– ?Que pensaba venir a Heimaey? -pregunto ?ora-. Tenia entendido, por lo que me contaron sus amigas, que desde que salio de la isla la noche de la erupcion no habia vuelto nunca.

– Es cierto -respondio Johanna-. La erupcion la afecto de tal manera que no se atrevio a volver nunca. Ademas estaba estudiando, y trabajaba todos los veranos. No estoy segura de si fue una decision consciente suya; sencillamente las cosas se dieron asi. A lo mejor quiso cortar los lazos con las Vestmann, aunque nunca dijo nada por el estilo. Lo triste es que, despues de la erupcion, los ninos de las islas se avergonzaban de decir de donde eran. Nos despreciaban porque decian que eramos unos gorrones que viviamos a costa de la nacion. Los islandeses no han sido nunca muy sensibles a la miseria de los demas, sobre todo cuando se trata de compatriotas. Su compasion no llega muy lejos. A lo mejor Alda quiso poner distancia entre ella y las islas por ese motivo.

?ora dudaba de que esa fuera la explicacion. Mas probablemente, el suceso que obligo a Alda a pedirle a Markus que se encargara de la cabeza la habria marcado de tal forma que no podia ni pensar en regresar a los mismos lugares.

– Eso de que queria hablar contigo…, ?te dio alguna pista sobre de que podia tratarse? -pregunto ?ora.

Johanna sacudio la cabeza.

– Se comporto de forma un tanto extrana en todo esto. Dijo que hacia tiempo que habria debido sentarse a hablar conmigo para descargar su corazon -Johanna callo, parecia a punto de llorar-. Por eso se que no se mato. No lo habria hecho antes de hablar conmigo. Puso tanto enfasis en ello que es imposible que ni siquiera telefonease para decirme que es lo que tenia en el fondo de su alma.

– ?Cuando fue la ultima vez que hablaste con ella? -pregunto ?ora.

– El dia antes de su muerte -respondio Johanna-. Llamo para decirme que habia comprado el billete, y parecia bastante mas alegre que en la anterior conversacion telefonica -Johanna levanto la mano hasta la altura del ojo y se lo froto-. Era como si hubiera recibido buenas noticias, o como si se hubiera quitado de encima alguna carga. Pero no se de que se trataba.

?ora sospechaba que seria el estar segura de que Markus iba a sacar la cabeza del sotano. Alda tenia que haberse sentido bastante mal mientras no se sabia que iba a suceder con la excavacion. Esa podia ser la explicacion de su tristeza cuando hablo con su hermana. Cuando todo parecia estar ya en marcha, recuperaria la alegria, aunque le duro poco, pues todo sucedio de la peor manera de las posibles.

– Esperemos que llegue a saberse -dijo para consolarla.

– Me dijo una cosa que no entendi -dijo Johanna pensativa-. Me pregunto en que circunstancias me haria yo un tatuaje. Estaba tan contenta y feliz que no le importo mucho que yo no fuera capaz de contestarle. Luego charlamos un poco de que no hay que juzgar a los demas y ella dijo que no volveria a cometer el mismo error en el futuro. Anadio que me lo explicaria todo el fin de semana proximo, y yo tuve la sensacion de que su pregunta sobre el tatuaje tenia alguna clase de relacion con su alegria.

?Un tatuaje? ?ora fruncio las cejas. ?Que relacion podia tener eso con todo lo demas?

Capitulo 13

Martes, 17 de julio de 2007

?ora estaba encantada con Bella. La joven estaba a su lado, con los brazos cruzados sobre el pecho y un gesto tal de enojo que conseguia que el policia, Gu?ni, se rebullera inquieto en su silla.

– Esta mas alla de todo lo tolerable que una tenga que enterarse en la calle de la marcha de la investigacion -continuo ?ora-. Como tu eres el jefe de esta comisaria, de donde tiene que haber salido la informacion, exijo responsabilidades por la filtracion.

Las nubes de tormenta de Bella asintieron para reforzar sus palabras. El policia se movio inquieto en su silla y luego se inclino sobre la mesa.

– Yo no he filtrado nada -dijo con tranquilidad-. Aqui trabajan seis policias ademas de mi, aparte de una telefonista y de las mujeres de la limpieza. Cualquiera de ellos puede haber hablado de forma imprudente sin que yo ni siquiera me haya enterado. Asi que tendras que pensartelo bien antes de acusarme de romper el secreto.

