cuestion-. No fue solo Markus, sino la clase entera, si no recuerdo mal. Markus no bebia, a diferencia de los demas chicos de por aqui, de forma que a nosotros aquello nos pillo totalmente por sorpresa.
– No tengo ningun interes en si Markus bebia o no, sino en si recuerdas alguna otra cosa extrana de esa noche -dijo ?ora-. ?Recuerdas si tu marido volvio a salir despues de dejar a Markus en casa, por ejemplo en plena noche, y si quiza fue al puerto?
Klara palidecio.
– Magnus no fue a ningun sitio -respondio-. Vino a casa con el chico y se quedo aqui. Magnus no tenia por costumbre andar por ahi en plena noche, y desde luego no estaba de humor despues de ver el estado en que se hallaba su hijo -jugueteo con un magnifico anillo de oro que llevaba en el anular de la mano izquierda, y aparto la mirada.
?ora no le creyo ni media palabra. Por primera vez, la anciana parecia nerviosa y, evidentemente, no era buena actriz. Parecia mentir tan mal como su hijo cuando se la presionaba.
– ?Y tu, Leifur, recuerdas que sucediera algo esa noche? -miro a Klara y esbozo una falsa sonrisa-. Tal vez Magnus salio cuando tu estabas ya dormida.
Leifur sacudio la cabeza.
– Ese fin de semana, yo estaba en Reikiavik. El instituto habia vuelto a empezar despues de las vacaciones de Navidad, y yo estaba en tercero y vivia en la capital.
?ora fruncio el ceno.
– Pero la noche de la erupcion estabas aqui, ?no? -pregunto-. Y la erupcion fue a mitad de semana, ?no?
Leifur le sonrio, y parecia perfectamente sincero, a diferencia de su madre, que mostraba a todas luces que aquellas preguntas ya no le resultaban indiferentes.
– Lo de Markus y su borrachera fue toda una tragedia -dijo Leifur-. Mi madre estaba destrozada y mi padre furioso, asi que decidi escaparme y venirme para aca a fin de calmar un poco el ambiente y echarle una buena bronca a Markus. Aquel lunes no habia clase en el instituto, de todos modos, de forma que no me perdi mucho. Tenia intencion de volver a Reikiavik el martes, aunque no esperaba que a medianoche pasara lo que paso.
– ?Es Sigri?ur? -se oyo decir de repente al anciano, que habia dejado de mirar por la ventana y ahora miraba a ?ora sin comprender.
– No, papa -respondio Leifur con carino-. Esta mujer se llama ?ora. Sigri?ur murio -anadio luego, cogiendo la mano de su padre-. Mira que tienes frias las manos. ?Quieres que te tape mejor? -Leifur no espero respuesta, pues el anciano parecia haber vuelto a perder el sentido de la orientacion. Leifur miro a ?ora-: Sigri?ur era su hermana. Quiza piense que os pareceis, aunque yo no veo semejanza.
?ora sonrio a padre e hijo.
– Hola, Magnus -dijo con voz desusadamente alta, aunque hubiera decidido no hablar al anciano-. Me llamo ?ora y soy abogada -el anciano no aparto la mirada de ella, pero fruncio el ceno-. Estoy ayudando a tu hijo. Encontraron unos cadaveres en el sotano de vuestra casa de Su?urvegur y la policia cree que Markus esta envuelto en el caso -Leifur y su madre la habian autorizado a intentar charlar con el, pero ambos se mostraron de acuerdo en que no serviria de nada. El gesto de madre e hijo indicaba, en cambio, que cuando dieron su autorizacion no se referian precisamente a aquel tema.
– ?Sigri?ur? -repitio el anciano con tono interrogante-. ?En el sotano? -anadio. Las palabras de ?ora se filtraron en su mente aunque ella no sabia a ciencia cierta si con ellas le llegaria tambien algun significado. El hombre callo y se volvio de nuevo hacia la ventana.
– No sirve de nada insistirle -dijo Klara; su voz parecia mas suave que antes-. Todavia habla, pero lo que dice no es muy coherente con lo que sucede a su alrededor. Y ademas es el quien dirige las pocas conversaciones en las que participa. No es posible llevarlas hacia ningun sitio -aparto la vista de su marido y volvio a mirar a ?ora. Su gesto se endurecio-. Te agradeceria que no le insistieras mas.
?ora se mostro de acuerdo. Habia esperado que el hombre fuera mas capaz, aunque toda la familia asegurase que estaba total y completamente ausente.
