– Se trata precisamente de una de las dudas que teniamos al principio, pero que conseguimos resolver - respondio el agente-. En los interrogatorios a los amigos de Harald, se averiguo que al parecer les habia comunicado esos datos a todos.

?ora le miro esceptica.

– ?Y quien puede creer tal cosa? ?Por que demonios iba a hacer algo semejante?

– Tengo entendido que habia pensado un numero rebuscadisimo. Y es que eligio el 0666, numero que para el parecia poseer especial poder demoniaco.

– En realidad era cosa de magia, no tiene nada que ver con el demonio -puntualizo Matthew. Enseguida cambio de tema, para evitar una larga discusion sobre la naturaleza de la magia-. Hay una cosa que quiza podria usted decirnos. Encontramos la impresion de un mensaje electronico de Harald, lo habia enviado a un tal «Mal». ?Averiguaron algo sobre este punto?

El policia le miro sin comprender.

– He de reconocer que no lo recuerdo. Repasamos una cantidad inmensa de documentos. Si lo desean, puedo revisar el asunto e informarles.

?ora le explico a grandes rasgos el mensaje, aunque estaba segura de que no les habria resultado demasiado revelador. Si hubieran sacado algo en limpio del mensaje, el policia seguramente se acordaria. Pero el agente prometio comprobar si habian hecho algo para localizar al receptor del mensaje, aunque no concedia demasiado interes a lo que Harald decia que habia encontrado.

– Sin duda tenia que ver con alguna chica a la que estuviera persiguiendo, o algo por el estilo -dijo-. Pero, cambiando de tema, ?piensan seguir con esto mucho tiempo? -Miro alternativamente a los dos.

– Todo el que consideremos necesario -respondio Matthew con gesto ambiguo-. Aun no estoy convencido de que hayan detenido al verdadero culpable… a pesar de todo lo que nos ha indicado. Naturalmente, podria estar equivocado.

El policia sonrio con desgana.

– Les estariamos agradecidos si nos permitieran seguir sus averiguaciones mientras la investigacion siga abierta. No queremos que se produzca un conflicto entre nosotros, de modo que lo mejor seria que pudieramos hablar de colaboracion.

?ora aprovecho la ocasion.

– Tenemos parte de los informes, pero nos faltan muchas cosas. Les envie una carta, que supongo les llegaria hoy por la manana, en la que solicitamos poder revisar todos los informes en beneficio de los familiares… ?Ve algun inconveniente?

El policia se encogio de hombros.

– En si, ninguno; pero no es responsabilidad mia. No es habitual este modo de proceder, pero no obstante imagino que se les concedera la autorizacion. Podia llevar cierto tiempo reunirlo todo. Naturalmente, lo intentaremos… -No continuo porque llamaron a la puerta-. Pase -dijo en voz alta, y la puerta se abrio. En el umbral habia una mujer policia joven, con una caja de carton en brazos. Por el borde asomaba un ordenador negro de sobremesa.

– Aqui esta el ordenador que pediste -dijo la joven, y entro. Dejo la caja sobre la mesa y saco de ella un papel metido en una funda de plastico transparente-. El monitor esta abajo, en recepcion; lo traen directamente del almacen, porque no lo necesitabamos para nada. En realidad es una tonteria llevarselo -le dijo al policia, muy envarada-. Casi convendria avisar a los que hacen estos registros domiciliarios de que aunque los documentos informaticos y otras cosas de esas formen parte de la documentacion, no es asi en sentido literal. Todo esta dentro del ordenador, que se puede utilizar con cualquier monitor. -Dio un golpecito sobre el aparato.

El policia no parecio demasiado contento con la joven y con que utilizara aquellos modos delante de ?ora y Matthew. La miro con ojos de reproche.

– Gracias por las aclaraciones. -Le quito la funda de plastico y extrajo de ella el documento-. Si no le importa firmar el recibo -le dijo a Matthew-. El resto de los documentos que se cogieron en el registro se encuentran tambien ahi.

