resultados del ultimo analisis toxicologico de la enfermera fallecida. El forense pidio a Stefan que se quedara un momentito mas porque tenia que acabar una cosilla en la sala de autopsias y que le volveria a llamar en cuanto estuviera de vuelta en su despacho, donde tenia el informe. Asi que Stefan tenia que quedarse alli un poquito mas, el solo, pero en vista de anteriores experiencias, llamo a casa para anunciar que se retrasaria. Habia que aguantarse. Perdio la esperanza de encontrar un buen recibimiento al llegar a casa. Ya eran las seis y media cuando, por fin, llamo el forense y Stefan escucho el frio tono de voz que tenian tambien el mismo y su esposa.
– Se breve -dijo-. Ya se ha hecho muy tarde.
– No me digas -respondio el forense, tan molesto como Stefan. Callo y se oyo el ruido de escribir sobre un papel al otro lado de la linea. Fue directamente al grano-. Como recordaras, el primer analisis no proporciono nada que pudiera indicar la causa de la muerte, que es lo que hemos intentado averiguar con este nuevo analisis. No se hasta que punto sabes de estas cosas, pero el laboratorio busca en primer lugar lo que pensamos que es mas probable. Naturalmente, pedimos que examinaran en el laboratorio las sustancias activas, y luego anadimos nosotros otras sustancias habituales, pero no encontramos nada. En esta ocasion ampliamos el analisis. Ademas recogi muestras de tejidos y las hice examinar.
– ?De que tejidos? -pregunto Stefan. Lo que sabia de medicina forense cabia en la parte de atras de un sello, pero no queria que el forense se diera cuenta. Esperaba que la pregunta no pareciese demasiado simplona.
– Tome muestras principalmente de los sitios acostumbrados, pero lo mas interesante resulto ser la muestra de tejido que tomamos de la lengua de la mujer -respondio el forense, y se le oyo pasar paginas-. Nunca habia visto un cadaver con la lengua en esa posicion, y sospeche que habia algo raro.
– ?Y? -pregunto Stefan, turbado. Por la voz del forense se percato de que estaba a punto de decir algo importante, y que disfrutaba el momento. Pero Stefan no tenia tiempo para ese genero de cosas.
– Y estaba en lo cierto -dijo el forense con orgullo-. Esa mujer fue asesinada y la demostracion se halla en su lengua -el ruido de los papeles ceso de pronto-. Se trata de algo muy poco frecuente. Vaya si lo es.
Stefan tomo aire y conto mentalmente hasta tres. No tenia tiempo para contar hasta diez.
– ?Tienes intencion de contarme ese asombroso descubrimiento o tengo que adivinarlo? -pregunto con la mayor tranquilidad que pudo.
– ?Adivinarlo? -dijo el medico riendo-. Amigo mio, jamas conseguirias adivinarlo. La lengua de esa mujer habia sido inyectada con botox, y luego se la doblaron y la empujaron al fondo de la garganta -en vista de que Stefan no decia nada, anadio-: Precioso, ?eh?
Stefan recupero la palabra.
– Pero ?el botox no es un medicamento contra las arrugas? -no tenia demasiado interes por las arrugas, pero su mujer destrozaba todo programa de television que el se pusiera a ver con constantes observaciones de que esa o aquella actriz se habian inyectado botox-. Paraliza la piel o algo por el estilo, ?no es eso?
– En realidad paraliza el musculo -respondio el forense-. Ese medicamento, o como quieras llamarlo, tiene que ver con al botulismo, que es una intoxicacion alimentaria que puede producir precisamente una paralizacion letal. El botox posee las mismas propiedades e impide que la senal se transmita a las terminales nerviosas de los musculos de la parte superior del rostro, evitando asi que se encojan. El efecto permanece durante varios meses, pero es necesario volver a inyectarlo si el paciente quiere seguir conservando un rostro juvenil. La sustancia en si da unos resultados magnificos, aunque en este caso se haya utilizado de una forma bastante perversa y muy poco ortodoxa.
– ?De modo que se le paralizo la lengua? -pregunto Stefan, aunque la respuesta era evidente-. Se la metieron en la garganta y se asfixio, ?no es asi?
– Imagino que esa era la intencion -dijo el forense-. Pero la cuestion es que el botox necesita varias horas para actuar por completo, incluso algunos dias, aunque el movimiento muscular, en todo caso, resulte muy dificil desde el primer momento. Creo que el asesino se harto de esperar y por eso le metio la lengua en la garganta. La mujer fue incapaz de volver a ponerla en su sitio, pues la actividad muscular de la lengua estaba muy disminuida. Tenia moretones en los brazos, lo que podria indicar que la tuvieron sujeta -el forense callo por un momento-. Tengo que repasarlo todo a la luz de estos nuevos datos. Entonces es posible que encuentre algo mas que nos permita elaborar un cuadro mas preciso de lo que sucedio.
