una pared caida y parecian una casa de munecas, con todas las habitaciones a la vista. Dijeron que habia sido mas que un terremoto ordinario, pero no tan importante como el Grande. No hay uno de los grandes mas que una vez cada cien anos o asi.

—Entonces esta al caer el proximo —dijo Tamal, desde el fondo de la furgoneta.

—Si —dijo Choke—. Manana por la tarde, segun he oido. A las tres y media.

—Mierda —comento Buffalo—. Eso es lo me hace falta en mi primer dia en San Francisco. Empezar con un meneo.

—Ya se lo que haremos —dijo Mujer—. Nos metemos en la furgoneta antes de que empiece. Ponemos el motor en marcha y nos quedamos flotando en el colchon de aire hasta que el suelo deje de moverse, ?eh? Estaremos bien. Y cuando se pare, nos bajamos, nos dedicamos a buscar en las casas destruidas y llenamos la furgoneta con todo lo que nos guste, y luego nos largamos al norte o a donde sea.

—Claro —dijo Charley—. ?Sabes que hacen con los saqueadores que atrapan en los terremotos? Los cuelgan por las pelotas. Esa es la regla aqui.

—?Y si no tienen pelotas? —pregunto Choke—. No todo el mundo tiene pelotas, Charley.

—Entonces te meten en la seccion de cambio de sexo del hospital mas cercano. Y luego te cuelgan por las pelotas. En esta ciudad no bromean con los saqueadores. Eh, Tom, ?has visto alguna vez una ciudad mas hermosa que esta?

Tom se encogio de hombros. Estaba distraido.

—?Tom? ?Donde estas ahora, Tom?

—En la Galaxia Zorch —se burlo Stidge.

—Calla. —Charley chasqueo los dedos. Se volvio hacia Tom—. Cuentanos lo que ves.

En la mente de Tom, las cosas surgian y se multiplicaban. Veia la ciudad llamada Meliluulii del mundo llamado Luiiliimeli, bajo la gran estrella azul torrida conocida por Ellullimiilu. Ese era uno de los mundos Thikkumuuru de la Duodecima Poliarquia. Grandes reyes habian reinado aqui durante setecientos mil grandes ciclos del Potentastio.

—Tienen terremotos todo el tiempo —dijo Tom—. Pero no les preocupa. El suelo es como lava: hierve y burbujea como un caldero, pero la ciudad flota por encima.

—?Donde esta eso? —pregunto Charley—. ?En que planeta?

—Es Meliluulii, en Luiiliimeli, uno de los Mundos Centrales, los grandes que forman el Designio. La luz en Luiiliimeli es tan fuerte que golpea como un martillo. Es una luz azul, un martillo que quema. Nos derretiriamos en un segundo. Pero la gente de alli no son como nosotros, asi que no les importa. No es un planeta para los humanos, sino para ellos. Este donde estamos es el unico planeta para los humanos. La gente de Luiiliimeli son como fantasmas brillantes, y la ciudad es una burbuja flotante. Eso es, una burbuja.

—Escuchadle —dijo Charley—. ?Pensais que San Francisco es hermosa? Lulimuli es como una burbuja gigantesca y maravillosa. Casi puedo verla flotando y brillando cuando le oigo hablar asi. Fantastico.

—Todas las ciudades son hermosas en todas partes de la galaxia. No existe una ciudad fea en ninguna parte. Esa de ahora es Shaxtharx, la capital Irikiqui. Esta en el mundo grande del sistema Sapiil, el imperio de los Nueve Soles. Todo esta construido alli con un material como la tela de arana, que es diez veces mas fuerte que el acero. Se estira y resplandece, y cuando hay un terremoto (porque tienen terremotos muy a menudo, la gravedad de los Nueve Soles siempre empuja al planeta en toda clase de direcciones diferentes), cuando hay un terremoto, sabeis, la ciudad se convierte todavia en mas hermosa, por la forma en que se mueve. Casi como un tapete, mostrando todos los colores diferentes de los soles. En la epoca de los terremotos, los Sapiil llegan de todas partes para ver a Shaxtharx moverse.

—?Has estado alli? —pregunto Buffalo.

—No, yo no. Pero lo veo, ?comprendes? Las visiones vienen, y veo todos los mundos, y algun dia tal vez realizare el Cruce. —Los ojos de Tom brillaban—. No se puede ir en carne y hueso. En cualquiera de esos mundos moririamos como un mosquito en una fundicion. El unico mundo adecuado para los humanos es este, ?entienden lo que digo? Pero cuando llegue el Tiempo del Cruce, podremos abandonar nuestros cuerpos y entrar en los suyos.

