– ?Y en que puede ayudarle eso a Markus? -pregunto Leifur extranado, sin ocultar su enfado-. Tenia entendido que el objetivo de hablar con mis padres era recoger informacion que pudiera serle de utilidad.
La anciana clavo los ojos en su hijo, enfadada.
– Yo se contestar sola -dijo con aspereza. Se volvio hacia ?ora-. Aunque estoy de acuerdo con Leifur y no comprendo bien que relacion pueda tener eso con Markus, no es ningun secreto que Valger?ur y Da?i eran personas especialmente desagradables. Ella era una chismosa y disfrutaba hablando de las desgracias de otras personas -dijo Klara, carraspeando-. Supongo que asi compensaba sus propias penas.
– ?Que penas? -pregunto ?ora-. Tengo entendido que era enfermera y que el trabajaba en el mar. No creo que eso fuera peor de lo habitual.
– No tiene nada que ver con el dinero ni con el trabajo -dijo la anciana-. Se conocieron cuando Valger?ur vino al hospital de la isla, nada mas diplomarse como enfermera. Hasta despues de intercambiar los anillos no se entero de que Da?i amaba a la botella mas que a ella. Asi que fue un matrimonio dificil y carente de amor. Al principio no eran realmente mas desgraciados que otros del vecindario, pero todo fue de mal en peor. Todo lo que sucedia en una casa se oia en las demas. La ventana de nuestro dormitorio daba a la de ellos, y yo sobre todo la compadecia, mas que nada.
– ?Que es lo que cambio? -pregunto ?ora, que habia empezado a compadecerse de la desdichada Valger?ur.
– Pues que defraudo mi confianza abriendo una herida imposible de curar -dijo Klara con los labios apretados.
– ?Podrias explicarte un poquito mas? -le rogo ?ora-. No es curiosidad, es que necesito entender lo que pasaba en la calle para poder ayudar a Markus. Es practicamente seguro que quien metio en el sotano los cadaveres era alguna persona conocida.
Klara miro a ?ora sin decir nada, al principio. Luego fruncio el ceno y dejo escapar un leve suspiro.
– No veo que importancia puede tener hoy dia ese suceso de hace tanto tiempo y de tan escasa importancia -carraspeo-. Pero tampoco veo por que tendria que ocultartelo -se irguio-. Despues de tener que oir los gritos de Da?i y los llantos de Valger?ur durante seis meses, decidi hablar con ella y dejar que llorase sobre mi hombro, porque se encontraba muy sola. Todos sus parientes vivian en Reikiavik, y en aquellos dias la gente no llevaba telefono movil para poder hablar donde y cuando te apeteciera. Charle con ella en privado y le dije que no era la unica con un marido autoritario y aficionado a la bebida. Le dije que era algo demasiado habitual, por desgracia, y que podia venir a verme si necesitaba apoyo -Klara arrugo la nariz para dar mas enfasis a la continuacion-. Me lo agradecio aireando a los cuatro vientos la lista de maridos a los que yo habia hecho referencia… ante quien queria oirla y ante los que no. Necesite meses para recuperar la confianza de las mujeres afectadas.
– ?No podria ser que ella estuviera ya tan desesperada por tener amigos que te sacrificara a ti en el altar de otras posibles amistades? -pregunto ?ora, que intentaba ponerse en la piel de aquella forastera en una pequena sociedad rural que no tenia a nadie cercano.
– Quiza fuera eso -repuso Klara, muy enfadada-. Pero no por ello dejo de ser algo de todo punto imperdonable. Esa mujer no podia contar con meterse en los circulos mas intimos asi por las buenas, y una vez que yo explique lo sucedido a la gente, se quedo aun mas aislada que antes. Hacer aquello no fue nada sensato por su parte -Klara se puso las manos sobre sus anchos muslos para prestar mas enfasis a su propia manera irreprochable de comportarse.
?ora no valoro en exceso su perfeccion.
– ?Perdieron algun hijo Valger?ur y Da?i? -pregunto, aunque sabia que Bella estaba intentando averiguarlo en aquellos mismos momentos.
– No -respondio Klara-. Mientras vivieron aqui no tuvieron hijos. Lo intentaron todo lo que pudieron, pero nunca lo consiguieron. Valger?ur sufrio al menos dos abortos, lo que no contribuyo a endulzar su agrio caracter. Naturalmente, en esos tiempos no existian todos esos psicologos a los que acude ahora la gente, pero no cabe duda alguna de que su gran interes por nuestros hijos, aun pequenos, tenia que ver con el hecho de que ella no tenia ninguno. Se dedicaba a contar historias de todos los ninos del barrio, tambien de mis chicos, porque eran muy traviesos.
