por su profesion en uno solo de los alumnos que tenian que acudir a su consulta. Era famosa por negarse a enviar a casa a los alumnos: para que los considerara enfermos tenian que desmayarse en sus narices o vomitar en mitad del pasillo. Si Alda la conocia de entonces, es un tanto absurdo pensar que eso la hubiera decidido a elegir su profesion.

Todo aquello no podia explicar de ninguna forma la causa de la muerte de Alda.

– Pero hay otra cosa mas que quiza podrias hacer por mi, se refiere a unos papeles que tengo dificultades en conseguir -dijo ?ora, no demasiado feliz de tener que recurrir a Leifur-. Necesitaria una fotocopia de la lista de objetos que se sacaron de las casas que estan excavando.

– ?Quien tiene esa lista? -pregunto Leifur, que parecia preguntar mas por guardar las formas que porque temiera carecer de las suficientes influencias para conseguir el documento.

– El arqueologo encargado de la excavacion se llama Hjortur Fri?riksson -respondio ?ora-. Dijo que iba a ver si podia darmelo, pero no he tenido noticias suyas.

– Yo me encargo -respondio Leifur, y ?ora no tuvo duda alguna de que el si que lo conseguiria.

Pero cuando se despidio sabia tan poco sobre la relacion entre Alda y Valger?ur como antes de llamar. Sin embargo, leyo por encima el informe de la autopsia que Dis le habia fotocopiado, aunque no entendio practicamente nada, aparte de que Valger?ur habia sido ingresada en el hospital de Isafjor?ur por una infeccion estreptococica aguda y se le habian administrado antibioticos que provocaron una reaccion alergica anafilactica. Aquello le provoco la muerte durante la noche. Alda no aparecia mencionada por ninguna parte en el texto ni en los margenes, de manera que era imposible comprobar que era lo que habia despertado su interes por la defuncion de aquella mujer.

Hannes volvio a rondarle a ?ora por la cabeza. A lo mejor el era capaz de sacar de aquel papel algo a lo que ella no tenia acceso por si sola. Estaba claro que tendria que pedirle el favor mas pronto o mas tarde, aunque preferiria que fuera mas tarde. Pero tendria que esperar unas horas: Hannes no llevaba el movil en el trabajo y no se atrevia a pedir que le avisaran para luego tener que oirle quejarse de que le habia importunado en mitad de una intervencion.

Pero entretanto podia llamar a horas de oficina a la sexologa a la que acudia Alda. Lo mas probable era que no le contara demasiadas cosas, pero habia que probar. Despues de intentar en vano que la mujer le dijera algo sobre Alda, ?ora se rindio. Lo unico que saco de todos sus esfuerzos fue que la sexologa negara que Alda fuese una obsesa sexual, como parecian dar a entender las paginas de Internet, y que anadiese que las vio por recomendacion suya. No hubo forma de que aquella mujer dijese con que fin se lo habia recomendado, y asi se quedo el tema.

A continuacion, ?ora decidio ir a la comisaria, con la esperanza de poder echar un vistazo a las fotos que le ensenaron al muchacho de la recogida de latas, en las que senalo que era a Markus a quien habia visto junto a la casa de Alda. Y ojala la policia le entregara tambien la lista de llamadas telefonica de Markus y Alda la noche en la que se cometio el crimen.

– Esto es una broma -dijo ?ora, dejando las fotos. Senalo con el indice la foto que estaba encima-. Este parece una mujer, e insisto en que otros dos andaban por los noventa y otro era un adolescente.

Stefan cogio el monton con un gesto de enfado. Las ojeo y el rubor de sus mejillas aumento.

– Estas fotos estan elegidas de forma aleatoria, exceptuando la de Markus, claro -volvio a dejar el monton de fotos-. Y esto es un hombre, no una mujer -dijo indicando la fotografia de un hombre que, en realidad, habria podido corresponder a uno u otro sexo.

– Debo solicitar que estas fotos se hagan llegar al tribunal de segunda instancia -dijo ?ora con decision-. Esto es ridiculo, y tu lo sabes perfectamente.

La reaccion de Stefan dejaba a las claras que veia aquellas fotos por primera vez, y que no estaba nada satisfecho con la eleccion.

– Este seria un caso facil de ganar -dijo con brusquedad-. La descripcion del muchacho por si sola es suficiente. Estas fotos son solo el punto sobre la i.

?ora no dijo nada, pero no estaba de acuerdo. Habia leido la descripcion del chico, y era bastante generica y, ademas, la habia hecho varios dias despues de prestar declaracion. Albergaba muy serias dudas de que fuera capaz de recordar en detalle un hombre con el que se habia cruzado en la calle.

