estas tonterias. Les deseo, sinceramente, el mayor exito en su investigacion, pero confio en que no pierdan de vista el hecho de que el pasado no afecta en lo mas minimo al asesinato de Harald.
Les acompano a la puerta.
Capitulo 33
Matthew miro a ?ora y sacudio la cabeza. Estaban en la entrada del Arnagar?ur.
– ?Que amabilidad la tuya!
– ?No viste el alfiler? -pregunto ?ora muy excitada-. Era una espada. El alfiler de corbata consistia en una placa de plata sobre la que habia una espada de plata que cruzaba la corbata. ?No la viste?
– Claro que la vi. ?Y que? -dijo Matthew.
– ?No recuerdas la foto del cuello de Harald? ?La senal que parecia una daga o una cruz? ?Que habia dicho el forense?
– Si, es verdad -respondio Matthew-. Ya comprendo adonde quieres llegar. Pero no estoy nada seguro de que se trate del mismo objeto. Las fotos no eran suficientemente claras -suspiro-. Ese hombre es historiador. La espada vikinga del alfiler de corbata esta claramente relacionada con su principal especialidad, la colonizacion de Islandia. Yo no le buscaria tres pies al gato en ese asunto. A mi la herida me parecio mas parecida a una cruz. - Sonrio-. A lo mejor, quien mato a Harald fue un cura psicotico.
?ora estaba nerviosa. Saco su movil.
– Quiero hablar con la Briet esa. En todo esto hay algo rarisimo.
Matthew agito la cabeza pero ?ora no le hizo caso. Briet contesto a la cuarta llamada, furiosa. Cuando ?ora le comunico la detencion de Dori, la chica se sosego y acepto reunirse con ellos en la cafeteria que habia al lado de la biblioteca, en un cuarto de hora. Matthew no hacia mas que refunfunar y poner mala cara, pero cuando ?ora le dijo que alli podria comprar algo para comer, acepto encantado. Estaba engullendo una pizza cuando aparecio Briet.
– ?Que le ha dicho Dori a la policia? -pregunto con voz temblorosa mientras se sentaba a la mesa.
– Nada -respondio ?ora-. Todavia. Pero a mi si que me ha contado algunas cosillas acerca de aquella noche y de vuestro papel en lo que sucedio. No me extranaria que antes de que pase mucho tiempo contara mas cosas. Sostiene que fuiste tu quien mato a Harald.
El color desaparecio del rostro de la chica.
– ?Yo? -pregunto asombrada-. ?Como le voy a haber matado yo!
– El dice que desapareciste de la panda esa noche y que te comportaste de forma muy extrana cuando encontrasteis el cuerpo… que no parecias tu.
Briet abrio mucho la boca y se quedo asi un momento, paralizada, hasta que volvio a hablar.
– Me perdi veinte minutos… como mucho. Y me quede hecha polvo cuando encontramos el cuerpo. Ni siquiera podia pensar. No digamos hablar.
– ?Adonde fuiste? -pregunto Matthew.
Briet le sonrio con ambiguedad.
– ?Yo? Estuve en el bano con un viejo amigo mio. El puede confirmarlo.
– ?Durante veinte minutos? -pregunto Matthew como dudando.
– Si. ?Y? ?Quieres saber lo que hicimos?
– No -la interrumpio ?ora-. Nos hacemos idea.
– ?Y que quereis de mi? Yo no mate a Harald. Me limite a estar al lado de Dori mientras se encargaba del cuerpo. El unico que se va a ver metido en un buen lio si Dori se lo cuenta a la policia es Andri. El le ayudo. Yo no toque a Harald. -Con aquello, Briet intentaba darse animos a si misma, pero no parecio darle muy buenos resultados.
– Querria preguntarte acerca del trabajo que estuviste haciendo con Harald sobre el obispo Brynjolfur y la carta desaparecida -expuso ?ora-. Dori dijo que Harald se habia enfadado bastante contigo. ?Es asi?
