—?Suenos espaciales? —dijo Tom, como si oyera hablar de ellos por primera vez.
Ella asintio.
—Como visiones de otros mundos. Soles diferentes en el cielo, seres extranos moviendose… He tenido suenos asi, y no soy la unica. Un monton de gente que conozco tambien los tiene. No Ed, pero si otra gente.
—Presagios —le dijo Tom—. El Tiempo del Cruce esta cerca. —Vio que Stidge le hacia a Tamal senas de que habia perdido un tornillo. Bien, asi era Stidge. Continuo—: Yo tengo visiones todo el tiempo. ?Has visto alguna vez el mundo verde? ?Y el mundo de los nueve soles?
—Y tambien hay uno con un sol rojo y otro azul —dijo ella, excitada—. Ahora los recuerdo. Pense que los habia perdido, pero no, puedo acordarme de ellos. Un gran sol azul en el cielo, ciudades brillantes que parecian burbujas flotantes…
—Si —dijo Charley—. Se cual es ese. Tom me ha hablado de el. Ese es el planeta Lolimoli, ?verdad, Tom?
—Luiiliimeli —corrigio Tom.
Se sentia excitado. Tal vez Charley no iba a matarlos despues de todo, ahora que habia descubierto que la mujer tambien tenia los suenos. Charley podia interesarse por ellos, y eso a veces constituia la diferencia.
—?Que otros sitios has visto? —le pregunto a la mujer—. ?Ese donde todo el cielo esta lleno de luz que lo irradia todo?
—Si, ese tambien, y…
—Se hace tarde —interrumpio Charley. Sus ojos, de repente, se habian vuelto torvos, y su voz sonaba ronca. Tom conocia esa voz y esa mirada—. Hemos tenido una agradable conversacion, pero se nos hace tarde.
Los va a matar de todas formas, penso Tom. No le importa.
Eso no estaba bien. Todas esas muertes tenian que cesar. Ya se lo habia explicado a Charley. El Tiempo del Cruce estaba demasiado cerca. No era justo privar a nadie de su oportunidad de ir a las estrellas ahora que el Cruce estaba tan cerca.
Charley se volvio.
—Stidge, Mujer…
—Espera —dijo Tom. Tenia que hacer algo, lo sabia, en este mismo instante—. Espera. Esta empezando a llegarme. Siento que empieza la fiebre.
Nunca antes habia falsificado una vision. Esperaba ser capaz de llevarla a termino.
—Aguantate, Tom. Tenemos cosas que hacer.
—Pero esto que veo es especial, Charley —dijo, haciendo tiempo. Era todo lo que podia hacer, ganar tiempo y esperar que sucediera algo—. ?El cielo entero se mueve! ?Veis las estrellas? Se mueven como peces de colores.
Echo la cabeza hacia atras y trato de parecer extatico, esperando poder tener una vision autentica. Pero no sucedia nada.
—?Veis a los principes Kusereen? —dijo desesperadamente—. Se mueven libremente por todo el Imperio. No necesitan naves espaciales ni nada. Les llevaria demasiado tiempo viajar en nave de mundo en mundo, pero saben como efectuar el Cruce. Todos ellos. Pueden dejar atras sus cuerpos y entrar en cualquier clase de cuerpo que tenga el mundo al que van.
—Tom…
—Esta mujer de aqui, Ale, es en realidad una Zygeron, Charley. Es una Hoja del Imperio. Y el hombre es un Supervisor Kusereen. Nos estan visitando, preparandonos para el Cruce. Puedo sentir su presencia interior. — Tom empezo a temblar, casi creyendo su historia. El hombre y la mujer lo miraban sorprendidos. Quiso guinarles un ojo para que le siguieran la corriente, pero no se atrevio. Las palabras brotaban apresuradamente de sus labios—. He sentido a estos dos muchas veces, Charley. Ella es una autentica habitante del Quinto Zygeron, aunque ahora no sea consciente de su propia identidad. Ellos mismos la bloquean para no verse metidos en problemas. Y el es tan poderoso en la jerarquia Kusereen que ni siquiera podrias hacerte una idea. Hazme caso, estamos en presencia de dos grandes seres. Y hasta podria ser que el destino de la raza humana se fijara en esta carretera esta misma noche.