– Klara -dijo ?ora con dulzura-, ?crees que tu marido pueda tener alguna relacion con este caso? Hasta las mejores personas pueden llegar a verse envueltas en situaciones que hacen surgir lo peor que hay dentro de ellas. Nadie sabe lo que sucedio realmente, e incluso podria existir una explicacion logica para tanta violencia, aunque no podemos hallarla por el largo tiempo transcurrido desde entonces.
La anciana se echo hacia atras como para alejarse de ?ora todo lo posible. El olor del perfume se debilito un poco.
– Tengo entendido que esos hombres fueron golpeados hasta la muerte -dijo Klara-. Mi marido era fuerte, muy fornido. Pero no era un hombre violento. Nunca habria podido matar a nadie.
– ?Nunca participo en peleas en sus anos mozos, que tu sepas? -pregunto ?ora.
– ?En peleas! -dijo Klara, muy molesta-. El era… -miro de reojo a su marido y se corrigio-: El es un hombre. Claro que se vio metido en peleas hace muchos anos, pero eso se acabo cuando nacieron los ninos.
– ?No armaba jaleo cuando se tomaba una copa, o cosas de esas? -pregunto ?ora recordando las palabras de Markus de que su padre no era demasiado divertido cuando llevaba una copa encima. Tambien sabia que los marinos de hace anos bebian muchisimo. Ella misma tenia muchos «lobos de mar» en la parte materna de su familia, y habia oido historias sobre sus largas singladuras. Cuando estaban embarcados, trabajaban bajo una presion enorme y en cuanto llegaban a tierra se desenfrenaban. Ahora eran otros tiempos, y los marineros borrachos no destacaban mas que cualquier otro profesional.
– Magnus no era violento cuando bebia, si es esa la pregunta -respondio Klara con sequedad-. Tampoco tenia problemas con el alcohol, como tantos de sus companeros. Creo, en realidad, que ese es el motivo de que le fuera en la vida mejor que a ellos, y de que consiguiera levantar una empresa que ahora esta entre las mas fuertes de la isla.
– Tambien tuvo su parte el que fuera tan tremendamente trabajador -se oyo decir a Leifur-. Corren historias sobre su diligencia cuando era joven, y lo cierto es que fue asi durante toda su vida -puso una mano sobre el hombro de su padre-. No nacio con una cucharita de plata en la boca, como tanta gente hoy dia.
?ora no pudo menos que pensar que Leifur era una de esas personas, pues habia recibido la empresa de manos de su padre. Decidio asimismo no seguir insistiendoles sobre la aficion de Magnus a la bebida, porque no parecia que tuviera importancia alguna.
– ?Podria haberse visto envuelto en este asunto por ayudar a otros? -pregunto ?ora-. A ?orgeir, el padre de Alda, por ejemplo.
– ?Sigri?ur? -dijo Magnus de repente, de forma que ni la madre ni el hijo pudieron responder a su pregunta-. ?Conoces a Alda, la de Geiri?
– Si -dijo ?ora, por miedo a que el anciano volviera a encerrarse en su concha si decia que no.
– ?Como sigue? -pregunto el anciano, cogiendo el borde de la manta-. Fue espantoso -continuo.
– ?Que fue espantoso? -pregunto ?ora con calma, para no destruir el momento.
– ?Vivira el halcon? -dijo entonces el anciano-. Eso espero.
– Seguro que si -dijo ?ora, intentando desesperadamente encontrar la pregunta adecuada-. ?Mato Alda a ese hombre? -pregunto entonces, pues no se le ocurrio ninguna otra cosa.
El anciano la miro y su mente parecio espesarse:
– ?Siempre tienes que ser tan dificil, Sigri?ur? ?Quien te dijo que vinieras?
– Klara -respondio ?ora sonriendo lo mejor que supo. Cuando encontro la mirada vacia y el gesto interrogante, anadio-: Klara, tu mujer.
– Pobrecito nino -dijo Magnus, y sacudio la cabeza lentamente-. Pobre nino, tener que estar con esa gente.
– ?Alda? -pregunto ?ora desesperada, porque el hombre parecia encerrarse de nuevo en si mismo-. ?Alda tuvo problemas cuando era pequena?
– Espero que viva el halcon -dijo Magnus, y cerro los ojos.
Nuevos intentos de hacerle hablar no tuvieron ningun exito. ?ora se sento pensativa, sin lograr ver sentido alguno en sus palabras. ?De que halcon estaba hablando? ?Se referia a algun suceso de su propia vida sin relacion alguna con Alda ni con los cadaveres? ?Y a que nino se referia?
