como un elefante en una cacharreria y me llevo a trabajar. No podia ser otro espacio publicitario de la «Nueva Miami» protagonizado por el cadaver de Deutsch, porque Weiss aun estaba filmando cuando llegue a la escena del crimen. De modo que contenia otra cosa. Y si bien no esperaba que me dijera como llegar hasta el, me informaria casi con absoluta certeza de algo que yo ignoraba.
Agarre el raton y fui ansioso a YouTube, sin dejarme intimidar por el hecho de que me habia visto ahi mas a menudo de lo que la modestia permitia. Fui a la pagina de la «Nueva Miami». No habia cambiado: el fondo naranja todavia iluminaba la pantalla detras de las letras llameantes. Y en el lado derecho habia cinco videos, alineados en una galeria de ventanitas, tal como los recordaba.
El numero cinco, el ultimo de abajo, no mostraba imagen en su ventanita, tan solo una zona de oscuridad borrosa. Movi el cursor por encima y clique. Por un momento, no paso nada. Despues, una gruesa linea blanca temblo sobre la pantalla de izquierda a derecha, y sono una fanfarria de trompetas que me sono vagamente familiar. Y entonces, aparecio una cara en ella (Doncevic, sonriente, con el pelo erizado) y una voz empezo a cantar: «Esta es la historia…», y comprendi por que me sonaba familiar.
Era la obertura de
La espantosa musica se me lanzo encima y mire mientras una voz canturreaba «Esta es la historia de un tipo llamado Alex, quien se sentia solo, aburrido y buscaba… un cambio». Despues, los tres primeros cuerpos modificados aparecieron a la izquierda de la cara risuena de Doncevic. Los miro y sonrio, mientras la cancion proseguia. Incluso le devolvieron la sonrisa, gracias a las mascaras de plastico fijas con pegamento a sus caras.
La linea blanca volvio a recorrer la pantalla, y la voz continuo: «Es la historia de un tipo llamado Brandon, que gozaba de tiempo libre». La foto de la cara de un hombre aparecio en el centro. ?Weiss? Tendria unos treinta anos, mas o menos la misma edad de Doncevic, pero no sonrio, mientras la cancion continuaba: «Eran dos chicos que vivian juntos, hasta que Brandon se quedo solo de repente». Tres ventanitas aparecieron en el lado derecho de la pantalla, y en cada una aparecio una imagen oscura y borrosa que se me antojo tan familiar como la cancion, pero de una forma algo diferente: eran tres tomas extraidas del video de Dexter en accion.
La primera mostraba el cuerpo de Doncevic tirado en la banera. La segunda mostraba el brazo de Dexter levantando la sierra, y la tercera era la sierra trinchando a Doncevic. Las tres eran breves, bucles de dos segundos que se repetian una y otra vez, mientras la cancion continuaba.
Weiss miro desde la ventanita del centro, en tanto la voz cantaba «Hasta el dia que Brandon Weiss pille a este sujeto, y prometo que la suerte no le salvara. No puedes hacer nada para escapar de mi. Porque me has convertido en un cabron enloquecido».
La alegre tonada prosiguio, mientras Weiss cantaba: «Un cabron enloquecido. Un cabron enloquecido. Cuando mataste a Alex me converti en un cabron enloquecido».
Pero entonces, en lugar de una sonrisa feliz y la llegada del primer espacio publicitario, la cara de Weiss lleno toda la pantalla y dijo: «Yo queria a Alex, y tu me lo arrebataste, justo cuando acababamos de empezar. En cierto modo es muy curioso, porque era el quien decia que no debiamos matar a nadie. Pensaba que seria… mas cierto…». Hizo una mueca. «?Eso es una palabra?» Lanzo una carcajada breve y amarga, y continuo: «Se le ocurrio a Alex la idea de robar cuerpos del deposito de cadaveres, para no tener que matar a nadie. Y cuando tu te lo llevaste, te llevaste lo unico que me impedia matar».
Por un momento, se limito a mirar a la camara. Despues, dijo en voz muy baja: «Gracias. Tienes razon. Es divertido. Voy a hacerlo mas veces». Me ofrecio una especie de sonrisa torcida, como si hubiera descubierto algo divertido, pero no tuviera ganas de reir. «Te admiro, ?sabes?»
Entonces, la pantalla se puso en blanco.