Briet miro a la abogada sin comprender.
– ?Aquel rollo? ?Que tiene que ver con este asunto?
– No lo se, por eso te lo pregunto -respondio ?ora.
– Harald fue patetico -dijo Briet de improviso-. Yo tenia a Gunnar bien agarrado por el cuello. Se puso como un flan en cuanto fui a verle y le dije que sabia que habia robado una carta del Archivo Nacional. Y lo hizo, eso seguro, diga el lo que diga.
– ?En que sentido estuvo Harald patetico? -pregunto Matthew.
– Primero la cosa le parecio divertida y me animo a ir a por Gunnar. Ademas, nos colamos en su despacho para buscar la carta, despues de que el tipo me echara con cajas destempladas. Todo fue de lo mas raro. Cuando estabamos alli dentro, Harald cambio de opinion, asi, de repente. Encontro un articulo viejo sobre los monjes irlandeses y se echo para atras, y se empeno en que con aquello ya tenia bastante.
– ?Y eso? -pregunto ?ora.
Briet se encogio de hombros.
– Era un articulo de Gunnar que estaba metido en un armario. Harald lo encontro y me pidio que le dijera lo que ponia en el pie de las fotos. Estaba emocionadisimo con dos de ellas. Una era de una cruz y la otra de una mierda de agujero. Luego tambien quiso enterarse de todo sobre la otra ilustracion. Yo estaba a punto de desmayarme por los nervios, aterrada de que pudiera venir Gunnar. No estaba para ponerme a traducirle aquellos textos a Harald. Al final se guardo el articulo en el bolsillo y dejamos de buscar. Nos largamos.
– ?Que te dijo exactamente? ?Lo recuerdas? -inquirio ?ora.
– Exactamente, no. Nos metimos en la sala de alumnos y me mando que le dijera que agujero era el de la foto. Se trataba de una cocina en el interior de una cueva. La cruz tambien. Estaba esculpida en la pared. Una especie de altar.
– ?Y la otra ilustracion? -pregunto Matthew-. ?Que habia en ella?
– Era una foto aerea de la cueva con unos signos que indicaban que era cada cosa. Si lo recuerdo bien, uno de ellos estaba junto a la cruz, el otro en un agujero que atravesaba el techo… creo que era un tubo de chimenea… y luego estaba el tercer signo en el agujero que se supone era el fogon. -Briet miro a Matthew-. Recuerdo que se puso de lo mas excitado con el tercer signo y me pregunto si me parecia posible que los monjes cocinaran al lado del altar. Yo le dije que no tenia ni idea. Entonces pregunto si yo no creia que por lo menos habrian puesto el fogon debajo de la chimenea. En el dibujo no era asi, en absoluto. El fogon estaba al lado del altar y el tubo de la chimenea se encontraba cerca de la entrada. Parecia algo tan insignificante y tan impropio de Harald excitarse de aquel modo por un memez como aquella.
– ?Que paso luego? -pregunto Matthew.
– Se fue a hablar con Gunnar. Y despues me prohibio volver a preocuparme por aquella carta. -Les miro con gesto de enfado-. Y eso que fue el quien originalmente me empujo a ir contra Gunnar… contra ese maldito
–
?ora y Matthew volvieron a entrar a toda prisa en el Arnagar?ur. Mientras corrian, llamo a la policia y le hablo a Markus de las sospechas suyas y de Matthew sobre Gunnar, pero el no parecio muy impresionado. Despues de mucho forcejeo acepto comprobar los movimientos de la cuenta del decano. El despacho de Gunnar se encontraba vacio cuando llegaron. En lugar de esperar fuera, decidieron tomarse ellos mismos el permiso de entrar y sentarse, y entonces se dieron cuenta de que Gunnar estaria con Maria, la presidenta del Instituto Arni Magnusson, entregandole la carta.
Matthew miro el reloj.
