pirulas?
– Si, al poco de eso. Yo estaba ya bastante colocado; habia bebido demasiado y habia intentado, sin ningun exito, descolocarme con una raya. Demasiado. Asi que cogimos un taxi hasta mi casa y solo recuerdo que no encontre las pirulas; en realidad, ya ni sabia lo que me hacia, no habria podido ni encontrar la leche en la nevera. Recuerdo tambien que Harald se enfado bastante y dijo que menuda mierda de paseo para nada. Me acuerdo tambien de que me eche en el sofa porque todo empezo a darme vueltas.
?ora interrumpio a Hugi.
– ?Has dicho que tu no le diste la pastilla de extasis?
– No la encontre -respondio el chico-, estaba que no me enteraba de nada, os lo acabo de decir.
Ella miro a Matthew pero no dijo nada. En el informe de la autopsia se decia que en la sangre de Harald se habian encontrado restos de extasis, de modo que en algun momento habia conseguido encontrarla.
– ?Puede ser que la hubiera comprado antes, esa misma noche? ?O que la encontrara en tu casa mientras tu dormias la mona?
– En la fiesta no habia tomado nada de extasis; eso es seguro. No estaba asi, yo conozco perfectamente los efectos. Tambien esta excluido que la encontrara en mi casa, porque la poli encontro las pirulas en mi trastero del sotano cuando hicieron el registro. Las habia escondido alli y tenia la llave en el bolsillo. Dificil que Harald hubiera ido al sotano a buscarla; dudo hasta que supiera que habia sotano. A lo mejor se fue a su casa y la cogio de alli. Se que tenia algunas, pero decia que no eran muy buenas. ?Porque preguntais tanto sobre eso?
– ?Estas seguro de que Harald no te rebusco en el bolsillo y cogio la llave? A lo mejor no lo recuerdas, y si lo recordaras ?nos lo dirias? -pregunto Matthew-. Intenta recordar. Estabas tumbado en el sofa y todo te daba vueltas, ?y entonces?
Hugi apreto los ojos y, a todas luces, hizo todos los esfuerzos posibles por rescatar aquel instante de la memoria. De pronto abrio los ojos y les miro extranado.
– Si, ya me acuerdo. En realidad yo no dije nada, pero Harald si que me dijo algo a mi. Se inclino sobre mi y me dijo algo en voz baja; recuerdo que tuve muchas ganas de responderle y pedirle que me esperara, pero no pude.
– ?Que? ?Que dijo? -pregunto Matthew impaciente.
El chico les miro con gesto de duda.
– A lo mejor me equivoco, pero recuerdo que dijo: «Duerme tranquilo, chiquillo. Ya tendras tiempo de alegrarte. Vine a Islandia en busca del infierno, y adivina: lo he encontrado».
Capitulo 14
– No seas idiota. -Marta Mist se puso la boquilla en los labios y dejo escapar una gran bocanada de humo. Sacudio la ceniza del cigarrillo a medio fumar y luego lo apago, harta ya-. Estas poniendo las cosas aun peor de lo que estan, y ni te imagines que le estas haciendo a nadie un favor con esto. -Miro, con el enfado en sus almendrados ojos verdes, al joven que estaba sentado, o, mas exactamente, repanchingado, en una silla al otro lado de la mesa, quien le devolvio una mirada del mismo estilo pero sin decir nada. Marta Mist se irguio y se paso los dedos delgados por el largo cabello rojizo-. Carino, no me mires asi. Estas en esto con nosotros, y no suenes con ponerte a hacer de repente el papel de ciudadano modelo lleno de remordimientos. -En busca de apoyo miro a su amiga, que estaba sentada a su lado. La muchacha rubia se contento con asentir con la cabeza, los ojos muy abiertos. Tenia el pelo rapado a lo chico, pero nadie la habria podido confundir con un hombre. Era menuda y muy delgada, con excepcion de sus abultados pechos. Vista desde detras habria podido ser un nino, sentada al lado de Marta Mist, que era de elevada estatura, y que aun no habia dicho la ultima palabra-. Es una memez de machos tan enorme que me dan ganas de vomitar. Achantarse cuando llega el momento de la verdad. -Volvio a reclinarse hacia atras en su silla, satisfecha consigo misma. Su amiga no se atrevia a mirarlos a ninguno de los dos, concentrada en su refresco.
– ?Por todos los dioses!-exclamo Dori pasandose los dedos por la garganta-. No estaria de mas que dejaras de repetir una y otra vez la misma estupidez. -Su rostro reflejaba su enfado, y cuando miro fijamente a Marta Mist, el labio superior se levanto involuntariamente mostrando los blancos dientes. Dejo de mirarla y aspiro una calada. Cuando dejo escapar el humo, el ataque de furia se le habia pasado, y anadio en un tono algo mas tranquilo-: Pero deberias alegrarte si fuera a la policia. ?No crees que estarias muerta de miedo en la carcel de mujeres? Todo mujeres. -Le sonrio burlon.