– Pero ?es tu opinion firme que se trata de un homicidio? -dijo Stefan-. La mujer era enfermera y podria haberselo hecho ella sola. La gente hace de todo cuando se encuentra desequilibrada.
– Queda excluido que haya podido hacerselo ella sola -respondio el forense con decision-. Las marcas que tiene en los brazos no permiten pensar que buscara ese fin. Asi que todo dice, en mi opinion, que intervino alguien que intento hacer que pareciese un suicidio, pero le entro panico y no tuvo el cuidado necesario. A lo mejor son solo una consecuencia del medicamento, pero los vomitos que habia en la habitacion indican que su estomago no soporto aquel horror y se solto por culpa del toxico.
– Y daba la casualidad de que el asesino llevaba botox en el bolsillo -dijo Stefan. Su mente no hacia mas que darle vueltas a todo.
– Bueno, como dijiste tu mismo, la mujer era enfermera y la cirugia plastica no le resultaba desconocida en absoluto, como se puede comprobar en su cuerpo -dijo el forense-. A lo mejor el botox que utilizo el asesino era de ella. A lo mejor, la idea era evitar los vomitos. Cerrarles el paso.
– No se si lo sabes, pero ella trabajaba en una clinica de cirugia estetica -dijo Stefan-. Tal vez saco el botox de alli para tener en su propio botiquin, por si de pronto le aparecia alguna arruga.
– Puede ser -dijo el forense, pensativo-. Pero dudo mucho que le hayan dado su propia provision. No es una sustancia que se utilice en casa. Aunque nunca se puede saber si el cirujano plastico para el que trabajaba paso por alli -gruno-. Ni es oportuno ni esta entre mis atribuciones pensar en posibles culpables. Mi trabajo consiste en hallar la causa de la muerte, y creo que ahora la se. Un homicidio intencionado, en el que se asfixio a la mujer de una forma muy poco habitual. Mi informe estara sobre tu mesa manana al mediodia. Lo mejor es que me ponga a trabajar.
Cuatro crimenes mas uno sumaban cinco. Stefan se despidio y suspiro muy teatralmente, ahora bien fuerte. De momento no podia irse a casa, eso estaba claro. Encendio la radio, pero la volvio a apagar porque no se oia musica, sino solamente gritos y anuncios idiotas. Cuando Stefan habia apagado la radio un rato antes, estaba sonando una cancion que hablaba de sexo, aunque con palabras muy bonitas. Stefan confiaba en que siguiera todavia, porque de momento no podia esperar tener nada de eso en la realidad. Volvio a suspirar con fuerza y marco el numero de su casa.
Capitulo 18
Jueves, 19 de julio de 2007
Tras el mas largo periodo de cielo despejado que recordaba ?ora, ahora se estaba cubriendo de oscuros nubarrones de tormenta. La luz constante, durante las veinticuatro horas del dia, resultaba molesta y desagradable. ?ora se apreto contra el cuerpo la fina rebeca y se dio cuenta de que no se habia vestido para el tiempo que hacia. Bastaban dos semanas de tiempo calido para olvidar como puede ser un verano islandes. ?ora se sintio tan novata como los extranjeros que se enfrentaban a la lluvia horizontal con un paraguas como unica arma. Acelero el paso hasta llegar a la puerta de la comisaria, donde se encontraria con Markus, a quien habian llamado para otro interrogatorio mas. ?ora habia llamado a Stefan, el comisario, para saber de que iban a hablar, pero se resistio a dar ninguna informacion. ?ora tuvo la sensacion de que el caso se habia vuelto mas serio. Se sacudio el agua de lluvia que le habia caido en el pelo y en la ropa. Vio que habia llegado diez minutos antes de la hora. Aprovecho para arreglarse la cara en un lavabo. Es dificil respetar a una mujer que tiene el rimel todo corrido por la cara. Cuando por fin consiguio parecerse a lo queria ser, volvio a salir. Alli estaba Markus, con una gabardina azul oscura y elegantemente vestido de la cabeza a los pies, con un gesto de lo mas irritado.
– Bueno -dijo ?ora acercandose a el-, ?estas listo?
La unica respuesta fue un grunido.
Caminaron en silencio hacia la sala de interrogatorios. ?ora no se atrevia a hablar con el cuando le veia de tan mal humor, y ademas apenas tenia tiempo para intentar hacerse una idea de lo que podria preguntarle la policia. Habian llamado a Markus con solo media hora de antelacion, a la hora del cafe. Antes de salir a toda
