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Tom se desperto poco antes del amanecer, como solia hacer, pero durante un momento se sorprendio al no ver la luz del sol, la oscuridad tinendose de azul y las ultimas estrellas brillando debilmente. Todo lo que podia ver sobre su cabeza era negrura, y bajo el sentia la desacostumbrada suavidad de una cama, y por eso se pregunto donde estaba y que le habia sucedido.
Entonces recordo. El Centro, la mujer llamada Elszabet conduciendole a la pequena cabana de madera al filo del bosque la noche anterior y diciendole que ese era el sitio donde iba a alojarse, y mostrandole como hacer funcionar el lavabo, la ducha y el resto de las instalaciones. Recordaba que ella le habia dicho que se lavara y que volveria media hora mas tarde para llevarle al comedor, y que incluso le habia dado ropas nuevas: un par de tejanos y una camisa de franela que le sentaban bien. Y que habia vuelto a por el y le habia conducido al gran edificio donde servian la comida en platos; comida de verdad, no algo cocinado en un palo sobre una hoguera en la carretera. Tom recordo todo eso ahora.
Asi que no lo habia sonado. Estaba realmente aqui, en este lugar tranquilo y maravilloso. Se levanto y camino hasta el porche de la cabana, y contemplo la niebla que coleteaba entre los arboles como una serpiente perezosa.
Habia sido magnifico dormir en una cama otra vez, en una cama autentica, con almohada y sabanas limpias y todo lo demas. Tom no podia recordar la ultima vez que habia dormido en una cama. Cuando estaba con los saqueadores, dormia en un colchon inflable que habia en la parte trasera de la furgoneta. Antes de eso, cuando bajaba de Idaho, habia dormido principalmente al aire libre. Aqui y alla, debajo de un arbol, en cuevas o justo en mitad del campo, y a veces, aunque no muy frecuentemente, en alguna casa demolida, en una de las ciudades muertas. ?Y antes de eso? No estaba seguro, pero no importaba. Estaba aqui ahora.
El Centro era un buen lugar. Aqui se sentia diferente, en paz, mas dueno de si mismo, mas cerca del centro de su ser. Era interesante lo diferente que se sentia aqui.
En la semioscuridad pudo ver formas de edificios, algunas cabanas proximas similares a la suya, y un gran prado abierto y otras cabanas pequenas y edificios grandes mas alla, sobre la colina.
Miro al cielo, por encima de la niebla.
Las estrellas parecian muy cerca de la Tierra en este lugar. No podia verlas, pero sentia su presencia, como una serie de esferas invisibles y resplandecientes puestas en fila una detras de otra. Este sitio debe de ser un lugar sagrado, penso, para tener las estrellas tan cerca. Todos los mundos que habia visitado tan a menudo en sus visiones parecian practicamente a su alcance. Si estiraba la mano, podria tocarlos.
Tom tirito de emocion. ?Esas maravillosas galaxias, esos millones de mundos rebosantes de vida!
—?Hola! —llamo— ?Hola, Poro y Zygeron! ?Hola a vosotros, gente Thikkumuuru! ?Y a vosotros, fabulosos Kusereen! ?Hola! ?Hola!
Los cielos declaraban la gloria de Dios, y el firmamento mostraba Su labor. ?Que privilegio habia sido contemplar la multitud de mundos, la plenitud del universo! ?Durante cuantos millones de anos habian sido esas grandes razas los amos de las estrellas, construyendo sus civilizaciones y sus imperios, uniendo un mundo con otro, surcando aquellos increibles espacios negros, convirtiendose ellos mismos en casi dioses? Y el lo habia visto todo, imagen tras imagen.
Al principio habia creido que era simple locura, claro. Pero entonces empezo a reconocer los modelos, aunque habia demasiado que comprender o siquiera que empezar a comprender. Era como si hubiera recogido un sobre y sacado de el una carta, y la carta contuviera todas las palabras que hubieran sido impresas en todos los libros; y todas aquellas palabras habian entrado en su mente de una vez. Eso habria vuelto loco a cualquiera. Pero el habia vivido con estas cosas tanto tiempo, que habia conseguido encontrarles sentido. Ahora sabia que razas legislaban los reinos de las estrellas, y quien las habia gobernado en los eones anteriores. Sabia cuales eran sujetos obedientes, esperando su propio tiempo de grandeza todavia por venir. Todo estaba alli, en el Libro de los Soles y el Libro de las Lunas, a los que habia tenido acceso. El solo era el elegido a traves del cual los pueblos del universo se hacian conocer en la Tierra. Ahora la noticia se esparcia, y pronto lo sabria todo el mundo, y entonces vendria el momento para el que Tom vivia, cuando los pueblos de la Tierra se dirigieran a esos mundos brillantes, surcando los abismos del espacio, para convertirse en ciudadanos del vasto reino galactico.
