cualquier recompensa a cambio de la entrevista… lo que en el mejor de los casos se consideraria una inmoralidad. Lo mejor para ella era imaginar que estaban ayudando al defensor.

A la porra con la moralidad y la inmoralidad. Tenia que hablar con el tal Hugi. Quiza a fin de cuentas si era culpable. No habia nada como poder hablar con la gente cara a cara. No habia nada como mirar a los ojos al que estaba dando su version y observar sus movimientos y su lenguaje corporal.

– Pues mejor que nos movamos. Claro que tenemos que hablar con el.

– De acuerdo. Solo tengo que avisar a Finnur.

– ?Por que le llamo tan tarde? -pregunto ?ora-. No creo que la autorizacion haya llegado esta tarde.

– No, no. Me dejaron un mensaje aqui en el hotel, y yo acababa de llegar. No quiero darle mi numero de telefono a demasiada gente.

A ?ora le fastidio sentir un deseo acuciante de saber adonde habia ido Matthew cuando se despidieron… aunque, en realidad, lo mas probable es que hubiera ido al centro a comer algo.

Decidieron que Matthew la recogeria a las nueve en el despacho e irian juntos a Litla-Hraun. Ella miro sin querer por la ventana y vio la nieve que caia en gruesos copos, y confio en que Matthew supiera conducir en condiciones invernales. Si no, tendrian problemas.

8 DE DICIEMBRE

Capitulo 13

?ora se encontraba sentada frente al ordenador del bufete cuando llego Matthew a las nueve a recogerla. Estaba terminando de responder los emails que se habian acumulado el dia anterior y que soluciono en su mayor parte reenviandoselos a ?or. Bragi la habia recibido sonriente esa manana. Seguia acariciando la idea de que el caso del aleman podria abrirles las puertas al extranjero: podria convertirse en fuente de un inagotable flujo de trabajo. ?ora no intento cortarle las alas, porque estaba encantada de poder concentrarse en aquel caso de asesinato sin tener que ocuparse al mismo tiempo de otros asuntos menores. Habia enviado un email al desconocido amigo de Harald, Mal, en el que le explicaba en pocas palabras la muerte de Harald y que Matthew y ella estaban llevando el caso en nombre de la familia Guntlieb. Al final del mensaje le solicitaba cortesmente que se pusiera en contacto con ella, pues a lo mejor disponia de alguna informacion de interes para el caso. Cuando Bella la llamo para avisarle de la llegada de Matthew, ?ora aun tenia un par de cosas pendientes, de modo que le dijo que le pidiera que aguardase un rato en la sala de espera, que estaria con el en cinco minutos. Se habia propuesto dejar la mesa libre antes de marcharse, para no tener que volver a pasarse otra vez por el despacho. Se dio prisa en terminar, lo logro justo en los cinco minutos prometidos y apago el ordenador satisfecha del resultado de aquel breve rato. Penso si no seria conveniente ir mas temprano por las mananas. Aunque supusiera un cierto problema en casa, aquel rato daba muchisimo de si, pues no tenia la molestia del telefono antes de la hora oficial de apertura del bufete.

Saco de uno de los cajones de la mesa una pequena grabadora, para utilizarla en el interrogatorio de Hugi. Mientras comprobaba si las pilas estaban completas, penso en su hijo, que aquella manana habia amanecido absolutamente hecho polvo. Fuese cual fuese el problema, parecia que se habia pasado la noche entera dandole vueltas, como tambien acostumbraba a hacer ?ora, por cierto. El muchacho tenia la cabeza en otro sitio y ?ora solo consiguio arrancarle unas pocas palabras. En cambio, Soley estuvo hablando sin parar, como solia hacer todas las mananas, de modo que ?ora no encontro el momento para tener una charla a fondo con su hijo. Decidio dejarle tranquilo hasta la noche, cuando Soley se hubiera ido a la cama. Aparto de su cabeza estos pensamientos, metio la grabadora en el bolso y salio del despacho.

