– ?No le parece bonito?
Matthew echo una rapida mirada y evaluo el entorno. Practicamente no habia trafico.
– Mucho. -Sonrio como para hacer las paces.
– No somos buen equipo, usted y yo -dijo ella, en referencia a los constantes piques que caracterizaban su relacion-. Quiza deberiamos intentar una nueva tactica.
Matthew le sonrio de nuevo.
– ?Eso cree? Totalmente de acuerdo. Empecemos por tutearnos, si te parece. Eres una compania mucho mas entretenida que las que acostumbro a tener en mi trabajo. Los innumerables hombres y las pocas mujeres con las que suelo tratar son tan estirados que si haces una broma se descomponen.
Ahora le llego a ?ora el turno de sonreir.
– Eres mejor que Bella, eso te lo aseguro. -Callo por un instante-. Dime una cosa. En la carpeta habia un recorte de un periodico aleman que trataba de la muerte de un joven mientras practicaba el sexo con asfixia. ?Por que lo incluiste?
– Ahhh -Matthew alargo la palabra-. Esa mierda. El que se menciona en el articulo era buen amigo de Harald. Se conocieron en la Universidad de Munich y sin duda eran almas gemelas y andaban juntos en las imbecilidades con las que se entretenian. No se cual de los dos comenzo con esas extranas practicas, pero Harald juraba que era su amigo quien habia empezado. Harald estaba presente cuando murio aquel joven, y se vio envuelto en largos interrogatorios y en habladurias de lo mas molestas. Aunque sea una verguenza decirlo, creo que logro librarse de las consecuencias a base de dinero… quiza te diste cuenta del gran desembolso que hay en esa epoca que senale de modo especial. -?ora asintio-. Lo inclui porque Harald murio estrangulado. Aquello podia ser de importancia para el caso. Quien sabe… a lo mejor murio de la misma forma que su amigo, aunque es mas bien dudoso.
Dejaron el coche en el aparcamiento delante de la verja de la prision de Litla-Hraun y se dirigieron al ala destinada a las visitas. El guardia les indico que pasaran a una pequena sala de espera en el segundo piso.
– Pensamos que podrian verse aqui; estaran muy bien, mucho mejor que en la sala de interrogatorios -les dijo-. Hugi es tranquilo y no tendria por que causarles ningun problema.
– Muchas gracias, esta muy bien -respondio ?ora mientras entraba. Se instalo en el sofa de cuero marron y Matthew se sento a su lado. Ella se extrano de que se sentase alli, habiendo como habia sillas de sobra.
Matthew la miro.
– Si Hugi se sienta ahi, delante de nosotros, lo mejor es que nos sentemos asi. Quiero verle la cara. -Enarco las cejas dos veces seguidas-. Y ademas se esta estupendamente sentado aqui, tan cerquita de ti.
?ora no llego a responder, porque la puerta volvio a abrirse y aparecio Hugi ?orisson acompanado de un funcionario. Este sujetaba por los hombros al joven, que iba totalmente encorvado, y lo hizo traspasar el umbral. Estaba esposado, pero ?ora indico que sin duda alguna aquella precaucion era totalmente innecesaria. El funcionario le dijo algo al joven y este levanto la vista por primera vez. Se aparto de los ojos el pelo largo y ?ora vio que era muy guapo, con un aspecto completamente distinto al que habia imaginado. Le parecia increible que tuviese veinticinco anos: diecisiete parecia mas cercano a la realidad. Tenia cejas oscuras y grandes ojos, pero lo mas llamativo de su rostro eran los pomulos prominentes, probablemente a causa de su extrema delgadez. Si habia sido el quien asesino a Harald, habria tenido que emplear todas sus fuerzas, penso ?ora. A primera vista al menos, no parecia capaz de arrastrar un cadaver de ochenta y cinco kilos una distancia larga.
– ?Te vas a portar bien, eh, amigo? -le pregunto amistosamente el vigilante. Hugi asintio con la cabeza y el vigilante lo atrajo hacia si y le quito las esposas. Volvio a poner las manos sobre los hombros del preso y lo condujo hacia la silla que habia enfrente de ?ora y Matthew. El muchacho se sento alli, aunque, mas exactamente, se dejo caer en la silla. Evito mirar a los ojos a sus visitantes, bajo la cabeza y fijo su atencion en un punto del suelo al lado de la silla en la que estaba sentado, o mas bien derrumbado.
– Estamos ahi, en la habitacion de al lado, por si nos necesitan. No deberia intentar nada raro. -El vigilante dirigio sus palabras a ?ora.
– Estupendo -respondio ella-. Solo lo retendremos el tiempo necesario. -Miro su reloj-. Tenemos que acabar antes del mediodia.