—Esas ciudades de que habla son un punto —dijo Buffalo—, pero seria mejor que aprendiera a no soltar tanto la lengua. ?Entiendes lo que quiere decir, Charley? ?Y tu, Stidge? Dejar nuestros cuerpos, entrar en sus cuerpos…

—Es como dice la Biblia —continuo Tom—. En la carta a los Corintios. Dice que cambiaremos en un momento, en un parpadeo. «Pues lo corruptible debe volverse incorruptible, y lo mortal inmortal». Ahi habla del Cruce, cuando nos marchemos a otros mundos. No al cielo, no es eso lo que quiere decir. Iremos a Luiiliimeli, algunos de nosotros, y tomaremos su forma, y otros iremos a los mundos Sapiil, y otros a los Zygeron, o a los Poro, o incluso nos convertiremos en Kusereen. Nos extenderemos por todo el universo siguiendo el plan divino, la dispersion del Espiritu.

—Ya vale, Tom —dijo Charley, gentilmente—. Basta por hoy. Estamos saliendo del puente. Ya estamos en San Francisco. En medio de la ciudad.

—?Eh, mirad eso! —chillo Buffalo—. ?Veis que maravilla? Todos esos edificios blancos, todos esos arboles verdes. Respirad este aire. Es como vino, ?no? Como vino.

—?Hablabas en serio, Choke? —pregunto Tamal—. Lo del terremoto manana a las tres y media de la tarde, ?es verdad?

—Bueno, pueden predecirlos, ?no? —dijo Choke—. Pueden medir el gas del terremoto abriendose camino con dias y dias de antelacion.

—Entonces, ?es seguro? ?Hay uno manana? ?Que hacemos aqui entonces?

—No tengo ni punetera idea de lo que pasara manana. Solo hablaba por hablar. Si hubiera un terremoto manana, ?no crees que todo el mundo habria recogido sus cosas y estaria ya fuera de la ciudad? Jesucristo, Tamal, ?como puedes ser tan estupido? Solo hablaba por hablar.

—Si. —Tamal solto una risita—. Si. Ya lo sabia.

Tom estaba sentado tranquilamente entre ellos. La maravilla de las visiones aun reverberaba en su alma. Esas maravillosas ciudades no humanas, esos nobles seres moviendose de un sitio a otro sobre la superficie de sus sorprendentes mundos… Penso en lo que habia dicho, que no habia ciudades feas en ninguna parte. No habia considerado eso antes, pero era cierto, y no solamente en las galaxias lejanas. Habia belleza en todas partes, en todas las cosas. Todo irradiaba el milagro de la Creacion. San Francisco era hermosa, claro, pero tambien lo eran las ciudades destruidas del Valle, las ciudades abandonadas en medio del desierto, y todo lo que existia en el mundo, porque todo tenia la mano de Dios en su diseno. Mujer era hermoso. Stidge era hermoso. Una vez te han abierto los ojos y miras las cosas, se dijo Tom, solo ves belleza dondequiera que mires.

—Para por aqui —dijo Charley—. Vamos a bajarnos, echemos un vistazo, hagamos unas cuantas preguntas y encontremos un lugar donde quedarnos. Rupe, vigila la furgoneta. Nicholas, quedate con el. Volveremos dentro de diez o quince minutos. Tom, permanece junto a mi en todo momento. ?Estas con nosotros, Tom? ?Has vuelto a la Tierra?

—Estoy aqui.

—Bien. Asegurate de estar asi un rato, ?vale? —Charley sonrio—. ?Que piensas de San Francisco? Bonita ciudad, ?eh?

—Muy bonita. El aire, los arboles…

Se encaminaron calle arriba. Buffalo el primero, con Choke al lado, luego Stidge y Tamal muy juntos, Mujer despues, y Charley y Tom cerrando la fila. Era importante, habia dicho Charley, no parecer un grupo de invasores. A veces los bandidos aparecian en grupos de diez o veinte para saquear la ciudad, y se enzarzaban en guerras con las patrullas de vigilantes. Charley no queria eso.

—Solo vamos a pasar el verano, tranquilos y fresquitos, sin llamar la atencion, ?de acuerdo? Este es un buen lugar para pasar el verano. Y a lo mejor cuando empiecen las lluvias nos dirigiremos hacia el norte, o hacia el sur, a San Diego. Se esta bien en San Diego en invierno.

Tom lo contemplaba todo boquiabierto. Habia transcurrido mucho tiempo desde que habia estado en una ciudad de verdad. Aqui, todos los pequenos edificios de madera parecian surgidos de una epoca desaparecida, cuando la vida habia tenido certidumbre y seguridad. Habia algo muy pacifico y confortable en San Francisco. Tal vez era la escala, todo tan pequeno y tan apinado. O tal vez la manera en que todo parecia viejo, incluso antiguo. Las ciudades que habia visto antes, en Washington, Idaho y los otros lugares al norte donde habia estado, no se

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