– Y consiguieron que los emplazaran en las ruinas del Templo de Salomon, en la mezquita de Al-Aqsa.

– En efecto.

– Esa gente sabia lo que buscaba, no hay duda. Dios los maldiga.

– ?Por que decis eso, rabi?

– Tienen el tesoro de mi pueblo.

– ??Como?!

– Ponedme un poco de vino, hijo.

Arriaga hizo lo que le decia el anciano, quien bebio un trago y dijo:

– Gracias. Veamos, la secuencia es esta, si yo no me equivoco. Bernardo de Claraval funda un monasterio en el que se traducen textos judaicos, al parecer antiguos, aportados por varias familias europeas.

– Correcto.

– Luego Hugues de Champagne, que por lo visto es el alma mater del proyecto, trae mas textos de Palestina y hace un reconocimiento del terreno nada menos que durante tres viajes.

– Si.

– Despues se funda el Temple y excavan bajo la mezquita de Al-Aqsa. Y, entonces, desaparecen los siete sabios de Paris…

– Exacto.

– Pero la pregunta es: ?por que no usaron a los traductores que Bernardo tenia en Clairvaux? ?Porque habian hallado algo que nadie debia conocer!

– Si, pero ?que?

– Rodrigo, sabeis que cuando las legiones de Tito asolaron Jerusalen destruyeron el Templo, ?verdad?

– Si, algo se.

– Roma siempre fue dura con los sediciosos y Palestina se habia convertido en tierra abonada para las revueltas, asi que quisieron dar un autentico escarmiento. La ciudad fue destruida, pero bajo el Templo habia multitud de subterraneos y pasadizos. Muchos escaparon por alli y escondieron el tesoro de mi pueblo en diversas ubicaciones. Imaginaos la situacion, el Pueblo Elegido ante la debacle. Nadie, ni en sus peores pesadillas, podia imaginar algo asi: que unos paganos, unos gentiles como Tito y sus legiones, fueran a acceder al Templo, y no solo eso sino tambien al sanctasanctorum, donde solo entraba el Sumo Sacerdote. Todo estaba perdido, el lugar donde durante anos habia morado el Arca de la Alianza iba a ser profanado. Mis antepasados lucharon como fieras, eran hombres desesperados que peleaban por su fe, por sus familias, por su tierra y por su Dios. Todos creian que Yahve les auxiliaria en el ultimo momento, que su colera barreria a las legiones romanas para evitar la profanacion del Templo. Pero nada ocurrio. Hicieron lo que pudieron y ocultaron los tesoros. Todo quedo minuciosamente registrado en un documento del que se hicieron varias copias, segun se dice en el Manuscrito de Cobre.

– Del que Isaias Guior me suministro un pequeno fragmento.

– Es evidente que los templarios se hicieron con una copia de el o que tenian muchos fragmentos del mismo, pero el caso es que excavaron bajo el Templo y hallaron el tesoro de mi pueblo.

– ?Y por eso son tan ricos? ?Que incluia dicho tesoro?

– Todo: la Mesa de Salomon, el Arca de la Alianza, todos los saberes recopilados por mi gente durante milenios; conocimientos hermeticos sobre construccion de templos que nos acercan a Dios y a las fuerzas teluricas; cartas de navegacion que conducen a tierras extranas, ignotas y desconocidas en las que manan la plata y el oro; el Shem Semaforash, el nombre de Dios, la palabra cuya sola pronunciacion permite vencer a los enemigos y alcanzar el saber infinito de Dios; oro, plata, riquezas; la Menorah, el candelabro de siete brazos… Algunos de esos objetos fueron llevados a Roma por Tito y cuando dicha ciudad fue saqueada por Alarico, un visigodo, parece que se hizo con ellos. A pesar de esto, no sabemos cuanto ocultaron mis ancestros ni si lo que llego a Roma era una simple replica, pues muchos secretos debieron de quedar ocultos en los sotanos del Templo y en la Genizah, y eso es lo que hallo el Temple.

– ?La Genizah?

– Una suerte de vertedero para objetos sagrados.

– ?Que habia alli? ?Para que servia?

