nuestras manos, nos pertenezcan a nosotros o los recibamos en prestamo-. Gunnar asintio y Maria continuo-. Imaginate… habian borrado el archivo… unica y exclusivamente esta carta.

Gunnar reflexiono un instante.

– Espera un momento. ?No querra eso decir que la carta no estaba incluida en el envio? ?No se escanearon las cartas nada mas ni recibirlas?

– Pues si, se hizo todo al dia siguiente. Pero la carta si que estaba, y se escaneo. Lo veo por el numero que utilizamos para identificar los ficheros electronicos. La coleccion recibe un determinado numero de identificacion y cada documento recibe ademas numeros correlativos que se ubican en el fichero segun su antiguedad: el mas antiguo va el primero. -Se paso otra vez los dedos por el pelo-. Falta el numero de serie asignado a la carta.

– ?Y que pasa con el archivo de seguridad de la red? Siempre nos estan machacando con la seguridad frente a los accidentes informaticos. ?No puedes encontrar el fichero en uno de esos archivos de seguridad?

Maria sonrio con desgana.

– Acabo de comprobarlo. Segun el director de nuestra red, este archivo no se puede encontrar ni en los ficheros de seguridad de ningun dia de la semana ni en el del ultimo mes. Dice que hace como una semana han sobrescrito el archivo semanal, pues existe un archivo de seguridad especial del lunes, otro especial del martes, y asi sucesivamente. En esos ficheros provisionales nunca hay archivos de mas de una semana. Lo mismo sucede con las copias mensuales, tambien se sobrescriben, tenemos copias de un mes de antiguedad. De modo que este archivo se borro hace mas de un mes. En realidad, en la base de datos del instituto se conservan las copias de seis meses. Aun no he ordenado que la busquen alli, porque hasta ahora no tenia claro lo serio que es en realidad el asunto.

– Aun no me has dicho que tengo yo que ver en todo esto. -Fue lo unico que se le ocurrio decir a Gunnar. Ordenadores y redes informaticas no se contaban precisamente entre sus entretenimientos favoritos.

– Naturalmente he comprobado quienes trabajaron con esta coleccion. Como sabes, todo esta registrado y archivado. De acuerdo con los datos, la ultima persona que tuvo acceso a ella fue un estudiante de tu departamento. -El gesto de Maria se torno mas sombrio-. Harald Guntlieb.

Gunnar se llevo una mano a la frente y cerro los ojos. ?Y ahora que? ?Nunca iba a acabar aquello? Respiro profundamente y se esforzo por hablar despacio y con calma, sin perder el control de la voz.

– Tiene que haber habido otros mas que estudiaran la coleccion. ?Como puedes estar tan segura de que fue Harald quien se llevo la carta y no cualquier otro antes que el? Aqui trabajan ahora quince personas a tiempo completo, ademas de varios visitantes y estudiantes que estan investigando.

– Oh, estoy segura -dijo Maria con voz firme-. Quien examino la coleccion antes que el fui yo misma, y cuando trabaje con ella estaba todo. Ademas, metieron otro papel en la funda que alojaba la carta, seguramente para no dejarla vacia. Aquello llamo la atencion inmediatamente. Ese papel despeja cualquier duda. -Cogio una funda que habia sobre la mesa y se la paso a Gunnar con un rapido movimiento de la mano, que dejaba patente su irritacion por el cariz que habia tomado el asunto-. Espero que te des cuenta de que los estudiantes de la Facultad de Historia tienen acceso a nuestras propiedades, manuscritos y documentos, bajo la responsabilidad de la facultad. Tu, como decano, no puedes eludir esa responsabilidad. El instituto no puede permitirse el lujo de consentir que anden diciendo que perdemos valiosos documentos antiguos. Nuestro trabajo se basa en buena medida en la cooperacion con otros institutos semejantes de los paises nordicos, y no me puedo ni imaginar que esa cooperacion naufrague por culpa de la falta de honradez de vuestros alumnos.

Gunnar trago saliva y miro el papel que Maria le habia entregado. Nada habria deseado tanto como poner el grito en el cielo y salir de alli como una exhalacion. Era una impresion de la lista de alumnos con indicacion de sus especialidades, y el nombre de Harald Guntlieb aparecia marcado claramente en lo mas alto de la pagina. Gunnar dejo el papel sobre sus rodillas.

– Si Harald ha robado la carta y la ha sustituido por este papel, es el peor ladron de nuestra epoca. Tenia que suponer que esto lo acusaria. -Gunnar levanto el papel en el aire y lo enarbolo.

