»—Voy a salir.

»Ella se puso de pie apenas el piso la calle; de improviso, se detuvo en medio de la habitacion y se estiro, y su pequena espalda se arqueo, con los brazos rigidos hasta sus punitos y los ojos absolutamente cerrados un instante, y luego abriendolos como si se despertara de un sueno. Hubo algo obsceno en su gesto; la habitacion parecio temblar con el miedo de Lestat, e hizo un eco de su ultima respuesta. Ella se puso alerta. Debo de haber hecho algun movimiento involuntario para alejarme de ella, porque vino hasta el brazo de mi silla y, poniendo su mano sobre mi libro, un libro que hacia horas que no leia, me dijo:

»—Ven conmigo.

»—Tenias razon. El no sabe nada. No nos puede decir nada —le dije.

»—?Pensaste alguna vez que lo podria hacer? —me pregunto con el mismo tono de voz—. Encontraremos a otros de nuestra especie. Los encontraremos en Europa central. Alli es donde viven en gran numero. Los relatos, tanto de ficcion como los de verdad, llenan volumenes con esas cantidades. Estoy convencida de que todos los vampiros provienen de alli, si es que provienen de algun sitio. Le hemos aguantado demasiado tiempo. Vamos. Y deja que la carne instruya a la mente.

»Pienso que senti un temblor de deleite cuando ella pronuncio esas palabras. “Y deja que la carne instruya a la mente.”

»—Deja el libro a un costado y mata —me susurro.

»La segui por las escaleras y el patio, y, por una callejuela, pasamos a otra calle. Entonces, se dio vuelta con los brazos extendidos para que la alzara en brazos, aunque, por supuesto, no estaba cansada; solo queria estar cerca de mi oido, agarrarse de mi cuello.

»—No le he contado mi plan: el viaje, el dinero —le dije, consciente de que habia algo en ella mas alla de mi comprension, y ella, casi sin peso, siguio en mis brazos.

»—El mato al otro vampiro —dijo ella.

»—No, ?por que dices eso? —le pregunte. Pero no me afligio que dijera eso; removio mi alma como si fuera un charco de agua quieta hasta entonces. Senti como si ella me estuviera removiendo lentamente para algo; como si fuera el piloto de nuestra lenta caminata por la calle a oscuras.

»—Porque ahora lo se —dijo ella con autoridad—. El vampiro lo transformo en un esclavo y el lo mato. Lo mato antes de que supiera lo que quiza sabe ahora, y, entonces, presa del panico, te hizo su esclavo. Y tu has sido su esclavo.

»—En realidad, no… —le susurre; senti que apretaba sus mejillas contra mis sienes; estaba fria y necesitaba matar—. No un esclavo. Una especie de complice estupido —le confese, me confese a mi mismo, con mucha rabia en las entranas y palpitacion en las sienes, como si se me contrajesen las venas y mi cuerpo se convirtiera en un mapa de venas torturadas.

»—No, un esclavo —insistio ella con su voz grave y monotona, como si estuviera pensando en voz alta y sus palabras fueran revelaciones, letras de un crucigrama—. Y yo liberare a los dos.

»Me detuve. Apreto su mano contra la mia, pidiendome que continuara. Caminabamos por la ancha calle al lado de la catedral, hacia las luces de la plaza Jackson; el agua corria rapida por la alcantarilla en medio de la calle, plateada a la luz de la luna.

»Ella dijo:

»—Lo matare.

»Me quede inmovil al final de la calleja. Senti que se movia en mis brazos; bajo como si lograra algo liberandose de mi sin la torpe ayuda de mis manos. La puse en la acera de piedra. Le dije que no, sacudi la cabeza. Tuve la sensacion que te he descrito antes de que los edificios a mi alrededor —el cabildo, la catedral, los apartamentos a lo largo de la plaza— eran todos como la seda, y una ilusion, y se rasgarian de repente, con un viento horrible, y una grieta se abriria en la tierra, que era la unica realidad.

»—Claudia —le dije, apartando mi mirada.

»—?Y por que no matarlo? —dijo ahora, alzando la voz hasta que chillo—. ?No me sirve para nada! ?No le puedo sacar nada! Y el me causa dolor, ?algo que no tolerare!

»—?Y si no es tan inutil? —le dije. Pero la vehemencia era falsa. Desesperada. ?Estaba tan alejada de mi, con sus pequenos hombros erguidos y decididos, y su paso rapido, como una ninita que, al salir los domingos con sus padres, quiere caminar adelante y simular que esta sola!—. ?Claudia! —llame, y la alcance de inmediato; le toque la pequena cintura y senti que se endurecia como el hierro—. ?Claudia, tu no lo puedes matar!