– ?De que documentos se trata? -pregunto ?ora-. ?Por que no se devolvieron con los demas?

– Se trataba de efectos que preferimos estudiar mas detenidamente, una seleccion. En realidad no nos proporcionaron nada especial. No se si ustedes encontraran alli algo sustancioso, pero lo dudo. -Se puso en pie, anunciando asi que la conversacion habia llegado a su fin.

?ora y Matthew se levantaron de sus asientos y este cogio la caja en brazos despues de firmar la entrega.

– No olvide el monitor -dijo el policia, sonriendole a ?ora. Esta devolvio la sonrisa y le aseguro que se lo llevarian.

Fueron hacia el coche, ?ora con el monitor y Matthew con la caja. Ella cogio el monton de documentos antes de acomodarse en el asiento del copiloto. Paso la mirada por algunas paginas al azar mientras Matthew ponia el coche en marcha.

– ?Que demonios es esto? -dijo asombrada, y miro a Matthew.

Capitulo 16

?ora sostenia en la mano una funda para documentos de cuero ocre que habia sacado del monton de papeles. Esta estaba cerrada con unas cintas que desato para estudiar el contenido. El cuero conservaba una textura suave al tacto, como de guante, aunque probablemente tenia ya muchos anos. Por lo menos tenia sesenta anos, si significaba algo la marca que tenia impresa: NHG 1947. Pero fue el contenido, mas que la funda, la causa de su asombro.

– ?Pero que es esto? -pregunto, mirando extranada a Matthiew. Senalo unas cartas viejas que aparecieron al abrir la funda; unas cartas antiguas, para ser mas exactos, pues a juzgar por su aspecto y su escritura, eran mucho mas antiguas que su envoltura.

Matthew miro desconcertado la funda.

– ?Estaba eso en el monton de cosas de la caja?

– Si -respondio ?ora mientras iba levantando la parte superior de las cartas con la yema del dedo, para comprobar cuantas eran. Dio un respingo tremendo cuando Matthew vocifero algo incomprensible y le arrebato la funda.

– ?Estas loca? -exclamo muy alterado, cerro la carpeta y puso un elastico ademas de las cintas. Lo hizo con bastantes dificultades, porque el volante le entorpecia los movimientos y por el escaso espacio disponible en el asiento delantero.

?ora no sabia a que venia aquello y se limito a seguir en silencio las manipulaciones. Cuando el tuvo bien cerrada la funda, la deposito cuidadosamente en el asiento trasero. Luego se despojo del abrigo y lo coloco encima de la funda de modo que la carpeta quedara bien cubierta sin asomar por debajo.

– ?No convendria mover el coche? -pregunto ?ora para romper el silencio. El se levanto a medias del asiento y se asomo fuera para mirar la calle.

Agarro el volante con las dos manos y resoplo.

– Perdona el arrebato. No me esperaba para nada ver aqui estos documentos, en una simple caja de carton de la policia. -Llego a la calle y siguieron.

– ?Y que son esas cosas, si me esta permitido preguntar? -inquirio ?ora.

– Son unas cartas antiquisimas, pertenecientes a la coleccion del abuelo de Harald, algunas de sus piezas mas valiosas. En realidad, no son ni siquiera tasables, y es absolutamente incomprensible que Harald se las trajera a Islandia. Estoy convencido de que la compania aseguradora sigue convencida de que estan en la caja fuerte del banco, como estaba estipulado. -Matthew coloco el espejo retrovisor para no perder de vista aquel valioso cargamento-. Las escribio un aristocrata de Innsbruck en el ano 1485. Las misivas tratan de la campana de Heinrich Kramer contra las brujas de la ciudad, antes de que las cazas de brujas estuvieran tan generalizadas como llegarian a estarlo mas tarde.

– ?Y quien era ese Heinrich Kramer? -?ora tuvo la sensacion de conocer aquel nombre, pero no podia recordar exactamente quien era.

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