El profesor volvio a mirar el monton de papeles.
– Tengo que confesar que no es nada obvio. Lo unico que saco a primera vista es cierta relacion con la Reforma protestante… en cierto modo es un antecedente de la caza de brujas, igual que en otras muchas partes de Europa. Las creencias se modificaron y la gente sufrio una especie de crisis de fe por tantos cambios. Por lo que se refiere a la erupcion del Hekla y a la peste, Harald estaria comprobando la relacion entre las persecuciones y el escenario economico del momento. Los fenomenos naturales y las enfermedades tuvieron gran influencia en la epoca. Claro que hay otras erupciones, por ejemplo la del Hekla en 1636 y otras epidemias mas proximas en el tiempo de las persecuciones, y habria sido mas normal estudiar esas en vez de las que se discuten en estos articulos. -Dio un golpecito sobre el monton de papeles.
– ?De modo que esto no es algo que discutiera con usted o con ese ?orbjorn en las reuniones para hablar de la tesis? -pregunto ?ora.
– No, conmigo no. Pero tampoco ?orbjorn recuerda algo asi de las reuniones que tuvo con Harald en mi ausencia -respondio Gunnar, que anadio enseguida-: Como les he dicho, el tema de tesis de Harald estaba en fase de desarrollo. Sus principales puntos parecian estar cambiando: ciertamente le indico a ?orbjorn que incluso le interesaban mas los efectos de la Reforma que las quemas de brujas, aunque no habia avanzado aun mucho en esa linea cuando lo mataron.
– ?Y eso es normal? -pregunto ella-. ?Es normal cambiar asi de opinion?
Gunnar asintio.
– Si, es muy habitual. La gente se pone en marcha, llena de interes, luego ve que el tema no es tan atractivo como pensaba al principio y opta por otro asunto. Ademas, tenemos una larga lista de temas interesantes de investigacion que podemos ofrecer a nuestros alumnos cuando se quedan sin ideas.
– A juzgar por la pasion de Harald por los asuntos de magia en general -dijo Matthew, senalando las paredes del salon para dar mas peso a sus palabras-, pasion que le acompanaba desde una edad muy temprana, me parece mas que dudoso que la Reforma llegase a resultarle mas interesante todavia.
– Harald era catolico, como sin duda saben ustedes -respondio Gunnar, y sus dos interlocutores asintieron con la cabeza a] mismo tiempo-. Lo que le atraia era, sobre todo, que con el luteranismo, aqui en Islandia, hacia 1550, empeoraron las condiciones de vida de la gente, especialmente las de las clases mas desfavorecidas. La Iglesia catolica conservo todas sus propiedades en el pais, pero con la Reforma propiedades y tierras eclesiales fueron a parar al rey de Dinamarca y con ello el pais sufrio un serio empobrecimiento. Ademas, la Iglesia catolica practicaba la caridad, proporcionando a los mas necesitados albergue y comida. Todo eso se acabo al llegar el luteranismo. Esto le parecio a Harald de lo mas interesante, pues la Iglesia catolica no suele verse nunca a esa luz. Tambien estaba entusiasmado con que los clerigos y obispos catolicos pudiesen tener concubinas e hijos… lo que no era el caso en otros obispados de Europa de esa epoca, y en realidad ahora tampoco.
Matthew no parecia convencido.
– Si, quiza. ?No puede ser que sus reuniones con ese tal ?orbjorn no entraran en el fondo de su investigacion? ?Que Harald estuviera trabajando en algo que ?orbjorn, y quiza tambien usted, pudieran ignorar?
– De eso no tengo ni idea, como se puede imaginar -respondio el decano-. Pero cuanto menos, no era esa la sensacion que tuve en su momento. Mas no puedo decirles. Naturalmente, podia haber estado mirando toda clase de cosas sin que yo me enterase… yo no seguia todos sus pasos, no se espera de mi nada por el estilo. Los alumnos de la maestria van mucho a su aire y trabajan de forma muy independiente. Pero calculo que esto podran hablarlo con ?orbjorn, si quieren mas detalles sobre el tema. Yo puedo asistir tambien a la reunion, si lo desean.
