»—No emitire juicios sobre ti. No me interesas. Ahora me interesa mi propia naturaleza y he llegado a creer que ya no puedo confiar en que tu me digas la verdad sobre ella. Tu utilizas el conocimiento para tu poder personal —le dije; y supongo que al igual que la gente que hace un anuncio semejante, no esperaba que me diera una respuesta honesta; no lo esperaba de ningun modo.

»Esencialmente, yo estaba escuchando mis propias palabras. Pero entonces vi que su rostro era el mismo con que me habia dicho que hablariamos. Me estaba escuchando. De pronto, me encontre sin argumentos. Senti con mas dolor que nunca el abismo que existia entre los dos.

»—?Por que te convertiste en un vampiro? —le espete—. ?Y que vampiro eres! Vengativo y que goza con tomar la vida humana cuando ni la necesita. Esta chica…, ?por que la mataste cuando con una sola ya era suficiente? ?Y por que la asustaste antes de matarla? ?Y por que la has tirado en esta postura grotesca, como si tentaras a los dioses para que te fulminaran por tu blasfemia?

»Todo esto lo oyo sin pronunciar palabra, y en la pausa siguiente me volvi a sentir en desventaja. Era como si el vislumbrase la insinceridad, el despecho de todo ello. Simplemente se quedo sentado mirandome con la misma expresion impavida. Entonces, yo declare:

»—Se que despues de dejarte, tratare de averiguarlo todo. Viajare por todo el mundo, si tengo que hacerlo, para encontrar otros vampiros. Se que deben existir: no conozco ninguna razon para que no existan en grandes cantidades. Y estoy seguro de que encontrare vampiros con quienes tendre mas en comun que contigo. Vampiros que entiendan el conocimiento como yo y que hayan usado su superior naturaleza de vampiros para aprender secretos que tu ni siquiera podrias imaginarte. Si tu no me lo dices todo, entonces yo mismo lo averiguare o me lo diran ellos dondequiera que los encuentre.

»El sacudio la cabeza.

»—?Louis —dijo—, tu estas enamorado de tu naturaleza humana! Buscas los fantasmas de tu ser interior. Freniere, tu hermana…, todo eso te representa imagenes de lo que eras y de lo que quisieras seguir siendo. Y, en tu romance con la vida mortal, ?estas matando tu naturaleza de vampiro!

»De inmediato, le objete sus palabras.

»—Mi naturaleza de vampiro ha sido la mayor aventura de mi vida; todo lo anterior fue confuso, nublado; pase por la vida mortal como un ciego que salta de un objeto a otro. Unicamente cuando me transforme en un vampiro senti respeto por primera vez en mi vida. Jamas vi un ser humano vivo, palpitante, hasta que me converti en un vampiro; nunca supe lo que era la vida hasta que se derramo en un trago rojo por mis labios y mis manos!

»Me encontre mirando a las mujeres; la morena ahora iba tomando un terrible color azulado. La rubia aun respiraba.

»—?No esta muerta! —dije subitamente.

»—Lo se. Dejala en paz —dijo. Le levanto la muneca, le hizo otra herida y volvio a llenar las copas—. Todo lo que dices tiene sentido —continuo tomando un trago—. Eres un intelectual. Yo nunca lo he sido. Todo lo que se lo he aprendido de escuchar hablar a los hombres, no de los libros. Nunca fui lo suficiente a la escuela. Pero no soy ningun estupido y debes escucharme, porque estas en peligro. Tu no conoces tu naturaleza de vampiro. Eres como un adulto que al recordar su infancia se da cuenta de que nunca la ha apreciado. Como hombre, tu no puedes volver al jardin de infancia y jugar con tus juguetes, pidiendo que te den amor y cuidados nuevamente solo porque ahora sabes lo que valen. Lo mismo te sucede con tu naturaleza humana. La has dejado atras. Ya no miras “a traves de un cristal oscuro”. Pero no puedes regresar al calido mundo humano con tus nuevos ojos.

»—?Eso ya lo se! —dije—. ?Pero cual es tu naturaleza? Si puedo vivir de la sangre de los animales, ?por que no vivir de ella sin pasar por el mundo llevando la miseria y la muerte a los seres humanos?

