como padrastro como, mucho mas importante, guia del Camino de Harry. Pero verme dando vueltas en circulos de gallina clueca al pensar que alguien podia hacerles dano era nuevo y bastante inquietante.
Por lo tanto, detener a Weiss era importante de una forma totalmente nueva. Ahora, yo era Papaito Dexter, y estaba experimentando una oleada de algo peligrosamente cercano a la emocion al pensar en cualquier intento de hacerles dano.
Pues bien, tenia que adivinar el siguiente movimiento de Weiss y tratar de detenerle antes de que lo llevara a cabo. Levante su cuaderno y examine los dibujos una vez mas, quiza con la esperanza inconsciente de haber pasado por alto algo, una direccion en la que pudiera localizarle, o una nota de suicidio. Pero las paginas no habian cambiado, la novedad se habia evaporado y no obtuve ningun placer autentico al ver mis propias imagenes. Nunca he sentido un gran interes en mirarme, y verme en una serie de imagenes que intentan plasmarme tal como soy ante el mundo anulaba todo posible vestigio de deleite.
?Y cual era el objetivo de todo esto? ?Desenmascararme? ?Crear una gran obra de arte? Hice una pausa y estudie varios de los detallados dibujos, que plasmaban los demas elementos de la exposicion. Tal vez suene un poco egocentrico por mi parte decir esto, pues al fin y al cabo estaban compitiendo por hacerse un hueco entre mis imagenes, pero no eran muy interesantes. Quiza se les podria llamar inteligentes, pero nada mas. Estaban desprovistos de toda originalidad y parecian carentes de vida…, incluso siendo cadaveres.
Y para ser brutalmente sincero, hasta los dibujos que Weiss habia hecho de mi era algo que cualquier chico de instituto con talento podria haber realizado. Aunque los proyectaran a gran escala en la fachada del Hotel The Breakers, carecian de la clase de lo que habia visto hacia tan poco en Paris, incluso en las galerias pequenas. Claro, estaba la ultima pieza,
Por un momento, se hizo un silencio absoluto en el cerebro de Dexter, un silencio tan espeso que oculto todo lo demas. Y despues, se despejo para revelar un pequeno retazo de pensamiento.
Si estabas interesado en la reaccion, la calidad de la obra no era tan importante, siempre que produjera una impresion. Te las arreglarias para capturar dicha reaccion. Por ejemplo, en cinta de video. Y hasta era posible que contrataras los servicios de un profesional del video, alguien como, por ejemplo, Kenneth Wimble, cuya casa Weiss habia hecho saltar por los aires. Era mucho mas logico pensar en Wimble como en uno de ellos que como en una victima aleatoria.
Y cuando Weiss hubo dado el salto al asesinato a gran escala, en lugar de robar cuerpos para luego jugar con ellos, Wimble se debio acobardar, y este le volo con su propia casa al mismo tiempo que intentaba eliminar a mi yo irremplazable.
Pero Weiss seguia rodando en video, aun sin su experto. Porque eso era lo esencial para el. Queria imagenes de gente mirando lo que habia hecho. Lo deseaba cada vez mas; el lider de los Lobatos, Wimble y el atentado contra mi. Pero lo que importaba era el video. Y mataria can tal de conseguirlo.
No me extrano que el Oscuro Pasajero se hubiera sentido confuso. El nuestro era un tipo de arte practico, y los resultados de lo mas privado, Weiss era diferente. Tal vez quisiera vengarse de mi, pero no le importaria hacerlo de manera indirecta, algo que el Pasajero y yo jamas tendriamos en cuenta. Para Weiss, el arte todavia era importante. Necesitaba sus imagenes.
Mire la ultima version, grande y a todo color, de mi, proyectada sobre el Hotel The Breakers. La imagen estaba dibujada con claridad, y era facil distinguir la arquitectura basica del edificio. La fachada tenia forma de U, con la puerta principal en el centro y un ala que sobresalia hacia delante de cada lado. Habia una larga alameda que conducia hasta la puerta principal, con sus hileras de palmeras reales, un lugar perfecto para que una multitud se congregara y quedara boquiabierta de horror. Weiss estaria entre la multitud con su camara, tomando fotos de las caras. Pero mientras miraba el dibujo me di cuenta de que, antes de eso, tendria que ocupar una habitacion en una de las alas que dominaban la fachada, donde se proyectarian las imagenes, y montaria una camara alli, como una de las camaras con mando a distancia que ya habia utilizado, pero esta vez con una lente muy buena, con el fin de capturar los rostros de la gente que las viera.