—le susurre; ella dio unos pasos atras, saltando, resonando en las piedras y salio a la calle abierta. Un cabriole paso a nuestro lado y oimos unas carcajadas y el ruido de los caballos y las ruedas. Luego la calle quedo en silencio. La segui por ese espacio inmenso hasta las puertas de la plaza Jackson, donde se aferro a las rejas. Me acerque a ella.

»—No me importa lo que sientas, lo que digas; no puedes hablar seriamente de matarlo —le dije.

»—?Y por que no? ?Piensas que es tan fuerte? —me pregunto, con los ojos fijos en la estatua, como dos inmensos pozos de luz.

»—?Es mas fuerte de lo que te imaginas! ?Mas fuerte de lo que suenas! ?Como piensas matarlo? No puedes competir con su destreza. ?Tu lo sabes! —le dije, casi rogandole, pero pude darme cuenta de que estaba absolutamente imperturbable, como un nino que mira fascinado la vitrina de una tienda de juguetes.

»Movio de pronto la lengua entre los dientes y se toco el labio inferior con una rapida lamida que me provoco un pequeno sobresalto. Saboree sangre. Senti algo palpable e indefenso en mis manos. Queria matar. Podia oir y oler a los humanos en los senderos de la plaza, moviendose en el mercado, caminando por el muelle. Estaba a punto de cogerla, hacerla que me mirase, sacudirla, de ser necesario, obligarla a escucharme, cuando se volvio hacia mi con sus grandes ojos liquidos.

»—Te quiero, Louis —me dijo.

»—Entonces, escuchame, Claudia, te lo ruego —susurre, aferrandome a ella, alerta de pronto por una cercana serie de susurros, y la lenta y creciente articulacion de las conversaciones humanas por encima de los sonidos entremezclados de la noche—. Te destruira si tratas de matarlo. No hay manera de que puedas hacer eso con seguridad. No conoces la manera. Y, poniendote en su contra, lo perderas todo. Claudia, no puedo soportar eso.

»Hubo una sonrisa casi imperceptible en sus labios.

»—No, Louis —murmuro—. Lo puedo matar. Y ahora te quiero contar algo mas, un secreto entre tu y yo.

»Sacudi la cabeza, pero ella se apreto aun mas contra mi y bajo los parpados, de modo que sus frondosas cejas casi me acariciaban las mejillas.

»—El secreto es, Louis, que deseo matarlo. Lo disfrutare.

»Me arrodille a su lado, mudo, y sus ojos me estudiaban como lo habian hecho con tanta frecuencia en el pasado; y, luego, ella dijo:

»—Mato a seres humanos todas las noches. Los seduzco, los acerco a mi lado con un hambre insaciable, una constante busqueda sin fin de algo…, algo que no se lo que es… —Se puso los dedos sobre los labios y los apreto, y su boca se abrio a medias y pude ver el brillo de sus dientes—. No me importa nada de donde vienen, ni a donde van, si no los he encontrado en mi camino. ?Pero el no me gusta! Quiero que muera y lo tendre muerto. Lo disfrutare.

»—Pero, Claudia, no es mortal. Es inmortal. Ninguna enfermedad lo puede afligir. La edad no lo abruma. ?Amenazas una vida que puede llegar al fin del mundo!

»—?Ah, si, eso es precisamente! —dijo ella con un miedo reverencial—. Una vida que podria haber vivido durante siglos. ?Que sangre, que poderio! ?Piensas que tendre su poder y el mio cuando se lo arrebate?

»Entonces, me enfureci. Me puse de pie subitamente y me separe de ella. Podia oir el susurro de los humanos a mi alrededor. Susurraban del padre y de la hija, de esa frecuente vision de devocion amorosa. Me di cuenta de que hablaban de nosotros.

»—No es necesario —le dije a ella—. Supera cualquier necesidad, todo sentido comun, toda…

»—?Que! ?Humanidad? Es un asesino —murmuro—. Un depredador solitario —repitio el propio termino de Lestat, burlandose—. No interfieras conmigo ni quieras saber cuando pienso hacerlo ni te interpongas entre nosotros… —Entonces levanto las manos para hacerme callar y tomo las mias con mucha fuerza, con sus pequenos dedos apretando, torturando mi piel—. Si lo haces, ocasionaras mi destruccion con tu interferencia. No

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