Se congelaran tus pies,

No hallaras nunca paz

Ni consuelo.

Arde para siempre

Que se pudra tu cabello

Que se rajen tus ropas

A menos que con todas tus fuerzas

Ansies mi compania

?ora levanto la mirada, asombrada por lo que acababa de leer… el poema era extranisimo. Miro a Matthew.

– Desgraciadamente no lo conozco. ?Quien puede haber escrito una cosa asi?

– Te juro que no lo se -respondio Matthew-. Era aun mas repugnante en el original, estaba escrito sobre una piel… una piel de cordero. Solo un enfermo es capaz de hacerle algo asi a la madre de un hombre muerto.

– ?Por que a la madre? ?La carta no estaba dirigida tambien al padre?

– Habia mas, pero estaba en aleman. No lo anote pero recuerdo mas o menos el contenido.

– ?Que decia? -pregunto ella.

– Era un texto breve… algo de este estilo: Mama, espero que te gusten el poema y el regalo. Tu hijo Harri. La palabra «hijo» estaba subrayada dos veces.

?ora miro a Matthew.

– ?Que regalo? ?Habia algo mas, aparte de la carta?

– No, al menos segun me dijeron los senores Guntlieb, y les creo. Se quedaron anonadados cuando aparecio esto, y no estaban en condiciones de mentir de forma convincente.

– ?Por que esta firmado como Harri? ?Se quedaria sin tinta el autor de la carta?

– No, Harri es como le llamaba su hermano mayor cuando eran pequenos. Muy poca gente sabe de ese nombre… es uno de los motivos por los que la carta produjo tanto efecto a su madre.

?ora miro a Matthew.

– ?Su madre se portaba mal con el? ?Es eso? -De pronto ha bia recordado las fotos de un muchacho triste y apartado.

Matthew tardo en responder. Cuando empezo a hablar lo hizo eligiendo las palabras muy cuidadosamente, procurando expresar exactamente lo que queria decir… pues se trataba de comentar asuntos intimos de sus jefes, a los que respetaba en grado sumo.

– Juro que no lo se. Pero era como si su madre le evitase. Aunque, eso si, estoy seguro de que si sus relaciones hubieran sido normales, ella habria remitido la carta a la policia islandesa. Era mas que evidente que la carta habia alcanzado su punto debil. -Permanecio en silencio por un momento y miro pensativo a ?ora antes de continuar-. Me pidio que te dijera que le gustaria hablar contigo. De madre a madre.

– ?Conmigo? -?ora se quedo estupefacta-. ?Para que? ?Para excusar algun comportamiento extrano hacia su hijo?

– Eso no lo dijo -respondio Matthew-. Solamente me hizo saber que le gustaria hablar contigo, aunque no especifico de que. Lo unico que buscaba era sentirse mejor.

?ora no contesto nada. Naturalmente que hablaria con aquella mujer si se lo pedia, pero dificilmente podria consolar a una mujer que habia sufrido la perdida de un hijo.

– No comprendo el objetivo de la carta -dijo para cambiar de tema.

– Yo tampoco -respondio Matthew de inmediato-. Es una aberracion tal hacer creer que lo ha enviado Harald en persona, que estoy convencido de que el asesino tiene que estar completamente desequilibrado.

Ella miro fijamente el papel.

– ?Puede ser que quien la escribiera hubiese querido dejar bien claro que Harald estaba muerto y queria acusar a su madre?

– ?Para que? -pregunto el-. ?A quien puede beneficiar torturarla de ese modo?

– A Harald, naturalmente, pero estaba muerto-dijo ?ora-. Quiza a su hermana… ?puede ser que la madre tambien se portase mal con ella?

– No -respondio Matthew-. No se portaba mal con ella… eso puedo jurarlo. Es la nina de los ojos de su padre y de su madre.

– ?Y a quien beneficiaria, entonces? -pregunto desalentada.

– A Hugi desde luego que no. A menos que haya estado compinchado con alguien.

– Una lastima no haber sabido de la sangre de sus ropas antes de hablar con el esta manana. -?ora miro el reloj-. Quiza logre que me permitan hablar con el por telefono. -Marco el 118 y le informaron del numero de la prision de Litla-Hraun. El supervisor de guardia la autorizo a hablar con Hugi, con la condicion de que la conversacion fuera breve. Espero impaciente durante varios minutos mientras sonaba una version electronica de Para Elisa, hasta que se oyo en el auricular la voz jadeante de Hugi.

– Diga.

– Hola, buenas tardes, Hugi. Soy ?ora Gu?mundsdottir, la de esta manana. No te voy a retener mucho rato. Queria preguntarte por la sangre que se hallo en tu ropa. ?Tienes alguna explicacion?

– Esa mierda -suspiro el preso-. Ya me interrogo la policia sobre eso. No tenia ni idea de que camiseta manchada de sangre estaban hablando, y les explique lo de la sangre en mis ropas por lo de esa noche.

– ?Que paso? -pregunto ella.

– Harald y yo entramos en el bano a esnifar un poco durante la fiesta. Le salio sangre por la nariz y me cayo a mi encima. Era un vater minusculo.

– ?Y no pudiste hacer que lo confirmasen los testigos? -pregunto ?ora-. ?El resto de la gente de la fiesta no se acordaba… de que saliste del bano cubierto de manchas de sangre?

– Hombre, no estaba cubierto de manchas de sangre. Ademas, todos estaban borrachos y colocados. Nadie se fijo en mi. No creo que nadie se diera cuenta.

«Menuda estupidez», penso ?ora.

– Pero eso de la camiseta con sangre en tu armario… ?sabes algo de como llego alli?

– Ni idea. -Se produjo un breve silencio, y entonces anadio-. Imagino que seria la poli quien la puso alli. Yo no mate a Harald ni limpie ninguna sangre con una camiseta. Ni siquiera se si la camiseta es mia o de quien. Nunca me dejaron verla.

– Son acusaciones serias, Hugi, y te tengo que advertir de que la policia no hace ese tipo de cosas. Tiene que existir alguna otra explicacion, si es cierto lo que me estas contando. -Despues se despidieron y ella le explico la conversacion a Matthew.

– Bueno, pero tiene una explicacion a medias -dijo este-. Tendremos que comprobar con los demas asistentes a la fiesta si recuerdan algo de la hemorragia nasal.

– Si -convino ?ora con pocas esperanzas de que aquello pudiera proporcionar resultado alguno-. Pero aunque lo hagan, seguira faltando una explicacion para la camiseta del armario.

«Ping», se oyo un sonido procedente del ordenador, y los dos miraron a la pantalla al mismo tiempo. «Tienes un email» aparecio en un recuadro en la esquina inferior derecha. ?ora cogio el raton e hizo clic en la imagen de un pequeno sobre.

Aparecio un mensaje de correo: el remitente era Mal.

Capitulo 19

Hola, difunto Harald

?Que esta pasando? Me ha llegado un mensaje de alguien que dice ser policia de Islandia, y otra de una especie de picapleitos (?ora no pudo evitar una sensacion de irritacion… pese a que en el ejercicio de la abogacia la habian llamado de todo). Segun esos gilipollas estas muerto… a lo mejor si, a lo mejor no. Escribeme una linea… esto es un poquitin fastidioso.

Saludos

Mal

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