—De acuerdo. ?Como lo sabes?

Llega un momento en que incluso Dexter el Falso ha de poner una o dos cartas boca arriba encima de la mesa, y estaba claro que habia llegado. De modo que arroje por la ventana mis inhibiciones natas.

—Me esta acosando.—Chutsky parpadeo.

—?Que significa eso?

—Significa que me quiere ver muerto. Ya lo ha intentado dos veces.

—?Y crees que lo intentara otra mas? ?En ese hotel, The Breakers?

—Si.

—?Y por que no te quedas en casa?

No soy engreido cuando digo que no estoy acostumbrado a disfrutar de tanta inteligencia al otro lado de la conversacion. Pero no cabia duda de que Chutsky dirigia el baile, y Dexter le seguia a varios pasos de distancia, cojeando sobre dos pies izquierdos con ampollas en el talon y los dedos. Me habia metido en este embrollo con una imagen muy clara de Chutsky como un hombre acostumbrado a utilizar ambos punos, si bien uno de ellos era ahora un gancho de acero, pero aun asi el tipico individuo lanzado, excesivo, intrepido, que se precipitaba al combate a la menor insinuacion, sobre todo cuando consistia en echarle el gancho al hombre que habia apunalado a su verdadero amor, mi hermana Deborah. Estaba claro que habia errado en mis calculos.

Pero esto dejaba un gran interrogante: ?Quien era Chutsky, en realidad, y como conseguiria su ayuda? ?Necesitaba alguna astuta estratagema para someterle a mi voluntad, o tendria que recurrir a alguna forma de incomoda e indecible sinceridad sin precedentes? La sola idea de ser sincero me hacia temblar como una hoja: era contrario a todo cuanto yo habia defendido siempre. Pero, al parecer, no habia otra solucion, Tendria que ser algo minimamente cierto.

—Si me quedo en casa —aventure—, hara algo terrible. A mi, y quiza tambien a los ninos.

Chutsky me miro, y despues meneo la cabeza.

—Era mas logico cuando pensaba que querias vengarte. ?Como podra hacerte algo si estas en casa y el esta en el hotel?

En algun momento has de aceptar el hecho de que hay dias en que no estas en tu mejor disposicion de animo, y ese era uno de ellos. Me dije que, lo mas probable, todavia estaba padeciendo las consecuencias de la conmocion cerebral, pero mi yo me respondio que aquello era una penosa y sobada excusa en el mejor de los casos, y con mucha mas irritacion contra mi mismo de la que recordaba desde hacia bastante tiempo, saque el cuaderno que habia confiscado del coche de Weiss y lo abri por el dibujo a todo color de Dexter el Dominador delante del Hotel The Breakers.

—Asi. Si no puede matarme, se las ingeniara para que me detengan por asesinato.

Chutsky estudio el dibujo durante un largo rato, y despues silbo en voz baja.

—Canastos, muchacho. ?Y estas cosas que hay al pie…?

—Cadaveres. Dispuestos como los que Deborah estaba investigando cuando este hombre la apunalo.

—?Por que hacer esto?

—Es una especie de obra de arte. O sea, el cree que lo es.

—Si, pero ?por que hacerte esto a ti, colega?

—Por el tipo que detuvieron cuando apunalaron a Deborah. Le di una patada fuerte en la cabeza. Era su novio.

—?Era? —pregunto Chutsky—. ?Donde esta ahora?

Nunca he comprendido la gracia de la automutilacion. Al fin y al cabo, la vida consiste en trabajar y hacerlo bien. Pero si hubiera podido eliminar la palabra «era» mordiendome la lengua, lo habria hecho de buena gana. Sin embargo, ya no habia marcha atras, por lo cual, me puse a buscar a tientas un apice de mi antes agudo ingenio, y encontre un fragmento.

—No pago la fianza y desaparecio.

—?Y este tipo te echa la culpa porque su novio se piro?

—Eso creo. —Chutsky me miro, y despues contemplo el dibujo de nuevo.

