—Sere su esposa si eso es lo que deseas, Senhor Papamacer —dijo Jill, sorprendentemente.
—Eh, espera un…
—Es buena cosa, si, ser marido y mujer. ?No quieres, Yas-peen?
Jaspin vacilo y no replico. Se sintio como si hubiera dado un paso en el camino de una apisonadora. Casarse con Jill era la ultima cosa del mundo que podria haberse imaginado, cuando habia entrado aqui cinco minutos antes.
—Si quieres obtener mayores conocimientos, Yas-peen, debes adentrarte en los misterios. Y para eso debes realizar el matrimonio.
Entonces empezo lentamente a comprender. Las cosas habian empezado a volverse un poco irreales, pero ahora tenian sentido de nuevo. Esto es terreno mistico, penso. El Senhor habla del matrimonio sagrado, el
Claramente, el Senhor Papamacer esperaba una respuesta, y solo una respuesta era aceptable. La apisonadora habia pasado, y el habia quedado aplanado como un gusano.
Se sintio indefenso.
En el tono mas humilde, anadio:
—Me pongo en manos del Senhor.
—?Tomaras a esta mujer en matrimonio?
Si, si, lo hare, claro que lo hare, intento decir. Lo que a ti te plazca, Senhor Papamacer. Pero no pudo encontrar las palabras. Se volvio hacia Jill. Sus ojos brillaban nuevamente.
Meneo la cabeza. Por el amor de Dios, penso, ?de verdad voy a casarme con ella? ?Ahora? ?Con esta flacucha
Se imagino la escena cuando la llevara a casa de sus padres. Papa, mama, esta es mi esposa, la senora de Barry Jaspin, de verdad. He pasado toda mi vida esperando la companera ideal y aqui esta. Se que os encantara. Si. Si.
Y entonces penso: deja de hacer el gilipollas. Esto no es legal. No significara nada fuera de este autobus. Puedes quitartela de en medio cuando quieras. Casate y piensa que eso forma parte de tu investigacion antropologica. Una ceremonia tribal que tienes que aceptar para que el jefe te deje continuar observando los demas ritos de la tribu.
Y entonces penso: Olvidalo. Aparta tu mente de todos estos egoismos y estos planes ventajosos. Si tienes alguna esperanza de entregarte a Chungira-el-que-vendra cuando se abra la puerta, debes obedecer en todo al Senhor Papamacer.
Jaspin se arrodillo y empezo a temblar. Por fin habia llegado la verdad. Tal vez no lo hacia por amor, pero tampoco lo hacia por ninguna cinica intencion oportunista. No. Aquello era solamente la racionalizacion que utilizaba para ocultarse a si mismo lo que realmente sucedia. Pero ahora se obligo a admitir la historia autentica. Lo hacia porque mas que ninguna otra cosa anhelaba que su mente y su alma fueran poseidas por Chungira-el- que-vendra; y a menos que obedeciera al Senhor Papamacer en todo, eso no le ocurriria. Asi que lo haria. Por el amor de Dios.
—La tomare, si.
El destello de una sonrisa surco los finos labios del Senhor Papamacer.
—Arrodillaos ante la Senhora —dijo—. Los dos.
4
La sala de conferencias ondulaba, se escurria, intentaba volverse verde. Elszabet inspiro profundamente y trato de conservar la calma. Sabia que estaba al borde de la histeria.
No. No. Aguanta, se ordeno. No puedes derrumbarte delante de todo el mundo.
Se concentro de nuevo en la reunion. Resulto dificil, pero lo consiguio.
—Creo que todos estamos de acuerdo en que tratamos con algo muy dificil de comprender —dijo rapidamente, a modo de introduccion—. Pero me parece que lo primero que tenemos que reconocer es que este es un fenomeno que puede ser medido, cuantificado y delineado en terminos puramente cientificos. —Vaya, eso ha sonado bien.
Naresh Patel alzo la vista del fajo de papeles que estudiaba.
—?Puede serlo? ?Tabulaciones como estas, quiere usted decir? ?Frecuencias y distribuciones geograficas de los sucesos alucinatorios, escalas de similitud, analisis de imagenes, vectores cognitivos, correlacion de las alucinaciones con el indice de estabilidad de Gelbard-Louit? Pero… ?y si este fenomeno es totalmente inexplicable por medios cientificos?
Dan Robinson la rescato del apuro. Oyo su voz como si proviniera de una distancia muy grande.
—Llegados a este punto, ?por que deberiamos pensar que es inexplicable? Perdona mis prejuicios occidentales y materialistas, Naresh, pero sucede que creo que todo en el universo tiene una razon cuantificable… que no tiene por que ser accesible al conocimiento humano, dado lo limitado de nuestras actuales tecnicas de investigacion, pero que existe de todas formas. Antes de la invencion del espectroscopio, por ejemplo, habria sido una loca fantasia afirmar que alguna vez podriamos conocer de que elementos estaban compuestas las estrellas. Pero para un astronomo moderno no hay ningun problema en observar una estrella situada a cincuenta anos luz de distancia, o a cinco mil millones, y decir con toda la autoridad del mundo que esta compuesta de hidrogeno, helio, calcio, potasio…
—De acuerdo —dijo Naresh—. Pero pienso que es concebible que un astronomo del siglo diecisiete aceptara la idea de que algun dia seria posible descubrir tal informacion. Lo que faltaba era el espectroscopio: una cuestion de progreso tecnologico, refinamiento de la tecnica, no un salto cuantico en la conceptualizacion. Y tambien estoy de acuerdo en que todos los sucesos tienen que tener una explicacion. Decir lo contrario seria aceptar que el universo es una pura casualidad, y no creo que ese sea el caso.
La habitacion se volvia verde de nuevo. Patel, Robinson, Bill Waldstein y los demas comenzaban a tomar una brillante textura cristalina. Elszabet podia oir lo que decian, pero no tenia idea de lo que aquello significaba. No estaba segura de donde se encontraba, ni por que.
—… pero solamente sostengo que los hechos que consideramos aqui —continuaba Patel— pueden tener una explicacion que no encaje con los dogmas del pensamiento cientifico occidental, y por tanto no conseguiremos comprenderlos por medios medibles y cuantificables.
—Entonces, ?que es lo que dices, Naresh? —pregunto Bill Waldstein.
Patel sonrio.
—Por ejemplo, ?y si esas multiples alucinaciones compartidas no son alucinaciones en absoluto, sino los primeros signos de la llegada a nuestro mundo de la fuerza sobrenatural, el espiritu divino, la Deidad, si lo prefieren?
—?Nos vas a convertir al hinduismo? —dijo Waldstein.
—No hay nada especificamente hindu en lo que he sugerido —replico Patel en tono crispado—. Ni oriental, segun mi modo de ver. Creo que si le preguntaramos al padre Christie sobre el tema de la Segunda Venida encontrariamos que hay elementos cristianos en el concepto, o judeo-mesianicos. Lo que digo simplemente es que
