Bill Waldstein bajaba del edificio central cuando ella se aproximaba a su oficina.
—?Donde esta todo el mundo? —pregunto.
—?Quien? ?El personal? ?Los pacientes?
—Cualquiera. El lugar parece horriblemente tranquilo.
Elszabet se encogio de hombros.
—Dante esta a cargo de un grupo de baile bastante grande. Supongo que casi todos estaran en el gimnasio. ?A quien buscas? Tomas y el indio estan en su habitacion, y Philippa y April en la suya. Ferguson anda por el bosque con Aleluya.
Waldstein parecia ojeroso y decaido.
—?Es cierto que Dante tuvo un sueno espacial hace dos noches?
—Mejor se lo preguntas a ella —dijo Elszabet.
—Entonces lo tuvo. Lo tuvo —Revolvio el suelo con la sandalia—. ?Podemos ir a tu oficina, Elszabet?
—Por supuesto. ?Que pasa, Bill?
El no hablo hasta que llegaron a la habitacion. Entonces, apoyandose contra la pared de datos, la miro con ojos ojerosos y le pregunto:
—?Confidencial?
—Absolutamente —confirmo ella.
—?Recuerdas cuando decia que los suenos espaciales tenian que ser un fraude, que los pacientes los preparaban para confundirnos? Bueno, supongo que no llegue a creer eso del todo, pero ahora desde luego estoy convencido de que no es asi.
—?Por que?
—Yo tambien he tenido uno. Estrella Doble Tres, anoche. Completo, el sol naranja en lo alto y el amarillo sobre el horizonte, las sombras dobles. Entonces el amarillo se puso y todo se volvio dorado como el fuego.
Elszabet lo observo. Penso que iba a echarse a llorar.
—Hay mas. Lo he mejorado. Cuando lo tuvo April la semana pasada, no habia formas de vida, ?verdad? Yo las vi. Criaturas azules en forma de esfera, con pequenos tentaculos de pulpo en lo alto. ?A que es bonito? Deambulaban por una especie de anfiteatro, como Aristoteles y sus discipulos. Bonito. Muy bonito.
—?Como te sientes?
Waldstein se encogio de hombros.
—Con la cabeza sucia. Como si tuviera arenisca dentro del craneo.
—Bill…
La compasion la inundaba. Este era el momento de decirle que no estaba solo, que ella habia estado sintiendo el sueno del Mundo Verde repicando en su mente, que temia las mismas cosas que el.
No pudo hacerlo. Era una mala jugada volverle la espalda cuando el sentia tanto dolor, pero no podia hacerlo. Dejar que el, que cualquiera, supiera que su mente era tambien vulnerable a este asunto… No. No, no lo haria. No podia.
Se sintio como una hipocrita.
—Puedo decirte que no estas solo en esto.
—Lo se. Teddy Lansford, Dante… Creo que tambien Naresh Patel, por algo que dijo hace unas pocas semanas. Y probablemente alguno mas de nosotros.
—Probablemente.
—Entonces, no es solo un fenomeno psicotico limitado a los pacientes.
—Nunca estuvo limitado a los pacientes. Casi desde el principio ha estado alcanzando a miembros del personal.
—?Tambien psicoticos, entonces? ?Los primeros estadios del sindrome de Gelbard?
Ella meneo la cabeza.
—Escuchame. A, deja de hablar como si fueras un psicotico, ?vale?B, compartir una manifestacion como esta con victimas del sindrome de Gelbard no significa necesariamente que te estes contagiando del sindrome; solamente que algo muy peculiar tiende a afectar mas pronto a los pacientes que al personal, aunque tambien afecte al personal. Y C…
—Estoy asustado, Elszabet.
—Yo tambien. C, lo que tenemos no es un fenomeno confinado al Centro Nepente, como intentare aclarar manana en la reunion de personal.
Waldstein se sorprendio.
—?Que quieres decir?
—Date la vuelta y mira la pantalla.
El giro sobre sus talones, y ella activo la pantalla, en la que aparecio un mapa de los estados del Pacifico.
—Estos suenos han sido tambien reportados en los centros de San Francisco, Monterrey y Eureka. —Pulso una tecla y la pantalla se encendio en esos lugares—. Me he puesto en contacto con los directores. Las mismas siete descripciones, no necesariamente las siete en cada centro. Inicialmente experimentadas por los pacientes, con menor frecuencia entre el
—Pero… que…
—Espera. —Aparecieron mas luces en la pantalla—. Paolucci, en San Francisco, ha estado reuniendo informes de la incidencia de los suenos espaciales fuera del norte de California, y parece que los nuevos datos estan llegando justo ahora.
Nuevas luces de colores surgieron en la parte baja del estado.
—Mira eso. Tengo que llamarle. Tengo que conocer los detalles. Mira: una densa concentracion de informes de suenos en el area de San Diego, ?lo ves? Y lo mismo en Los Angeles. Y ahi arriba tambien. ?Donde es eso, Seattle, Vancouver? ?Oh, Cristo, Bill, mira eso! Esta en todas partes. Es una plaga.
—Tambien en Denver —senalo Waldstein.
—Si. En Denver, que esta casi donde se nos terminan las comunicaciones. Pero… ?quien sabe que pasara mas alla de las Montanas Rocosas? Asi que no eres tu solo, Bill. Casi todo el mundo esta teniendo esos malditos suenos.
—Eso no me hace sentir mejor —dijo Waldstein.
4
—?Sabes que me gustaria hacer? —dijo Ferguson—. Salir de este maldito lugar lo mas pronto posible y empezar a ganar dinero con todo este sinsentido.
—?Y como lo harias? —pregunto Aleluya.
—Infiernos, no seria dificil. A la entrada del Centro hay una verja, pero en este lado no hay mas que bosque. Puedes largarte una tarde y guiarte hasta el exterior dejando el sol a tu espalda al atardecer y al frente por la manana. En un par de dias estas fuera, si tienes agallas para hacerlo. Luego, sales a la carretera vieja, cruzas Ukiah y…
—No. Quiero decir, como ganarias dinero con esto.
Ferguson sonrio. Yacian en un tranquilo claro a unos veinte minutos al este del Centro, entre pinos, helechos y un arroyuelo. El lugar estaba dispuesto de tal forma que seria dificil que alguien los sorprendiera. Era su sitio favorito. Se habia asegurado de introducir la situacion en su anillo registrador para no tener asi problemas en encontrarlo, aunque borraran el dato de su mente cada vez que viniera aqui. Unas cosas se olvidaban, otras no. Nunca podias estar seguro.
—Es sencillo. Los suenos espaciales no los tienen unicamente los pacientes de aqui. Lo se positivamente.
—?Si?