– En la casa tenian una habitacion para ninos -dijo ?ora, confiando en que nadie preguntara de donde habia sacado esa informacion-. ?Es posible que las personas que vivieran alli antes que Valger?ur y Da?i tuvieran hijos? -en aquellos momentos, era de esperar que Bella estuviera descubriendo en el archivo municipal la respuesta a esa misma pregunta.
– La casa la construyeron ellos, de modo que nadie vivio alli antes. El barrio era uno de los mas nuevos de la ciudad, y algunas de las casas ni siquiera estaban terminadas del todo, aunque todas estaban ocupadas -dijo Klara-. Yo entre poquisimas veces en su casa, en realidad solo por obligacion -movio los hombros como si le dolieran-. Nunca vi ese cuarto de ninos, pero es posible que lo tuviesen. En realidad, tengo entendido que tuvieron un hijo despues de la erupcion, de modo que tal vez se habia quedado embarazada y prefirio no decir nada en vista de las experiencias anteriores. Tal vez estaban preparando el nacimiento del nino. Pero no comprendo por que tenian tanto interes, pues una mujer que conozco me dijo que era la comidilla de todos en el noroeste el nulo interes que mostro Valger?ur por el recien nacido nada mas parirlo. Aquello anunciaba problemas.
– ?Tuviste contacto con ellos despues de que se marcharan? -pregunto ?ora.
– No -dijo Klara escandalizada-. ?Por que iba a tenerlo? Te he estado diciendo que ni el marido ni la mujer me caian nada bien. De aqui se fue mucha buena gente que nunca regreso. Yo tenia suficiente como para mantener el contacto con ellos.
– Comprendo -dijo ?ora con cortesia-. ?Crees que Da?i y Valger?ur podrian tener alguna clase de relacion con los cadaveres que aparecieron en el sotano de vuestra casa?
– De eso no tengo ni idea -respondio la mujer, que seguia irritada-. Ya le he dicho a la policia que no tengo ni la menor idea de como pudo suceder aquello y vuelvo a decirlo una y otra vez: no tengo ni la mas minima idea.
?ora se percato de que la anciana hablaba de «yo» y no de «nosotros», sin decir nada que pudiera incluir a su marido. Tambien le llamo la atencion, al leer el informe de la policia, que el suyo era el mas breve de todo el caso y que habia sido escrito por Gu?ni, el comisario jefe de la isla. A Klara solo le habian hecho un par de preguntas, que respondio con la mayor brevedad posible. ?ora imaginaba que Stefan y sus colegas no serian igual de respetuosos si decidian interrogar a la mujer.
– Pero ?ellos tenian relaciones con extranjeros aqui en las islas? -pregunto ?ora por si acaso.
– Bueno, Valger?ur trabajaba en el hospital, ademas de como enfermera de la escuela dos tardes por semana -respondio Klara-. En la escuela no habia profesores extranjeros, ni nadie mas que fuera extranjero, pero en el hospital ingresaban a veces marineros extranjeros heridos, y otros forasteros de los que no se mas detalles. En esos casos no se puede hablar de relaciones, en realidad, aunque ella les curase las heridas. Da?i trabajaba con uno de los armadores mas pequenos de las islas. Alli solamente trabajaban islandeses, por lo que yo se. Por otra parte, lo mejor sera preguntarselo al hijo sobreviviente de esa gente, quiza incluso podria decir mas que yo, que nunca he tenido interes alguno por ellos.
– ?Asi que Da?i ya no vive? -pregunto ?ora-. Se que Valger?ur aun respiraba hace no demasiado tiempo, pero no sabia a ciencia cierta si el seguia con vida.
– Tengo entendido que murio de cirrosis hace dos anos o asi -respondio Klara con un tono de dureza en la voz-. Pero creo que su hijo vive todavia.
– ?Tienes idea de como se llama? -pregunto ?ora.
– No, no me acuerdo. Lo oi alguna vez, pero hace mucho que lo olvide.
?ora asintio, quien sabia si Bella se lo encontraria en el archivo. Habia conseguido que la mujer empezase a hablar por fin, de modo que era el momento de cambiar de marcha, ademas de que no se le ocurrian mas preguntas sobre los vecinos.
– Otra cosa -dijo entonces-. La noche del viernes 19 de enero de 1973, esto es, el fin de semana anterior a la erupcion, en la escuela de Heimaey hubo un baile que se desmadro. A Markus lo fue a buscar su padre, porque el y todos sus companeros de clase agarraron una borrachera espantosa -miro a la mujer a los ojos-. ?Recuerdas esa noche?
Klara puso una cara como si ?ora le hubiese pedido que le dejara rebuscar en la cesta de ropa sucia de la familia.
– Creo recordarlo vagamente -respondio, aunque era evidente que recordaba perfectamente la noche en
