que lo haria.

»—?Y los otros vampiros?

»—No —dijo.

»—Entonces, ?nosotros no somos… —me agache hacia adelante—, no somos las criaturas de Satan?

»—?Como podriamos ser las criaturas de Satan? —pregunto—. ?Crees que Satan creo al mundo?

»—No, creo que lo creo Dios, si es que lo creo alguien. Pero El debe haber creado tambien a Satan y quiero saber si somos sus criaturas.

»—Exacto, y, en consecuencia, si crees que Dios creo a Satan, debes percatarte de que todo el poder de Satan proviene de Dios, y que Satan es simplemente una criatura de Dios, por lo que nosotros tambien somos criaturas de Dios. En realidad, no existen las criaturas de Satan.

»No pude ocultar mis sentimientos ante sus palabras. Me apoye en el respaldo de cuero, contemple ese pequeno grabado del demonio, liberado por el momento de cualquier sensacion de obligacion por la presencia de Armand, perdido en mis propios pensamientos, en las implicaciones irrefutables de su logica.

»—Pero, ?por que te preocupa eso? Seguramente lo que te digo no te sorprende —dijo—. ?Por que permites que te afecte?

»—Permiteme que te lo explique —empece a decir—. Se que eres un vampiro maestro. Te respeto. Pero soy incapaz de igualar tu serenidad. Se lo que es, pero no la poseo y dudo de que jamas la logre. Lo acepto.

»—Comprendo —dijo—. Lo observe en el teatro; tu sufrimiento, tu simpatia por aquella muchacha. Vi tu simpatia por Denis cuando te lo ofreci; te mueres cuando matas, como si sintieras que se merezca morir, y te refrenas en todo. Pero ?por que, con esa pasion y ese sentido de la justicia, quieres llamarte hijo de Satan?

»—Soy un demonio —conteste—, tan demonio como cualquier otro vampiro. He matado una y otra vez y lo hare nuevamente. Acepte a ese chico, Denis, cuando me lo ofreciste, aunque no pude saber si iba a sobrevivir o no.

»—?Por que crees que eso te hace tan demonio como cualquier otro vampiro? ?Acaso no hay categorias del mal? ?Es acaso el mal una gran sima peligrosa en la que uno cae con el primer pecado y se desploma a las profundidades?

»—Si, creo que si —le dije—. No es logico, tal como tu lo enuncias. Es oscuro, es vacio. Y no tiene ningun consuelo.

»—Pero tu no estas siendo justo —dijo con una primera senal de expresion en la voz—. Sin duda alguna, atribuyes muchos niveles y gradaciones al bien. Existe el bien de la inocencia de un nino y esta el bien del monje que ha abandonado todo a los demas y vive una vida de privaciones y servicio. El bien de los santos, el bien de las amas de casa. ?Es todo lo mismo?

»—No, pero se iguala en que es infinitamente diferente del mal —le conteste.

»Yo no sabia que pensaba esas cosas. Las dije entonces como si fueran mis pensamientos. Y eran mis sentimientos mas profundos que tomaban una forma que jamas podrian haber tomado de no haberlos dicho de esa manera en una conversacion con un tercero. Pense que tenia una mente pasiva, en cierto sentido. Quiero decir que mi mente solo podia expresarse, formular ideas, sobre esa base de nostalgias y de dolor cuando era tocada por otra mente; fertilizada por otra, profundamente excitada por otra mente y llevada a formar conclusiones. Entonces senti el mas raro y agudo alivio de la soledad. Con facilidad, pude imaginar y sufrir ese momento de anos antes, en otro siglo, cuando estuve al pie de la escalera de Babette; senti la frustracion perpetua y metalica de todos los anos con Lestat; y luego ese carino perdido y apasionado por Claudia que habia hecho retroceder a la soledad detras de la suave indulgencia de los sentidos, los mismos sentidos que anoraban el crimen. Y vi la cima desolada de la montana del este de Europa donde me habia enfrentado con aquel vampiro sin inteligencia y lo habia matado en las ruinas del monasterio. Y fue como si la gran nostalgia femenina de mi mente volviera a despertarse para ser satisfecha. Y la senti, pese a mis propias palabras:

»—Pero es oscuro, es vacio. Y no tiene ningun consuelo.