El funcionario los dejo solos y despues de cerrar la puerta no se oyo nada, excepto la respiracion de los tres y el susurro que se produjo cuando Hugi se puso a golpearse ritmicamente las rodillas de los pantalones militares que llevaba puestos. El chico seguia sin mirarles.
Obviamente, los presos podian vestirse con su propia ropa, no como en las carceles americanas, que ?ora conocia de la television y el cine, donde aparecian ataviados con unos monos que debian de estar hechos de cascara de naranja. El chico seguia sin mirarles.
– Hugi -dijo ?ora con la voz mas risuena que pudo. Siguio hablandole en islandes, porque le parecia una tonteria empezar la conversacion en ingles. Ya habria tiempo de ver si era posible. No podian tirar a la basura aquella oportunidad por problemas de idioma; si el muchacho no entendia bien el ingles, tendria que llevar el asunto ella sola-. Supongo que sabes quienes somos. Yo me llamo ?ora Gu?mundsdottir y soy abogada, y el es Matthew Reich, de Alemania. Estamos aqui por el asesinato de Harald Guntlieb, que investigamos independientemente de la policia. -Ninguna reaccion. La mujer continuo-. Queriamos hablar contigo porque no estamos seguros de que tu tengas algo que ver con el crimen. -Respiro hondo para dar mayor enfasis a lo que iba a decir-. Estamos buscando al asesino de Harald, y creemos posible que tu no lo seas. Nuestro objetivo es descubrir quien le mato, y si esa persona no eres tu, entonces te conviene ayudarnos. -Hugi levanto los ojos y miro a ?ora, pero no abrio la boca, ni dio ninguna indicacion de que fuera a hablar, de modo que ella continuo-. Seguro que comprendes que si conseguimos demostrar que quien mato a Harald fue otro, y no tu, quedaras libre de todos los cargos.
– Yo no le mate -dijo Hugi en voz baja-. Nadie me cree, pero yo no le mate.
?ora prosiguio.
– Hugi, Matthew es aleman. Tiene experiencia como investigador pero no comprende el islandes. ?Crees que podrias hablar con nosotros en ingles, para que pueda entenderte? Si no, no hay ningun problema. Queremos que entiendas las preguntas y que puedas responderlas sin dificultad por culpa del idioma.
– Claro que se ingles -fue la respuesta, pronunciada de nuevo entre dientes.
– Estupendo -dijo ?ora-. Si no entiendes algo de lo que decimos, o si tienes problemas para contestar, volveremos a hablar en islandes, sin ningun problema.
La abogada se volvio hacia Matthew y le dijo que podian seguir en ingles. No se lo dejo repetir dos veces, se inclino hacia delante y tomo la palabra.
– Hugi, ahora vas a empezar apoyandote en el respaldo y poniendote de frente a nosotros. Quitate de la voz ese tono de lloriqueo y comportate como un hombre, aunque no sea mas que el rato que estemos aqui.
?ora suspiro en su interior, ?que forma de hablar a lo macho era aquello? Estaba segura de que el muchacho se pondria de pie, se echaria a llorar y exigiria que le dejaran volver a su celda, pues si estaba alli era por propia voluntad. Pero no tuvo ocasion de intervenir, porque Matthew continuo sin pausa.
– Tienes problemas muy serios, no necesito ni repetirtelo. Solo tienes una esperanza de librarte de ellos, y por eso vas a poner el maximo empeno en ayudarnos y nos vas a responder con total sinceridad. En tu situacion lo mas facil es sentir lastima por uno mismo, pero ahora ha llegado el momento de comportarte como un hombre y de responder con franqueza a todo lo que te preguntemos. Lo unico que te va a ayudar es comportarte como un hombre. Demuestralo.
?ora observo con asombro que Hugi hacia como Matthew le habia dicho. Se irguio hasta apoyarse en el respaldo y se esforzo al maximo por adoptar un porte viril. Su rostro de adolescente se lo ponia dificil, pero el cambio fue notable. Cuando empezo a hablar, su voz era mas rotunda y clara.
– Me es dificil miraros a los ojos. Estoy tomando unas medicinas que me dejan un poco atontado. -?ora lo vio en sus ojos; se movian involuntariamente de aca para alla y en ellos se apreciaba una apatia que solo se conseguia con tranquilizantes-. Pero intentare responderos.
– ?Como conociste a Harald? -pregunto ella.
– Lo conoci en la zona de marcha del centro. Charle un poco con el y resulto ser de lo mas divertido. Se lo presente a Dori poco despues.
– ?Quien es Dori? -pregunto ?ora.
– Halldor Kristinsson. Esta en Medicina -respondio Hugi, con voz no exenta de orgullo-. Somos amigos desde pequenos. Y vecinos en Grafarvogur. Es asquerosamente listo, pero no va por ahi dandoselas de profe, esta