– Mirad, Rodrigo, por el Libro del Exodo sabemos que el Arca era un cofre de madera de acacia revestido de oro interior y exteriormente. No era demasiado grande, y tenia cuatro querubines cuyas alas se tocaban para formar el trono de Dios. Era tan sagrada que solo tocarla provocaba la muerte. Pero lo importante no era el Arca en si, Rodrigo, sino su contenido. Al parecer guardaba un recipiente con el mana, el verdadero mana que vino de Yahve; la vara de Aaron y, sobre todo, las Tablas de la Ley, la Ley de Dios grabada en piedra. Estas eran realmente unicas, pues eran fuente de saber y de poder; nada menos que la ley divina. En ellas estaban grabadas las tablas del Testimonio, la ecuacion cosmica, la ley del numero, medida y peso que la Cabala permitiria descifrar. Las Tablas de la Ley suponen la posibilidad de acceder al conocimiento de la Regla que rige los mundos. Es evidente que Moises no enganaba a mi pueblo cuando prometia el dominio de la Tierra.

Rodrigo permanecia con la boca abierta.

– Y en cuanto a la Genizah… los alimentos de las ofrendas entraban en contacto en el sanctasanctorum con la Torah, los rollos de la Ley y con la propia Arca, y los sacerdotes no querian que dichos alimentos fueran arrojados fuera del Templo; para ello se tiraban en una cueva, bajo el Templo, la Genizah. Alli debieron de ocultar el Arca de las legiones de Tito, asi como la verdadera Menorah, la Mesa de Salomon y todos los objetos rituales…

– Vaya, rabi. Me temo que este asunto me supera. Creo que empiezo a sentirme algo asustado.

– ?No! -dijo el anciano agarrando con fuerza la mano de Rodrigo-. No os rindais. Hacedlo por mi.

Tras dejar los caballos en el Temple de Paris y recoger al joven Saint Claire, los expedicionarios bajaron por el Sena en una barcaza. No llevaban escolta para que el traslado resultara lo mas discreto posible. Rodrigo intento charlar con su amigo Robert, mas para sonsacarle que para otra cosa, pero el joven apenas si farfullaba incoherencias y tonterias. Estaba extraordinariamente flaco, su cara se habia tornado palida como la de un cadaver, sus ojos brillaban al fondo de las profundas cuencas y sus pomulos se marcaban a causa de las innumerables sangrias que los doctores le habian prescrito. Todo aquello, asi como los farmacos y hierbas que debian de haberle suministrado, habia terminado por debilitar su cuerpo y mas aun su ya de por si desequilibrada mente.

Decidio darle una buena dosis de adormidera para evitar que le creara problemas durante el viaje. Hacia mucho frio y la humedad del rio calaba los huesos.

Se situo a proa de la ancha barcaza, donde los rayos de sol le reconfortaban un tanto, y se abandono a sus propios pensamientos. Se sentia obsesionado por aquel enigma. Nunca habia trabajado en una mision como aquella.

Cuando Silvio de Agrigento lo reclutara en su casa del Pirineo todo parecia una locura. Ahora, en cambio, hubiera querido que aquello fuera, en realidad, producto de su mente.

Parecia evidente que el Temple habia presionado, por no decir chantajeado, al menos a dos Papas. ?Que sabian?

La orden se habia dedicado en sus primeros anos a cavar en los subterraneos del Templo en lugar de proteger a los peregrinos que acudian a miles a Tierra Santa. Buscaban algo concreto, era evidente. Todo formaba parte de un gran plan, un «proyecto» como ellos lo llamaban. Hugues de Champagne habia aupado a Bernardo de Claraval. Luego, a traves de su siervo Hugues de Payns, habia apoyado la fundacion del Temple, y luego Bernardo habia dado una regla a la orden. Algunas familias europeas estaban implicadas en el asunto. Durante anos habian estado traduciendo viejos documentos judaicos en Clairvaux y el mismo Hugues de Champagne habia hecho varios viajes a Tierra Santa, para inspeccionar el terreno, sin duda.

Fundaron la orden para poder excavar en el Templo.

?Que encontraron? Fuera lo que fuese, necesitaron secuestrar a siete sabios judios para traducirlo.

Se habian hecho ricos. ?Tenian el Arca de la Alianza? ?La piedra filosofal? ?El nombre de Dios, el Shem Semaforash? ?Las Tablas de la Ley? ?La Mesa de Salomon?

Eran una secta heretica. ?Que queria decir aquello de «ha resucitado» que alguien grito en su iniciacion? ?Por que negaban a Cristo?

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