Marta Mist respondio en identico tono.
– Pues entonces podremos llamarnos e intercambiar historias bien bonitas. Tu seras de lo mas popular en Litla-Hraun, chiquitin mio, un chiquito tan lindo. -Le devolvio la sonrisa burlona.
– Ay, parad ya -dijo Briet por fin. Los otros no respondieron y se limitaron a mirarla extranados, asi que volvio a concentrarse en su vaso, ahora con las mejillas encendidas. Luego se la oyo refunfunar para si-: Pues lo que es yo, no tengo ningunas ganas de ir a la carcel de mujeres, y tampoco quiero que vayas tu a Litla-Hraun. -Levanto la vista y dirigio la mirada hacia Dori-. Todo esto me da un miedo espantoso.
Dori le dirigio una sonrisa carinosa. Le gustaba, en realidad mucho mas que eso: se daba perfecta cuenta de que estaba colado por ella… aunque aun no tenia claro si era algo mas que pura cuestion sexual.
– Nadie va a ir a la carcel. -Miro a Marta Mist-. Ya ves lo que has conseguido; meterle el miedo en el cuerpo a Briet con tus tonterias.
Marta Mist puso gesto de ofendida.
– ?Yo? ?Venga! Fuiste tu el que empezo a hablar de la carcel, no yo. -Dirigio una mirada a Briet, puso los ojos en blanco y suspiro-. ?Y a quien se le ocurrio venir aqui, en realidad?
Estaban en el Hotel 101, en la calle Hverfisgata, sentados en la sala de la chimenea en frente de la barra, donde estaba permitido fumar. Era un lugar que habia sido muy popular entre los amigos de Harald y ellos mismos, e iban alli constantemente mientras el estuvo, por asi decir, dirigiendo aquel peculiar grupito. Al perderlo era como si el local hubiera perdido su peculiar encanto.
Dori dejo caer la cabeza y la sacudio molesto.
– Por todos los dioses, Marta. Vamos a dejarlo. ?No podemos hablar como amigos? Pense que tu podrias ayudarme. Me parece horrible que Hugi tenga que estar alli metido. Tienes que ser capaz de entenderlo. -Levanto la vista sin mirarla a los ojos y alargo un brazo hacia la cajetilla de cigarrillos que estaba en el centro de la mesa-. Y me estoy volviendo loco con esta tension. ?Y cuando demonios va a ser el entierro?
Briet miro preocupada a Marta; saltaba a la vista que confiaba en que su amiga cambiara de rumbo, y su deseo se vio satisfecho. Marta Mist suspiro profundamente, pero abandono la arrogancia que habia caracterizado su comportamiento desde que se reunieron alli, un cuarto de hora antes.
– Ay, Dori. -Se inclino sobre la mesa y le cogio por la barbilla, obligandole a mirarla a los ojos-. ?No somos amigos? -El asintio, mohino-. Pues escuchame. No vas a ayudar a Hugi involucrandote tu en el asunto. -El la miro decidido y ella continuo con tranquilidad-. Piensalo. Por mucho que te atormentes no vas a cambiar su situacion asi. Lo unico que conseguiriamos es vernos metidos hasta el cuello. Eso sucedio mucho despues de que lo mataran. A la poli no le interesa. A ellos les interesa el momento de la muerte. Nada mas. -Le sonrio-. El entierro tendra que ser pronto, y entonces quedaras libre de todo. -Dori aparto la mirada y ella tuvo que levantarle la cabeza a la fuerza para que la mirase antes de continuar-. Yo no le mate, Dori. Y no estoy dispuesta a sacrificarme en el altar de esos remordimientos tuyos. Eso de ir a la policia es la peor idea que has tenido jamas. En cuanto digas las palabras «droga» y «alcohol», estaremos con la mierda hasta el cuello. ?Entiendes?
Dori la miro fijamente y asintio con la cabeza.
– Pero quiza… -No tuvo ocasion de acabar la frase. Marta Mist le dijo que se callara.
– Nada de quiza. Ahora escuchame tu a mi. Eres un chico listo, Dori. ?Crees que la Facultad de Medicina te seguiria abriendo las puertas si se supiera que tomas drogas, por no hablar de otras cosas? -Sacudio la cabeza, aparto la mirada de Dori y la dirigio a Briet, que observaba absorta lo que pasaba, lista a mostrarse de acuerdo con quien dijese la ultima palabra, como de costumbre. Marta Mist se volvio para mirar a Dori y dijo tan tranquila-: No te comportes como un nino pequeno. Como digo yo, lo unico que le interesa a la bofia es quien mato a Harald. Nada mas. -Hizo mucho enfasis en estas ultimas palabras, y las repitio para mayor seguridad-: Nada mas.
