– Es la camiseta que llevaba Hugi. Se salpico de sangre y se la quito. La utilice yo para limpiar el suelo despues de la operacion. -Miro a ?ora, avergonzado-. No se lo quise contar a Hugi. Me limite a meter la camiseta en un armario. Hugi no mato a Harald.
– ?Quien fue entonces? -pregunto ?ora-. Alguien lo hizo, y preveo que por lo menos Hugi sera juzgado por ello y tus amigos tambien, por profanacion de un cadaver, si no es por algo peor.
– Briet -dijo Halldor de repente-. Creo que lo mato Briet.
?ora reflexiono un momento. Briet. Era la chica menuda de pecho grande.
– ?Por que lo dices? -pregunto con tranquilidad.
– Venga -respondio Dori debilmente.
– No, dimelo. Tiene que haber algo para que la nombres en primer lugar. ?Por que ella? -inquirio con determinacion.
– Pues eso. Desaparecio de uno de los bares cuando estabamos en el centro. Dijo que no nos encontraba, pero seguimos todo el rato en el mismo sitio… por lo menos los demas.
– Eso no es suficiente -respondio ?ora. Preferio no preguntar por que no le habian dicho nada de eso a la policia. Segun sus declaraciones, todos habian estado juntos todo el tiempo, mas o menos.
– La cucharilla -dijo Halldor en voz baja-. Era ella quien tenia que librarse de la cucharilla, pero no lo hizo. Puede haber sido tan idiota como para dejarla en ese cajon donde dice la policia que la han encontrado… no lo creo. Marta Mist se ocupo del cuchillo, y ese si que ha desaparecido. Pero la cucharilla aparecio precisamente ahora, de repente. Me parece que algo no cuadra.
– ?Por que iba a meterlo alli otra vez? No suena demasiado logico.
– Queria causarme poblemas. Nunca cogio la cuchara con las manos desnudas, como yo. Ella llevaba guantes. Esta enfadada conmigo porque ya no quiero seguir con ella. No se. -Se revolvio en la silla-. Esa noche estaba especialmente rara. Cuando encontramos el cuerpo, fue la unica que no grito ni chillo. Solo ella siguio tranquila. Se quedo mirandole y no dijo ni una palabra mientras los demas estabamos atacados de los nervios. Ni una palabra hasta que me recordo el contrato. Queria cargarme a mi todo aquello. Pregunta a los otros, si no me crees. -Se echo hacia delante y cogio la muneca de ?ora al otro lado de la mesa-. Ella sabia lo de la ventana… a lo mejor ya habia salido por esa ventana esa misma noche; ?como voy a saberlo? Estaba enfadada con Harald porque no habia querido hablar con ella la semana antes, aunque tampoco con nosotros, pero es igual. A lo mejor se volvio loca o algo asi; a lo mejor tuvo una cita con el y el se le puso pelma. Cualquier cosa. Creeme, he pensado mucho sobre esto y se lo que estoy diciendo. Compruebalo: habla con ella, aunque solo sea por mi.
?ora libero su brazo.
– La gente reacciona al shock de formas muy distintas… a lo mejor no es mas que una de esas personas que se quedan como petrificadas. No me apetece lo mas minimo hablar con ella. Cuentaselo a la policia.
– Si no te crees que esta grillada, tienes que hablar con la universidad. Ella y Harald trabajaron juntos en un tema y todo se fue al garete. Solo tienes que preguntar. -Se quedo mirandola con ojos suplicantes.
– ?De que trabajo se trataba, y que paso con el? -pregunto ?ora despacio. A lo mejor si que existia alguna relacion con la investigacion de Harald.
– Algo relativo a la catalogacion y recogida de fuentes contemporaneas sobre el obispo Brynjolfur Sveinsson, que estan en diferentes colecciones. Ella se empeno en que un documento habia sido robado. Era una estupidez. Resulto ser una estupidez. Esta grillada, pero hasta ahora no me habia dado cuenta. Habla con la universidad… aunque solo sea eso.
– ?Con que profesor estaban haciendo ese trabajo? -pregunto ?ora, e inmediatamente lo lamento. Se habia dejado enredar en aquella explicacion del joven, que no tenia pies ni cabeza.
– No lo se… probablemente el ?orbjorn ese; lo sabran en la facultad. Pasate por alli y pregunta. Hazlo, te prometo que no te arrepentiras.
La mujer se puso en pie.
– Nos vemos en la guerra, asador. Si quieres, te buscare un abogado.
Halldor sacudio la cabeza y se tapo la cara con las manos.
– Creia que lo comprenderias… tu querias ayudar a Hugi y crei que podria conseguir que me ayudaras tambien a mi.
Al instante, ?ora empezo a compadecerle. La naturaleza materna se dejaba oir. ?O seria la naturaleza de abuela?
– ?Quien ha dicho que no vaya a ayudarte? -repuso-. Ya veremos que saco en claro de todo esto. Pero nunca, de ningun modo, sere tu defensor, amigo, ni nada que se le parezca. Pero estare presente en la declaracion ante el juez. No me la perderia por nada del mundo.
Halldor levanto los ojos y esbozo una sonrisa. ?ora llamo a la puerta para salir. Aquello se estaba terminando. Lo sentia en los huesos.
12 DE DICIEMBRE
Capitulo 32
?ora estaba sentada en su despacho, golpeando ritmicamente con un lapiz sobre el borde de la mesa. Matthew observaba en silencio su actividad.
– Creo que los Rolling Stones andan buscando una abuelita para tocar la bateria -dijo.
?ora ceso su tamborileo sobre la mesa y dejo el lapiz.
– Muy gracioso. Esto me ayuda a pensar.
– ?A pensar? ?Y que tienes que pensar ahora? -El dia anterior ella le habia contado a Matthew el desesperado intento de Halldor de desviar la atencion hacia Briet, pero a el no le habia resultado una sospecha demasiado creible. Tambien a ?ora le habia parecido absurda, pero despues de pasarse la noche en vela dandole vueltas y mas vueltas, ya no estaba tan segura. Matthew continuo-: Eso seria como intentar pegar una serie de cabos sueltos. Creeme, en cuanto la policia le apriete las tuercas al bueno de Halldor, ya veras como aparece el dinero e incluso el manuscrito, si es que existe.
Miro por la ventana.
– Pero vamonos a alguna cafeteria a desayunar como es debido.
– Imposible. Hoy es dia de descanso en hosteleria -mintio ?ora-. No abren hasta mediodia. -Matthew suspiro-. Conseguiras sobrevivir… tenemos galletas- dijo, echando mano del telefono y llamando a la secretaria-. Bella, ?podrias traer la caja de galletas que hay al lado de la maquina del cafe? -El «no» flotaba ya en el aire, de modo que se apresuro a anadir-: Es para Matthew, no para mi. Gracias. -Se volvio hacia Matthew-. ?No crees que haya motivo para comprobar lo que dijo sobre Briet? Quiza exista un grano de verdad.
Este echo la cabeza hacia atras y perdio la mirada en el aire por un momento antes de responder.
– Espero que te estes dando cuenta de que esto tiene ya poco que ver con Harald, ?verdad? -?ora asintio-. No hay nada que hayamos visto u oido que indique que esa chica pueda estar involucrada en el caso, aparte de que este chiflada y haya participado en unas actividades de lo mas peculiares, en las que se utilizaban miembros humados asados.
– A lo mejor hemos pasado algo por alto -apunto ?ora con escaso convencimiento.
– ?Como que? -pregunto Matthew-. Desgraciadamente, mi querida ?ora, todo parece indicar que, a fin de cuentas, fue Hugi quien mato a Harald, y que su amigo esta tambien involucrado. Lo unico que no esta claro es si lo hicieron juntos y si el dinero fue a parar a sus bolsillos. Lo mas probable, con mucho, es que le hayan contado una mentira pura y dura a Harald sobre el manuscrito, aparentando que sabian donde encontrarlo. Reconoceras que Halldor se hallaba en una posicion clave para tramar cualquier invencion, pues ayudaba a Harald con las traducciones. De forma que podian haberse inventado lo de la venta y embolsarse el dinero. Llegado el momento de entregarle el manuscrito, se vieron obligados a buscar alguna escapatoria y se cargaron a Harald. Esa explicacion de Dori sobre el asunto de la camiseta es una perfecta invencion.