»—?Te hace feliz? —pregunto el—. Andas por la noche alimentandote de ratas como un miserable y luego miras por la ventana de Babette, lleno de cuidado, y, no obstante, indefenso como la diosa que fue por la noche a espiar a Endimion durmiendo y no lo pudo poseer. Y suponte que pudieras tenerla en tus brazos y ella te mirara sin horror ni disgusto. Entonces, ?que? ?Unos pocos anos para poder verla sufrir todas las miserias de la mortalidad y luego morir ante tus propios ojos? ?Eso te hace feliz? Es una locura, Louis. Es en vano. Y lo que realmente tienes por delante es una naturaleza de vampiro, lo que significa matar. Porque te garantizo que si esta noche caminas por las calles y atacas a una mujer tan rica y hermosa como Babette y le chupas la sangre hasta que se derrumbe a tus pies, ya no tendras mas ganas de ver el perfil de Babette al lado del candelabro ni de escuchar por la ventana el sonido de su voz. Estaras satisfecho, Louis como se supone que debes estarlo, con toda la vida que puedes tener por delante; y cuando se vaya, tendras hambre de lo mismo, y lo mismo y lo mismo siempre. El rojo de esta copa sera igual de rojo; las rosas del empapelado de la pared estaran dibujadas tan delicadamente como ahora. Y veras la luna del mismo modo, y lo mismo el chisporroteo de una vela. Y con esa misma sensibilidad que adoras, veras a la muerte en toda su belleza, a la vida tal como solo se conoce en el mismo punto que la muerte. ?No lo comprendes, Louis? Tu, unico entre todas las criaturas, puedes contemplar a la muerte con esa impunidad. Tu…, unicamente…, bajo la luna…, ?puedes golpear la mano de Dios!

»Se echo para atras y vacio su copa, y sus ojos pasaron por la mujer inconsciente. Sus pechos palpitaban y movio las cejas como si estuviera por recuperar el conocimiento. Un gemido escapo de sus labios.

»El nunca me habia hablado asi, y yo pensaba que no seria capaz de hacerlo ahora:

»—Los vampiros somos asesinos —dijo—. Depredadores cuyos ojos que todo lo ven deben procurarles la debida objetividad, la capacidad de contemplar la vida en su totalidad, no con una pena lastimera sino con la excitante satisfaccion de estar al final de esa vida, de participar en el plan divino.

»—Asi es como tu lo ves —proteste.

»La muchacha volvio a gemir; tenia el rostro muy blanco. Rodo su cabeza contra el respaldo de la silla.

»—Asi es como es —me contesto—. ?Tu hablas de encontrar a otros vampiros! ?Los vampiros son asesinos! ?No quieren tu sensibilidad! Te veran llegar antes de que tu los puedas ver y veran tus fallos y, sin confiar en ti, trataran de matarte. Buscarian matarte aunque fueras como yo. Porque ellos son depredadores solitarios y no buscan mas compania que los felinos en las selvas. Son celosos de su secreto y de su territorio; y, si encuentras a uno o dos viviendo juntos, solo sera por seguridad. Y uno sera el esclavo del otro, del modo en que tu lo eres mio.

»—No soy tu esclavo —le dije. Pero incluso cuando hablaba me di cuenta de que asi habia sido.

»—Asi es como aumentan los vampiros: por medio de la esclavitud. ?De que otra manera, si no? — pregunto. Volvio a coger la muneca de la chica y ella grito cuando el cuchillo la corto. Abrio lentamente sus ojos mientras el llenaba una copa. Hizo un guino y trato de mantenerlos abiertos. Era como si un velo le cubriera los ojos—. Estas cansada, ?verdad? —le pregunto el; ella lo miro como si en realidad no pudiera verlo—. ?Cansada! —insistio el, acercandose y mirandola a los ojos—. Quieres dormir.

»—Si —murmuro ella. Y el la levanto y la llevo al dormitorio.

»Nuestros ataudes estaban sobre la alfombra y contra la pared; habia una cama con una manta de terciopelo. Lestat no la deposito en la cama; la bajo lentamente hasta su ataud.

»—?Que estas haciendo? —le pregunte cuando llegue a la puerta. La chica miraba alrededor como una nina aterrorizada.

»—No… —gemia. Y entonces, cuando el cerro la tapa, pego un grito. Continuo gritando dentro del ataud.

»—?Por que haces eso, Lestat? —pregunte.

»—Me gusta hacerlo —dijo—. Disfruto. No digo que a ti te tiene que gustar. Cuida tus gustos de esteta y de amante de cosas superiores. Matalos velozmente si quieres, ?pero hazlo! ?Aprende que eres un asesino! ?Ah!

»Levanto las manos, disgustado. La chica habia dejado de gritar. El puso una pequena silla de patas curvas al lado del ataud y, cruzando las piernas, contemplo la tapa del cajon. El suyo era un ataud barnizado de negro, no un simple cajon rectangular como los de ahora, sino con manijas en ambas puntas y mas ancho donde el cuerpo iba con las manos cruzadas sobre el pecho. Sugeria la forma humana. Lo abrio y la chica se sento, atonita, con los ojos fuera de las orbitas y sus labios azules y temblorosos.

»—Acuestate, amor —y la empujo; ella quedo echada, al borde de la histeria, y se movio desesperada en el ataud como un pez, como si su cuerpo pudiera escaparse por los costados, por el fondo.

»—?Es un ataud, un ataud! —grito—. ?Dejadme salir!

»—Pero, con el tiempo, todos debemos acabar en ataudes —le dijo el—. Quedate quieta, amor. Este es tu ataud. La mayoria de nosotros jamas llegamos a saber como es. Y tu lo sabes.

Вы читаете Entrevista con el vampiro
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату