»—Basta ya, basta ya —le dijo. Evidentemente, le dolia. La empujo y la agarro de los hombros. Ella trato desesperadamente de alcanzar su muneca, pero no pudo; y entonces lo miro con la mas absoluta perplejidad. El se aparto con la mano escondida. Luego se ato un panuelo en la muneca y se acerco a la cuerda de llamar a la servidumbre. Le dio un fuerte tiron, con sus ojos aun fijos en ella.

»—?Que has hecho, Lestat? —le pregunte—. ?Que has hecho?

»La mire. Ella estaba sentada, revivida, llena de vida, sin la menor senal de palidez o debilidad, con las piernas estiradas sobre el damasco, y su vestido blanco, suave y pequeno como el atuendo de un angel alrededor de sus formas pequenas. Miraba a Lestat.

»—Yo no —le dijo el—, nunca mas. ?Comprendes? Pero te ensenare lo que debes hacer.

»Cuando trate de que me mirara y me explicara lo que estaba haciendo, me empujo a un lado. Me dio tal golpe en el brazo que rebote contra la pared. Alguien llamaba a la puerta. Yo sabia lo que iba a hacer. Una vez mas trate de detenerle, pero giro con tal rapidez que no alcance a ver cuando me pego. Cuando lo vi, yo estaba echado sobre una silla y el abria la puerta.

»—Si, entra por favor. Hemos tenido un accidente —le dijo al joven esclavo. Y luego, al cerrar la puerta, lo cogio por detras y el muchacho nunca supo lo que le habia sucedido. E incluso cuando se arrodillo sobre el cuerpo, bebiendo, hizo un gesto llamando a la nina, quien salto del sofa y fue a arrodillarse a su lado y tomo la muneca que se le ofrecia, empujando rapidamente las mangas de la camisa. Rugio como si quisiera devorar esa carne, y entonces Lestat le enseno lo que debia hacer. El tomo asiento y dejo que ella bebiera el resto, de modo que, cuando llego el momento, se agacho y dijo:

»—Basta, se esta muriendo… Nunca debes seguir bebiendo despues de que se detiene el corazon, o volveras a enfermarte, enfermarte de muerte. ?Entiendes?

»Pero ella habia bebido lo suficiente y tomo asiento a su lado, recostandose contra el respaldo del largo sofa. El muchacho murio a los pocos segundos. Me sentia agotado y descompuesto, como si la noche hubiera durado mil anos. Me quede mirandolos; la nina se acerco a Lestat y se apoyo en el cuando este le paso un brazo por el hombro, aunque sus ojos indiferentes seguian fijos en el cadaver. Luego me miro.

»—?Donde esta mi mama? —pregunto la nina en voz baja. Su voz era igual a su belleza fisica, clara como una campanilla de plata. Era sensual. Toda ella era sensual. Tenia los ojos tan grandes y claros como Babette. Comprenderas que yo apenas tenia conciencia de lo que todo esto significaria. Sabia lo que podria significar, pero estaba estupefacto. Entonces Lestat se puso de pie, la levanto y se acerco a mi.

»—Ella es nuestra hija —dijo—. Va a vivir con nosotros.

»La miro radiante, pero sus ojos estaban frios, como si todo fuera una broma horrible; entonces me miro y su rostro demostro conviccion. La empujo en mi direccion. Ella se puso sobre mis rodillas, y yo la abrace sintiendo lo suave que era, la suavidad de su piel, como la piel de una fruta calida, de ciruelas calentadas por el sol; sus grandes ojos luminosos se fijaron en mi con confiada curiosidad.

»—Este es Louis y yo soy Lestat —le dijo el, poniendose a su lado. Ella miro en derredor y dijo que era una habitacion bonita, muy bonita, pero que queria a su mama. El saco un peine y empezo a peinarla, con los rizos en la mano para no tirar de sus cabellos; su pelo se desenredo y parecia de seda. Era la nina mas hermosa que yo jamas habia visto y ahora deslumbraba con el fuego frio de un vampiro. Sus ojos eran los ojos de una mujer. Se volveria blanca y solitaria como nosotros, pero no perderia sus formas. Comprendi ahora lo que Lestat habia dicho de la muerte, lo que significaba. Le toque el cuello, donde dos heridas rojas sangraban un poco.

»—Tu mama te ha dejado con nosotros. Ella quiere que seas feliz —le decia el con una confianza inconmensurable—. Ella sabe que te podemos hacer muy feliz.

»—Quiero un poco mas —dijo ella, mirando el cadaver en el suelo.

»—No, esta noche, no. Manana por la noche —dijo Lestat. Y fue a retirar a la dama de su ataud. La nina salto de mis rodillas y yo la segui. Se quedo observando mientras Lestat puso en la cama a las dos mujeres y al esclavo. Les subio la manta hasta la barbilla.

»—?Estan enfermos? —pregunto la nina.

»—Si, Claudia —dijo el—. Estan enfermos y estan muertos. ?Ves?, ellos mueren cuando bebemos de ellos.

»Se acerco a ella y la volvio a abrazar. Nos quedamos los dos con ella en medio. Yo estaba hipnotizado por su presencia, por ella transformada, por cada gesto suyo. Ya no era mas una nina; era una vampira.

»—Ahora Louis iba a abandonarnos —dijo Lestat, moviendo sus ojos de mi rostro al de ella—. Se iba a ir. Pero ahora no lo hara. Porque quiere quedarse y ocuparse de ti y hacerte feliz. —Me miro—. Vas a cuidar de ella, ?verdad, Louis?

»—?Tu, hijo de perra! —le espete—. ?Maldito!

»—?Semejante lenguaje delante de nuestra hija! —dijo el.

»—Yo no soy vuestra hija —dijo ella con su voz de plata—. Soy la hija de mi mama.

»—No, querida, ya no —le dijo el; miro a la ventana y luego cerro el dormitorio y puso la llave en la cerradura—. Eres nuestra hija; la hija de Louis y la mia, ?comprendes? Bien, ?con quien quieres dormir? ?Con Louis o conmigo? Quiza quieras dormir con Louis. Despues de todo, cuando estoy cansado… no soy tan bueno.

El vampiro se detuvo. El muchacho no dijo nada.

—?Una nina vampira! —susurro finalmente. El vampiro echo una mirada como sorprendido, aunque el muchacho no se habia movido. Miro hacia el magnetofono como si se tratase de algo monstruoso.

El muchacho se percato de que la cinta estaba a punto de acabar. Rapidamente, abrio su portafolio y saco una nueva cinta, colocandola torpemente en su sitio. Miro al vampiro cuando apreto el boton. El rostro del vampiro parecia cansado, con sus mejillas mas prominentes, y ahora faltaba poco para las diez. El vampiro se enderezo, sonrio y pregunto con calma:

—?Estamos listos para continuar?

—?Le hizo eso a la pequena nada mas que para que usted no lo abandonara? —pregunto el muchacho.

—Eso es dificil de precisar. Fue una declaracion. Estoy convencido de que Lestat era una persona que preferia no pensar ni hablar de sus motivaciones o creencias, ni siquiera consigo mismo. Una de esas personas que deben actuar. Una persona de esas debe ser golpeada bastante antes de que se abra y confiese que hay un metodo y un pensamiento en su manera de vivir. Eso es lo que sucedio esa noche con Lestat. Habia sido arrinconado hasta donde tuvo que descubrir, incluso a si mismo, por que vivia y como lo hacia. El mantenerme a su lado, eso sin duda era parte de lo que lo arrincono. Pero, sin duda, queria que yo me quedara. Conmigo vivia de una forma en la que jamas podria haber vivido solo. Y, como te he dicho, siempre tuve el cuidado de no darle el titulo de ninguna propiedad; algo que lo enfurecia. No podia convencerme de que lo hiciera. —De repente, el vampiro se rio—. ?Mira todas las demas cosas de las que me convencio! Que extrano. Me podia convencer de que matara a un nino, pero no de compartir mi dinero. —Sacudio la cabeza—. Pero no se trato en realidad de avaricia, como puedes ver. El miedo que le tenia era lo que me volvia tan avaro con el.

—Usted habla de el como si estuviera muerto. Usted dice que Lestat fue esto o era aquello. ?Esta muerto? —pregunto el muchacho.

—No lo se —dijo el vampiro—. Pienso que tal vez lo este. Pero ya llegare a eso. Estabamos hablando de Claudia, ?verdad? Hay algo mas que quisiera contarte sobre los motivos que esa noche tuvo Lestat. El no confiaba en nadie. Era como un gato, segun su propia confesion, un depredador solitario. No obstante, esa noche se habia tenido que comunicar conmigo; hasta cierto punto se habia descubierto al decirme la verdad. Habia abandonado su tono de burla, de condescendencia. Por un momento habia olvidado su furia perpetua. Y esto para Lestat era exponerse. Cuando estabamos solos en las calles oscuras, senti con el una comunion como no la habia sentido desde mi muerte. Mas bien pienso que metio a Claudia en el vampirismo por venganza.

—Venganza no solo contra usted sino contra el mundo entero —comento el muchacho.

—Si. Como he dicho, los motivos de Lestat para cualquier cosa siempre giraban en torno a la venganza.

—?Empezo con su padre? ?En la escuela?

—No lo se. Lo dudo —dijo el vampiro—. Pero quiero continuar hablando.

—Oh, por favor, continue. ?Tiene que continuar! Quiero decir, que son apenas las diez —el entrevistador mostro su reloj.

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