?ora se quedo sin habla al llegar a la recepcion. Alli estaba Matthew, sentado junto a la mesa de Bella, enfrascado en animada conversacion con la secretaria, que estaba radiante a mas no poder. Ni siquiera se dieron cuenta de que ?ora ya estaba alli, y tuvo que carraspear para atraer su atencion. Matthew la miro.

– Ah, es usted, creia que tardaria un poco mas. -Sonrio a ?ora y le guino un ojo.

?ora no podia apartar su atencion del rostro de Bella, que se habia vuelto anchisimo con aquella sonrisa de oreja a oreja. Resultaba hasta guapa, con un gesto tan alegre.

– Bueno, deberiamos irnos -dijo ?ora mientras cogia su abrigo-. Me alegro de verte tan contenta, Bella - anadio, dedicando a la secretaria la mejor de sus sonrisas.

La sonrisa de Bella desaparecio como el rocio al salir el sol. Obviamente, los encantamientos que habia intentado Matthew con la secretaria no habian funcionado.

– ?Cuando vuelves? -pregunto agria.

?ora intento que no trasluciera su decepcion por no poder quedarse a gozar de su compania.

– No creo que pueda volver hoy, pero te llamare si cambian las cosas.

– Si, si, claro -respondio Bella fastidiosa, dando a entender con el tono de sus palabras que ?ora acostumbraba con demasiada frecuencia no dejarse ver… lo que, efectivamente, sucedia de vez en cuando.

– Ya oiste lo que dije. -?ora fue incapaz de disimular, aunque sabia perfectamente que hacerlo seria lo mas sensato-. Vamos, Matthew.

– Si, senora -dijo Matthew enviando una sonrisa a Bella. Para gran desconsuelo de ?ora, la sonrisa se vio correspondida.

Cuando ya estaban en el coche, ?ora se puso el cinturon de ncguridad y se volvio hacia Matthew.

– ?Sabe conducir sobre terreno resbaladizo?

– Ya lo veremos -respondio Matthew mientras sacaba el coche del aparcamiento. Cuando vio el gesto en el rostro de ?ora, anadio-: No se preocupe, soy buen conductor.

– Si el coche patina, no se le ocurra frenar -dijo ella, totalmente convencida de que Matthew no tenia ni la mas minima idea del tema.

– ?Quiere conducir usted?

– No, gracias -respondio ?ora-. No me aclaro bien con esa regla del freno: si el coche empieza a patinar, yo hundo el pie en el freno sin querer… aunque se que no debo hacerlo. Tengo muchas limitaciones a la hora de conducir.

Fueron alejandose del centro y estaban ya en el paramo cuando la mujer no pudo seguir conteniendo su curiosidad sobre la conversacion de Matthew y Bella.

– ?De que estaban hablando ustedes dos?

– ?Nosotros dos? -pregunto Matthew extranado.

– Si, usted y Bella, mi secretaria. Por lo general, esa chica es un autentico callo.

– Ah, si. Hablabamos de caballos. Me apetece montar mientras estoy aqui; se cuentan tantas maravillas de los caballos islandeses. Me estaba aconsejando.

– ?Y que sabe ella de caballos? -pregunto ?ora, extranada.

– Es amazona, ?no lo sabia?

– No, no lo sabia. -Sintio lastima por los caballos que tuvieran que aguantar el peso de Bella-. ?Que caballos usa? ?Hipopotamos?

Matthew miro a ?ora de reojo.

– ?Esta celosa? -pregunto burlon.

– ?Y usted borracho? -solto ella, a su vez.

Atravesaron el malpais en silencio, en direccion a ?rengslir. ?ora contemplaba el paisaje por la ventanilla; aunque quiza pocas personas estarian de acuerdo con ella, aquel le parecia uno de los lugares mas bellos del pais, especialmente en verano, cuando estaba en su esplendor el musgo verde… suaves lineas de paramera cubierta dfl musgo que formaban un contraste total con las punzantes aristas de la lava. Ahora la region estaba toda cubierta de nieve y carecia de tridimensionalidad, y asi no era tan impactante como en verano. Sin embargo, sobre toda la comarca se extendia una calma que inundaba a ?ora. Rompio el silencio.

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