—Escucha, colega. Tu conoces a este tipo, y se que has de hacer caso de tu intuicion. A mi siempre me ha funcionado, nueve veces de cada diez. Pero esto es, no se. —Se encogio de hombros—. Como poco consistente, ?no te parece? —Senalo el dibujo con un dedo—. En cualquier caso, tienes razon en una cosa. Si va a hacer esto, necesitas mi ayuda. Mucho mas de lo que supones.

—?Que quieres decir? —le pregunte cortesmente.

Chutsky golpeo el dibujo con el dorso de la mano.

—Este hotel —contesto—. No es The Breakers. Es el Hotel Nacional. En La Habana. —Y al ver que la boca de Dexter se desmoronaba de un modo indigno, anadio—: Ya sabes, La Habana. La de Cuba.

—Pero eso no es posible. Yo he estado alli. Esto es The Breakers.

Me sonrio, la irritante sonrisa con aires de superioridad que me encantaria probar alguna vez cuando no fuera disfrazado.

—No eras bueno en historia, ?verdad?

—Creo que me perdi esa clase. ?De que estas hablando?

—El Hotel Nacional y The Breakers fueron construidos a partir de los mismos planos, con el fin de ahorrar dinero. Son practicamente identicos.

—?Y por que estas tan seguro de que este no es The Breakers?

—Escucha —dijo Chutsky—. Mira los coches antiguos. Cuba en estado puro. ?Ves esa especie de cochecito de golf, con la burbuja encima? Es un Coco Loco, y solo los hay alli, no en Palm Beach. Y la vegetacion, esa masa de la izquierda. No se ve en The Breakers. Solo en La Habana. —Dejo caer el cuaderno y se inclino hacia atras— Por lo tanto, yo diria que el problema esta solucionado, colega.

—?Por que lo dices? —le pregunte, irritado tanto por su actitud como por la falta de logica en todo lo que habia dicho.

Chutsky sonrio.

—Es muy dificil para un norteamericano ir a la isla —contesto—. No creo que pueda conseguirlo.

Una pequena moneda cayo en la ranura y una luz se encendio en el cerebro de Dexter.

—Es canadiense.

—De acuerdo —replico con tozudez—. Podria ir, pues. —Se encogio de hombros—. Pero tal vez no recuerdes que el asunto esta un poco crudo por alli. Quiero decir… No podria hacer esto. —Dio un manotazo sobre el dibujo—. En Cuba no. La policia se le echaria encima como… —Chutsky fruncio el ceno y se llevo el gancho reluciente a la cara con aire pensativo. Paro a tiempo antes de meterselo en el ojo—. A menos que…

—?Que? —pregunte.

Sacudio la cabeza un poco.

—Este tipo es muy listo, ?verdad?

—Bien —reconoci a reganadientes—. Se que el se lo cree.

—Por lo tanto, ha de saberlo. Lo cual quiza significa… —sugirio Chutsky, negandose a terminar una frase con algo que se pareciera a un sustantivo. Saco su telefono, uno de esos grandes con pantalla mas grande todavia. Lo sujeto sobre la mesa con el gancho y empezo a teclear con un dedo a toda velocidad—. Maldita sea… Vale… Aja. —Siguio mascullando otras brillantes observaciones. Vi que aparecia Google en la pantalla, pero nada legible desde el otro lado de la mesa—. Bingo —dijo por fin.

—?Que?

Sonrio, muy satisfecho con su inteligencia.

—Alli siempre hay festivales. Para demostrar lo sofisticados y libres que son. —Empujo el telefono hacia mi—. Como este —dijo.

Acerque el telefono y lei la pantalla.

—«Festival Internacional de Artes Multimedia» —lei.

—Empieza dentro de tres dias —me aclaro Chutsky—. Haga lo que haga este tipo, proyecciones, clips, lo que sea, la policia recibira la orden de dejarle a su aire. Por el festival.

—Y la prensa ira —observe—. De todas partes del mundo.

Chutsky hizo un gesto con el gancho que habria sido como alzar la mano con la palma hacia arriba, de haber tenido mano. Los ganchos no tienen palmas, por supuesto, pero el significado era claro.

—Tal como estan las cosas recibira cobertura informativa en Miami como si tuviera lugar en Miami.

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