—Mierda, escuchad eso… —dijo Mujer.
—Nicholas, Buffalo —ordeno Charley—, llevadlo a la parte trasera. No le hagais dano. Entretenedlo un momento. Vamos. Vamos.
—Espera —dijo Tom—. Por favor, espera.
De repente oyeron un zumbido en el cielo.
—?Cristo! —exclamo Mujer—. ?Que es eso? ?Un helicoptero?
Tom parpadeo y miro a lo alto. Una sombra oscura y brillante descendia sobre ellos gentilmente.
—Hijos de puta —murmuro Charley.
—?Polis? —pregunto Buffalo.
Charley lo miro.
—?Quieres quedarte aqui y preguntarselos? Tenemos que quitarnos de en medio como sea. ?Al bosque, rapido! ?Corred, corred, idiotas!
Los saqueadores se dispersaron en la oscuridad mientras el helicoptero tomaba tierra junto a la carretera. Tom se quedo de pie, mirandolo fascinado. Oyo a Charley chiflandole desde algun lugar entre la espesura, pero no le hizo caso. El helicoptero era pequeno y brunido. En los flancos, escrito con brillantes caracteres azules, llevaba las palabras
Dos hombres saltaron a tierra tras abrir una escotilla, y luego una mujer y un tercer hombre les siguieron.
—Esta bien, Ed, Aleluya —dijo uno de ellos—. Es hora de volver a casa.
—Por todos los santos del cielo —exclamo el hombre llamado Ed—. ?Nos habeis estado siguiendo por todo el condado?
—No fue dificil seguir vuestro rastro —dijo la mujer—. Los dos llevais implantados chips de localizacion. Supongo que lo habiais olvidado, ?no?
—Jesus —murmuro Ed—. Si te borran la memoria, ?como puedes ganar?
Se volvio y miro desesperadamente hacia la espesura. Tras dar siete u ocho pasos, tropezo con la muleta y cayo de bruces. Se quedo alli tirado, maldiciendo y golpeando el suelo con los punos. La mujer y uno de los hombres se acercaron a el, le ayudaron a levantarse y empezaron a llevarlo al helicoptero.
Aleluya, al principio, no se movio. Tom habia supuesto que intentaria tambien escapar hacia el bosque, pero se quedo quieta como una estatua. Cuando se movio, no lo hizo para alejarse de la gente que habia venido a buscarla, sino hacia ellos, moviendose con sorprendente velocidad. Estuvo a su altura en un momento. Arrojo a uno de los hombres al otro lado de la carretera con un simple empellon, y agarro a otro por el cuello.
—Esta bien. Dejadnos en paz o le arranco la cabeza, ?me ois? Soltad a Ferguson. ?Me oyes, Lansford? Apartate de el.
—Claro, Aleluya —dijo el hombre que sujetaba a Ed. Se alejo de el unos pasos, y lo mismo hizo la mujer—. No hay problema. ?Ves? Nadie retiene al senor Ferguson.
—Bien. Ahora quiero que os metais en ese helicoptero y volvais a…
—Aleluya… —dijo la mujer.
—No me hables, Dante. Haz solamente lo que digo.
—Por supuesto —dijo la mujer llamada Dante.
Levanto la mano y algo brillante centelleo en ella, y Aleluya emitio un gemidito y cayo al suelo.
—?Las has matado? —pregunto Tom.
—Es una bala anestesiante. Dormira durante una hora, el tiempo suficiente para llevarla de vuelta y tranquilizarla. ?Quien eres tu?
—Mi nombre es Tom. Pobre Tom. Hambriento Tom. ?Sois del centro donde la gente va a descansar y a que les den alivio?
—Eso es.
—Quiero ir alli. Lo necesito. ?Llevareis a Tom con vosotros? ?Al pobre Tom? ?Al hambriento Tom? Tom no lastimara a nadie. Tom ha estado con los saqueadores demasiado tiempo. Esa es su furgoneta. Charley y sus muchachos corrieron al bosque, pero no estan muy lejos. Pensaron que erais de la policia. Volveran a por mi
