– Uno de los autores del Martillo de las brujas, que era una especie de manual para la caza de brujas -respondio Matthew-. Era magistrado jefe del tribunal de la inquisicion en los territorios que, hoy en dia, pertenecen a Alemania en su mayor parte; sin duda una persona poco recomendable, que, entre otras cosas, tenia especial aversion a las mujeres. Ademas de ocuparse de las imaginarias hechiceras, dedico sus esfuerzos a la lucha contra judios y herejes, y en realidad contra casi todos los grupos de gente que no estaban en condiciones de defenderse.

?ora recordo el compendio que encontro en la red.

– Si, es cierto. -Y entonces anadio, intrigada-: ?Estas cartas tratan de el?

– Si-respondio M.uiliew-. Fue a Innsbruck. Ese individuo. Pero no vencio. En realidad, se marcho… puso en marcha una investigacion caracterizada por la violencia y por un uso desenfrenado de la tortura, y las sospechosas, unas cincuenta y siete mujeres, no obtuvieron los beneficios de la defensa legal, que nunca se concedia durante la instruccion, la llevasen los clerigos o las autoridades laicas. Kramer llego hasta tal punto de rigurosidad cuando tenia que verselas con las actividades sexuales de aquellas supuestas brujas, que el obispo se escandalizo y acabo expulsandole de la ciudad. Las mujeres que habia tenido encarceladas fueron liberadas inmediatamente despues, pero para entonces se hallaban ya en un estado incalificable, a causa de las constantes torturas. Las cartas hablan de su maltrato a la esposa del escritor de las cartas. Como es facil imaginar, no es una lectura muy divertida.

– ?Y a quien estaban dirigidas en realidad? -pregunto ?ora.

– Todas las cartas estan dirigidas al obispo de Brixen, Georg II Gosler. El mismo obispo que acabo por expulsar de la ciudad a Kramer. Desconozco si las misivas tuvieron algun papel en ello.

– ?Como se hizo con ellas el abuelo de Harald?

Matthew se encogio de hombros.

– En la Alemania de posguerra se puso en venta toda clase de cosas. La familia Guntlieb se las organizo de tal modo que el banco no sufrio perdidas por la devaluacion que trajo consigo la guerra y que arruino a casi todo el mundo. No es un banco corriente: la gente normal no tiene cuentas en el, nunca las ha tenido. Por muchos motivos, hay que agradecer al abuelo de Harald que los principales socios no se quedaran en la ruina en aquellos anos. Fue suficientemente despierto para darse cuenta del cariz que estaban tomando las cosas… y por eso pudo poner a salvo los fondos sin que se los arrebataran. Asi se encontro en una magnifica situacion para hacerse con diversas cosas cuando empezaron a cambiar las circunstancias.

– ?Pero de quien eran las cartas para que pudiese venderlas? Las cartas del siglo XV no son cosas que la gente conserve durante tantisimos anos para luego darles un puntapie en cuanto humean las ruinas a su alrededor.

Matthew se encogio de hombros.

– No tengo ni idea. Estas cartas no estan catalogadas en ningun sitio, ni se dispone de fuente alguna sobre ellas… de modo que podrian ser falsificaciones. Muy buenas falsificaciones, si se diera el caso. El abuelo de Harald no podia explicar la compra en detalle. Las iniciales de la funda son suyas: Niklas Harald Guntlieb, de modo que no dicen nada sobre su anterior dueno. En realidad, sospecho que fueron robadas a la Iglesia en algun momento. - Matthew conducia por Snorrabraut y puso el intermitente para cambiar de carril. Se dirigian a Bergsta?astr?ti, habian acordado que lo mejor seria llevar alli el ordenador. Para eso tenian que girar a la derecha, pero estaban en el carril izquierdo. Nadie le cedia el paso a Matthew; parecia como si los otros conductores hubieran decidido impedir por todos los medios aquel cambio de direccion y quisieran obligarle a continuar hasta Fossvogur-. ?Pero que quereis? -farfullo, dirigiendose a los otros conductores.

– Cambia de carril, sin mas -dijo ?ora, acostumbrada a esa forma de conducir. -Sus propios coches les interesan mas que adonde quieras ir tu.

Matthew se lanzo y se llevo un gran susto por el tremendo bocinazo de un automovil que se vio obligado a esquivar.

– Jamas me acostumbrare a conducir aqui -dijo asombrado.

?ora se limito a sonreir.

– Pero ?que se decia en las cartas… que le paso a la mujer?

– La torturaron -respondio Matthew-. De forma atroz.

– No me hago a la idea de que se pueda torturar de ninguna otra forma -dijo ?ora, que esperaba una explicacion mas detallada-. ?Que le hicieron?