Matthew miro a ?ora, que asintio con la cabeza para mostrar su conformidad.
– Pues si, gracias, aceptamos la idea-dijo Matthew-. En cuanto sepa usted cuando tiene ?orbjorn un rato libre, puede telefonearme. Tambien si recuerda cualquier cosa que pudiera ser importante. -Le entrego a Gunnar su tarjeta.
?ora saco tambien su tarjeta del bolso y se la dio.
– Y miraremos si la carta que esta buscando se encuentra entre los papeles que tenemos ahora entre manos.
– Me encantaria; es una autentica complicacion para la facultad, y lo ultimo que querria es dar la carta por perdida. Desgraciadamente no llevo mi tarjeta encima, pero me pueden localizar facilmente en el telefono del despacho. -Se puso en pie.
– Acerca de los amigos de Harald -dijo Matthew-, ?podria ponernos en contacto con ellos? Querriamos poder hablar con quienes mejor le conocian; quiza puedan arrojar alguna luz sobre el caso y contarnos en que andaba metido Harald. Intentamos contactar con algunos de ellos esta manana, pero se niegan a hablar con nosotros.
– Supongo que se refiere a los jovenes que formaban parte de esa asociacion suya -dijo Gunnar-. Pues si, podria hacerlo. La asociacion tiene su sede en nuestra facultad y de vez en cuando me cruzo con alguno de ellos. En realidad, tenia la esperanza de que la asociacion se desbandara con la desaparicion de Harald. No me parecia que redundara demasiado en beneficio de la reputacion de la facultad, y en consecuencia no me hacia ninguna gracia prestarles apoyo con la cesion de la sede. Pero las cosas no las decido yo solo, asi que tengo que acatar la decision. Puedo reunirme con los dos alumnos nuestros que participan en la asociacion. Ellos podrian ponerles a ustedes en contacto con otros estudiantes que tenian trato con Harald.
– Le estariamos muy agradecidos. -?ora le sonrio-. ?Por que le desagrada tanto esa asociacion?
Gunnar parecio pensar que contestacion darles.
– Fue como hace medio ano o asi. Yo estaba convencido, y sigo estandolo, de que estaba relacionado con la asociacion, pero no pude demostrarlo. Por desgracia.
– ?Que sucedio? -pregunto Matthew.
– No se si deberia hablar mucho de ello -dijo el decano, buscando con cuidado las palabras-. El asunto se silencio y no se le dio la publicidad debida.
– ?El que? -preguntaron Matthew y ?ora al unisono.
Gunnar se agito, incomodo.
– Encontramos un dedo.
– ?Un dedo? -Otra vez coincidieron Matthew y ?ora, ahora en su asombro.
– Si, una de las mujeres de la limpieza encontro un dedo justo delante del local de la asociacion. Aun tengo en los oidos el chillido que pego la buena mujer. Enviamos el dedo para que lo investigaran
– ?No se informo a la policia? -pregunto ?ora, desconcertada.
Gunnar se ruborizo.
– Me encantaria poder responderles que si, pero como nosotros mismos nos enfrascamos en investigar el origen del dedo y motivo por el que estaba dentro de nuestra facultad, nos parecio poco prudente darle publicidad al asunto, tanto tiempo despues de que apareciese, ya comprenden. Y ademas llegaron las vacaciones de verano y esas cosas.
?ora no creyo que las vacaciones de verano tuvieran mucho que ver. Podian dar gracias, quiza, de que no hubiera nadie con permiso de maternidad cuando aparecio el cadaver de Harald. O de que la Facultad de Historia no hubiese decidido investigar el asesinato por su cuenta.
– Pues vaya.
– ?Y que hicieron con el dedo? -pregunto Matthew.
– Mmmm, pues nos deshicimos de el -farfullo Gunnar. El rubor le subio por las mejillas y alcanzo la raiz de los cabellos-. Pero esta claro que eso no tiene ninguna relacion con el crimen, de ahi que no hubiese motivo para ir a soltarle ese desdichado incidente a la policia. Tenian otras cosas en que pensar.
– Pues vaya -repitio ?ora. Un dedo, ojos, una carta sobre orejas cortadas… ?que sera lo siguiente?
Capitulo 18
