que se viera con malos ojos.
Era obvio que ?ora tendria que volver a llamar a Hannes. Si una historia parecida habia tenido lugar alli dentro, seguro que el se habria enterado, suponiendo que fuera ese el autentico motivo.
– ?No sabras con que clase de persona podria haber sido? ?Con un medico o quiza un paciente?
– No, no tengo ni idea, solo mas suposiciones -respondio Dis-. El motivo para que se me ocurriera algo asi, en realidad, es que en su ordenador tambien encontre correos electronicos entre Alda y una sexologa. Se me paso por la cabeza que Alda podia haber buscado apoyo de un especialista cuando se vio dominada por esa obsesion.
– ?En esos correos se decia algo al respecto? -pregunto ?ora.
– No, eran solo confirmaciones de horas de consulta, si Alda podia ir o no a esa hora y ese dia, y cosas por el estilo -respondio Dis.
– ?Recuerdas tal vez el nombre de la sexologa? -pregunto ?ora. Alguien mas con quien posiblemente deberia hablar.
Dis asintio.
– Si, se llama Hei?a. El patronimico no lo recuerdo, pero no puede haber muchas sexologas con ese nombre trabajando en Reikiavik.
– ?Alda hablo contigo alguna vez sobre tatuajes? -pregunto ?ora mientras anotaba el nombre-. Le habia dicho a su hermana que queria contarle una cosa, algo referente a un tatuaje, aunque en realidad se lo dijo de forma un tanto criptica.
– ?Tatuajes? -pregunto Dis extranada. Su rostro se ilumino-. Si, si, en efecto -dijo-. Hace poco vino por aqui un hombre joven que queria averiguar si era posible quitarse un tatuaje, y recuerdo que Alda se quedo muy impresionada. Hablo mucho rato con el, le pregunto donde se lo habia hecho, y todo parecia indicar que andaba con la idea de tatuarse ella tambien. Pero cuando le pregunte, no hizo sino reirse. Luego volvio a hablar del asunto conmigo y con Kata, la secretaria, durante la hora del cafe, y estuvo dandole vueltas a la idea de si alguien se haria un tatuaje en recuerdo de una mala experiencia. Kata y yo no entendiamos adonde queria llegar -Dis extendio la mano para abrir un cajon de la mesa-. Ya que estas aqui, lo mismo conviene que te ensene algunas otras cosas -dijo, sacando unos papeles grapados, y otros que no formaban parte del monton-. Encontre estos papeles y otras cosas en el escritorio de Alda despues de su muerte. Uno de los papeles es precisamente una fotografia fotocopiada que me da toda la impresion de corresponder a un tatuaje -le dio a ?ora el papel en cuestion.
– No me preguntes -dijo Dis mirando el papel con incredulidad-. Este no es el tatuaje que queria quitarse aquel chico. Era una letra china, si no recuerdo mal. No tengo ni la menor idea de a quien pertenece esto, ni por que lo tenia Alda en su mesa. A lo mejor el de este tatuaje es el hombre del que tambien tenia una foto en su cajon. No le conozco. ?Sera por casualidad tu cliente?
?ora cogio la foto, pero no reconocio al hombre joven que habia en ella. Aunque tenia un gesto duro, era muy guapo.
– No, ni idea de quien pueda ser -devolvio la foto a Dis. Esta la cogio y a cambio le dio a ?ora los papeles grapados.
– Y luego esta esto, que no se si tendra alguna importancia. Cuando lo encontre estaba segura de que Alda se habia quitado la vida, y pense que a lo mejor esto podria tener alguna relacion con el motivo que la llevo a hacerlo -miro a ?ora-. Y es que resultaba un tanto extrano, porque Alda estuvo particularmente contenta los dias inmediatamente anteriores a su muerte. Eso no encaja con un suicidio, y me empene en intentar comprender por que lo hizo. Ahora que se sabe que es un crimen, este documento quiza carezca de toda importancia. Seria bueno que le echases un vistazo, porque yo no se que hacer con el.
– ?Que es? -pregunto ?ora, cogiendo los papeles.
– Es el informe de la autopsia de una anciana que murio hace seis meses -respondio Dis-. Nunca habia oido mencionar su nombre, asi que no me explico que clase de relacion puede tener esto con Alda. Pense incluso que podria tratarse de una pariente proxima cuya muerte le hubiera resultado especialmente dolorosa.