»Mire a Armand, a sus grandes ojos castanos en ese rostro rigido y eterno que me miraba como a un cuadro; y senti la lenta oscilacion del mundo fisico que habia sentido en el salon de los murales, el empuje de mi antiguo delirio, el despertar de una necesidad tan terrible que la misma promesa de su satisfaccion acarreaba la insoportable posibilidad de la desilusion. Y, no obstante, alli estaba la cuestion, la cuestion horrible, antigua y obsesionante del mal.

»Creo que me lleve las manos a la cabeza como hacen los mortales cuando tienen una gran preocupacion y se cubren instintivamente la cara y acarician el craneo como si pudieran penetrar los huesos y masajear el organo viviente y aliviarle su dolor.

»—?Y como se logra ese mal? —me pregunto—. ?Como cae uno en desgracia y en un instante es tan violento como los tribunales de la Revolucion o el mas cruel de los emperadores romanos? Simplemente, ?se debe perder un domingo de misa o morder la hostia consagrada? ?O robar un pedazo de pan… o dormir con la esposa del vecino?

»—No… —dije—, no.

»—Pero si el mal no tiene gradaciones y existe, ese estado de maldad solo necesita un unico pecado. ?No es eso lo que aseguras? Que Dios existe y…

»—No se si Dios existe. Y, por lo que se…, no existe.

»—Entonces el pecado no tiene importancia —dijo el—. Ningun pecado alcanza el mal.

»—Eso no es verdad. Porque si Dios no existe, nosotros somos las criaturas de mayor conciencia del universo. Solo nosotros comprendemos el paso del tiempo y el valor de cada minuto de vida humana. Y lo que constituye el mal, el verdadero mal, es el asesinato de una sola vida humana. No tiene la menor importancia que un hombre pueda morir manana o pasado manana o con el tiempo… Porque si Dios no existe, esta vida…, cada segundo de la misma…, es lo unico que tenemos.

»Se recosto en el respaldo y guardo silencio por el momento; sus grandes ojos se entornaron y fijaron en las profundidades del fuego. Esa fue la primera vez, desde que se habia acercado a mi, en que desviaba la mirada, y me encontre observandolo sin que me viese. Durante largo rato, se sento de ese modo, y pude sentir sus pensamientos, como si fueran palpables en el aire como humo. No los leia, ?comprendes?, pero sentia su poder. Parecia tener una aureola, y, aunque su rostro era muy joven, yo sabia que eso no significaba nada, parecia ser infinitamente viejo y sabio. No lo podria definir, porque no podria describir de que modo las lineas juveniles de su cara y sus ojos expresaban inocencia y, al mismo tiempo, edad y experiencia.

»Se puso de pie y miro a Claudia, con las manos a la espalda. El silencio de Claudia durante todo este tiempo me habia resultado comprensible. Estos no eran sus interrogantes; no obstante, se sentia fascinada por el y yo escuchaba y aprendia sin duda de el. Pero comprendi otra cosa cuando se miraron. El se hallaba ahora de pie, con un cuerpo absolutamente dominado, la necesidad, el rito, el flujo de la mente; y entonces su inmovilidad fue sobrenatural. Y ella, como jamas la habia visto, poseia la misma inmovilidad. Se miraban con una comprension sobrenatural de la que yo estaba simplemente excluido.

»Yo era algo vibrante y movedizo para ellos, igual que los mortales lo eran para mi. Y supe, cuando de nuevo se dirigio a mi, que el habia comprendido que ella no creia ni compartia mi concepto del mal.

»Sus palabras salieron sin el mas minimo aviso:

»—Este es el unico mal —dijo a las llamas.

»—Si —conteste, sintiendo que revivia ese tema consumidor, que sacudia todas mis preocupaciones.

»—Es verdad —dijo, sorprendiendome, profundizando mi tristeza, mi desesperacion.

»—Entonces, Dios no existe… ?No tienes conocimiento de su existencia?

»—Ninguno —dijo.

»—Ningun conocimiento —repeti, indiferente a mi simplicidad, a mi miserable dolor humano.

»—Ninguno.

»—?Y ningun vampiro de aqui ha tenido contacto con Dios o con el demonio?

»—Ningun vampiro que yo haya conocido —dijo, pensativo, y el fuego danzaba en sus ojos—. Y, por lo que se, despues de cuatrocientos anos, soy el vampiro mas viejo del mundo.

»Lo mire, atonito.

Entonces empece a comprender. Era como siempre me habia temido, y era ya un solitario, sin la menor

Вы читаете Entrevista con el vampiro
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату