– Una decision de lo mas madura para un chico aun pequeno -dijo ?ora.
– Y no duro mucho -repuso Markus con una sonrisa incomoda-. En la borrachera comunitaria pensaban participar todos, mas o menos, y yo no pude escaquearme. De forma que aquella fue mi primer borrachera; fue una noche que tarde mucho en olvidar.
– ?Recuerdas si fueron a recoger a Alda, o si se fue ella sola a casa? -pregunto ?ora-. ?Sabes por casualidad si estuvo en el puerto?
Markus la miro extranado, y dijo:
– Pues no, no fueron a recogerla. Ella no estaba tan borracha, incluso era de los que mejor estaban. En cambio, a mi vino mi padre a buscarme, lo que fue de lo mas desagradable. No estaba ni pizca de contento, eso es obvio. Pero si Alda fue al puerto esa noche, de eso no tengo ni idea. Lo dudo mucho. ?Por que lo preguntas?
– Es que resulta que esa misma noche sucedio algo en el embarcadero. Por la manana aparecio todo cubierto de sangre, y no esta claro si los cadaveres esos tienen algo que ver. Pense que Alda habria podido toparse con aquello, y que a lo mejor hasta cogio la cabeza entonces.
La expresion de Markus era impenetrable.
– ?Y la guardo hasta que me pidio a mi que me encargara de la caja, el lunes por la manana? La erupcion fue la vispera del martes, de modo que habria tenido que guardar ella la caja en su casa durante setenta y dos horas.
– ?Salia algun olor de la caja? -pregunto ?ora, pero Markus se limito a negar con la cabeza-. ?Recuerdas si Alda estuvo triste o de alguna forma distinta a lo habitual ese fin de semana y el lunes despues del baile? Parece claro que le sucedio algo la noche del baile, y creo que de una u otra forma algo tiene que ver con los cadaveres y con la cabeza -anadio, y luego le explico lo que habia visto en el diario.
– En realidad, ese fin de semana no la vi. Estaba enferma y no salio de casa. Tampoco pudo ir al colegio el lunes, por eso me extrano que me llamara a casa para pedirme que fuera a verla esa tarde, y que fuera solo. Todo resultaba de lo mas misterioso, aunque naturalmente ahora ya lo entiendo, despues de saber lo que contenia la caja que me pidio que guardara -dijo Markus-. Esa tarde estaba bastante rara, eso si. Si quieres saber donde paso el fin de semana sera mejor que preguntes a otros, porque yo no estuve con ella.
?ora asintio.
– ?Y que me dices de cuando le cortaron el pelo a Alda en el gimnasio? -pregunto-. Seguro que no tiene relacion con el caso, pero nunca se sabe.
– Yo me encontraba indispuesto y, afortunadamente, no estuve alli -respondio Markus, con gesto de enfado-. Me habria puesto furioso. Aquello fue una autentica barbaridad y no ayudo mucho que los profesores fueran incapaces de averiguar quien lo hizo. Ni siquiera pudieron encontrar el pelo.
– ?De modo que no sabes quien fue? -pregunto ?ora.
– No, desgraciadamente; o afortunadamente. Habria hecho que el culpable lo lamentara.
– ?Estas seguro de que el autor fue un varon? -pregunto ?ora-. A mi me parece algo que una chica celosa es capaz de hacerle a otra.
Markus miro extranado a ?ora, obviamente nunca habia pensado en esa posibilidad.
– Hombre, yo supuse que era uno de los chicos. Sospechaba de uno que se llamaba Stefan y que andaba detras de Alda, pero lo nego por completo, y tuve que creerle; me parecio muy convincente.
?ora recordo un pasaje del diario en el que Alda contaba que habia besado a Stebbi. Supuso que se referia al mismo chico, aunque con el apelativo familiar.
– ?No se te ocurrio nadie mas?
– No, en realidad no. Alda era amiga de todo el mundo y, que yo supiera, no tenia ningun enemigo. De todos modos hice todo lo que estaba en mi mano por encontrar al culpable. Cuando descubri que el gimnasio no estuvo cerrado con llave en toda la noche, deje de intentarlo. Porque entonces tendria que haber sospechado de toda la ciudad, aunque, como es logico, habria pocos capaces de pensar siquiera en una barbaridad semejante.
No habia mucho mas que comentar sobre el tema. El unico resultado de la conversacion sobre el extrano asunto del pelo fue poner a Markus de mal humor.
– ?Que sabes de vuestros vecinos de antes de la erupcion, Valger?ur y Da?i, los que vivian al lado de vuestra casa? -pregunto ?ora-. ?Quiza alguno de ellos pudiera estar relacionado con los cadaveres?
Markus le dirigio una mirada fria, y dijo:
– Si, si esos hombres hubieran muerto de aburrimiento.
Camino de la ciudad despues de salir de Litla-Hraun, ?ora llamo al instituto de Reikiavik y, para gran asombro suyo, le contestaron. Cuando explico lo que queria se oyo un profundo suspiro, pero le dijeron que podrian proporcionarle los datos solicitados. La funcionaria necesitaba un rato, de modo que le propuso a ?ora que volviera a llamarla un cuarto de hora mas tarde; asi lo hizo.
– Ya lo tengo -dijo jadeante cuando por fin contesto-. Alda ?orgeirsdottir se matriculo en el instituto en otono de 1973 y termino sus estudios en la primavera de 1977, con sobresaliente en el area de lenguas.
– ?Dices que se matriculo en otono de 1973? -pregunto ?ora, extranada-. ?No empezo a estudiar alli a comienzos de ese ano? Yo tenia la idea de que habia empezado a mitad de curso. Procedente del instituto de Isafjor?ur, donde asistio a la primera parte del curso -?ora decidio no seguir molestando a la funcionarla anadiendo que Alda tendria que haber estado en el instituto de Reikiavik en el semestre de primavera de 1973. La mujer de la administracion no habia negado, en realidad, que fuera estudiante aquel invierno.
– Aqui no dice nada del instituto de Isafjor?ur -dijo la mujer; se oia a alguien mas-. Evidentemente, se matriculo en nuestro centro en otono, aunque como alumna libre durante ese semestre, por motivos de salud. Aqui no dice que enfermedad padecia, pero es que esas cosas son confidenciales y se guardan en otro sitio. En cualquier caso, fueran cuales fueran las circunstancias, empezo a asistir a clase aqui el mes de enero de 1974.
?ora le dio las gracias y se despidio. Quedaba claro que Alda nunca habia asistido al instituto de Isafjor?ur. Esa historia era una invencion. ?ora penso que lo mas probable era que hubiera estado ingresada en algun centro psiquiatrico. En aquellos anos, las enfermedades mentales eran un verdadero tabu del que todo el mundo se avergonzaba. ?ora supuso tambien que no seria del todo improbable que, si Alda habia estado enferma, hubiera sido por culpa de algo relacionado con la caja que le entrego a Markus el ano anterior. A una jovencita inmadura no podia sentarle demasiado bien andar por ahi con una cabeza humana.
Capitulo 22
Sabado, 21 de julio de 2007
El telefono movil de ?ora sono cuando estaba apoyada en la barandilla del transbordador Herjolfur. Habia optado por ir a Heimaey por via maritima en vez de tomar el avion, pues la prediccion meteorologica para el dia siguiente era mala y ?ora no tenia intencion de pasar alli mas de una noche. En ese tiempo pensaba recoger informacion sobre Valger?ur y Da?i, asi como hablar con la madre de Markus y, si era posible, tambien con su padre, lo que representaba el objetivo principal del viaje. Bella estaba encerrada a cal y canto en el camarote, aunque su mision era ayudar a ?ora y servirle de confidente.
Al telefono estaba Matthew, que llamaba desde Alemania. El barco navegaba viento en popa, lejos de todas las antenas de telefonia movil del pais, y la recepcion era bastante mala.
– ?Y donde estas en realidad? -pregunto Matthew; sonaba como si hablara desde el fondo de un barril.
– Estoy en el mar y la comunicacion se puede cortar en cualquier momento -dijo ?ora-. Voy camino de las Vestmann por un caso en el que estoy trabajando.
– Espero que no se trate de los cadaveres del sotano y la cabeza, de la caja, ?o me equivoco? -pregunto Matthew, pero los chirridos e interrupciones de la linea hicieron que no esperase realmente respuesta, por lo que entro de lleno en el tema-. ?Que te parece tenerme de visita la semana proxima? -pregunto.
– Estupendo -dijo ?ora con toda sinceridad-. ?Vienes por el trabajo o de visita? -pregunto, intentando que no se le notara la impaciencia por saber si habia tomado ya una decision.
– Tengo una entrevista -respondio Matthew-. Quieren ensenarme la sede y presentarme a los principales