Maria se encogio de hombros.

– ?Como voy a saber lo que pensaba? A lo mejor tenia intencion de devolverlo. Tu sabes mejor que nadie lo que se lo impidio… accedio a la coleccion de documentos solo un mes antes de salir del urinario y caersete encima. Sin duda vio por el archivo de la pantalla que nadie habia tocado la coleccion en dos meses. Todos los que la necesitaban habian acabado de estudiarla de cabo a rabo. Calculo correctamente que tendria tiempo de sobra antes de que se descubriese el asunto, asi que podria reponerla sin problema. Lo que pensaba hacer entre tanto con el documento no puedo ni imaginarmelo. Pero digamos que no tuvo tiempo de devolverla. No consigo imaginar otra explicacion para este suceso.

– ?Y que quieres que haga yo? -pregunto Gunnar con la voz desmayada.

– ?Que hagas? -dijo Maria destemplada-. No he recurrido a ti en busca de apoyo moral. Quiero que encuentres el documento -agito las manos-. Busca en su puesto de lectura y en otros sitios donde pueda haber dejado el documento para ocultarlo. Tu sabes mejor que yo donde buscar. Era alumno tuyo.

Gunnar apreto los dientes. Maldijo el dia en que concedieron el ingreso en el departamento a Harald Guntlieb, y recordo que el habia sido el unico en oponerse a su visita de estudios. Habia tenido de inmediato una sensacion fastidiosa, en especial cuando vio el tema de su tesina, que trataba de las persecuciones de brujas en Alemania. Enseguida supo que aquel joven no traeria nada bueno. La democracia triunfo, sin embargo, y alli estaba el, ahora, con todos los horrores que habia causado aquel joven.

– ?Quienes estan informados de esto?

– Yo. Tu. No he informado a nadie mas, excepto al encargado de la red, y el no conoce toda la historia. Cree que se trata solo de un problema de ordenadores -vacilo por un instante-. Tambien pregunte a Bogi; el trabajo con la coleccion nada mas llegar aqui e intente someterle al tercer grado. Tiene una vaga idea de que no todo va como deberia. No creo que piense que la carta este en paradero desconocido, no deje traslucir mis sospechas de que la habian robado.

Bogi era uno de los especialistas fijos del instituto. Era un hombre reposado, y Gunnar consideraba poco probable que airease el asunto.

– ?Cuando tiene que estar la coleccion de vuelta en Dinamarca. ?Que plazo tengo para encontrar la carta?

– Puedo tapar el asunto como mucho una semana. Si la carta no ha aparecido para entonces, no tendre otro remedio que informar de su desaparicion. Me temo que tu nombre tendra que aparecer mas de una vez. Hare todo lo que este en mi mano para que la culpa la tengais vosotros, y no nosotros. Un pajarito me conto que no seria la primera vez que desaparecen documentos y que se habla de tu facultad. -Le miro interrogante.

Gunnar se puso en pie con las mejillas rojas.

– Comprendo. -No se atrevia a decir nada mas, una vez llegados a ese punto, pero al alcanzar la puerta se volvio para preguntar la unica cosa que le estaba quemando… aunque lo que mas deseaba era salir enfurecido, dando un tremendo portazo-. ?Tienes alguna idea de que decia esa carta? Dices que han estudiado la coleccion, alguien tiene que recordarlo.

Maria sacudio la cabeza.

– Bogi se acordaba muy vagamente. En realidad estaba trabajando en una investigacion referente a la fundacion del obispado de Selandia y su influencia en la historia eclesiastica de Islandia. Eso sucedio bastante despues de la fecha de la carta en cuestion, de modo que no la estudio con detenimiento. Si que recordaba que no era muy comprensible, algo sobre el infierno, la peste y la muerte de un emisario. Fue lo unico que consegui sacarle sin que sospechara por donde iban las cosas.

– Estare en contacto -dijo Gunnar al despedirse. Salio y cerro la puerta tras de si sin esperar el saludo de despedida de Maria.

Una cosa estaba clara. Tenia que encontrar aquella carta.

Capitulo 9

?ora fue girando lentamente en redondo sobre el reluciente parque del inmenso salon. Estaba decorado en el estilo minimalista que ahora se consideraba el mas refinado. Los pocos muebles que habia dejaban ver que habian costado un buen pico. Dos sofas negros de cuero, grandes y de depurado estilo, estaban colocados en el

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