Y era verdad. Miami recibia cobertura oficial y extraoficial sobre todo lo que sucedia en La Habana, con mas detalle que sobre los acontecimientos de Fort Lauderdale, que estaba al lado. De modo que si me implicaba en La Habana, yo seria condenado en Miami, con el premio anadido de que no podria hacer nada al respecto.
—Perfecto.
Y lo era. Weiss tenia via libre para llevar a la practica su espantoso proyecto, y despues recibir toda la atencion que anhelaba con tanto desespero, como un paquete de vacaciones envuelto en celofan. Lo cual no parecia muy bueno para mi. Sobre todo porque sabia que no podia ir a Cuba a detenerle.
—Muy bien —concedio Chutsky—. Tiene sentido. Pero ?por que estas tan seguro de que ira?
Era, por desgracia, una buena pregunta. Medite al respecto. En primer lugar, ?estaba seguro de verdad? Como no queria asustar a Chutsky de ningun modo, envie una cautelosa y silenciosa pregunta al Oscuro Pasajero.
Bien, pues. Asunto concluido. Weiss iria a Cuba para desenmascarar a Dexter. Pero yo necesitaba algo mas convincente que la silenciosa certidumbre. ?Que pruebas poseia en realidad, aparte de los dibujos, que probablemente no se admitirian en un tribunal? No cabia duda de que algunos eran muy interesantes. La imagen de la mujer con los seis pechos, por ejemplo, era algo que se te quedaba grabado en la cabeza.
Recorde aquel dibujo, y esta vez se produjo un
Habia una hoja de papel encajada en la encuadernacion de la pagina en cuestion.
Con una lista de vuelos entre La Habana y Mexico.
El tipo de informacion que desearias tener a mano en el caso de que, por ejemplo, tuvieras que abandonar La Habana por piernas. Si, digamos, habias esparcido algunos cadaveres bastante poco comunes delante del hotel de cinco estrellas mas importante de la ciudad.
Cogi el cuaderno, saque el horario de vuelos y lo deje encima de la mesa.
—Ira.
Chutsky levanto el papel y lo desdoblo.
—Cubana de Aviacion —leyo.
—Desde La Habana a Mexico D. F. Puede hacerlo y largarse a toda prisa.
—Quiza. Si, podria ser. —Me miro y ladeo la cabeza—. ?Que te dice tu intuicion?
La verdad, lo unico que me decia mi intuicion era que habia llegada la hora de comer, pero no cabia duda de que era muy importante para Chutsky, y si yo ampliaba la definicion de «intuicion» para que incluyera al Pasajero, mi intuicion me estaba diciendo que no existia la menor duda.
—Ira —repeti.
Chutsky fruncio el ceno y contemplo el dibujo de nuevo. Despues, empezo a sacudir la cabeza, al principio despacio, y luego cada vez con mayor energia.
—Aja —dijo, y acto seguido levanto la vista, agito el horario en mi direccion y se levanto—. Vamos a hablar con Deborah.
Deborah estaba tendida en la cama, cosa que no habria debido sorprenderme. Se encontraba mirando por la ventana, aunque no podia ver nada desde alli, pese al hecho de que la television estaba encendida y transmitia escenas de felicidad y jubilo sobrenaturales. Debs no parecia interesada en la alegre musica y los gritos de felicidad que emitia el aparato. De hecho, a juzgar por su expresion, habria podido decirse que jamas habia conocido la felicidad en la vida, y que nunca lo intentaria si podia evitarlo. Nos miro sin interes cuando entramos, el tiempo suficiente para identificarnos, y despues desvio la vista en direccion a la ventana de nuevo.
—Esta un poco baja de moral —murmuro Chutsky—. Sucede a veces, despues de que te hayan dado un buen tajo.
A juzgar por el numero de cicatrices que cubrian la cara y el cuerpo de Chutsky, supuse que sabia de que estaba hablando, de modo que asenti y me acerque a ella.
—Hola, hermanita —la salude, con una risuena voz artificial que, segun tenia entendido, siempre debia utilizarse con un invalido.
