para comprender que la rebeldia de los jovenes puede adoptar imagenes muy distintas.

Era demasiado eso de comparar a Harald con los Beatles.

– Pues a mi no se me habia ocurrido ver asi las cosas. -Dirigio a Gunnar una sonrisa de foto-. Pero claro, yo no le conocia personalmente.

– Usted dijo que era abogada; ?que le ha encargado la familia de Harald? ?Los asuntos de la herencia? Lo que hay en estas paredes tiene un valor en absoluto escaso.

– No, no tiene nada que ver con eso -respondio ella-. Estamos revisando la investigacion del crimen: la familia no esta del todo satisfecha con los informes de la policia.

Gunnar se quedo mirandola, perplejo. La nuez subio y bajo por su garganta.

– ?Que quiere decir? ?No han encontrado ya al asesino, el vendedor de drogas?

?ora se encogio de hombros.

– Consideramos que hay algunas cosas que hacen pensar que el asesino no fue el. -Percibio por varios indicios que Gunnar no se alegraba demasiado de oir la noticia. Anadio-: Todo acabara por saberse. Quiza estemos equivocados nosotros… o quiza no.

– Tal vez no sea asunto mio, pero ?que es lo que apunta a la inocencia de ese hombre? ?Saben ustedes algo que la policia ignora?

– No estamos ocultando informacion a la policia, si eso es lo que quiere usted insinuar -replico ?ora, molesta-. Sencillamente, no estamos satisfechos con sus conclusiones en algunas cuestiones de peso.

Gunnar suspiro.

– Perdone; no puedo estar del todo sereno cuando se trata de este caso. La verdad, me gustaria que todo esto acabase de una vez. Para mi ha sido terriblemente dificil, y encima ha salpicado a la facultad.

– Lo comprendo -dijo ?ora-. Pero no se trata de acusar a la persona equivocada, por mucho que el asunto haya salpicado a la facultad… ?verdad?

Gunnar se recompuso y se apresuro a contestar:

– No, no, no. Claro que no. Uno tendria que dejar de pensar solo en sus propios intereses, todo tiene limites. No me malinterprete.

– Y cambiando de tema, ?por que vino usted aqui? -pregunto ella. No sabia que era lo que retenia a Matthew.

Gunnar aparto su mirada de ?ora y contemplo uno de los cuadros.

– Realmente esperaba poder ponerme en contacto con alguien que atendiese las cosas de Harald. Parece que lo consegui.

– ?Porque?

– Cuando Harald fue asesinado, acababa de… como expresarlo… bueno, acababa de recibir en prestamo un documento de la universidad que no ha sido devuelto. Estoy buscandolo. -Gunnar no apartaba la mirada del cuadro.

– ?De que documento se trata? -pregunto ?ora-. Aqui hay muchos.

– Es una carta antigua dirigida al obispo de Roskilde, del siglo XVI. La tenemos en prestamo de Dinamarca y por eso es importantisimo que no se nos despiste.

– Suena bastante serio -dijo la abogada-. ?Por que no informo a la policia? Sin duda habrian podido encontrar el documento ese.

– No se ha sabido hasta ahora… yo no tenia ni idea del tema cuando me interrogaron; si no, les habria pedido que me devolvieran el documento. Al venir aqui, tenia la esperanza de que me permitieran buscarlo sin necesidad de alertar a la policia, a fin de solucionar de forma sencilla un problema grave. No tengo especiales deseos de dar mas explicaciones. Es algo que la experiencia ha ido en ensenandome a lo largo de la vida. Esto no tiene ninguna relacion con el asesinato, eso puedo prometerselo.

– Quiza no -dijo ?ora-. Pero, desgraciadamente, no hemos encontrado esa carta. Claro que no hemos concluido la inspeccion de todos los documentos de Harald. Es posible que aparezca durante la busqueda.

Matthew aparecio a toda prisa con unos papeles en la mano y se sento en el precioso sofa. Con un amplio gesto de la mano les indico que hicieran lo mismo. ?ora se instalo en el sillon y Gunnar se dirigio al otro sofa, que estaba justo delante del de Matthew, y tomo asiento alli. ?ora explico a Matthew lo que el decano habia ido a hacer alli, y aquel se limito a repetir las palabras que ?ora acababa de pronunciar: no habia encontrado el documento, pero eso no significaba de modo definitivo que no pudiera estar alli. Dicho eso, puso los papeles sobre la mesita. Se dirigio entonces a Gunnar.