– ?Acusarte de revelacion de secretos? -respondio ?ora con brusquedad-. No estoy acusandote de nada en absoluto. He venido a reclamar una fotocopia del informe de la autopsia que, segun tengo entendido, obra en tu poder. Prefiero leerlo yo misma en vez de tener que hacer caso a los cotilleos de cualquier maruja.

– Comprendo -dijo Gu?ni mas tranquilo. Claramente, no estaba muy contento con la marcha del caso, pero intentaba que no se notara mucho. A pesar de ello, ?ora percibio un minimo temblor en torno a las comisuras de la boca del comisario-. Me encargare de que te lo entreguen. Quiza deberia consultar lo que dice el libro sobre estas cosas.

– Hazlo -respondio ?ora, que sabia que aquel hombre no tendria ni idea de donde buscar las normas sobre la entrega de actuaciones en un caso penal. En realidad, dudaba de que hubiera en el despacho ni siquiera una fotocopia de las normas basicas, y de que Gu?ni fuera capaz de encontrarlas en Internet.

– Pero no se de que iba a servir -dijo Gu?ni, poniendose en pie. Cogio un monton de papeles apilados en un rincon y lo agito delante de su propia cara-. Ibas a tener esto muy pronto, en todo caso, porque estoy practicamente seguro de que Markus va a ser detenido dentro de muy poco. La autopsia es de todo menos favorable para el.

– ?En que te basas para decir eso? -pregunto ?ora, extranada. Le entraron unos deseos enormes de arrebatarle la autopsia al comisario y empezar a leerla.

– Me baso en que aqui se explica por primera vez que esos hombres fueron asesinados. De manera que se trata de una investigacion criminal. Ademas, en el informe se hacen conjeturas muy plausibles sobre la nacionalidad de los mismos. Probablemente son ingleses, asi que nos hemos puesto en contacto con la policia del Reino Unido y les hemos pedido que comprueben quienes pueden ser. Sin duda, enseguida aparecera informacion sobre el caso en los medios de comunicacion britanicos y, en cuanto eso suceda, puedo garantizarte que nuestra policia se pondra nerviosa y, como enseguida empezaran a exigirnos resultados, habra que poner a Markus en prision preventiva. El es el unico relacionado con el caso, por el momento. -Suspiro pesadamente. Gu?ni miro fijamente a ?ora a los ojos-. A Alda no pueden encerrarla.

– No, eso es evidente -dijo ?ora. Aunque fuera un serio perjuicio para ella, tenia que reconocer que Gu?ni tenia razon. Suspiro en silencio. Los pocos que podrian explicar, quiza, el asunto y limpiar a Markus estaban muertos o habian perdido la razon.

– No mejora nada las cosas que esos ingleses fueran asesinados durante la guerra del bacalao -dijo Gu?ni-. Existen ciertos grupos sociales que todavia braman de ira por aquel enfrentamiento, tanto aqui como en Gran Bretana. Los medios de comunicacion britanicos pondran de relieve, sin lugar a dudas, esa vertiente del caso.

– ?Tu crees que esos hombres fueron asesinados por el pescado? -le espeto Bella-. ?Por unos bacalaos?

Gu?ni miro a Bella con un gesto de conmiseracion.

– El bacalao es dinero en forma de pez. No se debe subestimar su importancia.

Bella estaba a punto de responder, pero ?ora se apresuro a intervenir antes de que dijera nada.

– ?Y eran marinos? -pregunto a Gu?ni.

– Eso no se dice explicitamente, pero mas vale que te lo leas tranquilamente y saques tus propias conclusiones -respondio Gu?ni-. Asi que voy a fotocopiar esto lo mas rapido posible para que puedas empezar a leer enseguida. Podeis esperar aqui mientras tanto -paso a su lado sin decir nada mas.

Bella le hizo una mueca cuando salio, y luego observo el pequeno despacho.

– Menudo idiota-dijo entonces, al parecer hablando mas para ella misma que a ?ora. Se acerco a la mesa de Gu?ni y echo un vistazo a lo que habia encima de ella.

– ?Por todos los demonios, no te pongas a mirar sus cosas! -le susurro ?ora, enfadada.

– No nos habria dejado solas si no hubiese querido que vieramos lo que hay aqui dentro -dijo Bella inclinandose. Dio la vuelta a una de las hojas de papel, para mirar lo que decia-. ?Cuando fue la erupcion esa, que se me ha olvidado? -pregunto.

?ora se acerco.

– En enero de 1973. La erupcion comenzo en la noche del 22 al 23 de enero. ?Por que me lo preguntas?

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