?ora miro la primera pagina y leyo el nombre de la difunta: «Valger?ur Bjolfsdottir». Habia visto aquel nombre hacia poco. Pero ?donde?
– ?Me podrias dar una fotocopia de todo esto?
Capitulo 20
Viernes, 20 de julio de 2007
?ora busco el nombre de la mujer nada mas volver al bufete. Lo escribio en un buscador de Internet y aparecio un enlace a la pagina web de los edificios desaparecidos en la erupcion de Heimaey, la misma que ?ora consulto durante su viaje a las islas. De eso le sonaba el nombre que leyo en el informe de la autopsia que tenia Alda entre sus pertenencias. ?ora estudio lo que decia sobre aquella mujer; la pagina indicaba que vivia alli en compania de su esposo, Da?i Karlsson, en la casa contigua al hogar de la infancia de Markus. ?ora leyo todo lo que habia en la pagina concerniente a aquella pareja, pero casi no saco nada en claro, aparte de que Valger?ur Bjolfsdottir trabajaba de enfermera en el hospital de Heimaey y que su marido era timonel. Ninguno de los dos regreso a las islas despues de la erupcion. No habia ninguna relacion clara con Alda, aparte de que esta habia elegido la misma profesion que Valger?ur. Quiza Alda admiraba tanto a esta mujer como para estudiar enfermeria ella tambien, pero igualmente podia ser una simple casualidad. En aquella epoca no era tan habitual que las jovenes aprendieran cualquier profesion, y la enfermeria se contaba entre las preferidas por las mujeres. Parecia que la pareja no habia tenido hijos, al menos en aquella pagina no se mencionaba ninguno. Asi que la relacion de Alda con Valger?ur no habia sido a traves de una hipotetica hija de esta. La respuesta no se podia encontrar en Internet, de modo que ?ora decidio llamar a Leifur, el hermano de Markus, para preguntarle por aquella pareja. Cuando hablo con el despues de la audiencia en la que se decidio la prision provisional, Leifur le repitio una y otra vez que la ayudaria todo lo que pudiera y le habia hecho prometer que le informaria si habia alguna cosa en la que el pudiera proporcionarle ayuda de cualquier tipo.
Leifur respondio al segundo timbrazo. ?ora le dejo hacer primero unas preguntas sobre la apelacion al Tribunal Superior antes de entrar ella en materia preguntandole sobre los antiguos vecinos. Su respuesta la pillo completamente por sorpresa.
– ?Uf, esa gentuza! -exclamo Leifur-. ?Por que me preguntas por ellos?
– El nombre de Valger?ur ha aparecido en relacion con Alda y estoy tratando de averiguar cual era la conexion. ?Quiza eran parientes? -pregunto ?ora.
– No, que yo sepa -respondio Leifur-. Aunque eran vecinos nuestros, en realidad no se demasiado sobre ellos. Valger?ur no era de aqui, y no se como conocio a Da?i, su marido, que si era de las islas. Se quedaron en tierra firme despues de la erupcion, de modo que no se como puedes ponerte en contacto con ellos, si es eso lo que quieres.
– En realidad ella ha fallecido -dijo ?ora-. Aunque no se si el estara vivo o muerto. Desde luego, no te llame para ponerme en contacto con el, sino porque estaba pensando si pudo existir alguna relacion especial entre Alda y la tal Valger?ur. Lo que me parecio mas probable es que fueran parientes, pero a lo mejor se trataba de alguna otra cosa.
– Yo no tenia ni idea de que existiera ninguna relacion entre las dos familias -dijo Leifur-. Valger?ur no era especialmente amiga de la madre de Alda, si no recuerdo mal, y sus maridos tampoco eran colegas. Esos dos eran tan antipaticos que no puedo imaginarme que ni un loco de atar hubiera buscado su compania, a menos que fuera por obligacion. A Da?i le llamaron toda la vida, exclusivamente, Da?i el «Malacara»… y no sin motivos. Y a Valger?ur la apodaron «Malosmorros» en cuanto aparecio por aqui.
– Ya entiendo -dijo ?ora, sin saber que mas preguntar-. Se me habia ocurrido que a lo mejor Alda empezo a estudiar enfermeria para seguir las huellas de Valger?ur, pero ahora ya no me parece tan probable, en vista de lo que me acabas de decir.
– Entre otras cosas, Valger?ur era la enfermera de la escuela y dudo que hubiera podido despertar interes
