez logro comprender la pasion de su madre. Aun podia mantener cierto control, aunque el placer se acrecentaba cada vez mas hasta que sintio que estaba a punto de desfallecer. No se inquieto. Lo unico que le importaba era saciar su deseo. Su cuerpo comenzo a agitarse como si fuera a explotar.
– ?Crispin! ?Crispin! -grito. Y entonces su conciencia fue absorbida por un oscuro torbellino de ardiente placer.
El conde la escucho gritar su nombre, pero estaba hipnotizado por las extranas emociones que lo asaltaban. Su miembro se hinchaba y crecia dentro de ella, causandole sensaciones dolorosas e intolerables, hasta que, por fin, broto el ardiente tributo en sucesivos torrentes. Por un momento, penso que ese manantial jamas se agotaria. Desconcertado por la extrema voluptuosidad que su joven esposa habia provocado en el, se pregunto si acaso siempre seria tan deliciosamente perversa. Y rogo a Dios que asi fuera, aunque lo terminara matando.
Al rato se quedaron dormidos, con sus cuerpos exhaustos, desparramados a lo ancho de la cama y con las piernas entrelazadas.
Philippa fue la primera en despertarse, el sol ya habia salido y los pajaros cantaban sus coplas de mayo. Estudio el rostro de su esposo y se ruborizo al recordar el reciente arrebato. Tenia un cuerpo fuerte y vibrante. Dirigio la mirada hacia su masculinidad y se sorprendio de la diferencia de tamano, comparada con el estado anterior.
– Ahora esta agotada, pero ya se recuperara -aseguro el conde sin abrir los ojos.
– ?Oh! -se asusto Philippa al ser descubierta examinando atentamente su miembro-. Es la primera vez que veo el cuerpo de un hombre.
Crispin sonrio y abrio sus ojos grises.
– Espero no haber defraudado tus expectativas.
– En realidad, no tenia ninguna expectativa, milord. Pero, para tu tranquilidad, juro que lo que he visto no me ha desilusionado en lo mas minimo.
– En otro momento te ensenare a acariciarlo, Philippa. Es increible lo que puede lograr la mano de una bella mujer. Pero ahora hay que levantarse, pequena, aunque esos adorables senos tuyos me estan tentando para que me quede en la cama.
Philippa se cubrio rapidamente y le saco la lengua.
– Para que no te tientes mas -bromeo.
– Lo unico que me impide pasar el dia en la cama contigo es el deseo de llevarte a Brierewode. Has resultado ser muy fogosa, mi querida condesa de Witton.
– Y tu, milord, has alejado todos mis temores relativos al amor conyugal.
Se deslizo fuera de la cama, se puso la camisa y abrio la puerta.
– ?Lucy! El senor y yo queremos tomar un bano ahora -vocifero Philippa.
– Enseguida, milady-replico la doncella saltando de la silla. Habia estado esperando el llamado de su ama desde hacia rato. Esa manana no se atrevia a entrar en la camara nupcial-. ?Donde quiere que coloquemos la banera? ?Aqui afuera?
– De acuerdo. ?El fuego esta bien caliente?
– Si, milady.
Philippa regreso a la alcoba.
– Tomaremos un bano ahora, no tendremos muchas oportunidades de hacerlo durante el viaje. Debes saber que suelo banarme con regularidad, y no dos o tres veces al ano como la mayoria de las personas de la corte. Quisiera que nos metieramos juntos en la banera, milord.
La banera tardo un tiempo en llenarse. Lucy pidio al lacayo del conde que colocara la ropa limpia de su amo en el cuarto contiguo a la alcoba de Philippa. El hombre atraveso velozmente la sala de estar donde se banaban los recien casados. Mientras tanto, Lucy saco la sabana con la mancha de sangre y la aparto para que lord Cambridge pudiera comprobar la perdida de la virginidad de su sobrina. Luego, preparo la ropa que Philippa usaria ese dia. Los baules ya estaban empacados. Casi todo el guardarropa quedaria en Londres hasta que los esposos regresaran de Brierewode. La doncella sonrio al escuchar como su ama y el conde reian alborozados en la banera. Al parecer, la noche de bodas habia sido un exito.
