heridos y a morir. Tenemos que aceptar las consecuencias de lo que somos y de lo que hacemos, Perez Anna. Sabemos que nuestra vida probablemente sera corta. Sabemos que es probable que nos perdamos unos a otros.
»Pero no nos resulta facil perder a nuestros parientes y amigos y jamas utilizariamos la palabra prescindible, y menos aun tratandose de Nicky. Las personas a las que uno ama jamas son prescindibles.
Parecia un buen punto de partida.
Hai Atala, su guia, permanecia de pie en el pasillo, y parecia al mismo tiempo al tanto y comodo, como si pudiera pasarse el dia esperando sin impacientarse ni perderse nada importante. Como un jugador en la parte exterior del campo. ?Seria posible ensenar a aquella gente a jugar al beisbol? ?Les interesaria? Viendolos moverse, le parecio que el rugby era totalmente descartable. Eran demasiado garbosos y demasiado inteligentes.
Regresaron a la entrada del edificio.
—Estaba pensando en
—Tal vez la lea —comento Hai Atala—. Gracias por el consejo. No es facil estudiar su literatura. Ustedes estan obsesionados con la reproduccion. No me extrana que sean tan numerosos.
Salieron del edificio. Seguia cayendo una lluvia fina y brumosa que empanaba el ondulado paisaje amarillo de la isla y hacia brillar la oscura pista de aterrizaje.
Caminaron juntos en direccion al avion.
XVI
En el momento en que sali de la enfermeria el
Pero los
Me presente ante el general, que se encontraba en su despacho, tal como me habian ordenado. Era mas pequeno que el que tenia en el planeta, aunque al principio no me di cuenta. Tenia encendido un holograma, y una de las paredes se habia convertido en una fila de ventanas altas y estrechas. Al otro lado de las ventanas se extendia un paisaje: colinas onduladas y cubiertas por una vegetacion baja y de color amarillo. La habia visto de cerca. Se parece a la hierba hasta que uno nota que no tiene tallos ni semillas, solo hojas largas, estrechas y flexibles, de un color dorado desvaido, como hojas de arce al final del otono. Las colinas estaban salpicadas de arboles. Eran grandes y frondosos —bien pensado, parecian arces— ya amarillos: de un matiz brillante y cobrizo. Unos animales grandes y oscuros pastaban en las laderas de las colinas. El cielo era de un azul claro y profundo.
La tierra de Ettin. La vista era, casi con seguridad, de una de las casas ocupadas por las mujeres de su linaje. [Si.]
Me sente. El general empezo a pasearse de un lado a otro, cosa muy poco comun en el. De vez en cuando se detenia ante su mesa de trabajo y jugueteaba con algo que habia en ella: la estatua de la Diosa con su atuendo de Guardiana de la Hoguera, o el largo cuchillo de aspecto amenazador que era el emblema de su rango.
Me pregunto como me encontraba. Le dije que muy bien.
—Me advertiste acerca de esa gente, y no te escuche como correspondia.
—Todos cometemos errores.
Observo el holograma.
—No me gusta cometerlos.
Eso es verdad.
—Vaciamos sus ordenadores. Quiero que en cuanto puedas empieces a examinar la informacion. Eso te mantendra muy ocupado.
—No hay inconveniente.
—Dejare que Shen Walha explique como te rescato de manos de los humanos. Todo salio bien, salvo por el dano que te hicieron. Y no se que va a ocurrirle a la mujer humana. Los de tu especie me resultan incomprensibles. Es posible que le hagan algo. Un castigo, una venganza.
Tras esa introduccion, me hablo de su conversacion con Anna.
Cuando concluyo, le pregunte:
—?Por que le contaste esa historia?
—?La del primer ano que pasaste entre los miembros del Pueblo?
Asenti. El cogio la estatua de la Diosa, la sostuvo un instante y volvio a dejarla.
—Ella no pertenece al perimetro. Ninguna mujer pertenece a el. Pero los de tu especie lo mezclan todo. Nada es seguro. Nadie esta protegido.
»No se si le debes algo. Ella intento, segun su entender, salvarte la vida; y al hacerlo se puso en peligro. Intentaba hacerle comprender que no debe involucrarse en los asuntos de los hombres.
—Por asi decirlo.
Parecio desconcertado, pero prosiguio:
—Intentaba hacerle comprender algo acerca de la violencia del perimetro. Vosotros debeis deciros mentiras todo el tiempo acerca de la naturaleza de todo, pero especialmente de la naturaleza de la violencia. En realidad no creo que comprendiera en que se metia. Queria darle alguna idea. Queria asustarla y hacer que sintiera disgusto y horror.
—Y probablemente lo lograste.
—Estupendo. Como te digo, no estoy seguro de que le debamos algo. Pero si asi fuera, me gustaria que se quedara al margen de todo este lio.
Cogio la daga. La empunadura era dorada y en el pomo llevaba una gema de color rojo purpura con destellos verdes. Una alejandrita, estoy casi seguro. La hoja media treinta centimetros y su filo era tan delgado como el de una hoja de afeitar.
—En el recinto habia mujeres. Matamos a una, aunque afortunadamente no lo supimos hasta despues, y nadie sabe quien cometio el asesinato. No fue necesario hacer que nadie pidiera la opcion.
»Les dijimos a los de la nave humana que si salian de la orbita los destruiriamos. Se que a bordo hay mujeres. Tomamos de rehen a toda la poblacion humana del planeta, sin hacer distinciones entre hombres y mujeres; y hemos dejado algunos misiles para que vigilen el planeta hasta que nos vayamos. Sus programas han sido alterados. Ya no discriminan. No puede razonarse con ellos. No perdonaran a nadie.
—?Dios mio! —exclame.
—Lo hice porque no vi otra alternativa; pero ahora debo acudir a los otros principales y preguntarles como vamos a combatir a un enemigo como este. Hay otra pregunta que no les planteare ya que no confio en que me den una respuesta satisfactoria; pero te la hare a ti, Nicky. Hace mucho tiempo que se que soy
Viviras con ello, porque tienes que hacerlo, maldito estupido. [Ah.]
Cuando me separe de el, fui a ver a Shen Walha, el jefe de operaciones del general. La primera vez que vi a este hombre, supe que era un Wally. Es grande y corpulento, de aspecto blando y pelaje de un blanco casi niveo. Tiene manchas en la espalda y en los hombros y los brazos. Las manchas son como las de una onza: circulos grandes y vellosos, vacios en el centro y a menudo rotos. Son de un color gris muy palido.
Un individuo grande, corpulento y lleno de manchas que se parece un poco a un oso de felpa. Por