– El autor de la carta contaba que las manos y un pie habian quedado inutilizados al oprimirlos en una bota de hierro. Ademas le cortaron las dos orejas. Sin duda hubo mas cosas, pero que no llegaron al papel. Cortes y cosas de esas. -Matthew aparto la vista de la calle por un instante y la dirigio a ?ora-. Recuerdo que la conclusion del autor en una de las ultimas cartas era algo de este estilo: «Ved que el mal no se halla en los despojos de mi amada, una mujer joven e inocente. Habita en aquellos que pretenden acusarla».

– Dios mio santisimo -exclamo ?ora, que no pudo evitar un estremecimiento-. Si que lo recuerdas bien.

– Uno no olvida tan facilmente lo que sale alli -respondio el con voz seca-. Naturalmente que eso no es lo unico que se cuenta en las cartas. Hay toda clase de argumentos para conseguir su liberacion, desde razones legales hasta lo que se puede llamar amenazas puras y simples. El hombre se encontraba en una situacion espantosa: amaba a su esposa mas que a su propia vida, pues se trataba de una muchacha bellisima, si damos credito a lo que se dice en las cartas. No llevaban mucho tiempo casados.

– ?Pudo ir a verla a la prision? ?No escribio las cartas mientras ella seguia aun bajo arresto? -pregunto ?ora.

– No y si -respondio Matthew-. No: no le autorizaron a verla, pero uno de los guardianes observo el lamentable estado en que se encontraba la mujer y transmitio mensajes de uno a otro… mensajes que fueron haciendose cada vez mas desgarradores y desesperanzados, segun las cartas. Por lo que respecta a la ultima pregunta, todas las cartas, menos una, fueron escritas mientras ella estaba encarcelada y el esposo intentaba liberarla. De modo que de todas las cartas, solo una esta escrita despues de la liberacion de la mujer. Y es esa misiva la que muestra la dureza del destino de aquellas personas, un destino que hariamos bien en recordar cuando nos enfurecemos por las dificultades a las que nos enfrentamos nosotros mismos.

– ?Y por que? -pregunto ?ora, que, en realidad, no queria escuchar la respuesta.

– Tienes que recordar que en esa epoca la medicina no se parecia lo mas minimo a la que conocemos hoy dia, en realidad no era mas que charlataneria. Puedes imaginarte perfectamente los sufrimientos que habian de padecer enfermos y heridos, por no hablar del sufrimiento psicologico de una mujer joven que habia sido la nina de los ojos de todos los hombres y que, entre otras cosas, era admirada por su belleza fisica. Cuando la liberaron, uno de sus pies y todos los dedos de sus manos estaban pulverizados. El cuerpo cubierto de cicatrices de las cuchilladas que le habian infligido en busca de lugares por los que no sangrara, y otras cosas que se insinuan pero no se explican. ?Que harias tu? -Matthew volvio a mirar a ?ora.

– ?Tenia hijos? -pregunto ?ora. Involuntariamente, su mano derecha se alzo hacia la oreja… nunca se habia dado cuenta cabal de la importancia que tenia para ella la apariencia fisica.

– No -respondio el.

– Entonces se suicido -dijo ella sin pensarselo dos veces-. Por los hijos se pueden aguantar torturas y dolores, pero no por muchas otras cosas.

– Bingo -exclamo Matthew-. Vivian en unas tierras propias junto a un riachuelo, y fue cojeando hasta alli una noche, al poco de volver a casa, y se arrojo al agua. Si hubiese estado en mejores condiciones, quiza habria podido decidirse por la vida, pero vestida con los gruesos ropajes que se usaban en aquella epoca, seria incapaz de hacer nada, teniendo las manos y un pie inutilizados.

– ?Y el que hizo… lo decia en la carta? -pregunto ?ora, procurando apartar de su mente cualquier pensamiento sobre aquella joven.

– Si, en realidad en la carta dice que le ha arrebatado al inquisitor Kramer lo mas valioso que habia en su vida, del mismo modo que este le habia despojado a el de lo mas valioso de su propia vida… y que ya estaba en el largo camino hacia la perdicion -res pondio Matthew-. La historia ignora que fue de la venganza, o a que demonios se refieren esas palabras. Las fuentes contemporaneas no proporcionan detalles mas precisos. Luego le dice al obispo que puede dormir tranquilo: que no atendio a tiempo su ruego, como conviene a un siervo de Dios. Cita luego algo del Antiguo Testamento… que, como sabes, trata de todo menos de perdon. No puedo explicarlo muy bien, pero en esas palabras finales se escondia una especie de amenaza que ignoro si cumplio… el obispo murio varios anos despues. Bien puede ser que se deshiciese el mismo de las cartas, pues no

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