– ?Cuanto tiempo tardaremos en llegar a Brierewode? -pregunto Philippa mientras se enjabonaba.
– Varios dias. Navegaremos hasta Henley y luego cabalgaremos hasta Cholsey, donde tomaremos una barca que nos llevara a Oxford. De alli iremos a Brierewode por tierra. Tal vez sea mas rapido hacer todo el viaje a caballo, pero mi intencion es que disfrutemos de nuestro tiempo a solas mientras podamos. Espero que apruebes mis planes.
– Es una idea muy romantica, milord. Nunca hice un trayecto tan largo por el rio. Ademas, estamos en mayo, contemplaremos la naturaleza en todo su esplendor.
Despues del bano, fueron atendidos por sus respectivos sirvientes. Philippa se puso un vestido de terciopelo azul cerrado en el escote y con cuello de hilo. Era el atuendo ideal para el viaje y Philippa pensaba usarlo todos los dias. El conde llevaba una casaca plisada de color azul, con cuello y forro de terciopelo, que le llegaba hasta los tobillos. Los zapatos lucian un bonito bordado.
Despues de acicalarse, bajaron al salon donde les habian servido un suculento desayuno compuesto por potaje de avena, pan, jamon, huevos duros, manteca, queso y mermelada de cerezas, la preferida de Philippa. Decidio beber vino aguado, como cuando era nina. Luego de comer, se prepararon para embarcar.
– Nos reuniremos con ustedes en la posada donde pasaran la noche -informo Lucy.
– ?Como? ?No vienes con nosotros? -pregunto Philippa.
– Una doncella y un lacayo de mediana edad no son la compania mas apropiada para una pareja de recien casados -rio Lucy-. Le prepare una canasta con comida para el almuerzo. No se preocupe, milady.
– Debemos partir, pequena -dijo el conde. Tomados de la mano, llegaron al muelle donde los aguardaba la barca.
Era 1° de mayo y el tiempo estaba esplendido.
– Ahora deben de estar bailando en el palacio -comento Philippa con una sonrisa nostalgica.
– ?Sientes pena por no estar alli?
– No voy a negar que me gustaria, pero solo si me acompanaras, Crispin.
– Eres una excelente diplomatica. Te lo dice un ex embajador, querida.
Ayudo a su esposa a subir a la encantadora barca que Thomas Bolton habia construido especialmente para su prima Rosamund. En la cabina habia un banco tapizado de terciopelo flanqueado por dos ventanas. Los dos remeros estaban sentados en la cubierta de proa, esperando instrucciones. Luego de que la pareja se acomodo en los sillones, el conde dio la orden de partir y la barca comenzo a alejarse del muelle.
La embarcacion se deslizaba sin problemas por el agua. Philippa contemplaba con fascinacion el paso de los barcos que se dirigian a Londres. Algunos transportaban flores y productos de granja; otros, ganado. Al cabo de un rato, se encontraron solos en medio del rio. A medida que avanzaban, pasaban debajo de varios puentes e iban dejando atras granjas, praderas y pequenas aldeas. Tambien divisaron nidos de aves acuaticas entre los juncos y los pantanos de la ribera, e incluso vieron varias parejas de cisnes con sus crias.
– Hacia mucho tiempo que no estaba en el campo -comento Philippa.
– No te gusta, ?verdad?
– Si me gusta. Solo necesito estar en un lugar que este relativamente cerca de la corte. Friarsgate se encuentra tan lejos de Londres que se tarda una eternidad en ir y volver. A mi madre nunca le agrado la vida palaciega; su unica pasion son sus tierras.
– Brierewode es una propiedad facil de manejar, pequena, ya lo veras. Solo tendras que ocuparte de la casa