– ?Tienes los informes de las llamadas telefonicas? -pregunto.

– En parte -dijo Stefan, pero no dio muestras de ir a buscar la lista para darsela a ?ora. Se irguio y cruzo los brazos sobre el pecho-. Markus es culpable -dijo en cuanto creyo que se habia puesto ya suficientemente solemne-. Te lo puedo jurar.

?ora le sonrio.

– No pongo en duda tu conviccion -dijo ?ora-. Pero creo que es muy dificil que tengas razon -dejo desaparecer la sonrisa-. ?Habeis averiguado la procedencia del botox? Markus no lo llevaba, eso esta claro.

Stefan dejo caer las manos.

– Estamos trabajando en ello. Pero, de acuerdo con nuestras hipotesis, el producto tenia que estar en la casa. La mujer era enfermera. De todas formas, como te digo, estamos investigando precisamente ese particular.

– Yo os habria podido informar sobre el trabajo de Alda y os habriais ahorrado asi el tiempo que dedicasteis a investigar eso -dijo ?ora con ironia, y anadio-: Uno de los doctores de la clinica en la que trabajaba Alda me dijo que no habiais aparecido por alli todavia a pedirles informacion sobre el medicamento en cuestion. Dicen que ella no tenia acceso al botox excepto en el interior de la clinica -chasqueo los labios-. Luego volvere a este asunto. No me parece logico que os centreis de tal manera en un solo hombre cerrando los ojos a todas las demas posibilidades.

– No cerramos los ojos a nada ni a nadie -dijo Stefan, molesto-. Estamos escasos de personal y eso lleva su tiempo. Los dos medicos vendran por aqui a declarar -dirigio a ?ora una sonrisa fria-. Volveremos sobre este asunto. Ademas de que aun no hemos conseguido encontrar una sola persona que viera a tu cliente durante las horas en que dijo que habia realizado el viaje. No solo estamos buscando a alguien que pueda acusarle. Aunque yo estoy convencido de la culpabilidad de Markus, quiero asegurarme completamente. La conviccion por si sola no es suficiente y a veces puede enganar, aunque en este caso me parece que no va a suceder tal cosa.

– ?Tienes la lista o no? -pregunto ?ora, enfadada-. Quiero revisarla antes de que empiece la audiencia - fruncio las cejas-. A lo mejor no te apetece mucho entregarmela porque en ella se confirma que Markus hablo con Alda, tal como el afirma.

– Eso no quiere decir nada -repuso Stefan, confirmando asi las sospechas de ?ora-. Naturalmente que te daremos la lista. Te la estan fotocopiando. No te esperaba tan temprano.

– ?Asi que Markus hablo con Alda? -dijo ?ora intentando ocultar lo exultante que se sentia por su victoria.

Stefan no movio un musculo de la cara.

– No -respondio-. No del todo. Hubo una llamada del telefono de Alda al de Markus. No es lo mismo. Cualquiera habria podido contestar con el telefono de Markus, y sospecho que es parte de una coartada preparada de antemano. No sabemos todavia quien le ayudo, pero ya lo averiguaremos. Sospecho, como te acabo de decir, que Markus llamo desde el telefono de casa de Alda a su propio telefono movil.

– ?Hiciste comprobar donde estaba el telefono de Markus cuando tuvo lugar la llamada? -pregunto ?ora, feliz y contenta del resultado de su visita. Todo iba mejor aun de lo que ella habia esperado, pese a los intentos de Stefan por quitar peso a las buenas noticias y darles la vuelta segun sus propios deseos.

– Si -respondio Stefan a reganadientes-. Estaba justo en la zona de Hela -carraspeo-. Pero eso no quiere decir nada, como ya te he senalado antes. Cualquier idiota sabe que hoy dia se pueden rastrear las llamadas de los telefonos moviles. Markus habria estado realmente mal de la cabeza si hubiera contestado con su propio movil desde casa de Alda. Por eso busco a alguien que cogiera el telefono por el, y ni siquiera es necesario pensar que quien lo hiciera tuviera la menor idea de que su gesto pudiera tener consecuencias poco honorables.

– Eso es excesivamente rebuscado -respondio ?ora-. Ahora Markus ya esta en los periodicos y su nombre aparece en todas partes, se sabe que es sospechoso de homicidio. ?Crees seriamente que si alguien hubiera aceptado responder con su telefono sin tener ni idea de este esplendido complot, no se habria puesto en contacto con vosotros al momento?

– He dicho que el complice quiza desconocia el plan. Si actuaba a sabiendas, no tendria ganas de llamar la atencion -respondio Stefan rapidamente-. A lo mejor, Markus le pago y ahora le asusta demasiado que lo

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