Se volvio hacia mi, y en la ausencia de emocion de su rostro y la profunda vaciedad azul de sus ojos, vi un eco de su padre, Harry. Habia visto esa mirada antes, en los ojos de el, y de aquellos abismos azules surgio un recuerdo que me envolvio por completo.
Harry se estaba muriendo. Era algo insolito para todos nosotros, como ver a Superman en las garras de la kriptonita. Se suponia que estaba por encima de las debilidades ordinarias. Pero durante el ultimo ano y medio se habia estado muriendo, poco a poco, a trancas y barrancas, y ahora se hallaba cerca de la linea de llegada. Postrado en su cama de la residencia para enfermos terminales, la enfermera habia decidido colaborar. Habia aumentado aposta y con efectos cada vez mas mortiferos la dosis de calmantes, acelerandole la muerte, saboreando su agonia, y el se habia dado cuenta y me lo habia dicho. Y, oh, regocijo y arrobo, Harry me habia dado permiso para convertir a aquella enfermera en mi primer companero de juego realmente humano, el primero que me habia llevado al Oscuro Patio de Recreo.
Y yo lo habia hecho. La Primera Enfermera se convirtio en la primera gota de sangre sobre la placa de cristal de mi nueva coleccion. Habian sido varias horas de prodigios, exploraciones y extasis, antes de que la Primera Enfermera siguiera el camino de la carne, y a la manana siguiente, cuando fui a la residencia para informar a Harry, la experiencia todavia me embargaba de una brillante oscuridad.
Entre en su habitacion sin apenas tocar el suelo, y cuando abrio los ojos y me miro, vio que yo habia cambiado y me habia convertido en aquello en lo que el me habia transformado, y mientras miraba la muerte acudio a sus ojos.
Me sente angustiado a su lado, convencido de que habia sufrido una nueva crisis.
—?Te encuentras bien? —pregunte—. ?Llamo al medico?
Cerro los ojos y nego con la cabeza poco a poco.
—?Que pasa? —insisti, pensando que, como yo me sentia mejor que nunca, todo el mundo deberia estar regocijado.
—Nada —contesto, con su voz debil de moribundo. Abrio los ojos de nuevo y me miro con la misma mirada vidriosa de vacio azul—. ?Lo has hecho?
Asenti y estuve a punto de ruborizarme, con la sensacion de que hablar de ello era algo embarazoso.
—?Y despues?
—Todo limpio —conteste—. Fui muy cuidadoso.
—?Ningun problema? —me pregunto.
—No. Fue maravilloso —solte. Al ver el dolor de su cara, pense que podria ayudarle y anadi—: Gracias, papa.
Harry cerro los ojos de nuevo y volvio la cabeza. Durante seis o siete segundos, permanecio asi, y despues susurro, casi sin que yo pudiera oirle:
—?Que he hecho…? Oh, joder, ?que he hecho?
—?Papa…?
No recordaba haberle oido hablar nunca asi, diciendo palabrotas, en tono muy angustiado y vacilante, lo cual me inquieto mucho y acabo con mi euforia. Sacudio la cabeza, con los ojos cerrados, y ya no dijo nada mas.
—?Papa…? —repeti.
Pero no dijo nada, tan solo sacudio la cabeza unas cuantas veces, y despues se quedo inmovil durante lo que se me antojo muchisimo tiempo, hasta que al fin abrio los ojos y me miro, y alli estaba la mirada de los ojos muertos, que habia dejado atras toda esperanza y luz, hasta llegar al lugar mas oscuro que existe.
—Eres aquello en lo que yo te he convertido.
—Si —conteste, y quise darle las gracias de nuevo, pero continuo hablando:
—No es culpa tuya, sino mia.
No supe a que se referia, aunque creo que muchos anos despues empece a comprender. Y aun deseo haber hecho o dicho algo en aquel momento, algo que hubiera ayudado a Harry a deslizarse gozosamente en la oscuridad final, alguna frase amanada con habilidad que hubiera disipado las dudas y permitido que la luz del sol