Cuando yo era mucho mas joven, solia sentirme estafado por mi carencia de sentimientos humanos. Percibia la enorme barrera que me separaba de la humanidad, un muro hecho de sentimientos que yo jamas experimentaria, y lo lamentaba. Pero uno de aquellos sentimientos era la culpa (uno de los mas comunes y poderosos, de hecho), y cuando me di cuenta de que Weiss me estaba diciendo que yo le habia convertido en un asesino, tambien me di cuenta de que deberia sentir un poco de culpa, y me senti muy agradecido de que no fuera asi.
En lugar de culpa, senti alivio. Oleadas de alivio, que recorrieron todo mi cuerpo y aliviaron la tension que se habia enroscado en mi interior. Experimentaba un enorme alivio, porque ya sabia lo que el queria. Me queria a mi. No se habia verbalizado, pero estaba claro:
Eso tambien significo un gran alivio. Hasta ahora, el Pasajero habia guardado silencio, sin nada que decir acerca de cuerpos tomados prestados, incluso cuando los transformaban en muebles de patio o cestas de regalo. Pero ahora existia una amenaza, otro depredador que olfateaba nuestro rastro y amenazaba un territorio que ya habiamos marcado. Era un desafio que no podiamos permitir, ni por un momento. Weiss nos habia comunicado la noticia de que se acercaba y, por fin, el Pasajero se estaba levantando de la siesta y sacando brillo a sus dientes. Estariamos preparados.
Pero ?preparados para que? No me creia ni por un momento que Weiss fuera a huir. Eso ni siquiera era una pregunta. ?Que haria?
El Pasajero susurro una respuesta, una respuesta obvia, pero me di cuenta de que estaba en lo cierto porque era lo que nosotros habriamos hecho. El mismo Weiss me lo habia dicho: «Queria a Alex y tu me lo arrebataste…». Por lo tanto, iria a por alguien cercano a mi, y al dejar la foto en el cadaver de Deutsch, me habia informado de quien. Serian Cody y Astor, porque eso me heriria de la misma forma que yo le habia herido a el, y me conduciria ante su presencia segun sus condiciones.
Pero ?como lo haria? Esta era la gran pregunta, y me parecia que la respuesta era muy evidente. Hasta el momento, Weiss habia sido muy directo. Volar una casa no era nada sutil. Yo debia creer que actuaria con rapidez, cuando pensara que las probabilidades le favorecian mas. Y como yo sabia que me habia estado vigilando, debia dar por sentado que conocia mi rutina diaria… y la rutina de los ninos. Serian mas vulnerables cuando Rita fuera a recogerlos al colegio, cuando salieran de un entorno seguro al Miami del todo vale. Yo estaria lejos, en el trabajo, y el no tendria problemas en imponerse a una mujer relativamente fragil y confiada con el fin de apoderarse de uno de los ninos, como minimo.
Por lo tanto, lo que yo debia hacer era adelantarme a el y esperar su llegada. Era un plan sencillo, y no exento de riesgos: podia salir mal. Pero el Pasajero estaba susurrando su aprobacion, y pocas veces se equivocaba, de modo que decidi salir de trabajar antes, justo despues de comer, y apostarme en las inmediaciones de la escuela de ensenanza primaria para interceptar a Weiss.
Y una vez mas, mientras me preparaba para el gran salto a la yugular del enemigo inminente…, mi telefono sono.
—Hola, colega —dijo Kyle Chutsky—. Se ha despertado, y pregunta por ti.
25
Se habian llevado a Deborah de la unidad de cuidados intensivos. Padeci un momento de confusion al contemplar la UCI vacia. Lo habia visto en media docena de peliculas, cuando el heroe contempla la cama de hospital vacia y sabe que su ocupante ha muerto, pero yo estaba convencido de que Chutsky me habria contado lo del fallecimiento de Deborah, asi que volvi por el pasillo hacia la zona de recepcion.
La mujer del mostrador me hizo esperar mientras hacia cosas misteriosas y muy lentas con un ordenador, contestaba al telefono y hablaba con dos enfermeras que haraganeaban en las cercanias. El aire de panico apenas controlado que todo el mundo habia exhibido en la UCI habia desaparecido por completo, sustituido por un interes al parecer obsesivo por las llamadas telefonicas y las unas de los dedos. Pero al final, la mujer admitio que existia una infima posibilidad de encontrar a Deborah en la habitacion 235, que estaba en la segunda planta. Eso me parecio tan sensato que hasta le di las gracias, y fui en su busqueda.
Estaba, en efecto, en la segunda planta, justo al lado de la 233, de modo que, con la sensacion de estar en paz con el mundo, entre y vi a Deborah incorporada en la cama, con Chutsky al otro lado, practicamente en la misma postura que habia mantenido en la UCI. Aun habia un imponente despliegue de maquinas alrededor de