– Usted estaba encargado de supervisar la investigacion de Harald, ?me equivoco?

– No y si, mas o menos -respondio Gunnar, cauteloso.

– ?Que quiere decir eso? -pregunto Matthew con hosquedad-. ?No se encarga cada cual de unos alumnos a la hora de escribir la tesis?

– Si, si, claro que si -se apresuro a decir el profesor-. Pero es que el no habia llegado aun al punto en que revisa el trabajo un representante de la facultad. Solo me referia a eso. Se habia hecho cargo de el ?orbjorn Olafsson. Yo lo seguia desde lejos, si se puede expresar de ese modo.

– Comprendo. Pero a pesar de todo supongo que habria presentado algun borrador, o una idea del tema de investigacion, ?o no?

– Si, si. Entrego un resumen… si recuerdo bien, se hizo al principio de su primer semestre en la facultad. Revisamos el tema y estuvimos de acuerdo a grandes rasgos, y luego ?orbjorn dio los siguientes pasos. El tema entraba en su campo.

– ?De que trataba la tesis? -pregunto ?ora.

– Una comparacion de la persecucion de brujas en Islandia y otras partes de Europa, especialmente en los territorios que ahora conocemos como Alemania. La plaga alcanzo alli su maxima virulencia, si se puede decir asi. Harald ya habia trabajado en una investigacion relacionada con las brujas… con ocasion de su tesina de Historia en la Universidad de Munich.

Matthew asintio con la cabeza, pensativo.

– ?Me equivoco en que la quema de brujas en Islandia tuvo lugar durante el siglo XVII?

– Fue entonces, si. En realidad hay algunas fuentes sobre personas condenadas por brujeria antes de esa epoca, pero la caza de brujas propiamente dicha no comienza hasta ese siglo. La primera quema conocida tuvo lugar en el ano 1625.

– Si, eso tenia entendido -dijo Matthew, que parecia confuso. Extendio los documentos que habia puesto sobre la mesita-. Curiosamente, entre los papeles de Harald encuentro muy pocas cosas sobre la quema de brujas en Islandia, y no comprendo por que estaba tan interesado en sucesos que tuvieron lugar con anterioridad. Quiza pueda usted ilustrarme, tal vez pueda ver usted alguna relacion historica que nosotros ignoramos.

– ?A que sucesos se refiere? -pregunto Gunnar, inclinandose sobre los papeles, que eran articulos impresos y fotocopiados.

Mientras el decano examinaba por encima los papeles, Matthew iba enumerandolos:

– Erupcion del Hekla, ano 1510; peste en Dinamarca, hacia 1500; Reforma protestante, ano 1550; cuevas de monjes irlandeses antes de la colonizacion de Islandia y cosas por el estilo. Por lo que a mi respecta no veo relacion, pero claro, no soy historiador.

Gunnar siguio repasando los papeles. Despues de considerar el contenido de todos los documentos, tomo por fin la palabra.

– Pues resulta que todo esto no tiene una relacion directa con la tesis. Harald podria haberse hecho con estos articulos para otras asignaturas en las que estaba matriculado. Naturalmente, he de reconocer que la colonizacion de Islandia es mi tema de especialidad, y Harald no asistia a mis clases, lo que quiza habria podido explicar este articulo sobre los monjes irlandeses. A pesar de todo, la conclusion que puedo sacar es que estas cosas estan relacionadas con los estudios que seguia mientras escribia la tesis.

Matthew miro secamente a Gunnar.

– No, ese no es el asunto. La mayor parte de estas cosas procede de una carpeta titulada Malleus… supongo que el nombre le es conocido. -Matthew senalo unas perforaciones en el margen de las paginas-. Yo saque la conclusion de que habia reunido estas cosas por su investigacion en relacion con la brujeria.

– Si, claro que me suena ese nombre… ?no podia haber puesto todo eso en una carpeta vieja sin quitar el titulo antiguo? -pregunto Gunnar.

– Sin duda -respondio Matthew-. Pero, por algun motivo, creo que no fue asi.

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