La cuestion seria detenerle antes de que montara el numero: detenerle cuando llegara al hotel. Y para hacerlo, me bastaba con averiguar cuando se registraria. Eso seria muy sencillo si podia acceder a los registros del hotel (cosa que no podia), o descubria una forma de forzarlos (cosa que tampoco podia) Pero mientras reflexionaba sobre ello, me di cuenta de algo.
Conocia a alguien que si podia.
29
Kyle Chutsky estaba sentado frente a mi en la misma mesa pequena del rincon del bar situado en la planta baja de la cafeteria del hospital. Pese al hecho de que en, mi opinion, no habia abandonado el recinto desde hacia dias, estaba recien afeitado y llevaba lo que parecia una camisa limpia. Me miraba con una expresion regocijada. Elevo las comisuras de su boca y arrugo la piel alrededor de sus ojos, pero no altero la mirada, que era fria y vigilante.
—Que curioso —dijo—. ?Quieres que te ayude a introducirte en el sistema de reservas de ese hotel, The Breakers? Ja. —Lanzo una breve carcajada, muy poco convincente—. ?Por que crees que yo puedo ayudarte en eso?
Por desgracia, era una buena pregunta. En realidad, yo no sabia si podia ayudarme, basandome en lo que habia dicho o hecho. Pero lo poco que sabia acerca de Chutsky indicaba que era un miembro de alto rango del gobierno en la sombra, el clan de personas deliberadamente incontroladas e independientes que trabajaban para varias agencias mas o menos asociadas con el gobierno federal, y a veces incluso entre si. Y como tal, yo estaba convencido de que conoceria un numero indeterminado de formas de descubrir el momento en que Weiss se registraria en el hotel.
Pero habia un pequeno problema de protocolo, que yo no podia saber y el no podia admitir. Para superar ese escollo debia impresionarle con algo lo bastante urgente para vencer su reticencia inicial. No se me ocurre nada mas importante que el inminente fallecimiento del Gallardo Dexter, pero no creia que Chutsky compartiera la elevada opinion que tengo de mi mismo. Lo mas probable fuera que valorara mas otras estupidas nimiedades como la seguridad nacional, la paz mundial y su propia vida y miembros escasamente valiosos.
Pero se me ocurrio que tambien valoraba en mucho a mi hermana, lo cual me facilitaba una apertura en potencia.
—Kyle —argumente, con mi mejor franqueza viril artificial—, se trata del tipo que apunalo a Deborah.
En cualquier escena de cualquier programa televisivo viril que yo habia visto, esto habria bastado, pero por lo visto, Chutsky no veia mucha television. Se limito a enarcar una ceja.
—?Y? —pregunto.
—Pues… —aduje, algo sorprendido, y trate de recordar mas detalles de esas escenas televisivas—. Anda suelto y, hum, impune. Hum… Podria hacerlo de nuevo.
Esta vez enarco ambas cejas.
—?Crees que podria apunalar a Deborah de nuevo? —pregunto.
La cosa no iba bien, al menos no como yo habia pensado. Habia dado por supuesto que existia una especie de Codigo del Hombre de Accion, y lo unico que debia hacer era sacar a colacion el tema de la accion directa y expresar mi impaciencia por lanzarme contra los malos, y Chutsky se pondria en pie de un salto con la misma avidez y cargariamos Pork Chop Hill[8] arriba juntos. En cambio, Chutsky me estaba mirando como si le hubiera sugerido hacerse un enema.
—?Como es posible que no quieras atrapar a ese tipo? —le pregunte, con un poco de torpe desesperacion en la voz.
—No es mi trabajo —contesto—. Ni tampoco el tuyo, Dexter. Si crees que ese tipo va a registrarse en ese hotel, diselo a la policia. Tienen cantidad de gente para vigilar y agarrarlo. Tu solo te tienes a ti, colega, y no te lo tomes a mal, pero podria ser mucho mas duro de lo que estas acostumbrado.
—La policia querra saber como los se —aventure, y me arrepenti al instante.
Chutsky se dio cuenta con la misma celeridad.