La niebla empezo a esfumarse con las primeras luces del amanecer. Tom sintio la falange de galaxias retroceder y desaparecer. Durante un momento, de pie en el porche, sintio un terrible sentimiento de perdida y separacion. Entonces el sentimiento ceso y se calmo. Entro en la cabana, se lavo y se puso sus vaqueros y su camisa nuevos. Se arrodillo ante la cama largo rato, orando, dando gracias por la bendicion recibida. Finalmente, decidio salir y ver si podia desayunar en algun sitio.
No estaba seguro de que edificio era. Todo parecia distinto a la luz del dia. Mientras deambulaba, vio al hombre de la pierna lastimada, el que habia intentado escapar, Ed, que tampoco parecia caminar con rumbo fijo. No tenia muy buen aspecto esta manana. Su cara estaba abotagada, sus ojos enrojecidos y desencajados, su boca hacia una extrana mueca y caminaba atontado, como si estuviera borracho ya a esas horas.
—?Eh! —le dijo Tom cuando se encontraron cara a cara—. ?Te has levantado con el pie izquierdo?
Ed le miro en silencio durante un largo rato. De cerca no parecia borracho. Enfermo, tal vez, pero no borracho.
—?Quien demonios eres tu? —pregunto por fin.
—Soy Tom. Estaba contigo en el helicoptero ayer, cuando nos trajeron de fuera. ?No te acuerdas?
—No lo se. Ahora mismo no recuerdo absolutamente nada. Acabo de salir del barrido. Sabes lo que es eso, ?no, amigo?
—?El barrido?
—?Eres nuevo aqui?
—Vine contigo anoche en el helicoptero.
—Entonces tienes mucho que aprender. —Ed cargo su peso en la otra pierna para favorecer la que tenia herida. Se apoyaba en una blanca muleta de plastico—. El barrido es cuando te ponen electrodos en la cabeza y te meten una especie de jugo en el cerebro para borrar tus recuerdos recientes. Olvidas la mayoria de las cosas que te sucedieron ayer. Incluso olvidas lo que sonaste anoche.
Tom parpadeo.
—?Por que hacen eso? Deberia ser ilegal hacer eso con el cerebro de la gente.
—Lo hacen para curarte cuando piensan que tu mente esta hecha un lio. Asi es como te curan, liandote todavia mas. Espera, ya te barreran a ti tambien, amigo, Tom, o como te llames. En cuanto midan tus ondas cerebrales, empezaran a trabajarte. No te quepa la menor duda.
—?A mi? Oh, no —dijo Tom, un poco nervioso.
Ese hombre estaba haciendo que se sintiera incomodo. Habia algo malo en su interior. Tom lo habia visto ya cuando Ed habia salido del bosque. Su alma estaba herida; su espiritu estaba encerrado en si mismo, lleno de dolor y de odio. Era igual que Stidge, un hombre duro y amargado que pensaba que todo el mundo estaba en contra suya.
Tom sonrio.
—A mi no —repitio—. No me haran eso.
—Espera y veras.
—A mi no —insistio. Se echo a reir—. Pobre Tom, nadie quiere lastimar a Tom. Tom no le hace dano a nadie.
—Estas loco de verdad, ?no?
—Pobre Tom. Tom esta loco, si. Pobre Tom, tonto Tom.
—Cristo, ?de donde te han sacado? ?Dices que viniste conmigo en helicoptero anoche? ?De donde? Y en primer lugar, ?que estaba haciendo yo fuera del Centro?
—Intentabas escapar. Tu y la mujer llamada Ale. Os capturaron.
—Ah —asintio Ed—. Asi que es eso.
—Te trajeron de vuelta en el helicoptero. Fue anoche. ?No lo recuerdas?
—En absoluto. Eso es lo que te hacen aqui. Te borran la memoria.
—No. No lo creo. Este lugar es bueno. Aqui no lastimarian la cabeza de nadie.
—Espera, amigo, y lo descubriras.
Tom se encogio de hombros. No tenia sentido discutir con el. Estaba enfermo, todo en su interior estaba
